El uso de los tratamientos anteriores antirretrovirales ha evitado  5.4 millones de muertes por el sida,  en países de mediano y bajo desarrollo  entre 1995 y 2012, así como evitado la muerte de más de un millón de niños al prevenir la transmisión madre-hijo (New England Journal of Medicine 370; 495-498, 2014).