La revista Proceedings of the National Academy of Sciences ha retractado el estudio sobre cáncer de páncreas liderado por Mariano Barbacid (Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas) debido a un conflicto de intereses no declarado, lo que ha reavivado la polémica en torno a un trabajo ya cuestionado por su presentación mediática. Lejos de implicar fraude científico, la decisión apunta a un problema de procedimiento en la publicación y abre un debate sobre la transparencia, la comunicación científica y los límites entre investigación, financiación y expectativas sociales.
La revista científica PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences), de la Academia de Ciencias de Estados Unidos, ha publicado la retractación de un estudio sobre cáncer de páncreas firmado por un grupo de investigadores, entre ellos Mariano Barbacid, del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO). La razón que se ha alegado es la existencia de un conflicto de intereses no comunicado en el momento del envío del trabajo a la revista. Este hecho ha suscitado una viva discusión e, incluso, se ha llegado a afirmar que se trata de un fraude científico. En este breve artículo vamos a intentar clarificar cual es la realidad de esta situación.
Una investigación envuelta en polémica desde sus inicios
El estudio de Barbacid no ha estado exento de polémica desde el momento de su exposición pública. El trabajo del citado investigador y su equipo fue rechazado, antes de su publicación en PNAS, por la revista Nature. Posteriormente, en enero de 2026, fue presentado a los medios de comunicación con un cierto grado de sensacionalismo, algo que, en ese momento, se relacionó con un interés o necesidad de recaudar fondos económicos. Así, los titulares que hablaban de “milagro” o “cura para el cáncer” lograron que la fundación CRIS recaudara, en muy poco tiempo, casi 3,7 millones de euros, y que numerosos pacientes solicitaran el tratamiento. Un tratamiento que se encontraba en una fase incipiente de investigación y que, sin embargo, había sido presentado, por los medios de comunicación, como si los resultados fueran concluyentes para los seres humanos. De ahí que la forma en la que se mostraron las conclusiones del estudio del equipo de Barbacid sobre el cáncer de páncreas suscitara los primeros resquemores sobre la existencia de posibles conflictos de intereses. En concreto, se llegó a plantear que los intereses secundarios (la fama o la necesidad de publicidad para recaudar fondos) podrían estar relegando a los intereses primarios (la honestidad de la información científica, afectada por una estrategia de comunicación basada en el sensacionalismo). Pero conviene aclarar que este posible conflicto de intereses no afectaría al contenido y a los resultados del trabajo en sí, sino a la forma en la que era presentado. Por ello, no se trataba de que hubiera defectos en la investigación, sino que el problema se concretaría sólo en la forma de hacerla pública.
Con estos precedentes, no es extraño que, ante la retractación del artículo por la revista PNAS, el 28 de abril de 2026, se reabriera la polémica sobre la licitud del trabajo de los investigadores de CNIO. En esta ocasión se hablaba ya claramente de conflicto de intereses e, incluso, de posibilidad de fraude en la misma metodología de la investigación.
El sistema de publicación de PNAS: claves para entender el caso
Para entender el fondo de la cuestión es necesario explicar que la revista PNAS ofrece dos vías para publicar trabajos científicos. La primera, denonimada Contributed, está reservada para miembros de la Academia Nacional de Ciencias de EE.UU. (de la que forma parte Barbacid). Cuando un académico recurre a publicar por esta vía, le es permitido participar en la selección de los revisores del trabajo. Ello agiliza el proceso de publicación, pero reduce la independencia de la revisión externa. La segunda vía, denominada Direct Submission, está prevista para aquellos autores que tengan intereses económicos, o de cualquier tipo, en la publicación misma del trabajo. En este caso, el artículo se somete a la evaluación de revisores independientes elegidos por la revista, sin ninguna intervención de los autores.
Mariano Barbacid y dos de sus colaboradores son copropietarios de Vega Oncotargets, una spin-off creada para desarrollar y comercializar terapias contra el cáncer de páncreas basadas en la línea de investigación en la que desempeñan su trabajo. Sin embargo, ellos no declararon ese vínculo al enviar el artículo por la vía de Contributed. Es decir, los autores ocultaron, u olvidaron indicar, que en su publicación subyacía un conflicto de interés económico. Ello tendría como consecuencia que se pudieran beneficiar de la evaluación llevada a cabo por unos revisores que ofrecen menos garantías de independencia. Este hecho, asociado al rechazo precedente de Nature, es lo que ha generado suspicacias que, incluso, han llegado a salpicar la credibilidad de la propia investigación.
En conclusión, la revista PNAS se ha retractado del articulo sobre cáncer de páncreas de los investigadores del CNIO. Dicha retractación ha sido motivada por un conflicto de interés, debido a que los investigadores no comunicaron que tenían una relación económica con Vega Oncotargets, algo que es preceptivo en las revistas científicas. Además, en el caso de PNAS la retractación tiene una especial relevancia, ya que la vía de publicación por la que optaron, prevista para los autores que no tienen participación económica en los resultados de la investigación, no era la única. Como ya se ha indicado, si hay relación económica entre los científicos y el resultado de la investigación debería haberse escogido la vía de la Direct Submission.
Conflicto de intereses no equivale a fraude
Por ello, se entiende que la retractación es debida a una cuestión de forma o, lo que es lo mismo, al modo en que el trabajo accedió a su publicación en la revista. En consecuencia, dicha retractación no implica una declaración de fraude por falsificación de datos o errores en la metodología. En cualquier caso, debemos recordar que, por otro lado, la existencia de un conflicto de intereses no implica necesariamente la presencia de un fraude. Estamos ante situaciones que solo evidencian la existencia de un riesgo para la integridad de la investigación y que solo en algunas ocasiones dicho riesgo se materializa negativamente en forma de fraude. Precisamente, para evitar esta última situación, es por lo que las revistas científicas exigen, cuando se envía un artículo a revisión, que los autores comuniquen la existencia de cualquier conflicto de intereses de tipo económico.
José López Guzmán
Presidente de la Asociación Española de Farmacia Social (AEFAS)
