Observatorio de Bioética, UCV

Acciones a favor y en contra de la vida humana. Asociaciones que la promueven

20.1.1.- Acciones a favor de la vida humana
20.1.2.- Paises y asociaciones que la defienden. Análisis sociológico de la defensa de la vida.
20.1.3.- Declaraciones y actitudes de personas o entidades
20.1.4.- Acciones en contra de la vida humana y a favor del aborto. Datos sobre clínicas abortistas
20.1.5.- Personas, países y asociaciones o entidades que las promueven
20.1.6.- Declaraciones de personas o entidades

20.1.1.- Acciones a favor de la vida humana

1. ¡Que suerte ser socialista!

¡Qué pena no ser socialista! Qué a gusto iría montado en tu cabalgadura ideológica, o gran Zapatero, para que me llevaras, sin desviarme un ápice, por el libro de ruta de mis más profundos intereses. Así recorrería el camino que ineludiblemente me conduciría al puerto de la ideología social a la que aspiro, que no es otra que una sociedad sin Dios, conseguida de la mano del laicismo mas rampante. Haciendo caso omiso a concentraciones, declaraciones, comunicados, recogidas de firmas o cualquier otra manifestación de los que no comparten tu portentoso programa político, nos llevas como auriga infalible hacía el puerto de la felicidad social. Qué inútiles los tres millones de firmas a favor de la familia, que no han sido sino un liviano airecillo para refrescarte en tu inmenso esfuerzo laicista. Qué estéril la gran protesta social en contra de ese bodrio antinatural que es el matrimonio homosexual. Otro paso más para socavar la institución familiar. Qué magnífica la apertura que has propiciado para la adopción de niños por estas peculiares parejas. No me cabe duda que eso es lo que desearíais para (tus) hijos Sonsoles y tú, porque es bueno. Qué alegría al haber alcanzado, debidamente adobado por tu entramado mediático, la legalización de los medios necesarios para poder destruir, sin rubor, miles de embriones humanos, en aras de una pretendida investigación científica, que, sin duda, podría discurrir por senderos de mayor respeto a la vida humana, a la vez que por caminos con mayores posibilidades de lograr beneficios clínicos. Qué maravillosa posibilidad brindas a muchas parejas, para que, utilizando las técnicas de diagnóstico preimplantacional, puedan ayudar a sanar a alguno de sus hijos, aunque sea a costa, y ésto no sé si les comunica, de eliminar a otros. Qué contentos estamos deambulando por los caminos helados de los congeladores de embriones, sembrados de violetas que no saben sino llorar por esos miles de no nacidos tratados como cosas. Qué satisfacción por habernos montado, o haberlo intentado, a todos los españoles en un tren que nos va a conducir al páramo desierto de una escuela sin crucifijos, sin religión y sin Dios. Qué felices vamos a vivir apesebrados en los sustitutos ideológicos que nos brindas para vivir de espaldas a la trascendencia. Prácticamente solo falta para dar digno remate a tu libro de ruta, para completar ese viaje hacia la nada, que tu tren llegue feliz a la estación de la eutanasia, lo que me parece, que, por desgracia para tantos ancianos y pacientes terminales o no, estoy ya vislumbrando en lontananza.

¡Qué suerte ser socialista!, porque los que sustentaban, yo diría que sin gran entusiasmo, una ideología inmersa en un humanismo cristiano, han pasado como de puntillas durante ocho largos años por la responsabilidad de forjar una vida social más acorde con sus ideales, pues en ese tiempo, por desgracia, no han hecho otra cosa que preparar el camino, crear el medio de cultivo adecuado, para que ahora tengamos que contemplar los que les votamos, yo entre ellos, con insufrible pasividad, como el tren zapateril recorre su libro de ruta para llevamos hacía el más triste laicismo.

De todas formas tengo una esperanza, una gran esperanza, porque somos más fuertes. Como más fuertes fueron los que vieron sus vidas acorraladas por un muro de vergüenza que les privó de sus más elementales libertades y que al final, con su paciencia y con su perseverancia lograron destruir. Estoy seguro que lo conseguiremos y por ello vivo esperanzado y quiero transmitir mi esperanza a todos los que deseamos leer en un libro de ruta, que nos conduzca por caminos de trascendencia.

Por ello, ¡qué suerte no ser socialista! Qué suerte viajar en un tren que recoge la ruta de la defensa de la familia, de la vida, de la educación en libertad, del derecho a vivir de todos los seres humanos, aunque sean tan pequeños como los embriones o con la limitada calidad de vida de los discapacitados, los enfermos o lo ancianos. ¡Qué suerte poder apoyar nuestras vidas en Dios!

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2.  Acciones favorables a la defensa de la vida en el mundo.

El pasado mes de Noviembre Se celebró en Zaragoza el cuarto Congreso Mundial Provida. Una reunión imborrable en la que los providas de todo el mundo hemos podido constatar los avances de la causa de la vida y nos hemos marcado los retos hacia los que caminar en estos dos años hasta la celebración del quinto congreso en San Salvador en 2011.

Ahora que tenemos el 2010 recién comenzado es oportuno recordar los 10 avances provida más importantes de 2009. A nuestro juicio han sido:

1. La reforma de las constituciones estatales de 18 estados de México para dar protección integral a la vida humana desde la concepción hasta la muerte natural.

2. La aprobación definitiva de la nueva constitución de República Dominicana que establece el derecho a la vida de todo ser humano concebido.

3. La decisión del parlamento hondureño de defender la salud de la mujer prohibiendo la píldora del día después, así como el fallo del Tribunal constitucional de Perú que también la prohíbe y que se une al de Chile del año previo.

4. La victoria en el parlamento filipino contra los intentos de hacer excepciones a la constitución que defiende la vida/ y dar vía libre en el país a las prácticas eugenésicas de control de población.

5. La resistencia del pueblo de Irlanda del Norte que contra su gobierno y las presiones de Londres salva la región para la causa de la vida.

6. Los que se autodenominan provida en Estados Unidos superan en 2009 a los que se autodenominan pro-elección, por primera vez en la encuesta que Gallup realiza desde 1.996.

7. La celebración en Madrid en Octubre de la mayor marcha provida registrada a la fecha con casi dos millones de manifestantes.

8. La victoria provida en Nigeria (Estado de Imo) que marca un punto de inflexión en la defensa de la vida, la mujer y los valores africanos frente al imperialismo abortista.
9. La firmeza de las naciones provida europeas: Irlanda, Malta y Polonia y la subsiguiente victoria en la sede de la ONU en Ginebra frente a los intereses de la cultura de la muerte en su deseo de introducir el aborto en el programa de acción del Consejo Económico y Social.

10. La celebración del cuarto congreso mundial pro vida en Zaragoza el mayor y más importante celebrado a la fecha en el mundo y la denuncia del megagenocidio del aborto que hace su declaración final.

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3.  Cuarenta días por la vida.

40 días, 960 horas de oración ininterrumpida con frío,  lluvia y calor, con sueño y cansancio. Ese es el reto; el objetivo, conseguir el fin del aborto mediante un confiado ruego a Dios.

La campaña 40 días por la vida, que nació en Texas hace seis años, congrega hoy a más de 300.000 personas de 282 ciudades de los Estados Unidos, Canadá, Australia, Irlanda del Norte y Dinamarca.

El pasado 17 de febrero comenzó una nueva edición de la campaña que se prolongará hasta el 28 de marzo. Si usted se pasea durante ese tiempo por las calles de Nueva York, es muy probable que encuentre grupos de gente delante de los abortorios. Los identificará fácilmente: ataviados con gorras y camisetas azules, reparten folletos explicativos sobre qué es un aborto, rezan por el cierre de los centros y piden para que quienes allí trabajan se den cuenta de la barbaridad que están llevan do a cabo.

Increíblemente organizados, involucran a parroquias y comunidades enteras para que, durante esos 40 días, no haya un solo segundo en el que no se rece por el fin del aborto.

Además de la oración, el segundo aliado de esta campaña es el ayuno, entendido éste como un sacrificio. No es necesario dejar de comer; cada uno, en función de sus circunstancias, puede renunciar a algo importante en su vida (televisión, cine, café…) y ofrecer ese sacrificio por los no nacidos.

Quien piense que su esfuerzo es vano, no tiene más que echar un vistazo a la ‘cuenta de resultados’ de cuarenta días por la vida: 300.000 personas unidas por la misma causa y más de 9.500 iglesias involucradas. Al menos 2.168 vidas salvadas del aborto (es la cifra de la que tienen constancia, pero puede haber muchos más casos),  27 trabajadores de centros abortistas han abandonado su puesto, al menos cinco centros han cerrado sus puertas y muchos afectados por el aborto en el pasado han encontrado en estas personas el apoyo que necesitaban para recuperarse.

Y todo, porque en el otoño de 2004 un grupo provida local de Texas pidió a Dios  una pista sobre cómo acabar con el aborto. 40 días fue la respuesta. En unas semanas habían congregado a mil personas y consiguieron reducir en un 28% el número de abortos en su comunidad.

El éxito de Texas corrió como la pólvora y media docena de ciudades  copiaron su idea, cada comunidad lo adaptó a sus circunstancias, y en todas hubo resultados positivos. Así, en 2007 se celebró la primera campaña nacional de 40 días por la vida, ya con más de 80 ciudades de 30 estados diferentes involucradas. “Salvamos vidas, cambiamos corazones”, recuerdan los organizadores, que instauraron entonces dos campañas nacionales cada año.

En ellas estará, en el grupo de Texas, Abby Johnson; su nombre es importante en 40 días por la vida. Ella dirigía un abortorio, precisamente aquel ante el que, en 2004, se rezó por primera vez para acabar con el aborto.

Abby cruzó la línea que separa la vida de la muerte; se pasó al bando de los que rezan, y abandonó a los que matan: “En cada reunión nos decían que no había dinero suficiente. Es un negocio muy lucrativo y querían aumentar el número de abortos”, explica ella sobre sus antiguos jefes, los de Planned Parenthood.

Hoy, después de haber visto por el ecógrafo cómo se aborta a un feto, rinde cuentas a otro Jefe. Para Él reza, ayuna y soporta el frío o el calor. Por propia experiencia, sabe cuál es el poder de la oración (Rosa Cuevas-Mons.ALBA, 26-II/4-III-2010).

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4. Entrevista: Ignacio Carrasco, Presidente de la Pontificia Academia para la vida 

La bioética gana peso en la agenda de trabajo del Vaticano gracias al trabajo de la Academia Pontificia para la Vida. Su presidente, el médico español Ignacio Carrasco, cree que la objeción de conciencia es “una conquista de la modernidad” de la que se ha apropiado el Cristianismo. Ignacio Carrasco de Paula es el presidente de la Academia Pontificia para la Vida, la voz del Vaticano sobre los principales problemas de biomedicina y de derecho, relativos a la promoción y a la defensa de la vida. El órgano fue instituido por Juan Pablo II en 1994 y ya es una referencia internacional en ética médica con autoridad científica.

¿Se ha convertido la bioética en un tema clave de la agenda del Vaticano?

Me parece evidente. La bioética debe ser un puente para el futuro de la familia humana; lamentablemente, hoy se corre el peligro de reducirla a un conjunto de procedimientos puramente formales al servicio del más fuerte. Además, no olvidemos que, desde hace ya dos mil años, la Iglesia es tenaz transmisora de un formidable mensaje de vida.

¿Cree que es recto animar desde el poder político a que el médico reniegue del Juramento Hipocrático?

El espíritu del Juramento Hipocrático es el alma de la racionalidad clínica. Más que un documento ético me parece una definición descriptiva, circunstanciada por su origen helénico, de la esencia de la profesión médica.

Los médicos parecen estar, por lo general, en contra de la reforma de la Ley del Aborto. ¿Es buen médico el que se presta a hacer este tipo de prácticas?

Sería difícil hablar de un médico objetivamente bueno, pero puede ser un buen médico o alguien excelentemente adiestrado en el uso de biotecnologías.

Hay quien dice que el rechazo del aborto nace sólo de perjuicios religiosos. ¿Qué piensa como médico?

No sólo, pero sí en buena parte. La cultura occidental, tanto religiosa como profana, ha considerado el embrión humano como obra de la divinidad, huésped ilustre del mundo de lo sagrado, titular de una dignidad que exige un respeto incondicionado. Que un valor de este alcance se esté relegando a la esfera religiosa creo que debería preocupar, sobre todo a las inteligencias iluminadas.

Respetar la objeción de conciencia, ¿es cuestión de religiones o de libertades?

La objeción de conciencia responde a la noción iluminista de la conciencia. El cristianismo la ha hecho tan suya, como otras conquistas de la modernidad como, por ejemplo, la doctrina de los derechos humanos.

¿Es humana una ciencia que no da oportunidades al más débil?

Lo humano es un concepto perfecto que remite a una realidad imperfecta: los hombres realmente existentes. Quizá por eso ser solidarios constituye un rasgo innato característico del homo sapiens. Perder o reprimir el sentido de la solidaridad sería un fracaso descomunal.

¿Cómo valora la Iglesia la progresión de los cuidados paliativos?

La medicina paliativa es una prueba admirable del avance médico y una confirmación de que de verdad vale la pena apostar por el hombre.

¿Hay miedo a que el poder del relativismo acabe expandiendo leyes sobre eutanasia?

Me preocupa más la posible insensibilidad ante ese problema por parte del médico, del mismo modo que me preocupa la creciente y devastadora epidemia de
sordera entre los clínicos que basan sus pautas de acción sólo en los resultados de laboratorio y desoyen las confidencias del enfermo. Ese modo de hacer puede identificar la enfermedad, pero con un coste demasiado elevado, pues ignora lo más importante: cómo vive el paciente su inesperada condición de persona enferma, limitada y quizá ya no autosuficiente.

¿Cuál es la mejor forma de ayudar al médico a que cuente con los resortes éticos para desarrollar con acierto su profesión?

La formación ética es esencial, pero más que reflexionar sobre teorías se necesita vivir la experiencia del ethos clínico, un ethos que pertenece a la Medicina por su misma colocación natural en el horizonte de la grandeza y de la miseria humana, un ethos que le es intrínseco, que no ha recibido prestado ni de la Filosofía, ni de la Teología, ni del Derecho. Yo descubrí ese ethos al lado del profesor Soriano, en el Clínico de Barcelona, en la segunda mitad de los años cincuenta. Afortunadamente, es un ethos inmortal.

¿Están estos temas en la mesa de la Asociación Médica Mundial?

En estos últimos tiempos la AMM se ocupa más de derechos humanos que de ética médica, quizá pensando erróneamente que son la misma cosa. Hoy dedica
su atención sobre todo a temas como la tortura, la violencia de género, la inmigración, la ecología… Espero que sea una cosa pasajera y que deje de competir con Amnistía Internacional. Sería una pérdida casi irreparable si se apagara una de las voces históricamente más creíbles de la ética médica (DM, 28-X-2010).

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20.1.2.- Paises y asociaciones que la defienden. Análisis sociológico de la defensa de la vida.


20.1.3.- Declaraciones y actitudes de personas o entidades

1. Crónica de un Congreso

El pasado domingo día 5 de marzo Paraula recogía algunos párrafos del discurso que su Santidad Benedicto XVI pronunció en la Sala Clementina del Vaticano, ante un numeroso grupo de participantes en el Congreso Internacional sobre “El embrión humano preimplantado”, entre los que se encontraban, o nos encontrábamos, gran parte de los miembros de la Pontificia Academia por la Vida. Las palabras pronunciadas por el Pontífice, todas ellas, iban dirigidas a resaltar “el carácter sagrado e inviolable de toda vida humana, desde su concepción hasta su fin natural” (Evangelium Vitae).

Sin embargo, si que puede ser de interés comentar alguno de los aspectos que pudieron llamar más la atención en dicho evento, a guisa de crónica periodística.

En primer lugar, creo que merece la pena recordar que fuimos dos los valencianos participantes en este magno evento, Vicente Bellver Capella, profesor de Filosofía del Derecho de nuestra Universidad y director de la sede valenciana de la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo, y yo mismo. En total fuimos ocho los españoles asistentes, como miembros de la Academia Pontificia por la Vida, cuatro de Madrid, los dos de Valencia, uno de Navarra y otro que desarrolla su función docente en la propia Roma. Sin duda, una elevada representación valenciana a tan destacado evento.

Las actividades científicas del Congreso se desarrollaron en el Aula Nueva del Sínodo, dentro del recinto vaticano, dotada de las mejores condiciones técnicas. Las actividades académicas tuvieron lugar en 4 sesiones, dos de mañana y dos de tarde, los días 27 y 28 de febrero. Allí se presentaron las comunicaciones y allí al final de cada sesión se estableció un vivo debate entre ponentes y participantes, sin duda, de gran enjundia intelectual. Por esas sesiones fueron desfilando figuras tan destacadas, como la Dra. Magdalena Zernicka-Goetz, de la universidad inglesa de Cambridge, una de las personas que más han aportado al establecimiento de la identidad de ser humano organizado del embrión de pocos días. Su ponencia estuvo llena de interés científico. Después los profesores Colombo y Sica, de la Universidad Católica de Milán y del “Sacro Cuore” de Roma, respectivamente, aportaron numerosos datos experimentales sobre los mecanismos que regulan el desarrollo del embrión en sus primeras etapas, así como sobre los complejos procesos bioquímicos de su implantación, todo ello enmarcado en un bello diálogo biológico materno-embrionario. Algo, que sin duda, en palabras de Benedicto XVI, hace que el investigador “al completar la creación vea en ella la huella del Creador”. Estimo que, desde un punto de vista experimental, no puede existir hoy día duda razonable para ningún científico de que la vida del ser humano comienza con la puesta en marcha del desarrollo de la información contenida en el genoma de ese embrión de una célula que se llama cigoto.

Así mismo, parece de interés destacar la sesión destinada al estudio del diagnóstico genético preimplantatorio, en la que los profesores Bellieni, de la Universidad de Siena, FitzGeraId de la “Georgetown University” de Washington y Rethoré, del Hospital Necker de París, dejaron claramente establecido el carácter eugenésico de estas prácticas.

Con esta misma tónica de interés fueron desarrollándose el resto de las sesiones, aunque transcurriendo ya por caminos filosóficos, antropológicos, teológicos y éticos, para dejar bien establecida la naturaleza personal del embrión temprano y el respeto, yo diría que absoluto, que esa nueva vida merece. Sin duda, entre las aportaciones a estas últimas sesiones merece un comentario especial la de Robert Spaeman, profesor Emérito de Filosofía de la Universidad de Munich, que, siguiendo su ya conocida tesis de que el ser humano embrionario es alguien y no algo, se centró, en esta ocasión, en responder a la fundamental pregunta ¿puede un individuo humano no ser persona?

Pero al margen de estas consideraciones académicas, no fueron menos interesantes otros actos congresuales, especialmente las dos Eucaristías a las que pudieron asistir los participantes que lo desearon, presididas por los cardenales Lozano Barragán y López Trujillo, en donde, a la a veces fría reflexión intelectual, se unió un plus de carga espiritual derivada de lo que supone celebrar el Sacrificio de la Cruz en el seno mismo del corazón vaticano, tan próximos al Papa, que más tarde nos recibiría, recepción que, sin duda, constituyó el momento más emotivo de estos tres días romanos.

El día 27, en el que nos recibió el Santo Padre, Roma amaneció generosamente regada por una persistente lluvia. Ello hizo que para trasladarnos desde el Aula Nueva Sinodal hasta la Sala Clementina, lugar de la recepción papal, tuviéramos que hacerlo por el interior de las dependencias vaticanas, quedando, diría yo, todos extasiados ante la magnificencia de los patios y galerías recorridos, que nos predispusieron el ánimo para algo tan importante como después fue la audiencia papal. Ya en la Sala de la recepción, y tras unos minutos de espera, se abrió su puerta derecha, apareciendo por ella el Pontífice. Menudo de figura, pero inmenso en su expresión de bondad y cariño. Nos saludo con la sencillez que le caracteriza y, tras escuchar la presentación de monseñor Sgreccia, presidente de la Pontificia Academia por la Vida, nos dirigió unas las palabras. Al comenzar el parlamento del Pontífice cundió la sensación de que todos aquellos importantes profesores y especialistas, fueran, mejor dicho fuéramos, empequeñeciendo ante la voz del Santo Padre. Al final de la audiencia, con la misma discreción con que entró, desapareció Benedicto XVI, dejando el corazón de todos los presentes lleno de un esperanzador optimismo y nuestras cabezas dispuestas a luchar por encontrar las mejores razones para hacer llegar a la sociedad que el embrión preimplantado es un ser humano, una persona humana, que merece todo el respeto de los seres humanos adultos.

Al final de los tres días, y tras la ineludible visita turística a las ruinas romanas, salimos con la convicción de que la defensa de la vida se entronca en la más profunda lógica científica y que el mensaje que la Iglesia transmite puede ser escuchado, y yo diría que entendido sin dificultad, por cualquier sector de nuestra sociedad.

En la mañana del último día se celebró la Asamblea de la Pontificia Academia por la Vida. En ella, los nuevos miembros, ocho en total, dos de ellos de España, la doctora Elena Postigo y yo mismo, fuimos recibidos en el seno de la Academia con la solemnidad que caracteriza a estas ceremonias vaticanas, lo que sin duda contribuyó a poner un broche inolvidable a estos tres días.

Finalmente, parece de interés resaltar que las conclusiones de este Congreso Internacional serán recogidas por la Academia Pontificia en un breve documento, que, según comentó su presidente monseñor Sgreccia, será distribuido a todas las conferencias episcopales del mundo.

2. Por qué no he firmado la moratoria para el aborto.

El periodista italiano, director del Il Foglio, Giuliano Ferrara, ante el eco suscitado por la aprobación el pasado 18 de diciembre por las Naciones Unidas de una moratoria para la pena de muerte, ha promovido una acción similar, pero esta vez con relación al aborto. La iniciativa ha tenido una amplia repercusión social, siendo recibida con inusitada esperanza por  numerosos medios de comunicación, entre ellos algunos de inspiración católica, así como por un importante número de ciudadanos que han apoyado con su firma el documento que se comenta. Nosotros mismos recogimos el texto completo de Ferrara en el último número de Provida Press (Nº 274) a la espera de realizar una valoración del mismo.

No cabe duda, que la iniciativa parece en principio muy positiva, pues cualquier acción en defensa de la vida humana debería ser considerada como tal, especialmente si surge de un mundo ajeno a lo religioso, como es el caso. Que se recuerde la atrocidad del aborto, vinculándolo a  acciones tan  concretas como  es el control de la natalidad en países demográficamente tan importantes como China e India, no merece sino  aplauso.

Sin embargo, me gustaría realizar una breve reflexión  adicional a lo anteriormente expuesto, fruto de una atenta lectura del documento en cuestión, pues junto a los aspectos positivos que indudablemente tiene, creo que existen otros que pueden no serlo tanto.

En efecto, al final del tercer párrafo del escrito de Ferrara se anota: “En 1984, la Comisión Warnock del Reino Unido determinó que 14 días después de la concepción un embrión es no solamente un ser humano, atribuyéndole el derecho a no ser utilizado para propósitos experimentales”. Da la impresión que este párrafo, incluido en el conjunto del texto, abre la puerta, en un documento que globalmente va dirigido a defender la vida humana, al uso para fines experimentales de embriones humanos desde la fecundación hasta el decimocuarto día de su vida, es decir, hasta la consolidación de la implantación.

Al afirmar explícitamente que los derechos del embrión se  adquieren a los 14 días de la fecundación, indirectamente se legitima cualquier acción que sobre el embrión humano pudiera llevarse a cabo antes de esa fecha.

A nuestro juicio, esta interpretación es acorde con la opinión de  una parte importante de la literatura científica anglosajona que identifica el inicio de la vida humana con el inicio del embarazo, y a éste con la consolidación de la implantación. Es decir a los 14 días de vida embrionaria, pues no otra cosa es lo que propone la baronesa Warnock,  probablemente la más conspícua representante británica de la lucha antivida.

Incluir en el texto de Ferrara este párrafo abriría la puerta a legalizar la manipulación y destrucción de embriones humanos en sus primeros 14 días de vida, precisamente la etapa de la vida humana en que ésta es más atacada, y para la que existe menos protección social, pues no hay que olvidar que en ese momento de la vida embrionaria se llevan a cabo prácticas tales como, la reproducción asistida; el diagnóstico genético preimplantacional; la creación de bebés-medicamento; la clonación humana y la obtención de células madre embrionarias; todas las técnicas de la regulación artificial de la fertilidad humana, algunas de las cuales, como especialmente el DIU, en un importante número de veces, actúan por un mecanismo antiimplantatorio y por tanto abortivo; la píldora del día después y en general todas las maniobras experimentales realizadas con embriones humanos que propician la muerte de esos embriones.

Al referirnos específicamente a nuestro país tampoco se puede olvidar, que a gran parte de estas técnicas se les ha dado carta de legalidad al promulgarse las recientes leyes  de Técnicas de Reproducción Humana Asistida e Investigación Biomédica. Así como tampoco que la propia Conferencia Episcopal Española y otras instancias culturales y científicas de nuestro entorno, han alzado su voz para alertar sobre el ataque que para la vida humana suponen estas prácticas.

Por otro lado, creo que conviene recordar que el aborto puede ser post-implantacional, es decir, el que se produce desde la consolidación de la implantación hasta prácticamente el final del embarazo y pre-implantacional. El primero es el aborto quirúrgico, el que podíamos denominar tradicional y el segundo el que afecta al embrión humano en sus primeros 14 días de vida. Pues bien, en el documento de Ferrara se pide una moratoria para el aborto post-implantacional, para el tradicional, pero a la vez, si fuera aprobado, se abriría la puerta al aborto pre-implantacional, sin duda, cuantitativamente el más numeroso. De ahí la reticencia que pueda existir a apoyar este documento.

En este momento de nuestra reflexión se podría argüir que aunque el documento no sea perfecto, si que puede servir para mejorar la situación actual, al proponer una moratoria para el aborto post-implantacional, por lo que, en base a la teoría del mal menor, podría ser legítimamente apoyado. Sin embargo, creo que en el caso que nos concierne es este un argumento falaz. A mi juicio, se podría aplicar este criterio moral, si de lo que se tratara fuera de reducir un mal, aunque no se pudiera evitar totalmente. Podría ser el caso de una ley que rebajara las semanas en que el aborto pudiera legalmente realizarse. Si en un determinado país,  el aborto fuera legal hasta la semana 24 y se propusiera reducir su legalidad hasta la semana 20, no se propondría ilegitimar el aborto en esa sociedad, que sería lo deseable, pero, desde el punto de vista moral, se podría apoyar esa reducción acogiéndose a la teoría moral del mal menor, pues  aunque el mal, en este caso el aborto, no fuera erradicado sí se habría disminuido.

No creo que este sea el juicio moral que al documento de Ferrara se puede aplicar, pues en él se pide la reducción del aborto de forma genérica, cosa indudablemente positiva, pero ineludiblemente unida a esta propuesta se legitimaría el aborto pre-implantacional, es decir se abriría la puerta a una cantidad de abortos que ahora teóricamente, no así en la realidad, no están amparados por la Declaración Universal de los Derechos Humanos.  Creo que se puede aceptar un mal si es menor que el previamente existente, pero estimo que no se puede apoyar la eliminación de un mal si posibilita otro cuantitativamente mayor. Y esto es lo que creo se derivaría de la aprobación del texto de Ferrara.

Otro aspecto  que también conviene tener en cuenta es que en la carta del periodista italiano se pide que se incluya en el texto de la Declaración Universal  Derechos Humanos, en su artículo 3, después del párrafo: “Todo el mundo tiene el derecho a la vida, libertad y seguridad personal”, la frase “desde la concepción  hasta la muerte natural”. Dos consideraciones: La primera es comprobar si la palabra “everyone” ha servido realmente para garantizar el derecho a la vida de los no nacidos, pues desde su promulgación en 1948, es cuando los abortos han crecido más, posiblemente al amparo de la ambigüedad del propio texto legal. Esto me recuerda al “todos tienen derecho a la vida” del artículo 15 de nuestra Constitución, que no ha sido impedimento legal alguno para que el aborto campe libremente en nuestro país.

La segunda, que el término “concepción” es biológicamente poco definitorio. A mí juicio habría que utilizar el término “fecundación”,  pues éste establece biológicamente mejor el momento del inicio de la vida humana. En defensa del término concepción se puede argüir que es el utilizado en algunos documentos pontificios, pero no hay que olvidar que lo que se persigue con este documento en concreto es plantear el tema desde una perspectiva laica, por lo que ésta debe ajustarse lo más posible a la terminología científicamente aceptada.

Finalmente un comentario adicional. Desde su promulgación en 1948, los intentos para reformar la Declaración de los Derechos Humanos han sido frecuentes. Ello, entre otras cosas, con la intención de intentar introducir en su texto los denominados derechos reproductivos de las mujeres. Esto hasta el momento se ha evitado, pues el gran consenso requerido para modificar un texto legal como el que estamos comentando, lo ha impedido, lo que ha hecho que el aborto, no pueda ser un derecho universalmente reconocido. Pero esta resistencia a abrir la caja de Pandora de los derechos humanos podría verse ahora vencida por el intento de modificar el texto legal para poder introducir la frase que en el documento de Ferrara se propone. ¿No sería este un desproporcionado riesgo que habría que valorar con todo cuidado?

Concluyendo, cualquier iniciativa en defensa de la vida humana nos parece loable, y sin duda debe ser apoyada, pero lo que en el documento para la Moratoria del Aborto se propone, aunque podría poner dificultades al aborto post-implantacional, podría a la vez abrir una ventana a un vendaval anti-vida que eclipsara los posibles efectos beneficiosos que con el mismo se intenta conseguir al legitimar el aborto pre-implantacional. Por ello, creo que esta propuesta hay que valorarla muy profundamente antes de darle el apoyo que Ferrara solicita. Indudablemente la solución sería que se suprimiera el párrafo que hace referencia al informe Warnock, pero garantizando de forma fehaciente que dicho párrafo es eliminado del texto a presentar en las Naciones Unidas. Si esto se consigue creo que no habría ninguna dificultad para apoyar el texto del periodista italiano, por el contrario deberíamos felicitarnos por la puesta en marcha de esta iniciativa.

Justo Aznar
Director del Instituto de Ciencias de la Vida
Universidad Católica de Valencia

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20.1.4.- Acciones en contra de la vida humana y a favor del aborto. Datos sobre clínicas abortistas


20.1.5.- Personas, países y asociaciones o entidades que las promueven

1.  La ONU-UNESCO promueve un perverso plan de educación sexual de la juventud.

El 27 de agosto pasado la ONU dio a conocer oficialmente la Guía de Educación Sexual para el Empoderamiento de los Jóvenes, elaborada por la UNESCO, con el asesoramiento de UNICEF, la Organización Mundial de la Salud (OMS), Organización Panamericana de la Salud (PAHO), y el Fondo para la Población de las Naciones Unidas (FNUAP-UNFPA).

La Guía de 98 páginas, es un manual de perversión de menores y se enmarca dentro de losesfuerzos para realizar los Objetivos o Metas del Milenio para el Desarrollo (NG 772), fijados por la ONU en el año 2000, con la excusa de luchar contra la pandemia de HIV-SIDA.

El documento, también denominado Directrices Internacionales para la Educación Sexual, separa a los niños en cuatro grupos de edad: de 5 a 8 años, de 9 a 12 años, de 12 a 15 años y de 15 a 18 años.

Si bien todo el contenido violenta el orden natural, destacan por su perversidad la iniciación a lamasturbación a partir de los 5 años, así como, a partir de la misma edad, la mentalización en “los roles de género y en los estereotipos de género“, es decir la apología de la homosexualidad.

A partir de los 9 años, los niños deberán ser instruidos sobre los “efectos positivos y negativos de los afrodisíacos”, y deberán aprender a luchar contra “la homofobia, transfobia y la violencia de género”, es decir, más exaltación de la homosexualidad.

A los 12 años, profundizarán en las “razones para abortar”, que antes se les inculcarán bajo el eufemismo de violencia de género, para llegar a los 15 años convertidos en activistas de la promoción “del derecho al aborto y del derecho al acceso al aborto seguro”.

La Guía reúne los papeles de trabajo elaborados en una reunión que se realizó en febrero pasado en Menlo Park (USA), en la que junto a las agencias de la ONU antes nombradas intervinieron representantes del SIECUS (Sexuality Information and Education Council of the United States); Popuiation Council; The Swedish Association for Sexuality Education; World Population Fund (WPF); The William and Flora Hewiett Foundation; etc (Noticias Globales, 1-IX-2009).

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20.1.6.- Declaraciones de personas o entidades

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