Observatorio de Bioética, UCV

Embarazos de adolescentes

23.3.1 Aspectos generales.
23.3.2 Datos estadísticos.
23.3.3 Prevención.
23.3.4 Consecuencias médicas y sociales.

23.3.1 Aspectos generales.

Datos sobre emberazos que terminan en aborto en Europa.

Embarazos que terminan en aborto.                                                  

En % 1995 2003 2008
Países desarrollados     % 36 28 26
(Excluida Europa del Este) 20 19 17
En vias de desarrollo 20 19 20
(Excluída China) 16 17 18
Africa 12 12 13
Asia 21 22 22
Europa 42 32 30
Sudamérica 23 22 25
Norteamérica 22 21 19
Oceania 17 16 14
TOTAL MUNDO 22 20 21 

 

 

Embarazos de adolescentes en Estados Unidos.

En EE.UU. la tasa de natalidad en chicas de 15 a 19 años fue en 2010 de 34,3 nacimientos por cada 1.000 chicas de esas edades, con un descenso del 44% respecto a 1990. Esta tasa es la más baja desde 1940 en todos los grupos étnicos. A pesar de esta tendencia, la tasa sigue siendo más elevada que la de otros países desarrollados.

El descenso se debe en primer lugar al aumento significativo de chicas de esas edades que deciden no tener relaciones sexuales; y en segundo lugar, al uso habitual -entre las que sí mantienen relaciones-de los llamados “métodos anticonceptivos altamente eficaces”. Así lo revela el informe de la agencia federal “Centres for Disease Control and Prevention (CDC)”.

Entre otras fuentes, el informe de la CDC se basa en los datos recopilados en 1995, 2002 y 2006-2010 por la “National Survey of Family Growth”. De aquí extrae información sobre las prácticas sexuales de las chicas estadounidenses de entre 15 y 19 años. En función de lo que declaran, las autoras del informe identifican dos causas principales en la caída de embarazos en chicas de ese tramo de edad.

En primer lugar, un aumento significativo del porcentaje de adolescentes que deciden no tener relaciones sexuales. En 1995 un 49% de chicas de 15 a 19 años declaró no haber tenido relaciones sexuales, mientras que en 2006-2010 ese porcentaje asciende al 57%.

En 2006-2010, el 72,9% de las chicas de 15 a 17 años no ha tenido relaciones sexuales, porcentaje que baja al 36,5% entre las de 18 y 19 años. En ambos grupos de edad ha aumentado el porcentaje respecto de 1995, siendo las mayores las que más crecen (+26% las de 18-19 años; +19% las de 15-17 años).

La segunda causa que ha conducido al descenso de los partos entre las chicas de 15 a 19 años es el aumento, entre las que sí mantienen relaciones sexuales, del uso habitual de “métodos anticonceptivos altamente eficaces”. Por tales entiende el informe el dispositivo intrauterino (DIU) y la anticoncepción hormonal. En 1995 un 47% de las de las chicas de 15 a 19 años que mantenían relaciones sexuales los utilizaron; en 2006-2010 ese porcentaje subió al 60%.

El informe se limita a presentar ambas causas de forma yuxtapuesta (si bien, aparece primero la abstinencia), para formular después una conclusión que supone un avance importante frente a la estrategia reduccionista del “Póntelo, pónselo”.

Dice la CDC: “Para afrontar el complejo problema de la maternidad adolescente es preciso acudir a un enfoque integral de la salud sexual y reproductiva que incluya tanto la promoción continuada del retraso en el inicio de las relaciones sexuales como el uso de métodos anticonceptivos altamente eficaces entre los jóvenes que se inician”.

De todos modos, es interesante destacar otra conclusión que puede pasar desapercibida. El informe pone de relieve que, mientras el porcentaje de adolescentes que no tienen relaciones sexuales es ahora muy similar en los tres grupos étnicos (blancas, negras, hispanas), la disparidad se mantiene alta en el uso de anticonceptivos (las blancas los usan más que las otras).

En efecto, el aumento del porcentaje de chicas que no tienen relaciones sexuales se produce en los tres grupos. Pero el incremento es significativamente mayor entre las negras (+34%) y las hispanas (+29%), en comparación con las blancas (+15%). Respecto a la situación de 1995, hoy día los grupos quedan bastante equilibrados: las blancas de 15 a 19 años que no mantienen relaciones sexuales son el 57,6%; las hispanas el 56,2%; y las negras, el 53,6%.

En cambio, las diferencias entre grupos étnicos se hacen presentes cuando entran en escena los anticonceptivos. En 1995, un 48,9% de las chicas blancas de 15 a 19 años que sí mantienen relaciones sexuales emplearon este tipo de métodos; en 2006-2010, ese porcentaje subió al 65,7%. También entre las chicas negras e hispanas se produjo un aumento, pero fue muchísimo menor: del 4% entre las primeras y del 19% entre las segundas (Aceprensa, 22-V-2012).

Peligros médicos de los embarazos de adolescentes.

En un estudio retrospectivo realizado en India se ha podido constatar que los embarazos de adolescentes (entre 13 y 19 años) tienen más riesgos que los que se dan en la mujer adulta. En efecto, la hipertensión en el embarazo fue de 11,4 % en adolescentes y de 2,2 % en mujeres adultas; la eclampsia toxémica fue 4,3 % y 0,6 % respectivamente; la eclampsia 4,9 % y 0,6 % y el parto prematuro de 26,1 % y 14,6 %. También se pudo constatar mayor incidencia de bajo peso al nacimiento, 50,4 % y 32,3; parto prematuro, 51,8 % y 17,5 % y enfermedades neonatales, como asfixia perinatal 5,7% y 1,2 % o distres respiratorio, 1,9 % y 0,3 %.    También se pudo comprobar mayor muerte fetal, 1,9 % contra 0,3 % y mortalidad neonatal, 3,8 % y 0,52%. Consecuentemente se puede concluir que los embarazos en adolescentes tienen mayores riesgos que los de las mujeres adultas (Indian Journal of Pediatrics 74; 927-931, 2007).

Niño nacido con 19 semanas ha sobrevivido unos minutos tras su alumbramiento.

Fue al Hospital de Kokomo donde las contracciones se hicieron cada vez más fuerte y donde finalmente nació el pequeño Walter Joshua Fretz con 19 semanas y 3 días, acompañado por su madre Lexi y su padre Joshua. «Lo alcé, lo abracé, mientras su corazón latía. Lo mantuve cerca de mi corazón, conté sus dedos de los pies y le besé la cabecita. Siempre guardaré los cálidos recuerdos que tengo de él.» dijo la mamá. «Estoy muy contenta de que Joshua fuera al auto a buscar mi cámara. Al principio no quería fotos, pero son la única cosa que tengo para recordarlo ahora». Dijo Lexi, de profesión fotógrafa. A la mañana siguiente, Michayla y Emma fueron al hospital a conocer a su hermanito. «No tenía absolutamente ninguna duda de que quería que las niñas conocieran a su hermano» dijo la mamá. Nacido a las 19 semanas, el pequeño Walter sólo vivió unos pocos minutos. Pero su vida no ha sido en vano. Lejos de esto, ha tocado el corazón de millones de personas (lexi@f12photographystudio.com).

Prevenir la transmisión del virus de la inmunodeficiencia humana (VIH).

En la lucha contra el sida prevenir la infección es sin duda el camino más eficaz. En relación con ello, nos ha parecido de sumo interés el artículo publicado en Investigación y Ciencia, en el número de julio de 2013, firmado por Mercedes Díaz. De él extraemos lo que los autores comentan en relación con la prevención de la infección por el VIH.

<<La transmisión del VIH se produce de persona a persona pordistintas vías. A escala mundial, la mayor parte de las infecciones se adquirieron al mantener relaciones sexuales sin protección con una pareja infectada. En África Subsahariana y el Caribe, la mayoría son debidas a relaciones heterosexuales; en las áreas más desarrolladas del mundo, Europa Occidental, EE.UU., Canadá o Australia, el colectivo más afectado es el de hombres homo o bisexuales.

Otro mecanismo de infección corresponde a la transmisión de madre (infectada) a hijo. Esta puede producirse durante el embarazo, el parto o la lactancia; aunque, si se trata a la progenitora, puede evitarse.

La recepción de transfusiones de sangre o hemoderivados procedentes de personas infectadas constituye una importan te forma de transmisión en los países sin control sanitario de estos productos. También es posible adquirir la infección por salpicaduras en mucosas, o piel dañada, de sangre, suero o secreciones genitales infectadas, o al pincharse con objetos contaminados con sangre o suero, como les pasa a los consumidores de drogas inyectables; esta vía de transmisión actualmente predomina en los países Bálticos, Europa del Este y Asia central.

Aunque el VIH puede encontrase en la saliva, lágrimas y sudor, no se han descrito transmisiones a partir de ellos. En cuanto a las picaduras de mosquito, con las que se especuló mucho al inicio de la epidemia, los datos científicos también descartan esta vía. Finalmente, más de 30 años después de identificarse los primeros casos de sida, no se conocen infecciones por el contacto habitual dentro de la familia, el trabajo o la escuela.

La probabilidad de contagio varía según el mecanismo de transmisión del virus. La vía más eficaz corresponde a la inyección de productos contaminados, sobre todo en casos de transfusión de sangre o derivados, con una probabilidad de infección de entre el 90 y el 100 por cien. Entre el 30 y el 50 por ciento de los hijos de embarazadas con VIH pueden nacer infectados si la madre no recibe tratamiento, pero la proporción cae al 1 por ciento si lo recibe. Tras un pinchazo accidental con una aguja infectada se producen, de media, tres nuevas infecciones por cada 1000 exposiciones. Respecto a la transmisión sexual, la forma más eficiente es el coito anal: se producen entre 5 y 30 infecciones por cada 1000 exposiciones, siendo el riesgo mayor para la persona receptiva que para la que penetra. En el coito vaginal, la probabilidad de trasmisión es mayor de hombre infectado a mujer sana que al contrario: de 1 a 2 infecciones por cada 1000 exposiciones en el primer caso y de 0,3 a 1 en el segundo.

Además, hay que tener en cuenta que la probabilidad de contagio sexual aumenta si algún miembro de la pareja sufre otra infección de transmisión sexual (sobre todo si es ulcerativa como la sífilis), cuando existe sangre (debido a la menstruación o a cualquier práctica que genere erosiones) y cuan­ do la carga vírica de la persona infectada es alta, lo que ocurre al inicio de la infección y, por supuesto, cuando el enfermo no recibe tratamiento o este es incorrecto. Por el contrario, las personas con tratamiento correcto y que lo siguen con regularidad experimentan un gran descenso de la carga vírica, lo que reduce muchísimo el riesgo de infección para su pareja. Los hombres circuncidados también presentan menos riesgo de infectarse en sus relaciones con mujer.

En cuanto a la prevención de la infección por VIH y las medidas para conseguirlo, los autores comentan que existen buenas y malas noticias, según ellos y la mala noticia en la prevención del VIH es que a pesar de algunos resultados esperanzadores, no se ha desarrollado todavía una vacuna eficaz contra la infección. La buena noticia, que cada vez se dispone de más intervenciones eficaces que, combinadas, pueden cambiar el curso de la epidemia. Los programas de reducción de daños para consumidores de drogas han demostrado sobradamente su eficacia. No obstante, quienes todavía se inyectan corren un riesgo muy alto de contagio, por lo que resulta necesario seguir con los programas de mantenimiento con opiáceos y distribución de agujas y jeringuillas, al tiempo que se facilita el acceso y el cumplimiento terapéutico con programas sociales.

Otra medida clásica que continúa resultando esencial corresponde al uso continuado de preservativo en las relaciones sexuales con personas infectadas o aquellas cuya situación frente al VIH se desconozca. Además, deben implantarse intervenciones conductuales para disminuir los comportamientos de riesgo sexual allí donde sea necesario.

El tratamiento antirretrovírico es muy eficaz para bloquear la transmisión de madre a hijo. Sin embargo, y a pesar de su expansión, a escala global todavía se produce un gran número de infecciones por no tratar a las madres. Deberían reducirse también las infecciones en mujeres en edad reproductiva y facilitar el acceso a los servicios de planificación familiar cuando se requiera.

Estudios recientes han demostrado la eficacia de otras intervenciones. Se ha visto que la circuncisión de los hombres reduce entre un 50 y un 60 por ciento su riesgo de infección en las relaciones sexuales con mujeres, por lo que si esta práctica se incrementara voluntariamente podrían evitarse un buen número de infecciones en el mundo. Los resultados de varios ensayos clínicos sugieren que la toma diaria de una combinación de fármacos (profilaxis preexposición) puede resultar eficaz para prevenir la infección. Asimismo, se ha evidenciado una reducción de la transmisión del 39 por ciento utilizando de forma tópica un gel vaginal con varios fármacos. Aunque la efectividad de estas medidas depende del grado de cumplimiento de las mismas y la extrapolación de estos resultados a la rutina cotidiana resulta compleja, ambas estrategias abren vías prometedoras. En particular, resulta esencial disponer de una medida de prevención que las mujeres puedan controlar, ya que en el mundo hay más mujeres infectadas que hombres

Por último, en 2011   se publicaron los resultados del ya famoso HPTN 052 (Science, 334; 1628.2011), un estudio de fase III sobre la eficacia de dos tratamientos para prevenir la transmisión sexual del VIH en   parejas serodiscordantes (aquellas en las que solo uno de los dos miembros está infectado), llevado a cabo por la Red de Ensayos sobre la Prevención del VIH (HPTN, por sus siglas en inglés). Los datos muestran que el tratamiento de los infectados puede disminuir la transmisión a sus parejas hasta en un 96 por ciento. Ello pone de relieve que, junto a la utilización de preservativos, el diagnóstico de las personas infectadas y su tratamiento constituye la medida más eficaz de prevención>>.

A este informe técnico nos parece de interés añadir algunos breves comentarios éticos.

1. La trasmisión del VIH se produce principalmente por vía sexual, de ahí que sin duda la mejor medida preventiva es una buena educación sexual, especialmente orientada a mantener relaciones sexuales con persona sana siguiendo pautas de fidelidad y monogamia en la relación de pareja.

2. Para prevenir la infección en parejas heterólogas, el adecuado tratamiento con antirretrovirales de la parte infectada reduce drásticamente las posibilidades de contagio. Para personas que no tengan inconveniente moral en utilizar el preservativo éste podría contribuir algo a la efectividad de la prevención.

3. Para aquellas personas con relaciones sexuales promiscuas y, especialmente en grupos de alto riesgo, el uso del preservativo reduce las posibilidades de contagio, pero no las elimina totalmente.

Justo Aznar

23.3.2 Datos estadísticos.

Aumenta en España el número de menores de 17 años que abortan

En un 1% ha aumentado este año el nú­mero de menores de 17 años que se someten ala interrupción voluntaria del embarazo (TVE) en España. Esto es lo que recoge una encuesta publi­cada por la Asociación de Clínicas Acreditadas para el TVE (ACAI). La encuesta se realizó en 15 clíni­cas autorizadas, en 13 provincias es­pañolas con una muestra de 5.100 mu­jeres, con el propósito de analizar el perfil de la mujer que decide abortar. Este año, un 4% de las mujeres que interrumpieron su embarazo de for­ma voluntaria tenían entre 16 y 17 años y un 1% tenía menos de 15. El 37% de las chicas encuestadas tenia entre 18 y 25 años y otro 23%, entre 26 y 30 años. Entre las menores de edad un 87% de ellas avisaban y tenían autorización de sus adres para interrum­pir la gestación (ABC, 16-VI-2012).

Dieciséis millones de embarazos de adolescentes al año en el mundo.

La ONU ha hecho un llamamiento a la comunidad internacional para prestar más atención a los embarazos de adolescentes, unos 16 millones al año. Por su parte, el secretario general de la ONU, Bank i-Moon, piensa que la cuestión es esencialmente un problema educacional. Es decir, más educación y más medidas de planificación para afrontar este tema “delicado”. EL Secretario General sostiene que las complicaciones derivadas del embarazo y el parto pueden causar graves discapacidades y constituyen la principal causa de muerte de las adolescentes. Entre las soluciones propuestas por el político coreano, está la de que las niñas asistan a la escuela primaria y reciban una buena educación (La Gaceta, 18-VII-2013).

23.3.3 Prevención.

Porcentajes de adolescentes que se quedan embarazadas después de un primer parto en EEUU

En un grupo de adolescentes que se habían quedado embarazadas y dado a luz, a los 6 meses después del parto, el 9,9 % volvieron a quedarse embarazadas  y a los 12 meses el 18,6 % (American Journal Obstetrics and Gynecology 2012; 206: 481 e 1-7).

Porcentajes de adolescentes que se quedan embarazadas después de un primer parto

23.3.4 Consecuencias médicas y sociales.

Mortalidad debida al embarazo en adolescentes

La mortalidad debido al embarazo es 5 veces superior entre las adolescentes de 12 a 14 años que el de las mujeres de entre 20 y 30 años (JAMA 308; 662, 2012).

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