Observatorio de Bioética, UCV

Terapia celular y medicina regenerativa

8.1.1 Aspectos generales.
8.1.2 Ensayos clínicos en infarto de miocardio. 
8.1.3 Ensayos clínicos en diabetes. 
8.1.4 Ensayos clínicos en neurología.
8.1.5 Ensayos clínicos en otras patologías
8.1.6 Creación de órganos

8.1.1 Aspectos generales.

Empiezan a fabricarse fármacos con células del propio paciente.

La producción de fármacos celulares, células del propio paciente o de otro que se utilizan como medicamento, están adquiriendo cada vez más auge, aunque su desarrollo es lento.  Tras diez años de experiencias, se ha aprobado en Europa el primer y único producto de terapia celular para uso clínico, el ChondroCelect, producido utilizando condrocitos del propio paciente. El producto lo comercializa la firma  belga TiGenix y sirve para reparar lesiones del cartílago adulto (DM, 13-I-2012).

Medicina regenerativa.

En un interesante comentario sobre las posibilidades clínicas de la medicina regenerativa, Niki Scaplehorn (Cell, 149; 728-729, 2012), hace referencia a cuatro recientes artículos en los que se aborda,  no la utilización de células madre adultas,  sino la estimulación de la regeneración endógena del propio órgano lesionado.

En el primero de ellos (Nature online, 18 de abril, 2012. 10.1038/nature 11044), se trata de reprogramar fibroblastos del propio corazón lesionado a células cardiacas que puedan integrarse en el tejido del corazón lesionado, utilizando tres factores de trascripción. Con esta técnica se consigue mejorar  la función cardiaca de ratones infartados, función que se mantiene a los tres meses de la producción de la lesión.

En el segundo (Science, 5 de abril de 2012 101126/science. 1215757), se promueve in vitro la diferenciación de células madre mesenquimales en condrocitos, y además, utilizando una nueva molécula, que ellos denominan “kartogenin”, no solo consiguen favorecer la función de los condrocitos, sino también proteger a los pacientes de procesos inflamatorios. Los autores concluyen que el “kartogenin”, al favorecer la diferenciación de condrocitos, podría ser un instrumento útil para combatir la osteoartritis.

En el tercer artículo (Science 336; 91-95, 2012), se propone el uso  de una citoquina para regenerar el timo en pacientes especialmente vulnerables, que han sido tratados con fármacos citotóxicos, o quimioterapia, para tratar un proceso canceroso en dicho órgano. Esta terapia podría mejorar el sistema inmune de estos pacientes y prevenir posibles infecciones.

En el cuarto trabajo (Nature online 18 de abril, 2012. 10.1038/ nature 10997), se evalúa la recuperación de la vista en ratones ciegos por tener lesionadas células de la retina que son necesarias para una correcta visión en condiciones de baja luminosidad. Lo consiguen mejorando el implante de las células madre en la retina lesionada, práctica que actualmente se está evaluando  en un ensayo clínico de fase I, dirigido a tratar una enfermedad ocular hereditaria.

Favorable evolución clínica de un trasplante de tráquea producida artificialmente.

En 2010, en el hospital del “Great Ormond Street”, en Londres, se realizó por primera vez el tratamiento de un niño de 13 años, Ciaran Finn-Lynch, que sufría una estenosis  de la tráquea que le impedía respirar con normalidad, con el trasplante de una tráquea bioartificial.   Se utilizó la tráquea de un donante adulto fallecido en Italia. Tras descelularizar dicha tráquea se recelularizó con células madre de la médula ósea del propio niño, se le extirpó la tráquea enferma, que fue sustituida por la nueva producida artificialmente. La operación resultó muy exitosa pues el niño recuperó la posibilidad de respirar normalmente. Ahora, al cabo de dos años se publica en The Lancet (DOI: 10.1016/S0140-6736 (12) 60737-5), que el niño continúa en buen estado, que respira con normalidad, y que acude a un centro  de enseñanza con toda normalidad, pero lo más positivo es que  el chico crece adecuadamente y que la nueva tráquea  se ha adaptado al  tamaño corporal del chico.

Sin duda, un gran avance médico, que abre una puerta de esperanza, no solo para otros niños con una patología similar, sino para otras muchas alteraciones degenerativas que podrían ser tratadas sustituyendo los órganos enfermos por otros nuevos producidos bioartificialmente, con la ventaja médica añadida que, por ser producidos utilizando las células madre del propio paciente, no sufren el rechazo que puede acompañar a los trasplantes de  órganos de donante y que además la utilización de esta técnica no tiene ninguna dificultad ética alguna.

Uso clínico de las células madre en España.

Las células madre se encuentran en el punto de mira de muchos de los grupos de investigación mundial que trabajan en el tratamiento del cáncer. En España se están realizando diversas experiencias clínicas positivas en este terreno. Una de ellas es la llevada a cabo por el equipo de Cirugía Plástica y Reparadora del Hospital Gregorio Marañón, de Madrid, que forma parte de un estudio prospectivo europeo, el Restore-2, en el que se confirma la eficacia y seguridad de las células madre procedentes de grasa autóloga del abdomen para la reconstrucción mamaria tras cuadrantectomía o extirpación previa de una parte de la mama.  Otra es la llevada a cabo por el equipo de Damián García Olmo, en el Hospital La Paz, de Madrid, con células madre mesenquimales de la grasa en el ámbito quirúrgico. Igualmente en el Hospital del Niño Jesús, de Madrid, un equipo multidisciplinar también ha comprobado que las células mesenquimales son capaces de llegar a regiones dañadas, transportando determinados virus portadores de diversos fármacos. En este sentido, niños de tres a seis años que padecían un neuroblastoma metastásico, y que no respondía al tratamiento habitual,  recibieron células madre mesenquimales de su propia médula ósea, en las que introdujeron un virus transportador de diversos fármacos,  para luego infundirlas por vía intravenosa, con buenos resultados, según manfiesta  Manuel Ramírez y Javier García Castro, coordinadores del ensayo (Diario Médico 29 delX al 4 del XI, 2012).

La terapia celular podría transformar la medicina.

Esto es lo que comentan A Trounson y N de Witt, en Nature Cell Biology (14; 331, 2012).

En este interesante artículo ponen de manifiesto que el “California Institute of Regenerative Medicine (CIRM)”, fue creado en 2004 para promover la investigación con células madre. Las ayudas con fondos públicos comenzaron a llegarle en 2006 y al final de 2011, el CIRM había distribuido 1.400 millones de dólares en 450 ayudas a la investigación a 59 instituciones o compañías. Hasta la fecha el CIRM ha construido 12 nuevos institutos, con un coste total de más de 1.000 millones de dólares. Sus aportaciones científicas sobrepasan los 1000 trabajos publicados.

Los campos hacia los cuales se dirigen los proyectos del CIRM son fundamentalmente el desarrollo humano y las enfermedades. Además también han abordado los mecanismos que rigen la renovación de las células madre, e igualmente la regeneración endógena de los tejidos, al igual que el mejor conocimiento de las causas de diversas enfermedades humanas, lo cual se ha conseguido especialmente derivando células iPS a partir de células somáticas de pacientes afectos de graves enfermedades neurológicas, como autismo, esquizofrenia y Alzheimer.

También el CIRM está promoviendo la creación de un banco de células iPS, para que este magnífico material biológico pueda estar disponible para la comunidad científica.

Otros interesantes campos a la que se está dirigiendo la actividad del CIRM es a tratar de conocer mejor el papel de los supresores tumorales de la regeneración celular, el papel de los micro-ARN en la biología celular y al desarrollo de nuevas terapias para el control de la inflamación.

Sin embargo, a pesar de estos avances aún son muchas las dificultades que este tipo de investigación comporta, pues es todavía muy escaso el conocimiento que se tiene, con independencia de las células madre hematológicas, sobre las células madre adultas y sus nichos celulares.

En relación con la posible aplicación clínica de estas investigaciones, los proyectos del CIRM se dirigen a demostrar el potencial de la terapia celular dentro del inmenso campo de la medicina regenerativa.

En el momento actual el CIRM está promoviendo 43 proyectos de investigación con distintos centros de investigación o compañías farmacéuticas. Además también apoya un importante número de ensayos clínicos dirigidos al mejor conocimiento y tratamiento de algunas enfermedades, como mieloma múltiple, mielofibrosis, policitema vera y leucemia.

Igualmente promueve ensayos con células madre embrionarias orientados a tratar la degeneración macular, la diabetes de tipo 1, el infarto cerebral y la esclerosis lateral amiotrófica.

Favorecer la inmunotolerancia para mejorar los resultados de los trasplantes alogénicos (de un donante distinto al paciente) es otra de las prioridades del CRIM, pues está apoyando económicamente 25 proyectos en este campo.

Turismo de células madre.

La semana pasada se celebró en Ecuador la XII reunión de la Red y el Consejo Iberoamericano de Donación y Trasplantes, en la que se aprobó la Resolución de Quito, impulsada por España y redactada por expertos de la Organización Nacional de Trasplantes (ONT), contra el turismo de células madre para trasplante y uso sin evidencia demostrada. El documento condena la compra, el tráfico y el turismo de células madre para trasplante, reconoce la necesidad de combatir la publicidad engañosa y asume la falta de mecanismos de regulación y control que existe en muchos países iberoamericanos. Solicita aunar esfuerzos supranacionales para mejorar la situación.

La ética de la medicina regenerativa: de la investigación a la práctica.

La medicina regenerativa es un campo de investigación y práctica clínica emergente que hace referencia al reemplazamiento o reparación de células y tejidos que se han deteriorado y que se desea restaurar.

Esta práctica se funda en el uso de células humanas, incluso en ocasiones de células madre embrionarias humanas, por lo que no es de extrañar que alrededor del uso de estos últimos se haya suscitado un amplio debate ético, que fundamentalmente se centra en que para obtenerlas hay que crear y destruir embriones humanos o utilizar la trasferencia nuclear somática (clonación).

La medicina regenerativa se está ya utilizando en el tratamiento de úlceras de pies y piernas, en la reparación de huesos y en el tratamiento de problemas musculo esqueléticos, entre otros. Aunque el campo de aplicación más amplio ha sido y es el trasplante de medula ósea en pacientes con graves enfermedades de la sangre, lo que se ha convertido en las últimas décadas en un tratamiento habitual de estas enfermedades.

Un aspecto, tanto médico como ético, de esta práctica es que en los últimos años se ha producido una explosión de clínicas que ofrecen tratamientos utilizando células madre adultas del propio paciente. Estas clínicas generalmente hacen su oferta a través de internet, aunque la eficacia de estos tratamientos no esté adecuadamente comprobada clínicamente, lo que puede contribuir a que pacientes padeciendo enfermedades, muchas de ellas graves, como Alzheimer, síndrome de Down, isquemias de las piernas, diabetes de tipo 1 y 2, sida, disfunción eréctil, infertilidad, epilepsia, enfermedades del hígado, degeneración macular, esclerosis múltiple, artritis, Parkinson, lesiones de la médula espinal, e infarto cerebral puedan ser confundidas por una propaganda engañosa que suscita en ellos una infundada esperanza de curación.

En relación con ello, es una lástima que no se hayan tomados medidas para prohibir estos tratamientos no bien evaluados y para no ofertarlos a pacientes que padecen graves enfermedades, sin duda receptivos a cualquier oferta terapéutica que se les pueda hacer, lo que constituye una dolosa actuación por parte de las clínicas que ofrecen tales tratamientos (Bioethics 27; 251-256, 2013).

8.1.2 Ensayos clínicos en infarto de miocardio.

8.1.3 Ensayos clínicos en diabetes.

Creación de un riñón bioartificial.

Un grupo de investigadores del Hospital General de Massachusetts, dirigido por Gerald Ott, ha desarrollado por bioingeniería un riñón que puede funcionar produciendo orina, tanto en el laboratorio como cuando es trasplantado a ratas (Nature DOI: 1038/nature12107).

La metodología seguida para su producción no es nueva pues ya se han producido otros órganos, como tráquea, venas y vejiga urinaria, utilizando la misma técnica (ver Provida Press Nº 400,404 y 408).

En general el método consiste en obtener un riñón de cadáver, en este caso de un ratón, que es tratado con un detergente que elimina todo el componente celular del mismo, dejando únicamente el armazón que mantiene la estructura del riñón. Seguidamente, este riñón descelularizado se trata con células madre, en este caso fetales, que favorecen la recelularización del órgano descelularizado. En el caso que nos ocupa al cabo de doce días las células trasplantadas habían recompuesto el tejido del riñón eliminado con el detergente.

El órgano obtenido en el laboratorio fue activado con un bioreactor, tras lo cual se hizo pasar a través de él líquidos, que fueron depurados de una forma similar a lo que ocurre con los riñones normales. Es decir, se pudo comprobar la producción de orina, aunque muy elemental, lo que sin duda avalaba que el riñón producido era funcionalmente activo.

Tras comprobar esto, se trasfirió el riñón artificial a ratones con un grave problema renal, comprobándose que también el riñón trasplantado era capaz de producir orina.

Sin duda, las experiencias del equipo del hospital de Massachusetts son una esperanza para los enfermos que necesitan un trasplante renal, si en el futuro se puede obtener riñones artificiales generados por el mismo procedimiento que el seguido por el equipo de Ott, pero utilizando células madre del propio paciente, lo que evitaría los problemas de rechazo y sobre todo se podría solucionar la grave dificultad para encontrar órganos para ser donados.

8.1.4 Ensayos clínicos en neurología.

8.1.5 Ensayos clínicos en otras patologías

Se revisan ensayos clínicos exitosos del uso de células madre en distintas patologías ginecológicas, urológicas, etc.

Dentro de las posibilidades de uso de las células madre en la clínica médica un campo de aplicación de gran interés es la ginecología. En un reciente artículo (Am J Obstet Gynecol DOI: 10.1016/j.ajog.2012.01.045) se revisa el tema, centrando la atención en la posibilidad de tratamiento de la incontinencia urinaria y anal, además de la reparación de fístulas, el desarrollo de nuevo tejido vaginal por bioingeniería y la consolidación de implantes. Se revisan los artículos publicados y ensayos clínicos preliminares, comprobándose mejoras histológicas y funcionales en aquellos pacientes tratados con células madre. Sin embrago, como es norma, se requieren estudios clínicos adicionales previamente al traslado de estas experiencias a la clínica humana.

Uso de células madre para regenerar las encías dañadas.

La FDA norteamericana ha dado luz verde a la terapia celular para regenerar las encías afectadas por el uso excesivo de chicle. Es la primera vez que se aprueba una terapia regenerativa para el cuidado de los dientes. (Nature Biotechnology 30; 479, 2012).

8.1.6 Creación de órganos.

Se consigue crear una estructura venosa artificial a partir de una vena ilíaca de un paciente fallecido.

Se amplía la producción de órganos bioartificiales, al crear un equipo sueco (The Lancet DOI: 10.1016/50140-6736 (12) 60633-3. 14-VI-2012) la estructura de una vena a partir de una vena iliaca obtenida de un paciente muerto, que fue descelularizado hasta dejar únicamente la matriz proteica y recelularizada con células madre de la médula ósea de la propia paciente, una niña de 10 años que padecía una obstrucción  extrahepática de la vena porta. Al año del trasplante hubo que hacer un segundo trasplante de otro segmento  venoso utilizando también  ingeniería celular. En el momento actual el niño disfruta de buenas condiciones de salud.

Producción de tejidos y órganos bioartificiales en el área reproductiva.

La medicina regenerativa y la producción de órganos bioartificiales puede en los próximos años ser una fuente de esperanza para los pacientes con lesiones degenerativas de diversos órganos y entre ellos también los del área reproductiva. Sin duda, en este sentido, los importantes avances en el conocimiento de las células madre, especialmente  el haberlas identificado en el líquido amniótico y en la placenta,  permitirá poner  a punto nuevas posibilidades terapéuticas en esta área médica. Igualmente, la posibilidad de producir células iPS a partir de células adultas de estos pacientes,  puede abrir otra importante posibilidad terapéutica para los mismos.

Aunque todo lo relacionado con las células madre está aún en fase investigadora experimental, ya se ha conseguido poner a punto aplicaciones clínicas utilizando células madre del propio paciente.

Todo este interesante y novedoso campo clínico se comenta en un artículo publicado en Fertility and Sterility (98; 21-29, 2012), haciendo especial referencia a los últimos avances en la construcción de órganos bioartificiales del área reproductiva.

Uno de los campos en los que más se ha avanzado es en la creación de uretras artificiales, utilizando un esqueleto de colágeno que se recubre con células madre del propio paciente. Son muchas las experiencias realizadas en este campo, habiéndose confirmado la producción de uretras de hasta 15 cms, que funcionan adecuadamente.

También ha sido posible reconstruir penes disfuncionantes por distintas causas, como pueden ser carcinomas del propio órgano, lesiones traumáticas, disfunción eréctil severa y alteraciónes morfológicas del pene congénitas, como hipospadias o epispadias. La mayor dificultad técnica es poder disponer de tejido suficiente del propio paciente y evitar algunas complicaciones como infecciones o fallos del injerto.

Una de las posibilidades más prometedoras es la posibilidad de crear tejido del cuerpo cavernoso  del pene, cuando éste está deteriorado por alguna circunstancia, aunque dichas experiencias están en fase experimental previa en animales, especialmente en conejos.

En los órganos reproductivos femeninos también se han dado pasos importantes, principalmente en la producción de úteros  artificiales en animales, utilizando esqueletos de polímeros biodegradables, que después se rellenan  con tejido producido por células madre de los propios animales.

En conclusión, se puede afirmar que la producción de tejidos y órganos bioartificiales dentro del área reproductiva, tanto en mujeres como en varones, es una prometedora posibilidad que sin duda llegará a la clínica humana en los próximos años.

De entre ellos, es la reconstrucción de la uretra la que ya muestra una posibilidad terapéutica más objetiva en humanos.

 

Justo Aznar

Se reconstruye con técnicas de bioingeniería la uretra de cinco pacientes.

Se reconstruye la uretra de 5 pacientes que necesitaban que fuera reparada, utilizando uretras producidas por ingeniería de tejidos, usando los del propio paciente. Los resultados han sido muy prometedores tras 71 meses de seguimiento de los pacientes.

Producción y uso de una tráquea bioartificial.

Se avanza en la producción de bio-órganos para ser utilizados en trasplantes. En este caso se trata de un paciente de 36 años al que hubo que extirparle la tráquea por padecer un tumor de ese órgano. Para lograrlo se produjo una tráquea artificial, utilizando un esqueleto de nanoscompuestos, que posteriormente se recubrieron con células madre de su propia médula ósea. Tras el trasplante del órgano bioartificial no se presentaron complicaciones importantes y el paciente estaba asintomático y sin rastro del tumor a los 5 meses del trasplante (The Lancet 378: 1997-29004, 2011).

Se consigue la producción de una pituitaria funcionante.

Parece difícil desarrollar órganos in vitro, especialmente porque para conseguirlo las interacciones celulares son necesarias. Sin embargo, parece que se ha podido conseguir con la glándula pituitaria, al haber logrado Suga y colaboradores, la generación de una pituitaria funcionante a partir de células madre embrionarias (Nature 58-68, 2001).

Construcción de una tráquea artificial para reemplazar a la lesionada en un niño de 2 años.

La producción de órganos bioartifíciales puede ser una esperanzadora opción terapéutica para pacientes con fallos orgánicos. En este sentido en un trabajo del Lancet (380; 994-1000, 2001) se publica el caso clínico de un niño de 12 años al que se le trasplantó una tráquea producida bioartificialmente.

El paciente nació con una estenosis de la tráquea que le producía dificultades en la respiración. La tráquea fue mantenida abierta por medio de stens metálicos, pero al final estos fallaron. Para tratar de solucionar el problema se utilizó una tráquea donada por un paciente fallecido, que fue descelularizada hasta dejar solamente el esqueleto de la misma.    Posteriormente ésta fue de nuevo recelularizada con células madre mesenquimales de la médula ósea del niño y después todo el conducto traqueal recubierto con epitelio del propio paciente. Esta práctica se reforzó con la utilización de eritroproyetina para favorecer la angiogénesis y de factor de crecimiento beta para promover la condrogénesis.

El implante se revascularizó una semana después de la cirugía, aunque el epitelio no se restauró hasta un año después.

Transcurridos 18 meses desde la intervención quirúrgica el paciente había recuperado la opción de respirar y a los dos años el niño ya pudo iniciar una vida normal emprendiendo sus estudios escolares.

Los autores indican que éste es el primer caso pediátrico en el que se sustituye una tráquea lesionada por otra construida bioartificialmente, lo que muestra la gran posibilidad que se abre en el terreno clínico de sustituir órganos lesionados por otros producidos bioartificialmente.

Últimos casos de trasplantes utilizando tráqueas bioartificiales.

Durante los últimos cuatro años se han publicado tres casos de reemplazamiento de una tráquea alterada por otras producidas artificialmente (The Lancet, 381; 113,2013). En el primer caso (Lancet 372; 2023-30,2008) se utilizó una tráquea descelularizada que fue recelularizada in vivo con material celular alogénico (de otro individuo distinto al paciente) estimulando el crecimiento celular con un biorreactor. En el segundo caso (The Lancet, 378; 1997-2004,2011) se utilizó una prótesis traqueal sintética recelularizada con un tejido producido bioartificialmente. El tercer caso (The Lancet, 380; 994-1000,2012) se utilizó una tráquea descelularizada in vivo. Pero a pesar de estos avances clínicos el mecanismo que regula la reconstrucción de estas tráqueas no es bien conocido.

Páncreas artificial

Se ha llevado a cabo un ensayo clínico pionero comparando los resultados del tratamiento convencional para la diabetes tipo 1 (usando una bomba de insulina), con los resultados de utilizar un páncreas artificial provisto de sistema hormonal dual.

La comparación entre los resultados indica que el páncreas artificial aporta una mejora en los niveles de glucosa y un menor riesgo de hipoglucemia.

Este prometedor logro de un equipo de especialistas del Instituto de Investigaciones Clínicas de Montreal (IRCM), dirigidos por el endocrinólogo Dr. Rémi Rabasa-Lhoret, puede tener importantes repercusiones en el tratamiento de la diabetes tipo 1, acelerando el desarrollo de un páncreas artificial externo que sea seguro y práctico de usar.

El páncreas artificial es un sistema automatizado que reproduce, hasta cierto punto, el trabajo de un páncreas natural en buen estado, adaptando continuamente la liberación de insulina a los cambios en los niveles de glucosa. El páncreas artificial con sistema hormonal dual probado en el IRCM por Rabasa-Lhoret, Ahmad Haidar y sus colaboradores, controla los niveles de glucosa mediante la liberación automática de insulina y glucagón, si es necesario, sobre la base de las lecturas de un sistema de vigilancia constante de glucosa (CGM, por sus siglas en inglés) y guiándose por un algoritmo avanzado.

El equipo halló que el páncreas artificial mejoró el control de la glucosa en un 15 por ciento, en comparación con la terapia convencional mediante bomba de insulina. El páncreas artificial también redujo en 8 veces el riesgo total de hipoglucemia, y en 20 veces el riesgo de hipoglucemia nocturna.

Las personas con diabetes tipo 1 deben controlar cuidadosamente sus niveles de glucosa en sangre para que se mantengan dentro de los valores normales. El control de la glucosa en sangre es la clave para evitar complicaciones a largo plazo relacionadas con altos niveles de glucosa (como ceguera o insuficiencia renal) y reducir el riesgo de hipoglucemia (niveles peligrosamente bajos de glucosa en sangre, que pueden causar confusión, desorientación, e incluso pérdida de la consciencia en casos severos).
“Con los tratamientos convencionales, aproximadamente dos tercios de los pacientes no logran mantener adecuadamente su nivel de glucosa dentro de los valores normales”, afirma el Dr. Rabasa-Lhoret. “El páncreas artificial podría ayudarlos a alcanzar este objetivo, y reducir el riesgo de hipoglucemia, el gran temor de la mayoría de los pacientes, y que sigue siendo el efecto adverso más común del tratamiento con insulina. De hecho, la hipoglucemia nocturna es el principal obstáculo para alcanzar los objetivos glucémicos” (Nicolas Jouve de la Barreda. MCYT Amazings, 14-III-2013).

Producción de tejido óseo por técnicas de bioingeniería.

Cada día las técnicas de bioingeniería ofrecen nuevas posibilidades para producir órganos artificiales que puedan sustituir a órganos humanos lesionados, lo que evitaría tener que recurrir al trasplante de órganos, que siempre tiene la dificultad de la carencia de donantes.

En el momento actual para reponer lesiones óseas se utilizan materiales haloplásticos o trasplante de huesos, aunque estas soluciones tiene limitadas posibilidades terapéuticas, por lo que se requieren nuevas técnicas para reparar lesiones óseas complejas.

Hasta ahora se ha conseguido reparara lesiones óseas utilizando células madre mesenquimales, (un tipo de células madre adultas) que se cultivan sobre esqueletos artificiales que reproducen la estructura de los huesos. Pero con esta técnica no se repone el tejido nervioso y sanguíneo de los huesos producidos, pues para lógralo se requiere usar otros tipos de células madres.

Posiblemente ello se podría conseguir utilizando células pluripotentes inducidas (células iPS) que tienen la capacidad de poder generar todo tipo de tejidos, y consecuentemente producir no solamente células óseas, sino también células nerviosas y sanguíneas, para así poder reconstruir una estructura ósea más completa. Ello hace que esta posibilidad constituya otra posible aplicación clínica de las células iPS.

Los autores del trabajo que comentamos (PNAS 110; 8680-8685, 2013), consiguen la producción de tres líneas distintas de células iPS humanas obtenidas a partir de células adultas de tipos de tejido diferente y utilizándolas conseguir la producción de huesos humanos funcionantes.

Sin duda, esta novedosa metodología abre un nuevo camino para producir tejido óseo humano que posiblemente podrá ser utilizado en la reparación de distintos tipos de lesiones óseas, en un futuro más o menos próximo.

Se crea un pequeño “mini Cerebro”.

Según se publica en Nature (501; 373-379, 2013) un grupo de investigadores austriacos ha conseguido un órgano cerebral obtenido a partir de células madre pluripotentes humanas que puede recordar en algo las funciones de un cerebro elemental y que podría ser utilizado para profundizar en el conocimiento de diversas enfermedades neurológicas. Los autores ya han conseguido derivar células iPs de un paciente con microcefalia que podrán servir para profundizar en las causas genéticas de esta enfermedad.

Se crean por primera vez trozos de tejido renal.

Según se describe en Nature Cell Biology (15; 1507-1515, 2013) el grupo de Izpizua ha creado por primera vez trozos de tejido renal (primodios) funcionantes. Este hallazgo constituye una nueva posibilidad para profundizar en el conocimiento del embrión humano, buscar las causas de determinadas enfermedades renales y para probar nuevos fármacos para curarlas. En este caso concreto las células iPS fueron obtenidas de células adultas de dos pacientes con enfermedad poliquística renal.

Se crean por primera vez trozos de tejido renal.

Según se describe en Nature Cell Biology (15; 1507-1515, 2013) el grupo de Izpizua ha creado por primera vez trozos de tejido renal (primodios) funcionantes. Este hallazgo constituye una nueva posibilidad para profundizar en el conocimiento del embrión humano, buscar las causas de determinadas enfermedades renales y para probar nuevos fármacos para curarlas. En este caso concreto las células iPS fueron obtenidas de células adultas de dos pacientes con enfermedad poliquística renal.

Se crean artificialmente glándulas lagrimales y salivares.

EL pasado 1 de octubre se publicaron en Nature Communications (DOI: 10.1038/ncomms.3497) dos trabajos en los que se describen la creación bioartificial de glándulas lagrimales y salivares. Tras su producción pudieron ser trasplantadas a ratones. Una vez trasplantados los órganos producidos se conectaron al sistema nervioso de los animales y comenzaron a funcionar. Sin duda, es esta una nueva posibilidad para tratar diversas enfermedades, especialmente la xerostomía, que se caracteriza por sequedad en la boca.