Observatorio de Bioética, UCV

Eutanasia

26.1.1 Aspectos generales. Razones a favor de la eutanasia. Muerte cerebral. Recuperación de pacientes en coma. Sufrimiento y dolor. Atención a los ancianos. Huelga de hambre.  26.1.2 Datos estadísticos y situación en distintos países o regiones. Casos concretos. Eutanasia en recién nacidos. 26.1.3 Problemas biomédicos que plantea. Ensañamiento terapéutico. 26.1.4 Regulación legal. Juicios a sanitarios por practicar la eutanasia. Objeción de conciencia.  26.1.5 Problemas sociales que plantea. 26.1.6 Valoración ética y moral. Fundamentación filosófica y antropológica. Efecto de las creencias religiosas sobre la muerte. 26.1.7 Declaraciones y actitudes personales o institucionales sobre la eutanasia. Asociaciones que lapromueven o la combaten.

  26.1.1 Aspectos generales. Razones a favor de la eutanasia. Muerte cerebral. Recuperación de pacientes en coma. Sufrimiento y dolor. Atención a los ancianos. Huelga de hambre.

¿Se puede determinar correctamente cuando un individuo está realmente muerto?

El determinar si un paciente está realmente muerto para poderle extraer un órgano con la finalidad de ser donado para trasplante, sigue siendo un problema médico y ético importante. En relación con ello, Dick Teresi, ha publicado un libro titulado “The undead”, en el que se aborda este problema. En él se pregunta Teresi “¿Cuándo una persona está realmente muerta?” Pregunta que puede tener diversas respuestas, que pueden tener amplias implicaciones en la actividad profesional médica e incluso en el negocio del tráfico de órganos, que en este momento significa más de 20.000 millones de dólares en los Estados Unidos. Ante la pregunta de quién está vivo o quién está muerto, Teresi asume que la ciencia es la que debe proporcionar la respuesta. Sin embargo, también afirma que una mala ciencia se ha utilizado para oscurecer la distinción entre vida y muerte, mientras que una buena ciencia parece demostrar que la vida es más persistente en los seres humanos de lo que nosotros imaginamos, y que ello, en ocasiones, puede ser ignorado por quienes se mueven alrededor del negocio de definir la muerte humana”, pues por otro lado, los criterios para determinarla han cambiado varias veces en las últimas décadas, e incluso ahora pueden variar de una jurisdicción a otra, aunque la muerte cerebral está siendo la medida de muerte de una persona humana cada vez más utilizada.

Pero además, la lista de circunstancias en las que se pude enmascarar la muerte de un paciente, según Teresi, se hace cada vez mayor, especialmente en las intoxicaciones por drogas y en las situaciones de hipotermia, en las que se puede establecer la existencia de muerte cerebral sin ser realmente así. Comenta Teresi, que individuos en estas circunstancias pueden orinar, sufrir ataques cardíacos, desarrollar úlceras de decúbito, sentir dolor e incluso en caso de mujeres poder tener hijos. Realmente ellos están casi muertos, pero no totalmente muertos. Son cadáveres a los que les late el corazón. En este sentido se puede decir que hay una zona gris entre la vida y la muerte irreversible, que se puede dar en muchas de las circunstancias anteriormente comentadas, y que estos individuos no totalmente muertos pueden ser potenciales donantes de órganos para trasplante, aunque para justificar éticamente estas donaciones, se ha afirmado que aunque el paciente no esté realmente muerto, el que pueda donar sus órganos significaría incluso un acto heroico que podría beneficiar a otras personas, pero, a juicio de Teresi, nadie puede hablar en nombre de esos potenciales donantes, casi muertos (Mac Farrant. The Globe and Mail: The undead, by Dick Teresi. 6-IV-2012).

El médico ante el final de la vida.

A mis colegas quisiera pe­dirles lectura atenta de nuestro nuevo Código de Deontología Médica, que es una (la) Guía de Ética que la profesión se ha dado (apro­bado en la Asamblea Gene­ral del Consejo de Colegios Médicos el pasado julio) pa­ra ejercer la medicina; y la Guía de Sedación Paliativa (aprobada en la Asamblea General en octubre), para así tener las coordenadas que nos hagan entender, asumir y conocer cuál debe ser nuestra buena praxis an­te el final de la vida de nues­tros pacientes.

No hay muerte digna, la muerte es muerte. Sí debe­mos hacer una vida digna y si deberemos ocuparnos de dignificar los últimos mo­mentos de la vida.

El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siem­pre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las me­didas adecuadas para conse­guir su bienestar, aun cuan­do de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida (art.36-1.CDM).

Venimos a definir los cui­dados paliativos como el conjunto de intervenciones dirigidas, desde un enfoque integral, a la promoción de la calidad de vida de los pa­cientes y sus familias, afron­tando los problemas asocia­dos con una enfermedad terminal (enfermedad incu­rable, avanzada e irreversi­ble, con un pronóstico de vi­da limitado a semanas o me­ses) mediante la prevención y el alivio del sufrimiento, así como la identificación, valoración y tratamiento del dolor, y otros síntomas físi­cos y psicosociales.

El médico no deberá em­prender o continuar accio­nes diagnósticas o terapéuti­cas sin esperanza de beneficios para el enfermo, inúti­les u obstinados. Ha de te­ner en cuenta la voluntad explícita del paciente a rechazar dicho tratamiento para prolongar su vida (art. 36.2). El médico nunca pro­vocará intencionadamente la muerte de ningún pacien­te, ni siquiera en caso de pe­tición expresa por parte de éste (art. 36.3).

El médico está obligado a atender las peticiones del paciente reflejadas en el do­cumento de voluntades anti­cipadas, a no ser que vayan contra la buena práctica mé­dica (art. 36.4). La sedación en la agonía es científica y éticamente correcta sólo cuando existen síntomas re­fractarios a los recursos tera­péuticos disponibles y se dispone del consentimiento del paciente implícito, explí­cito o delegado (art. 36.5).

La situación de agonía es la que precede a la muerte cuando ésta se produce de manera gradual, y en la que existe deterioro físico inten­so, debilidad extrema, alta frecuencia de trastornos cognitivos y de la conciencia, dificultad de relación e ingesta y pronóstico de vida limitado a horas o días. La sedación paliativa en la ago­nía es la que se utiliza cuan­do el enfermo se encuentra en sus últimos días u horas de vida para aliviar un sufri­miento intenso. La sedación paliativa es la disminución deliberada del nivel de con­ciencia del enfermo me­diante la administración de fármacos apropiados con el objetivo de evitar un sufri­miento intenso causado por uno o más síntomas refrac­tarios. La sedación no se de­be instaurar para aliviar la pena de los familiares o la carga laboral y la angustia de las personas que atienden al enfermo, ni como “eutana­sia lenta” o “eutanasia encu­bierta”. Existe una clara y re­levante diferencia entre se­dación paliativa y eutanasia si se observa desde la Ética y la Deontología Médica. La frontera entre ambas se en­cuentra en la intención, en el procedimiento empleado y en el resultado. En la seda­ción se busca disminuir el nivel de conciencia, con la dosis mínima de fármacos, para evitar que el paciente perciba el síntoma refracta­rio. En la eutanasia se busca deliberadamente la muerte anticipada tras la adminis­tración de fármacos en dosis letales, para terminar con el sufrimiento del paciente. Los médicos estamos obliga­dos a ayudar durante toda la vida a nuestros pacientes, hasta su muerte (Pedro Hidalgo, presidente del Colegio  de Médicos de Badajoz. MEDBA, Revista Del colegio de médicos de Badajoz.)

Espectacular recuperación de un paciente en coma

Tras diez meses en estado de coma por culpa de un accidente de moto en la isla indonesia de Bali, Mathew Taylor de 31 años, ha vuelto a dar señales de vida gracias a una simple llamada telefónica. Al otro lado de la línea, la voz de su novia obró el milagro. Llamaba desde Bali, donde residía la pareja, que planeaba casarse antes del accidente, Mathew fue trasladado hasta Inglaterra después del siniestro. Las lágrimas comenzaron a correr por su rostro, e incluso fue capaz de expresar un escueto «sí», explicó el padrastro de joven al periódico británico «Daily Mail (26-VI-2012). De hecho, y aunque los médicos creen que aún es pronto para hablar de una pronta recuperación, desde entonces Mathew alarga su mano cada vez que el teléfono suena. «Estamos muy contentos de que se vaya recuperando», afirman esperanzados sus familiares. «En cuanto oye la voz de su novia, puedes ver cómo reacciona», dice su madre (La Razón, 9-VI-2012).

Muchos paciente en estado vegetativo están mal diagnosticados.

Un 43 % de los pacientes diagnosticados de estado vegetativo son reclasificados a estado de mínima consciencia cuando son revaluados por equipos expertos (BMC Neurol 9; 35, 2009). En efecto, muchos pacientes que se encuentran en estado vegetativo están mal diagnosticados, y se podrían diagnosticar mejor utilizando un método tan habitual como el electroencefalograma, permitiendo que algunos que son diagnosticados como enteramente vegetativos pueda comprobarse que tienen funciones cognitivas residuales y periodos de consciencia (The Lancet. DOI: 10.1016/50140-6736 (11) 61224-5, 10 de noviembre de 2011).

Se abre en Holanda una clínica privada para practicar la eutanasia.

La Asociación para la Muerte Voluntaria en Holanda abrirá el próximo 1 de marzo la primera clínica privada que practicará la eutanasia a domicilio, atendiendo especialmente los casos que hayan sido rechazados por sus médicos de cabecera. La asociación calcula que recibirá en torno a un millar de solicitudes por año. Si bien en un principio la iniciativa se financiará con fondos de los socios de la fundación, ésta espera que en un futuro el servicio sea cubierto por el sistema sanitario publico (Mision, 8-II-2012).

Pacientes en estado vegetativo pueden tener una función cognoscitiva residual.

A pesar del un control médico riguroso muchos pacientes en estado vegetativo están insuficientemente diagnosticados, lo que se podría obviar utilizando la resonancia magnética funcional, que es barata, utilizable en la propia cama del enfermo y que proporciona resultados objetivos. Con ella se ha podido comprobar que pacientes que parecían estar en un estado totalmente vegetativo, pueden tener una función cognoscitiva residual y una cierta consciencia (The Lancet 378; 2088-2094, 2011), lo que hace que puedan tener que replantearse los criterios objetivos de consciencia en los pacientes en estado vegetativo, pues según el artículo que se comenta hasta el 40 % de los diagnósticos de estado vegetativo podrían ser incorrectos, con las consecuencias médicas y éticas que ello puede tener.

La Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa a favor de la protección de pacientes terminales

El 25 de enero, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó una resolución no vinculante destinada a reforzar la protección de los pacientes incapaces de expresar su consentimiento. La norma recuerda que la interpretación de las voluntades anticipadas no puede supeditarse a la opinión pública dominante; “en caso de duda, la decisión siempre ha de ser en favor de la vida y de su prolongación”.

Aunque esta norma no se relaciona directamente con la eutanasia ni con el suicidio asistido, el Consejo quiere marcar distancia con estas prácticas de forma tajante: “La eutanasia, entendida como el acto intencionado de matar por acción u omisión a un ser humano dependiente por su supuesto beneficio, siempre ha de ser prohibida” (ACEPRENSA, 1-II-2012).

Enferma india en coma durante 38 años.

Una enfermera india sufrió una agresión sexual en 1973. Como consecuencia de la misma cayó en un estado de coma vegetativo. Desde entonces los médicos y enfermeros del hospital decidieron cuidarla hasta que la muriera de forma natural. La paciente Aruna Shanbang tiene ahora 60 años habiendo estado en coma 38 años. Es el caso conocido en el que un paciente ha estado más tiempo en coma. Los familiares de Aruna la abandonaron en el hospital y durante este tiempo el staff del hospital ha sido su verdadera familia (BMJ 342; d.1638, 2011).

Casos indignantes de “muerte digna”.

La película Amour, del austriaco Michael Haneke, angustiosa y brutal en su realismo, y sin ninguna concesión a la alegría de vivir, como ha sido descrita, ha vuelto a reanimar -término no muy apropiado en este caso- el debate de la eutanasia. Ha coincidido casi con la muerte dos semanas antes de Navidad en el Hospital Universitario de Bruselas de dos hermanos gemelos de 45 años, Marc y Eddy Verbessem. Sus casos serían dos más del millar de personas que recurren anualmente a la eutanasia en Bélgica desde que se legalizara en el año 2002, si no fuera porque ni estaban en situación terminal, ni padecían graves dolores, ni su estado psicovital era desesperado. Debido a un trastorno congénito habían nacido sordos y al enterarse de que iban a quedarse ciegos y a desarrollar con el tiempo otros problemas y que ya no podrían comunicarse decidieron solicitar la eutanasia. Sus familiares y su hospital local se opusieron -no existía un sufrimiento insoportable, como indica la ley belga de eutanasia-, y tardaron dos años en encontrar un médico que quisiera administrarles la inyección letal. Wim Distelmans, un ardiente activista de la eutanasia, se prestó a ello. “Fue la primera vez en el mundo que se efectuó una doble eutanasia en hermanos”, dijo con espíritu pionero.

Según comentaba Michael Cook, director de BioEdge, en Mercatornet.com, de este caso se pueden extraer algunas lecciones, como la expansión paulatina del círculo establecido por la ley, la relajación de las salvaguardas y la preferencia de la expeditiva muerte a las complicadas atenciones socio-sanitarias que requieren los casos terminales y de enfermedades graves y dolorosas. Así, según un análisis del Instituto Europeo de Bioética, en Bruselas, la eutanasia se está trivializando en este país. Después de diez años y unos 5.500 casos, ninguno ha sido remitido a la policía. “Si un prisionero muere en la cárcel, se informa de todas las circunstancias; si un enfermo se suicida asistido por un médico, la mayor parte de las veces casi nadie se entera”, escribía Cook. Y Chris Gastmans, de la Universidad Católica de Lovaina, se preguntaba: “¿Es ésta la única respuesta humana que podemos ofrecer ante tales situaciones?”.

Algunos han recordado, por contraste, el caso bien conocido y bien filmado (El milagro de Ana Sullivan, de Arthur Penn) de Helen Keller (1880-1968), sordociega, viajera incansable, escritora, conferenciante y activista política. Poco antes de su muerte, Keller le dijo a un amigo: “En estos oscuros y silenciosos años, Dios ha estado utilizando mi vida para un propósito que no conozco, pero un día lo entenderé y entonces estaré satisfecha” (José Ramón Zarate. Diario Médico.4/II-2013).

¿Podría haber vida más allá del encefalograma plano?.

Se considera que hay muerte cerebral cuando una persona deja de respirar de forma permanente, el corazón deja de latir y cesan todas las funciones del cerebro. Esas funciones se determinan, entre otras pruebas, con un electroencefalograma. Si la prueba muestra una línea plana indicaría que no hay ni actividad cerebral ni posibilidad de vida. Pero un equipo de investigadores de la Universidad de Montreal, en Canadá, ha logrado identificar actividad cerebral más allá de esa línea «plana». El hallazgo, que se publica en la revista «PLOS ONE», muestra una nueva frontera que podría cuestionar los criterios actuales para diagnosticar la muerte cerebral y la situación de las personas en coma profundo. A esa nueva forma de actividad cerebral el grupo de la Universidad canadiense lo ha llamado «Nu-complejos» por la letra griega Nu, que en física y en otros campos, representa la frecuencia de una onda (abc.es, 19-IX-2013).

¿Todas las vidas vale lo mismo? Si tuviera que elegir entre varios enfermos ¿a quién salvaría?.

Los economistas Christopher Cundell y Carlos McCartney idearon en 1956 el estándar QALY, siglas en inglés de años de vida ajustados a la calidad. Cuantifica los años de vida que le quedan a alguien y los ajusta en función de si las perspectivas futuras son saludables o enfermizas. Esa medida ha ido creciendo en aceptación para evaluar los costes y beneficios de algunas intervenciones médicas. Al menos teóricamente, valdría por ejemplo para que, en casos de emergencia, médicos y personal de rescate decidan sus prioridades de salvamento, y hasta para establecer fondos de ayuda: una lógica puramente racional conduciría a salvar o financiar antes a jóvenes discapacitados que a ancianos enfermos, aplicando el estándar QALY. Pero a veces esa lógica puede enturbiarse. Matthew Hutson se hace eco en The New Yorker (4 de Octubre de 2013) de unos estudios efectuados por Justin Landy, de la Universidad de Pensilvania, que se acaban de publicar en Journal of Experimental Psychology (6 de Mayo de 2013) y que han explorado cómo la edad del afectado relativiza el valor de la vida humana, a pesar del sentir universal de que todas las vidas valen lo mismo.

En una serie de alternativas presentadas a voluntarios, han observado que las personas son muy reacias a elegir entre la muerte de un anciano o la de un joven. En dilemas asistenciales, en cambio, se producen algunas paradojas: ante un accidente en el que un sanitario se encuentra con dos niños, un bebé de tres meses y su hermana de diez años, que necesitan RCP y sólo es posible salvar a uno de ellos, el estándar QALY se decantaría por el bebé. Sin embargo, a los participantes en el estudio les enternecía más la niña de diez años. “Cuando se trata de evitar daños tendemos a tratar a todos por igual, pero cuando hay que salvar vidas, como por ejemplo a la hora de distribuir órganos para trasplante, la edad del paciente condiciona nuestros cálculos morales”, dice Landy, “en parte porque la ayuda que se puede prestar es a menudo un recurso limitado”. El que niños y adolescentes tengan un valor especial obedecería a un cierto utilitarismo sobre el potencial vital. Tales dilemas, en general más filosóficos que reales, podrían plantearse no sólo con bebés y jóvenes, o jóvenes y ancianos, sino entre un famoso o un político y un vulgar ciudadano, una persona normal y otra con síndrome de Down, o entre un millonario y un mendigo. La moral básica indica que se trata de vidas iguales; la moral práctica, el utilitarismo, un estándar QALY desalmado, podría fijarse en las diferencias (José Ramón zarate, 21/27-X-2013).

Pacientes con Síndrome de enclaustramiento pueden comunicarse a través de sus pupilas.

El síndrome de enclaustramiento (loctedin Syndrome) se caracteriza por una incapacidad total de movimientos, lo que le impide toda comunicación con el exterior. Ahora se publica en una carta en Current Biology (Vol.23; nº 15, R648, 2013) que valorando el tamaño de la pupila con una cámara pueden determinar si la respuesta a una pregunta es si o no, lo que significa un gran avance de comunicación para estos enfermos que casi podrían equipararse a muertos en vida.

Nacida de una mujer cerebralmente muerta.

En un hospital húngaro ha nacido una niña después de que su madre fuera declarada cerebralmente muerta. La madre de 32 años había sufrido un accidente cerebral durante la semana 15 del embarazo. Después de dos días para salvarle la vida la mujer entró en coma y fue diagnosticada de muerte cerebral, pero el corazón dela niña seguía latiendo, por lo que decidieron mantener a la madre con vida, hasta la semana 27, en la que le practicaron una cesárea, naciendo una niña que pesó 1.4 kilos, y que actualmente se encuentra en buen estado de salud. Este es el tercer caso de niño nacido después de que la madre fuera declarada cerebralmente muerta (The Telegraph, 14-XI-2013).

Tras tres meses en coma el juez Ryan Smith abrió los ojos y saludo a sus padres.

El juez Ryan Smith sufrió un grave accidente de coche que lo dejo en coma el pasado 22 de julio, pero el 22 de noviembre de ese mismo año Ryan abrió los ojos y dijo “Hola, papa y mamá”. En estos momentos Ryan mueve bien la parte derecha de su cuerpo, oye y ve bien, pero necesitará una rehabilitación de al menos seis meses (The Thelegraph, 26-XI-2013).

La frontera entre acabar con el dolor o con la vida.

Algunos medios belgas han subrayado que la reciente incorporación de la eutanasia infantil a la legislación del país estaba motivada por razones de conveniencia política, pues de ningún modo obedecía a vacíos legales, necesidades sociosanitarias o abrumadoras peticiones populares. En Holanda, que aprobó una ley más restrictiva en esta línea hace doce años, apenas ha habido media docena de casos en este tiempo. Es una de las perversidades de la política contemporánea: la tentación de legislar excepciones suele acabar perjudicando a la mayoría.

No molesta mucho esta tendencia cuando se trata del cultivo hidropónico de las coliflores o del casco obligatorio en los monopatinadores, pero cuando se cierne sobre la vida y muerte de las personas, el esperpento se transforma en tragedia.

Los defensores de la muerte digna empezaron respaldando un puñado de casos dramáticos que en algunos lugares conmovieron sensibilidades sociales y políticas. La despenalización del suicidio asistido por un médico ha ido deslizándose desde el sufrimiento insoportable físico o psíquico por una patología grave e incurable a situaciones más subjetivas y no terminales, con la complicidad de médicos y parientes, y la aquiescencia de jueces y políticos ante casos que claramente contravienen las legislaciones. Llama la atención, por ejemplo, que en Bélgica tras diez años de eutanasia legal y 5.500 casos ninguno haya sido investigado por la policía. Esa permisividad ha hecho que en Holanda una mujer sana de 70 años pidiera hace dos años la eutanasia por haberse quedado ciega: “Estaba obsesionada por la limpieza y no podía soportar no ver las manchas en su ropa”. Que en Bélgica se ayudara a morir a una persona insatisfecha tras varias operaciones de cambio de sexo, y a dos gemelos, de 45 años, sordos y que empezaban a quedarse ciegos por un trastorno progresivo, pero no terminales.

El último ejemplo de esta pérdida de control es el del presidiario belga Frank van den Bleeken, condenado a cadena perpetua por violación y asesinato. Después de 30 años en la cárcel ha pedido la eutanasia, pues “su vida no tiene sentido”; su caso plantea una paradoja legal: que un preso pida para sí mismo la pena de muerte, abolida en Bélgica. La ley belga de eutanasia y otras contemplan la extensión de los cuidados paliativos, pero de 2002 a 2007 sólo se consultó con un médico de paliativos en el 12 por ciento de los casos de eutanasia. Y un estudio sobre los 1.301 suicidios asistidos en Suiza entre 2003 y 2008 indica que el 25 por ciento no tenían enfermedades mortales: sólo “cansancio de vivir”.

El suicidio es un grave problema social y se encuadra en la autonomía humana. El deber de cualquiera, y más de un médico, es intentar evitarlo. La actual deriva legislativa en varios países está invirtiendo ese deber de auxilio en una asistencia letal. Extender los cuidados paliativos, que controlan el dolor físico y el psíquico, es la solución humana; lo otro recuerda mucho a solución final (Editorial.Diario Médico, 24-02-2014).

Resumen:Se legisla en Bélgica a favor de la eutanasia de niños, lo que parece más debido a razones políticas, que a motivos médicos o morales, pues no parece muy razonable admitir que los pequeños puedan decidir con fundamento si desean morir.

Descripción: Se aprueba en Bélgica la eutanasia de niños.

Una mujer en estado de muerte cerebral da a luz a su hijo por cesárea.

«Mi mujer se está muriendo. Ambos tenemos 32 años y ella está embarazada de 22 semanas». Con esta frase comienza la estremecedora historia de Dylan Benson, a punto de convertirse en padre soltero en pocas semanas, cuando en un hospital canadiense se practique una cesárea a su esposa, en estado demuerte cerebral desde el mes de diciembre. «Sé que ella querría que lo intentara y proporcionara a nuestro hijo la mejor vida posible», se lamenta Dylan. La historia es la siguiente.

El pasado 28 de diciembre, Robyn Benson, de 32 años y embarazada de cinco meses, sufrió una hemorragia cerebral y fue declarada en muerte cerebral tan solo un día después. A petición de su esposo, Dylan Benson, los médicos de un hospital canadiense han mantenido con vida su cuerpo a la espera de que el feto cumpla 34 semanas de gestación y puedan practicar así la cesárea.

Consulta: ¿Es ética la desconexión de Marlise?.

En caso de muerte cerebral confirmada se pueden desconectar los instrumentos que mantienen artificialmente la vida, pero si al desconectarlos la persona sigue viviendo autónomamente, sigue con función cardiaca y respiratoria, hay que seguir proporcionándole los medios elementales, fundamentalmente la alimentación e hidratación y todas las prácticas de higiene necesarias, aunque esto únicamente, es en el caso, no frecuente, que tras la desconexión la paciente siga con vida.

La existencia en este cao de un embarazo, dificulta la decisión a tomar. De todas formas, nos parece que como el accidente se produjo cuando la gestación era de 14 semanas y mantuvieron el embarazo hasta las 22, lo correcto creemos que habría sido mantenerlo hasta las 25 semanas, es decir, tres semanas más, pues en ese caso el feto, podría tener posibilidad de seguir con vida, aunque con un porcentaje bajo y ser tratado de los problemas médicos que pudiera padecer. Esta creo que es la razón por la que desconectarla a las 22 semanas no nos parece éticamente correcto.

26.1.2 Datos estadísticos y situación en distintos países o regiones. Casos concretos. Eutanasia en recién nacidos.

Diez años de eutanasia en Holanda, datos relevantes

En ocasiones se plantea si la legalización de la eutanasia o el suicidio asistido en un país puede hacer que estas prácticas se incrementen o no. En relación con ellos se ha publicado un interesante artículo en The Lancet, el 11 de julio de este mismo año (http://dx.doi.org/10.1016/S0140-6736(12)61128-3), en el que se evalúa cómo ha evolucionado la eutanasia y el suicidio asistido en Holanda, desde 2002, año en que se legalizó esta práctica, hasta el 2010, aunque también se incluyen datos anteriores a esa fecha. Para realizar el estudio se han utilizado datos obtenidos del registro holandés de mortalidad, en el que se incluyen las muertes en ese país y las causas a que fueron debidas.

En 2010, de todas las muertes acaecidas en Holanda, el 2,8% se debieron a la eutanasia, cifra que es superior al 1,7% de 2005, pero comparable con las de 2001 y 1995. La distribución por sexo, edad y diagnostico se mantuvo estable desde 1990 hasta 2010. En 2010, el 77 de los casos de eutanasia (3136 de 4050) o suicidio asistido, fueron evaluados previamente a practicarlos por un comité médico. En 2005 se sometieron a este tipo de Comités el 80% de los casos.

Un aspecto importante es valorar la eutanasia involuntaria, es decir aquellos casos practicados sin una petición expresa del paciente, en 2010 se detectaron 13 casos de entre 6861 (0,2%), mientras que en 2005, 2001,1995 y 1990 se constataron 45 casos de eutanasia involuntarias entre 5197 casos totales (0,8%).

Sin embargo, la sedación terminal se practicó más frecuentemente en 2010, 789 casos de 6861 (12,3%), que en 2005 donde se constataron 521 casos de 9965 (8,2%).

Los autores concluyen que en Holanda la ley de eutanasia propició que esta práctica fuera relativamente más trasparente.

Aunque estos resultados, siguen opinando los autores no pueden trasladarse a otros países, pueden dar luz al debate que sobre la eutanasia y el suicidio asistido se está planteando.

De todas formas nos parece que estos datos, técnicamente objetivos, no abordan el problema de fondo de la eutanasia que es si éticamente es lícito terminar con la vida de un paciente por una persona ajena a él (eutanasia) o facilitarle los medios para que el propio paciente pueda terminar con su vida (suicidio asistido), ambas prácticas a nuestro juicio contrarias a la dignidad que los enfermos terminales merecen.

Holanda aplica por primera vez la eutanasia a una paciente con demencia severa.

Una década después de la aprobación de la Ley de Eutanasia en Holanda, ésta ha sido aplicada por primera vez a una paciente con demencia severa. Se trata de una mujer de 64 años, residente en Brabante, al sur del país, que había perdido ya la consciencia de sus actos antes de morir. A pesar de que la ley exige que el enfermo pida la eutanasia por sí mismo de forma clara y reiterada, en este caso ha sido suficiente una declaración previa escrita y firmada por la fallecida. El documento fue indispensable para que el médico pudiera seguir adelante con el procedimiento. Según sus parientes, “no quería perder por completo la cabeza y depender de otros confinada en un centro”.

En 2010, se registraron 25 casos de eutanasia en personas con “demencia moderada”. Las cinco comisiones encargadas de estudiar estos casos, consideraron legal la labor de los médicos. La paciente falleció en marzo pasado, y su médico consultó antes con otra colega, pues una segunda opinión es obligada, al igual que constatar el sufrimiento insoportable del enfermo, que éste no tenga cura posible y que pida con lucidez y sin reservas la eutanasia.

Constance de Vries, la segunda médico que revisó el caso, ha declarado que trató “largamente con la mujer sobre la eutanasia”. “En el momento de morir, sin embargo, ya no hablaba con claridad. Tampoco sabía bien que fallecería después de la inyección que se le iba a poner. Por eso fue esencial que hubiera pedido previamente morir por escrito”.

A pesar del amplio apoyo social con que cuenta la eutanasia en Holanda, con un 90 % de la población a favor, la práctica sigue penada con 12 años de cárcel si los médicos quebrantan la norma, por lo que en 2004, hubo una amplia polémica nacional al saberse que la eutanasia había sido aplicada a tres personas con la enfermedad de Huntington -que provoca demencia progresiva-  y a otra con Alzheimer. Los fiscales aceptaron como “sufrimiento insoportable” la pérdida de movimientos y el descenso hacia la demencia de los tres primeros afectados. El cuarto estaba todavía lúcido, pero sus padres habían muerto de Alzheimer y no quería acabar así. Su médico informó a la justicia y los cuatro casos fueron archivados. Según Gert van Dijk, filósofo ético, hay menos problemas cuando las expectativas de vida son mínimas. “Es difícil para los médicos. Pero más con demencia, que no siempre deteriora la salud física”.

Otro de los puntos más delicados de la Ley de Eutanasia holandesa atañe a los bebés con malformaciones o enfermedades incurables. En 2005, se supo que, entre 1997 y 2004, había sido aplicada a 22 recién nacidos con espina bífida. Desde entonces, una comisión de expertos (formada por un jurista, un pediatra y un ginecólogo) asesora a los fiscales en estos casos. Como la Ley sigue sin incluir a los recién nacidos, la comisión se apoya en el protocolo elaborado por un grupo de pediatras hospitalarios de Groningen (al norte del país). En esencia, exige que los padres sepan lo que ocurre con sus hijos en todo momento. También obliga a pedir una segunda opinión médica.

Bélgica aprobó la eutanasia en 2002. Luxemburgo en 2009. También es legal en Suiza y en los estados de Oregón, Washington y Montana. En Estados Unidos, sin embargo, el paciente, y no el médico, es el que debe poner fin a su vida.  Holanda ha registrado un promedio total de 2.500 eutanasias anuales desde su aprobación. En un giro extremo, 125.000 personas presentaron el pasado año una solicitud al Parlamento a favor del suicidio legal a partir de los 70 años. María José Grotenhuis, una de las promotoras del grupo denominado “Por voluntad propia”, lo pedía “para los ancianos que consideren completada su vida”. En su opinión, la sociedad debe aceptar que gente madura y sana no quiera sufrir al envejecer (El País. Isabel Ferrer. La Haya. 9-XI-2011).

Uso del diagnóstico genético preimplantacional en Europa.

En el pasado mes de mayo (2012) la Sociedad Europea de Reproducción Humana y Embriología presentó los primeros datos sobre el uso y resultados del diagnóstico genético preimplantacional en Europa hasta octubre  de 2009. Desde el comienzo de la recogida de datos se ha detectado un paulatino  incremento del número de ciclos en los que se ha utilizado esta técnica. Los datos finales, que correspondientes a 53 centros, reportaron 5.641 ciclos, 1.418 embarazos y 1.149 niños nacidos (Human Reproduction 27; 1887-1911, 2012).

El consejo de Europa en contra de la eutanasia y el suicidio asistido.

La resolución 1859 /2012, adoptada este 25 de enero por el Consejo de Europa, sienta el principio de que la eutanasia, entendida como acto intencio­nal de matar, debe “ser siempre prohibida”. Según el Centro Europeo por la Ley y la Justicia, es la primera vez que la eutanasia es tan claramente rechazada por una institución política eu­ropea. La resolución propugna que la eutanasia, en el sentido de muerte inten­cional por acción o por omisión de un ser humano dependiente para su supuesto beneficio, debe ser siempre prohibida. Este resolución llega un año des­pués de que la Corte Europea estableciera que no existe el de­recho a la eutanasia o al suici­dio asistido en la Comunidad Europea (Zenit, 5-II-2012).

Se promueve el suicidio asistido en Holanda

La organización holandesa Derecho a Morir (NVVE), promotora de la Ley de Eutanasia que entró en vigor en ese país en 2002, ha organizado un equipo para facilitar el suicidio a domicilio de las personas que lo pidany “cuyos médi­cos de familia se nieguen administrar drogas letales por motivos éticos”. NVVE hizo público el pasado día 21 que en el mes de marzo se pondrá en marcha “el primer equipo móvil del mundo para administrar la eutanasia”, con el que prevé “terminar con la vida de mil pacien­tes más”, aparte de los 2.700 que cada año se sui­cidan legalmente en los Países Bajos, según las estadísticas oficiales, aun­que, “según los críticos, son muchos mas”(La Gaceta, 6-II-2012).

Debate ético sobre la supresión de hidratación y alimentación en pacientes en estado vegetativo

En los Estados Unidos, la decisión de interrumpir o continuar manteniendo la nutrición artificial y la hidratación a pacientes que están en estado vegetativo permanente se deja muchas veces en manos de las parejas de los pacientes o de sus familiares más próximos, lo que podría éticamente ser conforme a que prevalezca en esta decisión la autonomía subrogada de los enfermos. Sin embargo, cuando los deseos del paciente no están bien especificados, la conducta más habitual está en favor de mantener la vida de los pacientes, es decir, que si decidiera suprimir la alimentación e hidratación, ello debería estar particularmente justificado. Este interesante problema bioético es debatido por Catherine Constable en un reciente artículo en Bioethics (26; 157-163, 2012).

Mortalidad por eutanasia en Holanda

En 2010 el total de muertes debidas a la eutanasia en Holanda fue de 475 de un total de 6861, lo que represente un 2,8% de la mortalidad global. Este índice es superior al 1,7% que se detectó en 2005, pero comparable con los de 2001 y 1995. La práctica de la eutanasia sin una petición expresa del paciente en 2010 fue del 0,2%; 13 pacientes murieron por esta razón del total de 6861 que fallecieron en Holanda en ese periodo. La sedación terminal se practicó más frecuentemente en 2010, 789 de las 6861 muertes, el 12,3% del total, porcentaje que en 2005 fue el 8,2% del total de muertes. De 41 total de fallecidos en 2010 el 0,4% (18 de 6861 muertes) fueron debidas a una petición del paciente para que le suprimieran la alimentación y la hidratación. En la mitad de estos casos el paciente había solicitado terminar con su vida.

Se abre en Holanda una clínica privada dedicada a la eutanasia.

La Levenseindekliniek (Clínica para morir), es la primera institución privada ubicada en    Holanda dedicada a la eutanasia. Hasta ahora esta práctica se llevaba a cabo únicamente en la medicina pública. La clínica para morir tiene ya una lista de espera de 200 personas. Trabajan con equipos ambulantes que acuden al domicilio de los pacientes para practicar la eutanasia. En 12 meses ha recibido 714 peticiones de las cuales 104 han concluido con un suicidio asistido (El País. Isabel Ferrer. 16-03-2013).

Bélgica y Holanda dan nuevos pasos hacia la eutanasia de niños.

Si la eutanasia de niños es legalizada en Bélgica este país será el primero en el mundo desarrollado que permita esta práctica.

Bélgica llegó a ser el segundo país en el mundo, después de Holanda en legalizar la eutanasia en 2002, pero solamente para personas de 18 o más años.

Sin embargo, el pasado diciembre el partido socialista belga promovió una guía para asesorar a los médicos sobre si un niño puede tomar decisiones para poder terminar con su vida.

Esta decisión ha promovido un amplio debate sobre si los niños pueden ser o no eutanasiados, aunque parece que una mayoría de los miembros del Parlamento belga están dispuestos a aprobar dicha propuesta. Entre las condiciones que se requieren para que la inyección letal sea legal es que exista un periodo pronunciado en el que la muerte del niño parezca inevitable.

Por otro lado, en un documento la Real Asociación Médica Holandesa (KNMG), que representa a la gran mayoría de los médicos holandeses, se manifiesta que el sufrimiento que pueden tener los padres con un hijo enfermo puede ser causa suficiente para justificar la eutanasia de sus hijos moribundos.

Desde el año 2005 Holanda no persigue legalmente a los médicos que practican una eutanasia en menores, de acuerdo con el denominado Protocolo de Groningen, propuesto en 2004. En este sentido el doctor Verhagen, promotor de dicho Protocolo, comentó en el New England Journal of Medicine, en 2005, que a 22 niños con espina bífida se les aplicó una inyección letal de acuerdo con el Protocolo anteriormente comentado.

Es decir, que la eutanasia de niños ya ha comenzado a aplicarse en Holanda. De 175.000 niños nacidos cada año en Holanda, la KNMG manifiesta que alrededor de 50 casos podrían ser candidatos a la eutanasia.

Se plantea legalizar en Bélgica la eutanasia de menores.

Tras casi dos años de debate en el Senado , la eutanasia para menores de edad o menores mancipados (a partir de 15 años), que padezcan una enfermedad irreversible, o un sufrimiento físico o psíquico constante e insoportable o una enfermedad grave incurable , está a punto de aprobarse en Bélgica. Esta ley se convertirá en la más permisiva de Europa, puesto que en el único país en que está aprobada la eutanasia para menores, Holanda, ésta se puede aplicar solamente a menores mayores de 16 años (La Gaceta, 20-X-2013).

Se eutanasia en Holanda a una mujer que no deseaba vivir por ser ciega.

Una mujer ciega, de 70 años, recurrió en 2012 a la “Clínica para Morir” holandesa (Levenseindekliniek), la primera institución privada de su clase en el país, para que le practicaran la eutanasia. El caso, conocido ahora, ha reavivado el debate sobre la ayuda al suicidio para personas que consideran insoportable su sufrimiento psíquico, pero no están desahuciadas por una enfermedad física con dolores inaguantables. La anciana en cuestión era viuda, vivía sola y había intentado quitarse la vida en varias ocasiones. “Su obsesión por la limpieza contribuía a su desespero, al no poder ver las manchas de su ropa”, ha dicho la geriatra Lia Bruin, que la trató en nombre de la clínica. El fallecimiento se ha hecho público con las últimas cifras sobre las eutanasias practicadas en 2012 que aumentaron un 13% hasta sumar 4.188.

Actitud de los psiquiatras y médicos generales hacia la eutanasia y el suicidio asistido.

En una encuesta en la que se compara la actitud de los psiquiatras y los médicos generales hacia la eutanasia y el suicidio asistido, se detecta que si se controla la práctica religiosa, los psiquiatras muestran actitudes más conservadoras que los médicos generales y otros especialistas. También las mujeres médicos tienen una actitud más conservadora (Bioethics27; 402-408,2013)

Se amplían las posibilidades legales de eutanasia en Bélgica.

Se está debatiendo de nuevo en Bélgica una ampliación de la legislación que permite la eutanasia. Con este motivo el jurista Etienne Montoro, ha publicado un muy documentado estudio sobre los 10 primeros años de vigencia de la eutanasia legal en ese país; estudio que acredita cómo una legislación prevista para determinados casos considerados extremos y bajo salvaguardas rígidas, ha ido dando paso a un plano deslizante que lleva a una continua ampliación de los supuestos en que se aplica la eutanasia y a una relajación e incluso banalización total de los mecanismos de control (Foro de la Familia, 31-X-2013).

Se vota en Canadá en contra de la eutanasia.

En Canadá se votó en 2010 no despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido y ahora el ministro de sanidad de ese país ha confirmado que por el momento no existe intención de modificar estas leyes (British Medical Journal, doi:10.1136/bmj.f5280.Published 27-VIII-2013).

No se plantea legalizar la eutanasia en India.

El Ministro de Sanidad Indio, Ghulam Nabi Azad, ha manifestado recientemente que el Parlamento de ese país no se plantea legalizar cualquier forma de eutanasia o suicidio asistido, ni tampoco propiciar la muerte de un paciente suprimiendo los tratamientos vitales, pues dicho Parlamento no está a favor de propulsar la denominada muerte digna (British Medical Journal doi: 10.1136/bmj:f 5218. Publiished 23-VIII-2013).

Se presenta en Bruselas la Coalición Internacional para la Luchar contra la Eutanasia en Europa.

La Coalición para la Prevención de la Eutanasia Europa (EPC -E), que se presentó hace unos días en Bruselas, reúne a organizaciones y personas de todo el continente para poner en marcha una campaña contra la vulneración de las leyes que protegen a los ancianos, discapacitados, población vulnerable , e incluso la a las personas menos favorecidas y de escasos recursos. Este nuevo grupo actuará como una poderosa voz en contra de los intentos de cambiar esta normativa en toda Europa y de plantar cara a los que promueven la eutanasia y el suicidio asistido entre los ciudadanos de los 28 Estados miembros. Hará hincapié en los casos de eutanasia en Bélgica, entre los que destacan Marcos y Eddy Verbessem,   gemelos de 45 años sordos, que han sido sacrificados por el Estado belga tras comprobar que su vista comenzaba a fallar; y también recordarán el caso de Nathan / Nancy Verhelst, cuya vida terminó frente a las cámaras de televisión después de una serie de operaciones de cambio de sexo fallidas; su madre dijo que odiaba a las niñas, encontró a su hija «tan fea» en el nacimiento y no lloró su muerte. Y el caso de Ann G, que tenía anorexia y que optó por terminar su vida después de haber sido abusada sexualmente por el psiquiatra que se suponía que le iba a prestar ayuda. El Dr. Fitzpatrick, coordinador de EPC-E, ha afirmado que «la falta de atención social adecuada en Bélgica, así como los errores médicos, hacen que los pacientes en fase terminal no les quede otra opción, sufriendo consecuencias fatales» (Teresa García Noblejas. http://www.camineo.info).

Bélgica autoriza la eutanasia de niños.

Bélgica ha batido un récord fúnebre: se ha convertido en el primer país del mundo que permite la práctica de la eutanasia en niños, sin límites de edad. Así, la vida en Bélgica puede ser eliminada sin solución de continuidad desde la concepción a los 99 años. La extensión también a los menores, y (así se está intentando) a las personas afectas de demencia, fue decidida el pasado 27 de noviembre por la Comisión Justicia y Asuntos Sociales, con 13 votos a favor y 4 en contra (los cristiano-demócratas francófonos y flamencos y los miembros del partido de extrema derecha flamenco). Antes de finales de mayo de 2014 el Senado deberá expresar su opinión, pero se da por descontado el resultado y la ley casi ciertamente pasará. La propuesta de ley, nacida en el seno del partido socialista, prevé que los médicos, una vez obtenido el consentimiento de ambos progenitores o de los representantes legales del menor, puedan poner «fin a la vida de un niño cuando éste se encuentre en una situación médica sin salida, en un estado de sufrimiento físico constante e insoportable y que presente una petición de eutanasia» (Religión en Libertad, 4-XII-2013).

Francois Holland apoya la eutanasia en Francia.

Un comité público francés, compuesto por 18 representantes de la sociedad y designado directamente por la Comisión Nacional de Ética (CNE), ha recomendado la legalización de la eutanasia voluntaria, en apoyo al compromiso de campaña del presidente galo François Hollande, a pesar de la oposición de la propia CNE.    Esta Junta ha asegurado que el suicidio asistido llevado a cabo por personal médico es un “legítimo derecho para un paciente a punto de morir o que sufre alguna enfermedad terminal”, siempre y cuando esté “basado en el consentimiento informado y la plena conciencia”.Bélgica, Luxemburgo, Países Bajos y Suiza permiten la eutanasia voluntaria en algunas de sus formas (europapress.es 16-XII-2013).

JUICIOS ÉTICOS DE ASOCIACIONES CIENTÍFICAS

Eutanasia neonatal: El protocolo de Groningen

Declaración de la Sociedad Americana de Pediatría sobre la eutanasia infanatil

La eutanasia es definida como el acto de acabar intencionalmente con la vida de un enfermo terminal o de personas que sufren, de una manera rápida e indolora, por razones de compasión y misericordia. La eutanasia era practicada por los antiguos. El término significa “buena muerte”, y la práctica iba dirigida a permitir al paciente morir en paz y con dignidad. Para el médico, eso debería significar cuidar del paciente y aliviar su dolor y sufrimiento. De todas formas, entre las funciones del médico de tiempos antiguos podría incluirse también facilitar la muerte del paciente. Un médico debería curar. Otro proporcionaría el veneno para causar la muerte de un paciente. El Juramento Hipocrático (500 AC) fue el primer intento de un grupo de médicos para establecer una serie de principios éticos que definen al médico como sanador, rechazando el papel de verdugo. El principio de “primum non nocere”, primero no hacer daño,del que se derivan los conceptos modernos de beneficencia y no maleficencia, se convirtió en una de las directrices de la relación médico-paciente. 1, 2

El concepto actual de eutanasia se basa en la visión utilitarista del mundo; el principio fundamental es la autonomía individual. El valor del individuo se define en términos de calidad de vida y de posibilidades de contribución a la sociedad. La eutanasia voluntaria es la eutanasia solicitada por una persona competente con su consentimiento informado. La eutanasia involuntaria es la que se realiza sin el consentimiento de la persona.

En Holanda, la eutanasia voluntaria y el suicidio médicamente asistido son legales desde 2002. Sin embargo, los tribunales ya habían dictaminado a favor de poder ejercer estas dos prácticas desde 1984. Este permiso no oficial de los tribunales dio lugar a su uso generalizado por parte de la comunidad médica y, finalmente, a la aceptación pública. En Holanda, la eutanasia se define como la terminación intencionada de la vida de un paciente por parte de una persona que no sea el propio paciente a petición suya. Esta definición requiere la terminación activa de la vida de un paciente y la petición voluntaria por parte del mismo 3. La eutanasia involuntaria también se practica ampliamente. Con frecuencia es el médico holandés el que decide quién debe vivir y quién morir 4.

En la década de los 90, los problemas médicos de recién nacidos y lactantes en estado crítico se convirtió en una gran preocupación para los pediatras holandeses 5.

Una encuesta a nivel nacional en 1995 mostró que de 1.041 muertes de niños en su primer año de vida, el 62 % de las muertes fueron precedidas por la decisión de terminar con sus vidas; este porcentaje en la Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN) fue del 87%.

Los mecanismos utilizados para practicar la eutanasia fueron: renunciar al mantenimiento de la vida en el 57 % de los casos; administrar medicamentos para tratar el dolor y el sufrimiento que podrían acortar la vida en el 23%; dar un medicamento para directamente acelerar la muerte el 8 % y administrar un fármaco para causar directamente la muerte en un 1% (15 a 20 casos) de los recién nacidos que no estaban con un tratamiento de soporte vital.

Los motivos de estos actos fueron: ninguna posibilidad de supervivencia en el 76 % de los casos, y mal pronóstico si se mantenía vivo en el 18%. Una encuesta que incluyó los años 1995 a 2001 mostró resultados similares 6, pues la mayor parte de las decisiones iban dirigidas a retirar o paralizar el tratamiento para mantener la vida. La terminación deliberada de la vida de los bebés se dio en el 1 % de los casos, es decir también de 15 a 20 casos al año. Sin embargo solo se informaron a las autoridades 3 casos por año, lo que confirma que se reportaban un escaso número de ellos.

Estas encuestas muestran que la eutanasia de recién nacidos y niños con graves problemas médicos es una práctica común en los Países Bajos.

En 2002, se puso en marcha el Protocolo de Groningen para la eutanasia neonatal con la intención de regular ésta práctica de poner fin a la vida y evitar terminar las vidas de los neonatos de forma 7 incontrolada e injustificada. El Protocolo de Groningen propone cinco criterios: a) el diagnóstico y pronóstico deben ser seguros; b) debe establecerse con certeza que el sufrimiento es incontrolable e intratable; c) el diagnóstico, el pronóstico y el sufrimiento insoportable deben ser confirmados por al menos un médico independiente; d) los padres deben dar su consentimiento informado y e) el procedimiento debe ser realizado de conformidad con la praxis médica generalmente aceptada. Los autores del protocolo afirman que cuando se cumplen estos requisitos, la eutanasia neonatal es éticamente aceptable.

En Holanda, de acuerdo con la opinión de los partidarios de la eutanasia y del clima social favorable, esta práctica parece estar ampliamente justificada.

Para evaluar cómo funcionaba el Protocolo de Groningen se recogieron datos en 10 Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales durante un período de 12 meses (desde octubre de 2005 hasta septiembre de 2006) comprobándose que la causa directa de muerte más común fue la retirada del tratamiento necesaria para mantener la vida (92%); el 58% de los eutanasiados eran bebés inestables con un pronóstico de muerte inevitable y el 42% fueron neonatos estables pero que se podía presuponer que iban a tener una mala calidad de vida futura. Se detectó un caso de terminación deliberada de la vida. Los autores concluyeron que la terminación deliberada de la vida en los recién nacidos gravemente enfermos se da con menos frecuencia de la que se suponía anteriormente. Los partidarios del Protocolo de Groningen concluyeron que, contrariamente a las predicciones de los opuestos a él, estaban siendo eutanasiados menos bebés de los que se pensaba8, aunque seguramente también contribuyo a ello la instauración del diagnóstico prenatal con lo que aumentaron los abortos del tercer trimestre de fetos que presentaban malformaciones congénitas.8 Los bebés estaban siendo sacrificados en el útero.

La afirmación de que la eutanasia neonatal es éticamente permisible se basa en los criterios establecidos por el Protocolo de Groningen, que determina que el primer requisito es establecer un diagnóstico correcto que debe ser referenciado por uno de los facultativos que participan en el caso por un consultor no perteneciente al mismo.

El segundo requisito aborda el dolor y el sufrimiento. Los partidarios del Protocolo de Groningen admiten que el sufrimiento no es medible, incluso en los adultos y menos aún en los recién nacidos. El tercer requisito exige que los padres den su consentimiento informado, presuponiendo que los padres actúan de acuerdo con el mejor interés del niño. El cuarto requisito para poder terminar con la vida del niño es que la conducta de los facultativos tiene que ser acorde con el buen quehacer médico. Matar bebés no debe darse en la práctica médica de los pediatras. El Colegio Americano de Pediatras cree que estos criterios no se basan en razones morales firmes y que pueden estar más bien relacionados con el deseo de los padres, de los médicos, las ideas personales y razones sociales o económicas 9, 10, 11.

La mayoría de los niños médicamente estables eutanasiados por presunta mala calidad de vida, habían sido diagnosticados de espina bífida. Esta patología puede presentar una amplia variedad de manifestaciones clínicas, la mayoría de los cuales son tratables. La práctica correcta de la medicina aspira a mejorar la calidad de vida de los pacientes mediante la mejora de la salud y el bienestar. Es insostenible que el médico pueda predecir una mala calidad de vida futura para promover la eutanasia en casos de espina bífida.

Por otro lado, los partidarios de la eutanasia neonatal manifiestan que no hay diferencia entre retirar o interrumpir determinados tratamientos y administrar medicamentos letales para acabar con la vida de estos niños.12 Que si la muerte es inminente, el inicio o la continuación de un tratamiento de soporte vital sólo prolongaría el proceso de muerte y causaría más dolor y sufrimiento para el niño y sus padres. Por lo que en estas circunstancias, es éticamente permisible retener o retirar las técnicas de soporte vital desproporcionadas y permitir la muerte, que sería como la consecuencia natural de la enfermedad del paciente. La supresión o retraso del tratamiento para mantener la vida en estas situaciones clínicas no es, en su opinión, moralmente equivalente a la eutanasia activa.

En los Estados Unidos, el tema de la eutanasia infantil surgió en 1982. El primer caso fue el de ” Baby Doe”, un recién nacido con síndrome de Down, con una fístula traqueoesofágica y atresia esofágica. Los padres se negaron a utilizar la cirugía y el suministro de alimentos y líquidos por lo que el niño murió. En 1983, un segundo caso, el de “Baby Jane Doe”, que nació con espina bífida y no fue tratado quirúrgicamente, sino simplemente con antibióticos y vendajes. Estos dos casos promovieron la “Baby Doe” Reforma a la Ley de Abuso Infantil, que amplió la definición de abuso / negligencia infantil para incluir la paralización de tratamientos médicamente indicados para niños con discapacidades. La ley, conocida como las “Reglas Doe” entró en vigor en 1985. Dichas Reglas establecían que las decisiones que se tomaran sobre la futura calidad de vida de los niños no eran válidas, por lo que se impuso la denuncia de tales prácticas. De todas formas las “Reglas Doe” se han utilizado muy raramente desde 1985. Al mismo tiempo, la práctica de la medicina neonatal ha evolucionado de forma espectacular. Muchos más neonatos con problemas de prematuridad y patologías complejas son tratados con éxito. Incluso los bebés que nacen con malformaciones cromosómicas reciben tratamiento quirúrgico de forma rutinaria en la mayoría de centros.13

En un artículo titulado, ¿Cómo mueren los bebes en las Unidades de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN)?, varios neonatólogos y un bioético describen la práctica clínica en una UCIN de referencia regional en los Estados Unidos. En este trabajo fueron incluidos los bebés que murieron desde el 1 enero 1999 hasta 31 diciembre de 2008. El informe clínico emitido al final de la vida de estos niños determinó que este había sido: paralizado, retirado o que se había practicado la reanimación total. En más del 80% de los casos el diagnóstico fue de tratamientos paralizados o retirados como principal causa de muerte. Los autores afirmaron que el gran número de casos en los que se paralizó la atención médica sugiere un reconocimiento de la futilidad médica y el deseo de proporcionar una muerte en paz.”14

La ideología que determina el valor del individuo de acuerdo con su calidad de vida y la posibilidad de que pueda contribuir a la sociedad, posiciona a los neonatos y especialmente a los niños con defectos congénitos, en una situación muy arriesgada, pues no solo se esgrime que estos niños no han contribuido al bien de la sociedad, sino que además representan una gran carga económica y que su calidad de vida es muy incierta. Ello hace que la eutanasia de recién nacidos con defectos congénitos pueda justificarse si se sigue esta ideología.

Este sistema de creencias es promovido por la propuesta de Asignación de Recursos Económicos, que es parte de la Ley de Asistencia Asequible (ACA). El Doctor Ezekiel Emanuel, asesor de salud y colaborador de la ACA, ha promovido el denominado sistema de vida completa15 para proporcionar cuidados médicos a las personas con menores recursos económicos. En esta propuesta se sostiene que los recursos deben centrarse en los adolescentes y adultos jóvenes mientras que los de menor edad y los más viejos deben recibir menos recursos. Los bebés recién nacidos serían los menos dignos de recibir los recursos médicos.

Termina afirmando la declaración de la Asociación Americana de Pediatría, el médico es un sanador. Los fines de la medicina son atender la salud, la curación y el cuidado. Cuando la curación no es alcanzable y la salud no se puede restaurar, el médico debe cuidar de su paciente. Es ésta una obligación moral del médico. La medicina moderna tiene herramientas suficientes para aliviar el dolor y el sufrimiento al final de la vida. Hay muchos Centros de nuestro país que ofrecen servicios de Cuidados Perinatales que proporcionan asistencia tanto en el hogar como en el Centro de Cuidados Paliativos. Además, también estos Centros ofrecen recursos para los padres y a los cuidadores.16 El profesional médico debe utilizar sus habilidades para cuidar al paciente que necesita amor y compasión, instaurar tratamientos del dolor físico y emocional siempre desde el respeto, cuidado de la dignidad de la persona. Quitarle la vida a la persona que sufre no es la solución para el dolor y el sufrimiento, que son parte del proceso de la muerte.

La privación de la vida inocente nunca es un acto moral. La eutanasia neonatal no es éticamente permisible.

El Colegio Americano de Pediatras es una asociación nacional de médicos licenciados y profesionales de la salud que se especializan en el cuidado de bebés, niños y adolescentes. La misión de la Universidad es ayudar a todos los niños a alcanzar una salud física y emocional óptima y el bienestar.

Referencias

1. Porter, R., editor, The Cambridge Illustrated History of Medicine, The Press Syndicate of the University of Cambridge, Cambridge, UK, 2006, pp. 58-59.
2. Cameron, Nigel M. deS., The New Medicine, The Bioethics Press, LLC, Chicago and London, 2001, p. 56.
3. Gordijn, B., Janssens, R., Euthanasia and Palliative Care in the Netherlands: An Analysis of the Latest Developments, Health Care Analysis, Vol. 12, No. 3, Sep 2004.
4. Background about Euthanasia in the Netherlands, Patients Rights Council, www.patientsrightscouncil.org/site/holland-background 2013 Accessed Nov 2013.
5. Van der Heide, A., Van der Maas, P.J., Van der Wal, G., De Graaff, C.L.M., Kester, J.G.C., Kollee, L.A.A., De Leeuw, R., Holl, R.A., Van der Heide, A., Onwuteaka-Philipsen, B.D., Keij-Deerenberg, I.M., Van der Maas, P.J., Van der Wal, G., Medical end-of-life decisions made for neonates and infants in the Netherlands, The Lancet, Vol. 350, pp. 251-255, July 26, 1997.
6. Vrakking, A., Van der Heide, A., Onwuteaka-Philipsen, B.D., Keij-Deerenberg, I.M., Van der Maas, P.J., Van der Wal, G., Medical end-of-life decisions made for neonates and infants in the Netherlands, 1995-2001, The Lancet, Vol. 365, pp.1329-1331, April 9, 2005.
7. Verhagen, E., Sauer, P., The Groningen Protocol-Euthanasia in Severely Ill Newborns, NEJM, 352;10, pp. 959-962, March 19, 2005.
8. Verhagen, A.A.E., Dorscheidt, J.H.H.M., Engels, B., Hubben, J.H., Sauer, P.J., End of Life Decisions in Dutch Neonatal Intensive Care Units, Arch Pediatr Adolesc Med, Vol. 163, No. 10, pp. 895-901, Oct 2009.
9. Carter, B., An Answer to Groningen: No, We are not ready for Neonatal Euthanasia, Newsletter, Section on Bioethics, American Academy of Pediatrics, Spring 2013, pp. 10-12.
10. Kodish, E., Paediatric ethics: a repudiation of the Groningen protocol, The Lancet, Vol. 371, March 15, 2008, pp.892-893.
11. Jotkowitz, A., Glick, S., The Groningen protocol: another perspective, J Med Ethics, 2006; 32: pp. 157-158.
12. Verhagen, E., Is Neonatal Euthanasia Ever Morally Defensible?, Newsletter, Section on Bioethics, American Academy of Pediatrics, Spring 2013, pp. 8-9.
13. Scott, C., Baby Doe at Twenty Five, Georgia State University Law Review, Vol. 25: Iss. 4, Article 11, 2008.
14. Weiner, J., Sharma, J, Lantos, J, Kilbride, H, How Infants Die in the Neonatal Intensive Care Unit, Arch Pediatr Adolesc Med, Vol. 165, (no. 7), July 2011.
15. Persad, G., Wertheimer, A., Emanuel, E.J., Principles for allocation of scarce medical interventions, The Lancet, Vol. 373, pp. 423-431, 2009,
16. Perinatal Hospice and Palliative Care: A Gift of Time, Perinatal Hospice.org. 2013. Accessed Nov 2013.

26.1.3 Problemas biomédicos que plantea. Ensañamiento terapéutico.

Ensañamiento terapéutico

Muchas veces cuando se plantea la elección entre eutanasia o ensañamiento terapéutico, y se concluye que es mejor acudir a la primera para no dar vía libre al segundo, nos parece que se está planteando un debate no siempre apoyado en la racionalidad y evidencia médica, pues parece admisible que tanto la eutanasia, como el ensañamiento terapéutico tiene importantes dificultades éticas.

Con respecto al ensañamiento terapéutico, Alfonso Aguiló (www.interrogantes.net) resume, a mi juicio de forma muy precisa, por qué ensañamiento terapéutico no parece aceptable manifestando que: 1) ante la inminencia de una muerte inevitable es lícito en conciencia tomar las decisión de renunciar a unos tratamientos que procurarían únicamente una prolongación precaria y penosa de la existencia. No deben interrumpirse, sin embargo, las curas normales debidas al enfermo en caso similares; 2) no se puede imponer a nadie un tipo de cura, que, aunque ya esté en uso todavía no esté libre de peligro o sea demasiado costosa. Su rechazo no equivaldría al suicidio: significaría más bien una serena aceptación de la llegada de la muerte, o bien una voluntad de no imponer gastos o trabajos excesivamente pesados a la familia o a la sociedad; 3) a falta de otros medios, es lícito recurrir, con el consentimiento del enfermo, a medios terapéuticos aún en fase experimental y no libres de todo riesgo; y 4) es igualmente licito interrumpir la aplicación de esos medios si los resultados defraudan las esperanzas que se habían puesto en ellos. Deberá tenerse en cuenta el justo deseo del enfermo y de sus familiares, así como el parecer de médicos verdaderamente competentes.

En relación con todo ello, Mons. Ángel Rodríguez Luño, en una Conferencia impartida el 9 de febrero de 2012, en la universidad Católica de Murcia, manifestaba que “nadie niega que cualquier ciudadano tiene en línea de principio la facultad de rechazar aquellos tratamientos que, aunque los aconseje el médico, no considera convenientes. Compete a la conciencia personal valorar si el rechazo de un tratamiento en un caso concreto es compatible con el deber ético de cuidar la propia salud. Pero a nivel jurídico y político se debe reconocer a todos la facultad de autodeterminación en el ámbito terapéutico, que se expresa en el principio deontológico del consentimiento informado. Aquí está en juego el principio de libertad, en virtud del cual tampoco se puede obligar al médico a obra contra ciencia y conciencia.

Existe un amplio acuerdo sobre el hecho de que no tiene sentido insistir con tratamientos fútiles o prácticamente inútiles en enfermos cuya muerte inminente es inevitable, y frente a los cuales la única actitud acertada es aceptar su situación terminal, aliviar el sufrimiento a través de los cuidados paliativos, y proporcionar el apoyo emocional y humano necesario para garantizar que los últimos momentos se vivan desde todos los puntos de vista del mejor modo posible.

Me parece que también está bastante claro que en la fase terminal o casi terminal de muchas enfermedades puede existir una legitima diversidad de opiniones acerca de cuáles sean las opiniones médicas más convenientes. Este problema se debería resolver en un dialogo claro y sereno entre los médicos, el enfermo (si está en condiciones de entender y valorar su situación) y la familia. La relación entre ellos se ha descrito muy apropiadamente como, alianza terapéutica”.

A nuestro juicio esta alianza terapéutica, ese diálogo constructivo entre el paciente, su familia y los médicos responsables de su tratamiento es la única posibilidad factible para actuar eficazmente contra el ensañamiento terapéutico, aunque naturalmente hay que admitir que no siempre es fácil armonizar los criterios de las tres partes, respetando el derecho a la autonomía del paciente y también la libre autonomía del médico a ejercer adecuadamente su función sanadora, y si eso no fuera posible a ejercer la necesaria objeción de conciencia.

26.1.4 Regulación legal. Juicios a sanitarios por practicar la eutanasia. Objeción de conciencia.

Legislación de la eutanasia en Europa.

Solo tres países de Europa tienen legalizada la eutanasia activa. La mayoría permite al paciente renunciar al tratamiento, pero sin normas específicas.

Reino Unido, castiga con penas de cárcel a quien ayuda a morir a otro, pero en la práctica estas sanciones no se han impuesto en décadas.

Francia, penaliza el suicidio asistido, pero su “ley del final de la vida” de 2005 permite a los enfermos renunciar al tratamiento. Si no pueden expresarse, son sus familiares los que deciden.

España, castiga el encarnizamiento terapéutico y permite hacer un “testamento vital” sobre las últimas voluntades. Andalucía tiene una ley propia de “muerte digna”, pero en la práctica no ofrece novedades.  Legalizar la eutanasia activa o el suicidio asistido supondría cambiar en Código Penal.

Italia,ha propuesto hasta tres normas diferentes que castigan la eutanasia.

Holanda, fue el primer país en despenalizarla, en 1984, y legalizarla en 2002. Un millar de personas la solicitan cada año.

Bélgica, legalizó la eutanasia en 2002 siguiendo el ejemplo de Holanda.

Luxemburgo, la legalizó en 2008.

Alemania,en 2009 aprobó una ley para respetar la voluntad expresada previamente de los enfermos que decidan interrumpir un tratamiento.

Suiza, la eutanasia no es legal, pero la legislación no persigue la asistencia al suicidio “siempre que no medien móviles egoístas”. Eso la ha convertido en la Meca del “turismo de la muerte” (La Razón, 22-XI-2011).

NECESIDAD DE UNIFICACIÓN DOCTRINAL JURISPRUDENCIAL EN CONTRA DE LA EUTANASIA Y EL SUICIDIO ASISTIDO: DERECHO A LA VIDA VS DERECHO A LA PRIVACIDAD

En los próximos meses la Corte Europea de Derechos Humanos del Consejo de Europa (ECHR, acrónimo de su denominación inglesa), deberá dictaminar sobre la legalidad de la eutanasia y el suicidio asistido con motivo de dos nuevos casos que le han sido remitidos. La novedad de tales casos reside en la fundamentación jurídica de la petición basada en una Sentencia anterior, pues hasta ese mismo momento la línea jurisprudencial era la prohibición de la eutanasia y del suicidio asistido por atentar contra el derecho a la vida, mientras que en esa Sentencia permitía el “derecho al suicidio” por formar parte del derecho a la intimidad y privacidad personales. La consecuencia de la falta de unificación doctrinal en la jurisprudencia genera diferentes interpretaciones sobre el derecho a la vida en el caso de colisión de derechos. Así, ¿qué derecho prevalece en la eutanasia, el derecho a la vida o el derecho a la privacidad? Por lo que respecta al derecho a la privacidad, el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos manfiesta que toda persona tiene derecho al respeto a su vida privada y, circunscrito al contexto que nos ocupa, entienden los demandantes que el derecho al suicidio tiene que ver con la privacidad de cada uno.1 De tal modo que lo que se pide al Tribunal es que dé permiso a la eutanasia y/o al suicidio asistido porque son parte integrante del derecho a la intimidad y privacidad del individuo.2  Sin embargo, hay argumentos legales internacionales -incluso del propio Consejo de Europa- que también apuestan por la prevalencia del derecho a la vida. Así, el artículo 2 del Convenio Europeo de Derechos Humanos manifiesta expresamente que el derecho a la vida está protegido por la ley. Es más, la presentación de los nuevos casos referidos se ha producido semanas después que la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) afirmará con toda claridad que la eutanasia practicada por un acto directo encaminado a terminar con la vida, o por omisión de otro, aunque sea para beneficio del propio paciente o de sus familiares, debe ser siempre prohibida (Resolución 159, 25 de enero de 2012). Previamente a esta Resolución, la propia APCE se ratificaba en que existe una “prohibición absoluta contra las acciones intencionalmente dirigidas a terminar con la vida de los enfermos terminales o de las personas moribundas”, lo cual parece acorde con que de los 47 miembros asociados al Consejo de Europa, solamente Bélgica, Holanda, Luxemburgo y Suiza aprueban estas prácticas. Ante tal colisión de derechos, ¿cuál es la posición del Observatorio de Bioética de la Universidad Católica de Valencia? El derecho a la vida tiene un contenido positivo, no negativo, pues nadie tiene derecho a la muerte. Si existiera tal derecho, los demás tendrían la obligación de matarnos (sobre todo los poderes públicos). Desde el momento en que no existe un derecho a la muerte, los demás tienen la obligación de proteger la vida, obligación que no casa bien con la eutanasia o con el suicidio asistido. Entendemos que tal fundamentación tiene más peso que el derecho a la libertad o a la intimidad o privacidad. Con todo y con eso, hay que comentar tal derecho en este contexto. Realmente, lo que se está pidiendo no es nuevo. Es la vieja teoría del “agere ligere” que, en síntesis, viene a decir: un Tribunal no puede dar permiso al suicidio de nadie, precisamente por el contenido positivo del derecho a la vida, ya indicado. Ahora bien, hay una esfera de libertad en la vida de cada uno que no es jurídica, sobre la que el Tribunal no se puede pronunciar, y de ahí que cada uno ejerza su libertad conforme al criterio que quiera. Lo que ocurre es que tal teoría no es aplicable a la eutanasia ni al suicidio asistido, y no lo es, entre otras, por las razones siguientes: 1. Porque el acto del suicidio (respecto del que, claro está, no estamos de acuerdo) es personalísimo; mientras que el contexto en el que se realizan las otras dos figuras es heterónomo, no autónomo: se escapa de la libertad o privacidad del individuo.   2. La finalidad de la libertad en este contexto es acabar o ayudar a acabar con la vida de alguien, lo cual va en contra, precisamente, del derecho a la vida: la finalidad del ejercicio de esa libertad es contraría a Derecho. Evidentemente, desconocemos cuál será el contenido de la Fundamentación y Fallo de la Sentencia, pero sí hemos creído conveniente dejar sentada nuestra opinión jurídica al respecto (David Guillem-Tatay y Justo Aznar. Instituto de Ciencias de la Vida. Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia) _______________________________

1 Paralelamente a la presentación de tales casos, el “Steering comité of Bioethics of the Council of Europe” está preparando una Guía orientadora sobre las conductas que afectan a los enfermos terminales, refiriéndose especialmente a la supresión de la hidratación y la nutrición en estos enfermos.

2 El ECHR ha dado “permiso” para que los Estados miembros puedan practicar la eutanasia de acuerdo al criterio de cada uno. Cuestión de conciencia.

Registro español de voluntades anticipadas.

La posibilidad de dejar reflejado en un documento cómo queremos afrontar la recta final de la vida es un derecho recogido en la Ley de Autonomía del Paciente y que en cada comunidad autónoma ha tenido su desarrollo legislativo. Desde el punto de vista del médico especializado en cuidados paliativos, se considera que es “una medida útil”, “una herramienta fantástica”. Sólo el 0,3 por ciento de la población tiene voluntades anticipadas en el Registro Nacional de Instrucciones Previas (Diario Médico. 29-IV/5-V/2013).

26.1.5 Problemas sociales que plantea.

26.1.6 Valoración ética y moral. Fundamentación filosófica y antropológica. Efecto de las creencias religiosas sobre la muerte.

Juicio sobre los cuidados paliativos.

En una reunión organizada en la primera semana de febrero por la Asociación Española contra el Cáncer, Javier Rocafort, presidente de la Sociedad Española de Cuidados Paliati­vos, dijo algo desconcertante:”Hay que buscar no sólo la calidad de vida del paciente, sino su felicidad”; de los moribundos, se en­tiende. ¿Utopía, ensoñación? Sin duda, es un objetivo ambicioso y muy humano, incluso sobrehumano. Para situarse, hay que pensar en una persona con metástasis, en una dramática insuficiencia respiratoria o hasta en un Alzheimer en última fase. Perseguir la cantidad de vida no está mal, pero más parece una meta para el libro Guinness que para un ser humano.

Aspirar a una vida con calidad su­pone un escalón superior, pero aun así es condición más propia de una tapicería o un buen vino. Con la felicidad se intenta ascender a cimas incorpóreas, incluso en medio de un sufrimiento intenso. Y no sólo por el efecto alucinógeno de los opiáceos. El materialismo actual impide ver esa po­sibilidad; tampoco entendería que, como dijeron Viktor Frankl, Soljenitsin y Sajarov, se puede ser libre encerrado en el Gulag (José Ramón Zárate. DM, 9-II-2012).

26.1.7 Declaraciones y actitudes personales o institucionales sobre la eutanasia. Asociaciones que la promueven o la combaten.

El 65% de los médicos británicos contrarios a la eutanasia

Una encuesta realizada en el Reino Unido se detecta que el 65 % de los médicos de ese país son contrarios  a la legalización de la eutanasia y el suicidio asistido (BMJ 2012; 344: e.4448).

Actitud de los psiquiatras y médicos generales hacia la eutanasia y el suicidio asistido.

En una encuesta en la que se compara la actitud de los psiquiatras y los médicos generales hacia la eutanasia y el suicidio asistido, se detecta que si se controla la práctica religiosa, los psiquiatras muestran actitudes más conservadoras que los médicos generales y otros especialistas. También las mujeres médicos tienen una actitud más conservadora (Bioethics27; 402-408,2013)

Se presenta en Bruselas la Coalición Internacional para la Luchar contra la Eutanasia en Europa.

La Coalición para la Prevención de la Eutanasia Europa (EPC -E), que se presentó hace unos días en Bruselas, reúne a organizaciones y personas de todo el continente para poner en marcha una campaña contra la vulneración de las leyes que protegen a los ancianos, discapacitados, población vulnerable , e incluso la a las personas menos favorecidas y de escasos recursos. Este nuevo grupo actuará como una poderosa voz en contra de los intentos de cambiar esta normativa en toda Europa y de plantar cara a los que promueven la eutanasia y el suicidio asistido entre los ciudadanos de los 28 Estados miembros. Hará hincapié en los casos de eutanasia en Bélgica, entre los que destacan Marcos y Eddy Verbessem,   gemelos de 45 años sordos, que han sido sacrificados por el Estado belga tras comprobar que su vista comenzaba a fallar; y también recordarán el caso de Nathan / Nancy Verhelst, cuya vida terminó frente a las cámaras de televisión después de una serie de operaciones de cambio de sexo fallidas; su madre dijo que odiaba a las niñas, encontró a su hija «tan fea» en el nacimiento y no lloró su muerte. Y el caso de Ann G, que tenía anorexia y que optó por terminar su vida después de haber sido abusada sexualmente por el psiquiatra que se suponía que le iba a prestar ayuda. El Dr. Fitzpatrick, coordinador de EPC-E, ha afirmado que «la falta de atención social adecuada en Bélgica, así como los errores médicos, hacen que los pacientes en fase terminal no les quede otra opción, sufriendo consecuencias fatales» (Teresa García Noblejas. http://www.camineo.info).