Observatorio de Bioética, UCV

Nueva técnica de reproducción celular, su eticidad

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Nueva técnica de reproducción celular, su eticidad
25 mayo
20:54 2014

El inconveniente ético de este proceso es que se destruirían embriones humanos.

La posibilidad de clonar mamíferos (oveja Dolly, Nature 1997), cuyo término científico-técnico es transferencia nuclear de células somáticas (“Somatic Cell Nuclear Tansfer”, SCNT), supuso un cambio importante en la comprensión de la diferenciación celular. El núcleo de una célula especializada se transfiere a un ovocito enucleado y tras un estímulo activador se inicia el proceso de desarrollo embrionario, como ocurre tras la fecundación de un ovocito normal.

Como diferenciación celular nos referimos al proceso de especialización que ocurre desde la primera célula surgida tras la fecundación hasta obtener los distintos tipos celulares que constituyen los tejidos/órganos de un mamífero como el ser humano. Esa especialización ocurre a medida que un embrión se va desarrollando. Las células del embrión, según la fase de desarrollo en que se encuentre, tienen la capacidad de especializarse, o bien en cualquier tejido, o en muchos tipos diferentes, o sólo en unos pocos. Esa capacidad es la que les confiere un gran interés para su uso en medicina regenerativa.

Los conocimientos hasta la clonación de mamíferos apuntaban a que una célula especializada pierde la capacidad de volver atrás en su diferenciación (programación) y especializarse en otro tipo de tejido. Los cambios que ocurren en el ADN y el citoplasma de las células al especializarse se consideraban irreversibles, se pensaba que las células no se podían reprogramar.

La clonación (oveja Dolly, Nature 1997; embrión humano, Cell 2013) trastocó considerablemente estas ideas, ya que el ADN de una célula especializada puede dar lugar a un embrión (ocurre de nuevo la diferenciación) al colocarlo en el citoplasma sin núcleo de un ovocito. No son, por tanto, irreversibles los cambios en el ADN tras la diferenciación. El citoplasma jugaría, pues, el papel fundamental de dirigir la especialización, aunque el ADN provenga de una célula ya especializada.

En 2006 se desarrollan las iPSCs (“induced Pluripotent Stem Cells”) mediante una técnica por la que una célula especializada, como fibroblastos de piel, puede perder esa especialización (desdiferenciarase) para adquirir las características de células embrionarias con capacidad de diferenciarse a cualquier tipo celular, como lo son las células propiamente embrionarias. Esto se consigue mediante la adición de elementos biológicos, como ADN o proteínas, que modifican el comportamiento celular, lo que daría protagonismo al ADN y sustentaría que el citoplasma necesita recuperar las condiciones propias de un ovocito para que se produzca este proceso.

Así pues, estos resultados mediante estas técnicas, apoyaban la idea de que el citoplasma de un ovocito pierde la composición adecuada para generar las células embrionarias (por ende el embrión) nada más empezar a dividirse tras la fecundación, ya que su contenido celular se ve modificado progresivamente por el proceso de especialización hacia un tipo celular definitivo.

Ahora, en un reciente artículo (Nature 26-mar-2014), se da un paso más al contradecir esta idea. Se ha conseguido llevar a cabo una clonación (SCNT) en ratones donde no se utilizan ovocitos, sino células de embriones de dos células. Así, se podría establecer que las células de un embrión temprano conservan los elementos necesarios para el proceso de reprogramación, estando la clave de la eficiencia en la sincronización del estado del ciclo celular (metafase, interfase) en el que se encuentran las células donantes del ADN y las células receptoras de ese ADN.

La utilidad de este proceso en medicina regenerativa se centra en la posibilidad de generar líneas de células troncales humanas (células madre) a partir del núcleo de células especializadas y células embrionarias receptoras (no ovocitos) para reparar tejidos dañados. La ventaja, según los autores, frente a la clonación mediante ovocitos es que de confirmarse que las células embrionarias de un embrión humano temprano, no sólo el ovocito, tienen la capacidad de desarrollar un embrión (por tanto iniciar el proceso de especialización), se podrían obtener líneas de células troncales embrionarias a partir de embriones, cuya disponibilidad es mucho mayor que la de los ovocitos.

Sin embargo, un inconveniente ético que conlleva el uso de esta técnica es la utilización de embriones humanos que hay que destruir, tanto para obtener del embrión temprano de dos células, la célula totipotente que se utilizará para reprogramar el núcleo de la células adulta, como el embrión obtenido a partir del cual se van a desarrollar las líneas celulares embrionarias de las que podrán derivarse células de todo tipo de tejidos.

Para obviar este inconveniente ético los autores plantean que se podría utilizar una única célula del embrión y dejar a éste seguir viviendo, por lo que no habría que destruir embriones.

Sin embargo, una dificultad práctica sería, a nuestro juico, que parece muy improbable que los padres de los embriones producidos autoricen extraerles una célula para después ser implantados, pues indudablemente dicha extracción celular puede producir en los embriones alteraciones que hagan la implantación más difícil y menos eficiente de cara a un embarazo.

Por otro lado, teniendo en cuenta la baja eficiencia de la técnica (aunque pueda mejorar con la experiencia) y dadas las alternativas existentes para la obtención de células con alta capacidad de diferenciación (iPSCs, células troncales adultas, transdiferenciación) y que no presentan inconvenientes éticos, esta metodología no parece un camino fundamental en el afianzamiento de la medicina regenerativa, en su aplicación clínica inmediata o futura.

José Rafael Blesa

Nueva técnica de reproducción celular, su eticidad
Relevancia

SINOPSIS: Utilidad de nuevo proceso en medicina regenerativa y su implicacancia ética, posibilidad de generar líneas de células troncales humanas (células madre) a partir del núcleo de células especializadas y células embrionarias receptoras (no ovocitos) para reparar tejidos dañados. La ventaja, según los autores, frente a la clonación mediante ovocitos es que las células embrionarias son más fácil de obtener pero implicaría la destrucción de enbriones.

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