Células madre partenogenéticas o sea, producidas por división de óvulos no fecundados
El uso de terapias celulares para tratar enfermedad de Parkinson, cuenta con una amplia trayectoria. En los años 70 se iniciaron ensayos preclínicos con neuronas dopaminérgicas (productores de dopamina, la sustancia que falla en el Parkinson) de mesencéfalo fetal (tejido cerebral fetal). El éxito en modelos animales impulsó el lanzamiento de varios ensayos clínicos a finales de los 80 que han permitido tratar a unos cuantos pacientes (no llegan a 100) con resultados variables. No se puede decir que estos estudios hayan sido un fracaso, pero tampoco un éxito total, ya que el objetivo de curar la patología nunca ha estado cerca. Las células fetales trasplantadas han sobrevivido durante años y han propiciado mejoras significativas de los síntomas motores. Pero también se han producido algunos efectos secundarios, como discinesias inducidas por el injerto.
Este tipo de ensayos tiene otro importante freno: el debate bioético que plantea el empleo de células de origen embrionario. Por eso, el auge que ha experimentado en los últimos años la investigación con células madre, especialmente las de pluripotencialidad inducida o iPS, proporciona un nuevo enfoque en medicina regenerativa para el Parkinson. Ya hay algún que otro grupo que se encuentra cerca de iniciar ensayos con iPS, pero quien ha tomado la delantera es una empresa que probará en pacientes un tipo celular muy distinto: células madre partenogenéticas (producidos por división de óvulos no fecundados).
El pasado 7 de marzo, ISCO anunciaba el inicio del reclutamiento en el Hospital Real de Melbourne (Australia) de los 12 pacientes con Parkinson, entre moderado y grave, que participarán en un ensayo de fase I en el que se les trasplantarán intracranealmente células madre neurales derivadas de células madre partenogenéticas humanas.
Críticas al ensayo con células madre partonogenéticas
Pero estas experiencias han suscitado algunas dudas,

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