Japón ha liberalizado la dispensación de la píldora contraceptiva postcoital al autorizar a la compañía farmacéutica ASKA a vender su fármaco NORLEVO sin necesidad de prescripción médica, uniéndose así a la tendencia auspiciada por la Organización Mundial de la Salud (OMS). La nueva normativa permite la adquisición del contraceptivo sin límite de edad y sin requerir el consentimiento de los padres si es comprado por menores; no obstante, por motivos de seguridad, las usuarias están obligadas a tomar la píldora en presencia del farmacéutico. Esta supresión del control de prescripción ha generado múltiples objeciones, ya que la administración repetida y la existencia de contraindicaciones hacen necesario un control farmacoterapéutico que evite efectos secundarios, además de que las tendencias liberalizadoras omiten en la información que el mecanismo de acción de la píldora puede ser antiimplantatorio, conduciendo a la pérdida de embriones concebidos.

 

La compañía farmacéutica ASKA ha obtenido la autorización para la dispensación de su píldora contraceptiva postcoital NORLEVO sin prescripción médica.

Hasta ahora, estos contraceptivos solo podían obtenerse con una prescripción médica. De esta forma Japón liberaliza la dispensación de la contracepción postcoital, suprimiendo la necesidad de una prescripción médica.

El fármaco se venderá sin límite de edad y no será necesario el consentimiento de los padres si la adquieren menores de edad.

Por motivos de seguridad, las mujeres que compren la píldora del día después estarán obligadas a tomarla en presencia del farmacéutico.

Así, Japón se une a la tendencia liberalizadora que se ha instaurado en muchos países, auspiciada desde la Organización Mundial de la Salud (OMS), que promueve la extensión sin restricciones de este tipo de contraceptivos.

Como hemos publicado previamente, las objeciones a la dispensación sin restricciones de los contraceptivos postcoitales son múltiples, y afectan tanto a la salud de la mujer como a la posibilidad de que actúen terminando con la vida del embrión temprano.

El riesgo de un abuso por administración repetida de estas píldoras, junto a la existencia de contraindicaciones que desaconsejan su uso en determinadas circunstancias, hace necesario un control de prescripción y dispensación que evite efectos secundarios en las usuarias.

Además, la información que se incluye en los prospectos de estas píldoras omite injustificadamente la posibilidad de que actúen por un mecanismo antiimplantatorio y no anovulatorio en la mayoría de casos, lo que implica pérdidas embrionarias.

La supresión de toda posibilidad de control farmacoterapéutico junto a los sesgos en la información suministrada hace que estas tendencias liberalizadoras conduzcan a riesgos para la salud de las mujeres que no son debidamente advertidos y, lo que es peor,  a la muerte de los embriones concebidos, sus hijos.

Comparte en tus redes sociales