La supervivencia de niños y adolescentes que padecen cáncer es cada vez mayor, por lo que se pueden padecer más los efectos secundarios que la terapia antitumoral conlleva. Una de esas consecuencias negativas es una posible infertilidad secundaria. Para tratar de prevenirla, se está recomendando la criopreservación de tejido ovárico para utilizarlo una vez que la curación se ha producido. En un reciente artículo se valoran los posibles efectos negativos de esta práctica y se concluye que dicha técnica “es segura y bien aceptada por niñas y adolescentes”.pade