Observatorio de Bioética, UCV

Sexualidad y Enfermedades de transmisión sexual

22.3.1 Aspectos generales. Actitudes sexuales en los adolescentes. 
22.3.2 Datos estadísticos.
22.3.3 Transmisión de las infecciones y su prevención.
22.3.4 Aspectos clínicos. Cambio de sexo. 
22.3.5 Aspectos económicos, sociales y éticos. Mutilación genital.

22.3.1 Aspectos generales. Actitudes sexuales en los adolescentes.

¿Existen factores genéticos en la homosexualidad?

Ángel Luis Montejo, director científico de la Asociación Española de Sexualidad y Salud Mental, piensa que hay un mayor protagonismo de los factores genéticos que de los ambientales en el desarrollo de la identidad y orientación sexual de los individuos. “Hay estudios relevantes que destacan la importancia de la genética por encima de los factores ambientales, hay algo que marca genéticamente el desarrollo de las personas” (Diario Médico, 3/9-XII-2012). Opinión esta que es claramente contraria a la teoría del género en cuanto a la orientación sexual de las personas se refiere dado que genéticamente se es hombre o mujer.

La vacunación contra el virus del papiloma humano (VPH) no favorece el aumento de relaciones sexuales ente las jóvenes que la reciben.

Un debate ético socialmente importante es determinar si, al suprimir el efecto disuasorio que supone eliminar el riesgo de padecer un cáncer de cuello de matriz en adolescentes y mujeres jóvenes vacunadas contra el VPH, se puede favorecer el aumento de relaciones sexuales, es decir, se puede promover la promiscuidad sexual.

En un reciente artículo publicado en Pediatrics (doi: 10.1542/peds. 2012-1516), y que se comenta en el BMJ (2012; 345: e 7159, doi: 10.1136/bmj. e 7159), no parece confirmarse esta hipótesis.

En efecto, un grupo de investigadores de Atlanta revisa marcadores de aumento de actividad sexual durante los tres primeros años después de la vacunación contra la VPH. El estudio, que incluye a 1398 niñas, de entre 11 y 12 años, se realizó entre julio de 2006 y diciembre de 2010. De estas niñas 493 fueron los vacunadas y 905 no. Los autores comprueban que los marcadores de actividad sexual (embarazos, aumento de enfermedades sexualmente trasmitidas o uso de contraceptivos) no aumentaban en el grupo de las vacunadas con respecto a las que no lo fueron.

En 2006, el “Advisory Committe of Inmunization Practice of the Centrer for Disease Control and Prevention”, recomendó la vacunación de las niñas entre los 11 y 12 años, e incluso a los 9 años, contra el VPH, dado que alrededor del 27 % de las adolescentes de entre 15 y 17 años eran sexualmente activas y el 3 % iniciaban sus relaciones sexuales antes de los 13 años y cerca de la mitad de las adolescentes sexualmente activas tuvieron mas de dos compañeros sexuales.

Esta temprana iniciación de la actividad sexual se acompañaba de una elevada prevalencia de infección por el VPH; 33 % de las jóvenes entre 14 y 19 años, estaban infectadas por al menos uno de los tipos de VPH.

En relación con estos hechos, una editorial del New York Times, referida a la vacunación contra el VPH, comenta que no existe diferencia de actividad sexual entre las jóvenes que habían sido vacunadas en comparación con las que no lo fueron.

El sexo inseguro.

Cuando en julio de 2010 entró en vigor la nueva ley de Salud Sexual y Reproductiva, propuesta por el gobierno de Rodríguez Zapatero, se dijo a la ciudadanía que el objetivo era reducir el número de abortos, gracias a la mejor educación sexual, a la mayor difusión de los anticonceptivos y a la venta libre de la “píldora del día siguiente” (PDS). Con ese arsenal anticonceptivo, el éxito estaba garantizado.

Pues si la ley tuviera un periodo de garantía, habría que devolverla, pero los datos ahora conocidos, correspondientes a 2011, solo revelan aumentos; los abortos suben un 4,5% hasta alcanzar el récord de 118.359, lo que equivale a uno por cada cuatro nacidos vivos; la tasa de abortos por 1.000 mujeres entre 15 y 44 años sube a 12,44, la más alta nunca registrada; incluso el número de centros que practican abortos aumenta también de 146 a 172, lo que parece indicar que con la nueva ley ha habido cierta expansión del negocio.

Tampoco es extraño que las cifras marquen esta tendencia ascendente. Si una conducta pasa de ser considerada teórico delito a derecho, lo raro sería que disminuyera. El efecto preventivo de la PDS también se ha revelado ilusorio. Algún aborto habrá evitado la píldora, pero en grandes números no son fenómenos alternativos, sino que más bien tienden a crecer juntos. Los datos correspondientes a 2010 indicaban ya que la venta de la PDS había crecido un 83%, y también en ese año volvió a aumentar el número de abortos. Más bien da la impresión de que la fácil disponibilidad de la PDS contribuye a aumentar las conductas de riesgo, al dar una sensación de arma de último recurso.

Si en cualquier otro problema de salud pública se observara tal disparidad entre objetivos y resultados, pocos dudarían de que había que cambiar de estrategia. Sin embargo, en el tema del aborto ha imperado hasta ahora el “más de lo mismo”, con la ilusoria esperanza de que la realidad se adapte a nuestros deseos. El gobierno de Rajoy, que viene anunciando que va a cambiar la ley, puede encontrar en estas cifras nuevos motivos para cargarse de razón.

En la sociedad actual ninguna autoridad sanitaria se atrevería a “estigmatizar” determinadas prácticas sexuales. Pero desde el punto de vista de la salud pública da la impresión de que no todas son igualmente sanas. Así en Francia, según informa Le Monde (12-12-2012), hay preocupación por el resurgimiento de enfermedades de transmisión sexual -aparte del SIDA- hasta ahora poco frecuentes.

La sífilis, que estaba casi olvidada, ha vuelto a resurgir en este siglo y el número de casos ha crecido hasta 751 en 2011. Aparece sobre todo en homosexuales o bisexuales, y en el 38% de los casos coexiste con la infección por VIH.

El número de infecciones por Chiamydia trachomatís, la más frecuente de las enfermedades de transmisión sexual, va en aumento, tanto en el hombre como en la mujer. Más del 10% de las mujeres de 18 a 25 años sufren esta infección, contra una incidencia del 4% en 2005. La enfermedad suele permanecer asintomática, y si no es tratada puede suponer riesgos desde inflamación de las trompas hasta esterilidad.

El número de infecciones por gonococos crece marcadamente desde hace diez años: en 2009 afectó de 15.000 a 20.000 hombres. Y si antes se limitaba sobre todo a los homosexuales, ahora afecta también a mujeres heterosexuales.

Los especialistas consultados por Le Monde piensan que estas cifras están por debajo de la realidad, pues no tienen en cuenta las consultas en medicina general. Atribuyen la mayor prevalencia de la enfermedad al aumento del número de parejas sexuales y a la frecuencia de prácticas de riesgo con escasa “fidelidad” al preservativo. Para complicar más las cosas, se advierte una resistencia creciente de la infección por gonococos al tratamiento con los antibióticos hasta ahora utilizados.

Habida cuenta del fracaso de campañas centradas solo en el preservativo, cabe preguntarse si no ha llegado el momento de romper el tabú para informar sobre los riesgos de la promiscuidad sexual (Ignacio Arechaga, 6-V-2013).

El sexo seguro

Cuando en julio de 2010 entró en vigor la nueva ley de Salud Sexual y Reproductiva, del gobierno de Rodríguez Zapatero, se dijo a la ciudadanía que su objetivo era reducir el número de abortos, gracias a la mejor educación sexual, a la mayor difusión de los anticonceptivos y a la venta libre de la “píldora del día siguiente” (PDS). Con ese arsenal anticonceptivo, el éxito estaba garantizado.

Pues si la ley tuviera un periodo de garantía, habría que devolverla. Los datos ahora conocidos correspondientes a 2011 solo revelan aumentos: los abortos suben un 4,5% hasta alcanzar el récord de 118.359, lo que equivale a uno por cada cuatro nacidos vivos; la tasa de abortos por 1.000 mujeres entre 15 y 44 años sube a 12,44, la más alta nunca registrada; incluso el número de centros que practican abortos aumenta también de 146 a 172, lo que parece indicar que con la nueva ley ha habido cierta expansión del negocio.

Tampoco es extraño que las cifras marquen esta tendencia ascendente. Si una conducta pasa de ser considerada teórico delito a derecho, lo raro sería que disminuyera. El efecto preventivo de la PDS también se ha revelado ilusorio. Algún aborto habrá evitado la píldora, pero en grandes números no son fenómenos alternativos, sino que más bien tienden a crecer juntos. Los datos correspondientes a 2010 indicaban ya que la venta de la PDS había crecido un 83%, y también en ese año volvió a aumentar el número de abortos. Más bien da la impresión de que la fácil disponibilidad de la PDS contribuye a aumentar las conductas de riesgo, al dar una sensación de arma de último recurso.

Si en cualquier otro problema de salud pública se observara tal disparidad entre objetivos y resultados, pocos dudarían de que hubiera que cambiar de estrategia. Sin embargo, en el tema del aborto ha imperado hasta ahora el “más de lo mismo”, con la ilusoria esperanza de que la realidad se adapte a nuestros deseos. El gobierno de Rajoy, que viene anunciando que va a cambiar la ley, puede encontrar en estas cifras nuevos motivos para cargarse de razón.

En la sociedad actual ninguna autoridad sanitaria se atrevería a “estigmatizar” determinadas prácticas sexuales. Pero desde el punto de vista de la salud pública da la impresión de que no todas son igualmente sanas. Así en Francia, según informa Le Monde (12-12-2012), hay preocupación por el resurgimiento de enfermedades de transmisión sexual –aparte del sida– hasta ahora poco frecuentes.

La sífilis, que estaba casi olvidada, ha vuelto a surgir en este siglo y el número de casos ha crecido hasta 751 en 2011. Aparece sobre todo en homosexuales o bisexuales, y en el 38% de los casos coexiste con la infección por VIH.

El número de infecciones por chlamydia trachomatis, la más frecuente de las enfermedades de transmisión sexual, va en aumento, tanto en el hombre como en la mujer. Más del 10% de las mujeres de 18 a 25 años sufren esta infección, contra una incidencia del 4% en 2005. La enfermedad suele permanecer asintomática, y si no es tratada puede suponer riesgos desde inflamación de las trompas hasta esterilidad.

El número de infecciones por gonococos crece marcadamente desde hace diez años: en 2009 afectó de 15.000 a 20.000 hombres. Y si antes se limitaba sobre todo a los homosexuales, ahora afecta también a mujeres heterosexuales.

Los especialistas consultados por Le Monde piensan que estas cifras están por debajo de la realidad, pues no tienen en cuenta las consultas en medicina general. Atribuyen la mayor prevalencia de la enfermedad al aumento del número de parejas sexuales y a la frecuencia de prácticas de riesgo con escasa “fidelidad” al preservativo. Para complicar más las cosas, se advierte una resistencia creciente de la infección por gonococos al tratamiento con los antibióticos hasta ahora utilizados.

Habida cuenta del fracaso de campañas centradas solo en el preservativo, cabe preguntarse si no ha llegado el momento de romper el tabú para informar sobre los riesgos de la promiscuidad sexual (Ignacio Aréchaga. El Suar. Aceprensa. 27-XII-2012).

Enfermedades de transmisión sexual en el Reino Unido.

Alrededor de 510.000 nuevos casos de enfermedades trasmitidas por vía sexual se detectaron en el Reino Unido en 2011 (BMJ 2013;346:f 641)

Edad de iniciación sexual en España.

Según el Informe “Juventud en España 2012” del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, la edad media de iniciación sexual en España se sitúa en los 17 años, y un 12% de los encuestados ha tenido su primera relación sexual antes de los 15 años, frente al 5% de 2004. Los jóvenes son cada vez más precoces, pero no más responsables, cosa que preocupa, pero que nadie se atreve a abordar eficazmente. Unas 11.000 adolescentes se quedan embarazadas al año en España, según el Ministerio de Sanidad, y las enfermedades de transmisión sexual aumentan entre los más jóvenes.

22.3.2 Datos estadísticos.

Aumenta el número de infectados por sífilis en Estados Unidos.

El número de infectados por la sífilis en Estados Unidos aumenta desde el año 2001, lo cual no debería ocurrir en un país con un alto nivel de vida y unas prestaciones sanitarias de primer nivel.

Este aumento se hace especialmente manifiesto entre algunas minorías poblacionales. En efecto, dos tercios de los infectados por sífilis entre 2005 y 2008 corresponden a varones homosexuales activos. Igualmente en este mismo periodo de tiempo las infecciones en la población negra ha aumentado ocho veces más   que en la blanca, especialmente entre los más jóvenes de entre 15 y 19 años (Lancet 378; 542, 2011).

Prevalencia del VIH en China.

Aunque la prevalencia de la infección por VIH en China no es elevada, aproximadamente un 0.06% de la población, su gran tamaño absoluto hace que en 2011 haya en ese país alrededor de 780.000 personas infectadas por el VIH y que se produzcan anualmente cerca de 50.000 nuevas infecciones (The Lancet, 378; 1816, 2011).

Aumenta la incidencia de enfermedades de transmisión sexual.

Según mejora el tratamiento del VIH, sube la incidencia de enfermedades de transmisión sexual (ETS). En España, por ejemplo, los casos de sífilis se han triplica­do desde 2000, y los de gonorrea se han duplicado, por poner las dos enfermedades de las que el Instituto de Salud Carlos III tiene cifras. En los 11 primeros meses de 2010, los médicos informaron de 2.927 casos de la primera y 2.148 de la segunda. Aunque, segura­mente, la cifra real sea muy supe­rior, porque los médicos no siempre sue­len notificarlo. En esto, España solo sigue lo que pasa en el mundo, pues de las cuatro enfermedades más fre­cuentes de transmisión sexual (sífilis, gonococia, clamidias y tricomonas) se diagnosti­can en el mundo casi 450 millones de casos anuales, según la Organización Mundial de la Salud, y a ellas hay que sumar la infección por VIH (otros 2,7 millones en 2011, de acuerdo con Onusida) (El País,14-II-2012).

22.3.3 Transmisión de las infecciones y su prevención.

Estudio sobre la incidencia de patologías genitales en la Comunidad Valenciana

El catedrático de Dermatología Juan José Vilata, acaba de presentar un estudio so­bre la incidencia sobre patologías genitales y del papiloma humano en la Comunidad Valenciana, en el que se estima que cada año los der­matólogos diagnostican más de6.000 casos. En el trabajo, expues­to en el Congreso Mundial de En­fermedades Infecciosas en Melbourne, Vilata confirmó que la tasade incidencia de los condilomas acuminados (verrugas) es casi el doble de lo que se estimaba. Este ti­po de problemas genitales, especialmente el VPH (virus del papilo­ma humano), aumentan entre la población juvenil y se conjetura que un 20% sufrirá una infección antes de los 30 años.

El catedrático y miembro de la Real Academia de Medicina de Va­lencia considera que este aumento de las enfermedades sexuales «es­tá directamente relacionado con la promiscuidad sexual y el adelanto del primer coito a los 15 años» (El Mundo, 18-III-2012).

22.3.4 Aspectos clínicos. Cambio de sexo.

Aberración transexual.

Alexis Taborda nació mujer y posteriormente se sometió a una terapéutica “transexual” que la convirtió en varón. Karen Bruselario nació varón y después fue transexuado a mujer, pero ambos conservaron sus órganos genitales originarios. Posteriormente se conocieron y se casaron. Ahora Alexis nacido mujer y reconvertido a varón, se haya embarazado de su mujer Karen Bruselario, nacido varón y reconvertido a mujer (ABC. ESAABC ES/MADRID,3-XII-2013).

La orientación sexual se determina ya en el útero materno.

La orientación sexual se determina en el útero materno por factores genéticos y también por interacciones hormonales con las células del cerebro en desarrollo. Por ello, se puede afirmar que la base de la homosexualidad está en el cerebro, por lo que es, difícil o imposible cambiar la orientación sexual después del nacimiento. Si eres hombre o mujer está escrito en el cerebro desde que nacemos. Hay cosas que están programadas en el cerebro en el momento de nacer y que no se pueden cambiar después (Dick Swark. Neurólogo. De su libro” Somos nuestro cerebro”. El Mundo. 12-II-2014).

Intento de normalizar las alteraciones psicológicas secundarias al transexualismo.

Diversas asociaciones científicas norteamericanas tratan de dar carta de normalidad a las alteraciones psiquiátricas que pueden acompañar al transexualismo, según se comenta en un reciente artículo publicado en The America Journal of Bioethics (14; 48-50, 2014). En efecto, la Asociación American de Psiquiatría (APA)ha suprimido dichas alteraciones, del “Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders” (DSM-5), siguiendo la sugerencia de la “World Professional Association for Transgender Health” (WPATH), que en 2010 urgió a la “despsicopatologización “de los trastornos psicológicos derivados del cambio de sexo.

Así el DSM-5 usa el término de “Gender Disphoria(GD)” para identificar el posible estrés que pueden padecer algunas personas cuya apariencia física no coincide con su identidad sexual. De acuerdo con la APA este cambio terminológico se introdujo para: a) clarificar que los individuos con disforia de género no son enfermos; b) para utilizar un lenguaje acorde, según ellos, con la terminología internacional y c) para utilizar un diagnóstico que pueda facilitar a estas personas el acceso a tratamientos apropiados y a los seguros médicos, según comenta la APA en un informe de 2013.

Por otro lado, la WEATH ha publicado guías para el adecuado cuidado de los adolescentes, adultos y niños con GD, y para facilitar una intervención rápida en los niños y adolescentes que lo necesiten.

Adicionalmente la Asociación Médica Americana afirma que el cuidado metal, la terapia hormonal y la cirugía para adecuar el sexo a lo deseado por los pacientes es una necesidad médica para los pacientes con GD.

Las guías de la WAPH han sido avaladas por la Academia American de Pediatría (2013), así como las recomendaciones de terapia hormonal para las personas con GD que lo necesiten.

Como se ve una acción coordinada para tratar eliminar el concepto de enfermedad para las alteraciones psiquiátricas secundarias al transexualismo.

22.3.5 Aspectos económicos, sociales y éticos. Mutilación genital.

Se aumentan las garantía jurídicas para prevenir la esterilización de deficientes psíquicos en España

El anteproyecto de ley de reforma del Código Pe­nal española aprobado en el Consejo de Ministros del pa­sado jueves, ha atendido a las peticiones del Comité Español de Repre­sentantes de Personas con Discapacidad (Cermi), aumentando las ga­rantías jurídicas para las personas con disca­pacidad ante una inter­vención de esterilización médica.

La redacción actual del artículo 156 del Códi­go Penal recoge que “no será punible la esterili­zación de la persona in­capacitada que adolezca de grave deficiencia psí­quica, cuando aquélla, tomándose como crite­rio rector el del mayor interés del incapaz, haya sido autorizada por el juez, bien en el mismo procedimiento de incapacitación, bien en un expediente de jurisdicción voluntaria, tramita­do con posterioridad, a petición del representante legal del incapaz, oído el dictamen de dos especialistas, el Ministe­rio Fiscal y previa explo­ración del incapaz”.

En el anteproyecto de ley está previsto que “la despenalización de la es­terilización de las perso­nas que carezcan de ap­titud para dar su consentimiento se realiza­rá bajo autorización ju­dicial y en un proceso con las máximas garantías” (Diario Médico 15/21 de octubre de 2012).

Disminuye en África la práctica de la mutilación genital.

Cerca de 2000 comunidades en África han dejado de practicar la mutilación genital durante el último año, lo que eleva a unas 8.000 las que han   dejado de utilizar esta inaceptable práctica. Entre 130 y 140 millones de niñas y mujeres han padecido la mutilación genital y cada año 3 millones más están sujetas al riesgo de que se les practique (JAMA 307; 11289, 2012) ¿Estaremos llegando ya al final de esta terrible práctica?

Restauración de la mutilación genital.

Desde 1998 a 2009, al menos 3.000 mujeres mayores de 18 años que habían sufrido mutilación genital, se sometieron en Francia a cirugía para restaurar la anatomía del clítoris. Después de un año de seguimiento la gran mayoría mostraban una disminución de las relaciones sexuales dolorosas, aumento del placer sexual, y 430 de 841 habían recuperado el orgasmo sexual (JAMA 308; 662, 2012).

Mutilación genital en mujeres.

Se estima que cada año más de 20.000 niñas menores de 15 años que viven en el Reino Unido son mutiladas genitalmente y más de 66.000 mujeres viven sufriendo las consecuencias de dicha mutilación (British Medical Journal 2013¸346 f 2981).

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