Observatorio de Bioética, UCV

Clonación

3.1.1.- Clonación. Aspectos generales. Situación jurídica y social en distintos países
3.1.2.- Clonación humana 
3.1.3.- Clonación animal e hibridación. Experiencias interespecies 
3.1.4.- Declaraciones personales o institucionales sobre la clonación
3.1.5.- Declaraciones personales o institucionales de la Iglesia Católica sobre la clonación
3.1.6.- Aspectos económicos relacionados con la clonación. Patentes.
3.1.7.- Valoración ética y legal sobre la clonación humana o animal. Donación de óvulos.

3.1.1.- Clonación. Aspectos generales. Situación jurídica y social en distintos países

Clonación humana como método reproductivo

Dado el amplio debate ético surgido alrededor de la clonación humana como método reproductivo, nos parece de interés comentar un artículo publicado en Fertility and Sterility (98; 804-807,2012) en el que se refieren distintos aspectos éticos sobre la misma y en el que se concluye que el uso de la transferencia nuclear somática (clonación) para tratar la infertilidad humana es una práctica no ética.

3.1.2.- Clonación humana

Técnica de clonación  que puede ser utilizada para evitar la trasmisión de enfermedades ligadas a las mitocondrías

Como ya hemos comentado en Provida Press (nº 390) se ha puesto a punto una técnica de clonación  que puede ser utilizada para evitar la trasmisión de enfermedades ligadas a las mitocondrías, enfermedades por tanto, sólo trasmitibles por mujeres. ¿Pero qué son las mitocondrias y qué enfermedades pueden estar asociadas a sus alteraciones?.

Todas las células humanas contienen dos genomas: uno el del núcleo de las células y otro  en las mitocondrias, pequeñas organelas contenidas en los ovocitos humanos. El genoma del núcleo celular hereda el mensaje genómico del padre y de la madre. Las mitocondrias solamente  heredan  genes de la madre. El genoma de las mitocondras contiene solamente 37 genes. La existencia de aberraciones genéticas se trasmite durante las divisiones celulares (mitosis)  y puede trasmitirse a distintas generaciones (esto se denomina heteroplasmia).

Los individuos que carecen de mitocondrias (homoplasmia) o con alteraciones de las mismas, pueden heredar enfermedades ligadas al ADN mitocondrial.

Aunque el material genético de las mitocondrias solamente es el 3%  del material genético celular, su alteración sin embargo es causa de graves enfermedades, especialmente ligadas a la anómala producción  de energía, entre las que se encuentran : sordera, ceguera, diabetes y fallos del corazón e hígado. Este tipo de enfermedades las padecen alrededor de 1 por cada 400 personas (BMJ 342; 87-89, 2011).

Solucionar el problema de la trasmisión de enfermedades ligadas a las mitocondrias es un importante problema médico, pero hacerlo utilizando técnicas de clonación humana tiene unas indudables limitaciones éticas, además de que en el momento actual tampoco técnicamente es posible utilizarlas en la clínica médica.

¿Clonación humana?

La reprogramación celular además de ser un instrumento muy eficaz para ser utilizado en la medicina regenerativa y reparadora, puede también plantear importantes problemas éticos según cual sea su utilización. Por ejemplo, investigadoras japoneses han conseguido producir ovocitos de ratón a partir de células madre embrionarias y células iPs, comprobando que los mismos son funcionalmente viables con fines reproductivos ( Sciencie express.Available at://http://www.sciencie mag.org/content/easy/recent/4 october 2012/pag1/10.1126/sience.1226889). Si esta tecnología fuera transferible a los humanos, una mujer infértil podría producir sus propios ovocitos   a partir de una célula de piel y también a partir de células, así mismo de su piel, producir su propio esperma. Es decir, de esta forma una mujer podría literalmente reproducirse así misma proporcionando ambos gametos y también gestar al nuevo individuo. Un hombre, utilizando esta misma tecnología necesitaría una madre subrogada para conseguir el hijo, de forma que una mujer sería siempre necesaria. De todas formas, como se comenta en The American Journal of Bioethics (13;5-7,2013)para transferir estas técnicas a humanos se necesitan aun décadas , si acaso se puede conseguir, pero parece necesario ir abriendo u debate ético sobre estas técnicas tan novedosas , como llenas de incertidumbres éticas.

Clonación humana.

Pocas veces una noticia científica ha merecido tanta repercusión mediática como la publicada en la revista Cell el pasado 14 de mayo, en la que se comenta la clonación de un ser humano por un grupo de investigadores de la Universidad de Oregón.

No puedo, y creo que no debo, detenerme aquí en los aspectos técnicos de dicho trabajo, pero sí deseo realizar una valoración del mismo, destacando algunos aspectos médicos y éticos que estimo constituyen su esencia.

1. Ciertamente, como se describe en el trabajo, se ha conseguido clonar seres humanos, a los que se les ha permitido desarrollarse hasta la fase de blastocito, embriones de 60 a 200 células, lo que sin duda es un importante avance biomédico.

2. Aunque no es la primera vez que ello ocurre, pues, al margen de otras experiencias previas no muy bien documentadas, al menos en cuatro ocasiones anteriores se ha logrado clonar embriones humanos; en dos de ellas se desarrollaron hasta el estadio de ocho células, y en las otras dos, como en el caso actual, hasta la fase de blastocito.

3. El aspecto biomédico más destacado de al actual experiencia, es que se han podido derivar de los blastocistos producidos, células madre embrionarias funcionantes, lo que no se pudo conseguir en ninguno de los casos anteriores.

4. De estas células madre se piensa que en un futuro se podrán obtener células de todo tipo de tejidos, aunque en este trabajo en concreto únicamente se han podido derivar células cardíacas.

5. Esto, teóricamente, podrá permitir utilizar dichas células para fines terapéuticos, con la particularidad positiva, de que si ello fuera factible, por proceder los blastocitos generados del propio paciente, no se producirían problemas de rechazo si se utilizan en un trasplante celular.

6. Llama la atención que a esta experiencia se le haya denominado, en la mayoría de los artículos de prensa difundidos, “clonación terapéutica”, pues la realidad es que hasta ahora no se ha podido derivar de ella ningún uso clínico. Si acaso lo tendrá en el futuro, pero esto está por comprobar.

7. La denominación “clonación terapéutica” nos parece que implica una cierta manipulación semántica, seguramente encaminada a que la experiencia sea aceptada más fácilmente por la sociedad, al presuponer que los blastocistos obtenidos, aunque haya que destruirlos, podrán servir para curar a alguien.

8. Un aspecto, a nuestro juicio importante, planteado por los medios de comunicación de forma no muy bien fundada, es que estas células podrán servir en el futuro para fines clínicos con ventaja sobre las células reprogramadas denominadas iPS, cosa que está por demostrar, pues como bien comentan los propios autores, en el trabajo de Cell, al referirse al posible uso clínico de ambos tipos de células, aún hay que solventar bastantes problemas técnicos antes de utilizarlos en la clínica humana, lo que requerirá un gran número de nuevas experiencias.

9. Pero además, en la mayoría de las noticias difundidas por los medios de comunicación, se infravalora el posible uso de las células iPS con fines terapéuticos, lo que resta injustificadamente importancia a un descubrimiento, que por la revista Science fue calificado en 2008 como el avance científico más importante de ese año y que en 2012 fue motivo de la concesión del premio Nobel de Medicina al profesor Yamanaka, director del proyecto científico que condujo a la producción de las células iPS.

10. Resumiendo, desde un punto de vista técnico este descubrimiento nos parece que es un importante avance, que seguramente en el futuro podrá tener aplicaciones clínicas, pero que por el momento queda circunscrito al campo experimental.

11. Pero sin duda, un aspecto importante es que en las noticias difundidas por los medios de comunicación apenas se hace referencia a la valoración ética de estas investigaciones, que también intentamos resumir aquí:

a) Lo que se ha conseguido es clonar seres humanos, con la dificultad ética que ello implica, aunque éstos no se utilicen con fines reproductivos, cosa por otro lado considerada ilegal en todos los países.

b) Los embriones humanos clonados han sido producidos para ser destruidos, pues ello es condición necesaria para obtener las deseadas células madre embrionarias, tanto para fines experimentales como clínicos. Parece obvia la dificultad ética que ello implica.

c) Como se sabe la experimentación con embriones humanos por el grupo de Mitalipov comenzó en 2007, que es cuando comunicaron la clonación de un macaco, lo que presupone que durante seis años han estado utilizando un número presumiblemente importante de embriones humanos como material de experimentación, lo que sin duda atenta directamente a su dignidad.

d) El uso de las células madre embrionarias derivadas de los embriones clonados en este trabajo, tiene la misma dificultad ética que tiene el uso de cualquier tipo de células madre embrionarias, tema ampliamente debatido y sobre el cual existe amplio consenso en lo que se refiere a su dificultad ética.

e) Es aún prematuro afirmar que las células obtenidas podrán utilizarse en la clínica humana, lo que a nuestro juicio supone publicidad engañosa, algo éticamente rechazable.

f) En resumen, se van a utilizar seres humanos para fines no solamente muy distintos de su propio bien, sino con objetivos que implican su propia destrucción, es decir que conculcan el principal derecho que todo ser humanos tiene que es el derecho a la vida.

Justo Aznar.

Errores en el trabajo en el que se comunicó la clonación humana.

No todo son luces en las investigaciones del grupo de Mitalipov que culminaron, al parecer, en la clonación de un embrión humano.

Prácticamente nada más publicarse el trabajo en Cell (153, 1228-1238, 2013) en la web PubPeer, en la que se pueden colgar comentarios anónimos sobre trabajos científicos publicados, se difundió la noticia de que el trabajo de los investigadores de Oregón contenía al menos cuatro errores, destacando especialmente que el trabajo incluye fotos duplicadas.

Las razones de estos errores parecen obvias. Siempre la prisa por corregir o publicar un hallazgo que parece de primera magnitud puede llevar a no poner todos los medios para evitar errores en el proceso investigador o en la redacción y confección del trabajo que recoge esas investigaciones. Pero no siempre la culpa se puede atribuir exclusivamente a los investigadores, sino también a la revista en que se publican dichas experiencias.

Esto es lo que parece ser que ha ocurrido con el trabajo publicado en Cell, pues, según consta en la propia revista, el trabajo se recibió el 30 de abril de 2013 y se aceptó para su publicación el 3 de mayo. En tan solo tres días el trabajo fue evaluado y aceptado para publicar, cosa que tuvo lugar 11 días después, el 15 de mayo. Es insólito que en la revisión por pares a la que se deben someter todos los trabajos científicos que se envían para publicar, pudiera realizarse en tan breve periodo de tiempo. Indudablemente el trabajo de Mitalipov no se pudo someter a ese proceso. Pero por el interés que el propio trabajo parecía tener, fue aceptado directamente por el equipo editor, sin ser remitido a los correspondientes evaluadores externos. Probablemente la revista pensó en el importante impacto que el trabajo podía tener y en las citaciones que ello podría suponer para su revista, lo que sin duda, contribuiría a elevar el factor impacto de Cell, algo por lo que suspiran los responsables de las revistas científicas. El desmedido afán de prestigio de los editores de la revista prevalió sobre la honestidad de sus juicios. La premura por publicarse se antepuso al honesto juicio que toda revista debe tener al evaluar lo que en ella se difunde.

Como el mismo Mitalipov reconoce en una entrevista que concedió en el periódico español ABC (24-V-2013), existen tres pequeños errores en su trabajo, aunque en su opinión dichos errores no invalidan su contenido científico, pues únicamente se debieron a la rapidez con que se montó el trabajo para ser publicado. Pero mucha prisa tenían que tener cuando no se percataron que en el mismo existían fotos duplicadas.

En una entrevista difundida por Nature News (23 de mayo de 2013), Miatalipov manifestaba que “los resultados son reales, las líneas celulares son reales y todo es real”, pero ello no es óbice para que se juzgue muy negativamente que en el trabajo publicado existieran fotos duplicadas, por “mucho estrés y mucha tensión” que hubiera para difundir con rapidez sus investigaciones. Ello no justifica repasar el manuscrito para darse cuenta de un error tan burdo como publicar en él fotos repetidas.

Sin duda la prisa por publicar puede ser enemiga de la calidad de lo que se publica.

Justo Aznar

¿Son verdaderos embriones humanos los obtenidos por Mitalipov en sus experiencias de clonación?.

El hecho de que el embrión generado por transferencia nuclear somática (clonación) sea viable o no, no implica que no se trate de un embrión humano. Por ello, el ente biológico obtenido por Mitalipov, nos parece que es un verdadero embrión humano, aunque éste pueda ser inviable, cuestión que además no se ha probado. Pero dado los varios cientos o miles de embriones utilizados por el investigador de Oregón nada impide pensar que de ellos pudiera surgir un embrión humano viable, y por tanto estaríamos ante un caso de clonación reproductiva (Nicolás Jouve, 28-V-2013).

Embriones con dos madres y un padre.

El intercambio de material genético entre ovocitos y embriones ofrece una nueva opción reproductiva para la prevención de enfermedades mitocondriales. Se ha constatado que la disfunción de las mitocondrias puede ser una causa de importantes enfermedades que pueden afectar a diversos órganos. Los tejidos que requieren una alta demanda energética, tales como el cerebro, corazón, musculo y sistema nervioso central, se resienten seriamente cuando existen alteraciones mitocondriales. Las enfermedades mitocondriales pueden ser debidas a mutaciones en el ADN mitocondrial o en los genes nucleares que participan en la función de las mitocondrias.

Por el momento no existe un tratamiento efectivo para los pacientes con enfermedades mitocondriales, por ello se está poniendo gran énfasis en la prevención de la transmisión de estas enfermedades.

Una nueva posibilidad en este sentido es la clonación utilizando la transferencia nuclear entre ovocitos, que esencialmente consiste en extraer el núcleo del ovocito de una mujer que tenga las mitocondrias alteradas, y transferirlo a otro ovocito de una mujer sana, al que previamente se le ha extraído el núcleo. De esta forma se obtiene un nuevo ovocito con las mitocondrias del ovocito de la mujer sana y el núcleo de la mujer enferma. Este nuevo ovocito se puede fecundar con esperma de un donante sano, de forma tal que se obtendría un blastocisto no afectado por la enfermedad mitocondrial que padece la mujer enferma (Fertil Steril 101; 31-35, 2014).

Aunque la aplicación técnica de esta técnica parece lejana, pues como se sabe hasta ahora no se ha conseguido la clonación humana, sí que es propuesta desde distintos ámbitos investigadores relacionados con la procreación asistida.

Pero además de ello, no hay que olvidar las grandes dificultades éticas que esta técnica conlleva, pues adicionalmente a las propias de la clonación humana, tendría las derivadas de la producción de embriones, que en caso de ser viables, cosa dudosa, tendrían dos madres y un padre.

Resumen: La transferencia nuclear entre ovocitos permite crear un híbrido a partir del ovocito de una mujer con una enfermedad mitocondrial y otro de una sana. El hibrido puede posteriormente fecundarse y así evitar la posibilidad de transmisión de enfermedades mitocondriales. Con fines reproductivos esta técnica es aún una hipotética posibilidad, además de conllevar importantes problemas éticos.

Descripción: Embriones con dos madres y un padre

3.1.3.- Clonación animal e hibridación. Experiencias interespecies. 

Problemas éticos alrededor de la hibridación entre hombre y animal. Si se pudiera diseñar un cerebro animal relleno de neuronas humanas ¿pensaría como un ser humano?

La mezcla cada vez más sofisticada de diferentes es­pecies para crear quimeras está impulsando a la biolo­gía hacia una nueva dimen­sión ética. El año pasado, unos científicos utilizaron nuevas tecnologías de célu­las madre para crear un ra­tón con un páncreas funcio­nante compuesto de células de rata; así que si fuera posible diseñar un mono con un ce­rebro relleno de neuronas humanas. ¿Pensaría como un ser humano?

Un animal de este tipo po­dría ser útil para estudiar la cognición humana o patóge­nos específicos de los huma­nos. Sin embargo, sería éti­camente inaceptable y debe­ría ser  prohibido, sostiene un informe encargado por el Gobierno británico a la Aca­demia de Ciencias Médicas. El documento -Animales con material humano- dice que las tecnologías genéticas y regeneradoras están tan avanzadas que la creación de estos animales está ya en el horizonte. Pero ningún país ha desarrollado un mar­co normativo para ellas. El informe, publicado el 22 de julio, sugiere que el Reino Unido tome el liderazgo en la puesta en marcha de ga­rantías específicas.

“No estamos proponiendo un nuevo nivel de regula­ción para estas investigacio­nes”, dice Robin Lovell-Badge, biólogo del Consejo de Investigación Médica de Londres, y miembro del gru­po de trabajo que elaboró el informe, “pero no queremos que los científicos causen problemas futuros por pa­sarse de la raya en lo que es públicamente aceptable”. A diferencia del hipotético mono con un cerebro humano, es probable que muchos animales que contienen ma­terial humano sirvan para avanzar en la biología básica y la medicina sin transgredir los límites éticos, concluye el informe. El grupo de tra­bajo, presidido por el gene­tista Bobrow Martín, de la Universidad de Cambridge, incluye expertos en filosofía, ética, ciencias sociales y de­recho, así como en biomedicina. Ha hecho encuestas a grupos específicos que reve­laron la aceptación de algunas mezclas de especies, pe­ro también inquietud sobre la posible introducción de rasgos humanos en cerebros de animales, en su capaci­dad reproductiva o en su apariencia.

Una categoría de experi­mentos sí debería quedar fuera, según el informe: la creación de un primate no humano con suficientes neuronas humanas para ha­cerle capaz de “comporta­miento cuasi-humano”. Es­tos animales, con posibilidad teórica de razonamiento y autoconciencia, tendrían un estatus moral cercano al nuestro o al de los grandes simios.

La creación y desarrollo de embriones formados me­diante mezcla de células embrionarias o pluripotentes de humanos v primates no humanos también debe­ría prohibirse, así como la cría de animales con espermatozoides u óvulos huma­nos que podría generar un híbrido animal humano.

Una segunda categoría de experimentos éticamente sensibles podría seguir ade­lante si es aprobada por un comité de especialistas, ma­tiza el informe. Incluiría la modificación de los cerebros de animales, no de primates no humanos, de manera que pueda dar alguna función de “tipo humano”; la genera­ción o propagación de esperma u óvulos de origen humano en un animal en el que no haya ninguna posibi­lidad de fecundación, y la creación de un animal con alguna característica huma­na, como la piel o el habla. Alguna inserción de genes o células humanos en prima­tes no humanos también po­dría permitirse, como intro­ducir un pequeño número de células madre neurales humanas en el cerebro de un mono para valorar si re­emplazan las neuronas per­didas en enfermedades co­mo el Parkinson.

El informe recuerda que ya hay ratones transgénicos que expresan genes huma­nos para estudiar una am­plia gama de enfermedades. Ovejas y cabras transgénicas se utilizan habitualmente para la fabricación de pro­teínas humanas, y cerdos con genes humanos están siendo desarrollados para la cirugía de trasplantes (Nature 475; 438,2011.DOI: 10.1038/47548 a. Traducido por DM y publicado el 28-VII-2011).

¿Se puede conseguir quimeras en primates?

Es un tema debatido si se pueden o no clonar primates. Asimismo y en este mismo sentido, se debate también si se pueden producir quimeras, híbridos, entre células de un individuo y otro individuo de esa misma especie o de otra. Esto se puede conseguir en ratones, pero existe la duda sobre si podría lograrse en primates. Ahora se describe en un artículo publicado en Cell (148; 19-21, 2012) que las células embrionarias de macacus rehesus no producen quimeras cuando se inyectan en blastocistos o embriones de cuatro células de monos.

Se consigue producir ratones con identidad genética diferente.

El ambicioso proyecto, Collaborative Cross, dirigido a producir cientos de ratones con una identidad genética diferente, parece que ha logrado obtener los primeros ejemplares con tales características, logro que se puede comprobar observando a simple vista la variedad de ratones obtenidos (Nature 475; 279, 2011).

La primera experiencia de clonación animal se realizó en 1920.

El embriólogo alemán Hans Speamann transfirió una célula de un embrión de lagartija a una célula embrionaria enucleada y consiguió que naciera una lagartija. Fue la primera experiencia de clonación utilizando trasferencia nuclear somática. Esto ocurría en 1920 (American Journal of Bioethics, 13; 17-18, 2013).

Ratones mutantes para estudio de enfermedades humanas.

Un ambicioso programa británico tiene el propósito de generar 200 nuevos ratones mutantes cada año para analizar el mayor número posible de enfermedades humanas. De esta manera, se podrá desentrañar qué genes son los más relevantes como causa de las mismas. De momento, el equipo responsable del trabajo ha obtenido 900 ratones mutantes en un plazo de cinco años y con ellos ha investigado unas 600 enfermedades. Entre ellas cuestiones tan diversas, la sordera, el sobrepeso o el bajo peso, los niveles de colesterol o de magnesio en sangre y el comportamiento (Diario Médico, 15/21-IV-2013).

Híbridos de humanos y cerdos para construir tejidos.

Se ha publicado recientemente una noticia que seguramente permitirá en los próximos años desarrollar órganos humanos dentro de animales vivos, lo que podría facilitar la obtención de órganos para trasplante, un problema actualmente grave por la carencia de dichos órganos.

En el trabajo que comentamos (PNAS, 110; 4557-4562,2013), científicos de la Universidad de Tokio, han modificado genéticamente un cerdo blanco para impedir que en él se forme el páncreas. A partir de este cerdo, producen un embrión carente de páncreas. Posteriormente obtienen células madre embrionarias de otro cerdo, pero en este caso negro, y las transfieren a embriones de cerdos blancos carentes de páncreas. Posteriormente estos embriones se implantan en el útero de una tercera cerda, consiguiendo que aquellos cerdos blancos incapaces de formar su propio páncreas, nacieran con el páncreas producido a partir de las células madre procedente de los cerdos negros. Es decir, con esta técnica se había podido conseguir que cerdos que no tiene páncreas pudieran desarrollarlo.

Los autores del trabajo creen que este mismo tipo de experiencia podría llevarse a cabo utilizando células humanas iPS, para inyectarlas en embriones de cerdo carentes de páncreas. Las células transferidas podrían resolver el defecto que tiene el cerdo de no poder desarrollar un páncreas, y que además el producido fuera prácticamente humano por lo que podría ser transferido a pacientes que requirieran este tipo de trasplante.

Esta técnica medicamente yo diría que muy novedosa, sin embargo plantea objetivos problemas éticos, pues no se puede asegurar que las células humanas trasferidas al embrión de cerdo carente de páncreas únicamente quedaran localizadas en la región pancreática, sino que podrían extenderse a otras regiones de su cuerpo, lo que supondría que el cerdo resultante sería un híbrido de animal y hombre, circunstancia esta difícilmente asumible desde un punto de vista ético.

3.1.4.- Declaraciones personales o institucionales sobre la clonación

3.1.5.- Declaraciones personales o institucionales de la Iglesia Católica sobre la clonación

3.1.6.- Aspectos económicos relacionados con la clonación. Patentes.

Formación de tejido hepático a partir de células iPS.

Acaba de publicarse en Nature (http: //dx.doi.org/10.1038/nature12271, 2013) que un equipo japonés ha conseguido crear pequeñas cantidades de tejido hepático, bien vascularizado, es decir con una estructura muy similar a un hígado funcionante, a partir de células iPS obtenidas de tres tipos celulares humanos.

En un comentario de Monya Baker, publicado asimismo en Nature (doi: 10.10238/nature.20 13.13324), afirma que estos resultados aunque preliminares ofrecen un gran potencial para pensar en la posibilidad de tratar a miles de pacientes que están esperando un trasplante hepático.

El tejido creado es de 4milímetros aproximadamente, y tras ser trasplantado a ratones con fallo hepático ha conseguido mantener con vida, e incluso que el tejido trasplantado tenga actividad hepática en cuanto a la producción de proteínas específicamente generadas por el hígado y a la producción de metabolitos así mismo específicamente humanos. Pero probablemente lo más importante de este estudio es que el tejido hepático generado, por estar bien vascularizado continúa creciendo después del trasplante.

Estos resultados son naturalmente preliminares pero muy prometedores, según opina Valerie Gouon-Evans, experta en regeneración hepática del hospital “Mount Sinaí”, de Nueva York, pues como anteriormente se ha comentado se ha conseguido que el tejido trasplantado se conecte con el sistema circulatorio del huésped, en este caso el ratón, por lo que puede continuar desarrollándose y alcanzar la función hepática de un hígado adulto. Sin embargo, también comenta que los animales trasplantados deberán ser observados durante varios meses para comprobar que las células trasplantadas no se degeneran o dan lugar a la formación de tumores.

Desde un punto de vista clínico la posibilidad de encontrar técnicas sustitutivas al trasplante de hígado es muy importante, pues en 2011, 5.805 adultos estaban esperando en Estados Unidos para un trasplante de hígado, y además en el mismo año, 2.938 personas fallecieron esperando dicho trasplante.

El primer firmante del trabajo que comentamos, Takanori Takebe, piensa que en un futuro próximo el tejido hepático construido podrá ser trasferido al propio hígado lesionado, para que pueda desarrollar diversas estructuras hepáticas.

En general, los expertos en terapia celular hepática se muestran muy esperanzados con esta nueva tecnología, ya que es posible que pueda transferirse a la clínica en un futuro más o menos próximo.

Por otro lado Takanori Takebe piensa que esta misma técnica podría ser también aplicable a la creación de otros órganos tales como pulmón, páncreas o riñón.

3.1.7.- Valoración ética y legal sobre la clonación humana o animal. Donación de óvulos.