Observatorio de Bioética, UCV

Aborto

19.1.1 Aspectos generales. Historia. Cultura de la vida.
19.1.2 Estadísticas
19.1.3 Situación en distintos países, regiones y grupos sociales. Niños que sobreviven al aborto. Niños anencéfalos. Disminución de niños deficientes a causa del aborto. Acciones médicas sobre los niños nacidos prematuramente. Abortos de niños viables. 
19.1.4 Regulación legal del aborto. Consentimiento informado. 
19.1.5 Aspectos médicos del aborto. Efectos secundarios médicos y sociales. Tipos de abortos. Abortos espontáneos. 
19.1.6 Razones a favor y en contra del aborto. Eufemismos terminológicos. Medidas para prevenirlo. 
19.1.7 Aspectos económicos. Comercialización del aborto. Utilización para la experimentación. Centros abortistas. Tratamiento de los restos fetales. Mala praxis en el aborto. 
19.1.8 Valoración ética y moral. Objeción de conciencia. Debate moral. 
19.1.9 Doctrina católica y de otras confesiones sobre el aborto y el derecho a la vida. Declaraciones personales o institucionales. Doctrina sobre los niños muertos sin bautizar. 
19.1.10 Declaraciones y actitudes de personas o entidades sobre el aborto. Asociaciones. 
19.1.11 Anécdotas sobre abortos. Madres que ponen en riesgo su vida.

 

19.1.1 Aspectos generales. Historia. Cultura de la vida.

1. La auténtica ecología empieza protegiendo la vida.

Hay quienes defienden que el hombre es un producto más de un proceso evolutivo general gobernado por la selección natural al azar de cambios genéticos en los individuos, por lo que consecuentemente el ser humano sería “algo” sustancialmente igual a los restantes “algos” creados. Sin embargo, a nuestro juicio el ser humano es mucho más que un “algo”, es un alguien, la cumbre indudable de ese proceso evolutivo. Por ello, por ser el ser humano la expresión última de la evolución y por ser subsidiario de la más elevada dignidad se le debe tratar con el respeto que su especial condición merece. Consecuentemente el respeto ecológico que la naturaleza requiere, debería tener su máxima expresión en el respeto ecológico al hombre, por lo que vulnerar ese respeto es la más grave falta ecológica que puede cometerse, es la vulneración absoluta del ecologismo.

Sin duda que el respeto a la vida de las ballenas y de cualquier otra especie animal es encomiable, también lo es la conservación del medio ambiente y especialmente todo aquello que afecta al cambio climático. Y en consonancia hay que evitar cualquier acción que pueda dañar a la naturaleza, pero el respeto supremo se le debe al hombre, dueño y señor de esa naturaleza. Por ello, los ataques al ser humano deben ser considerados como la más grave falta ecológica. Y los que defienden la vida como los más cualificados ecologistas, a los que se podría denominar ecologistas humanos.

Sin embargo, el hombre, y al decir el hombre naturalmente me estoy refiriendo al hombre y a la mujer, es hoy día sujeto de los más graves ataques que contra él se han producido a lo largo de la historia. Por ello, el aborto no solo es un delito contra el ser humano, sino también un delito ecológico en su más amplio sentido. Respecto la vida del ser humano debe ser la máxima expresión del ecologismo.

Pero además del aborto, el ser humano es objeto de una serie de ataques que comprometen su vida, especialmente en el período que va desde la fecundación hasta la implantación del embrión (blastocisto) en su madre. Entre ellos están:

1. La denominada clonación terapéutica, utilizada para la obtención de células madre.
2. Los procesos de congelación y descongelación a que son sometidos los embriones sobrantes de la fecundación in vitro, con vista a su posterior utilización experimental.
3. La utilización de fármacos o instrumentos mecánicos con finalidad contraceptiva que actúen por un mecanismo antiimplantatorio y por tanto abortivo, especialmente el DIU.
4. La utilización de la denominada píldora del día siguiente, que en un elevado porcentaje de casos también actúa por un mecanismo antiimplantatorio.
5. La utilización de la píldora abortiva RU-486, que siempre actúa terminando con la vida de un embrión implantado.
6. El uso del diagnóstico genético preimplantacional para la selección de embriones sanos y su posterior gestación, hijos de padres con enfermedades hereditarias o genéticas, técnica claramente eugenésica.
7. El uso de esta misma técnica para la fabricación de embriones y posteriormente niños, para conseguir tejidos que puedan ser utilizados para tratar algún hermano enfermo. Es decir la generación de niños-medicamento.

8. La utilización del diagnóstico preimplantacional para la selección del sexo del hijo que va a nacer, en aquellos países en que esto está autorizado.

Pero para poder catalogar como éticamente inaceptables los hechos anteriormente comentados, una premisa fundamental es establecer cuando se inicia la vida humana, pues si ésta se iniciara con la fecundación cualquier acción sobre ese embrión preimplantado merecería el juicio ético de esa misma acción sobre un ser humano ya desarrollado. Por ello hay que determinar si el embrión humano es un ser vivo biológicamente organizado o es un conglomerado celular. En este sentido nos parece que puede ser de interés consultar nuestro decálogo biológico (Diario Médico 2-IV-2009) en el que a nuestro parecer queda fehacientemente demostrado que la vida biológica del ser humano empieza con la fecundación del óvulo por el espermatozoide.

Justo Aznar

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2. Aborto en Europa

Introducción

Antes de abordar directamente el tema del aborto en Europa nos referiremos a un aspecto fundamental para su evaluación ética, cual es determinar en qué momento se inicia la vida humana, pues en función de cuando ésta comience dependerá la valoración ética  del aborto, especialmente del preimplantacional.

El que la vida de los seres humanos empieza con la fecundación parece un hecho biológicamente incontrovertible. Creemos que hoy día ningún experto en esta materia pueda poner en duda que la vida del ser humano empieza con la fecundación, y menos demostrar que no empieza. Otra cosa, es que a esa vida humana se le atribuya el carácter de persona humana, pero en lo que atañe a la cuestión biológica, el principio de la vida humana parece claramente establecido.

Por ello, terminar con una vida embrionaria desde ese momento inicial hasta su implantación en el útero materno es matar a un ser humano, es provocar un aborto.

Pero antes de pasar adelante nos parece necesario hacer una reflexión sobre el aborto. A nuestro juicio existen dos tipos de abortos, el que se produce desde la fecundación, es decir desde la constitución del cigoto humano, hasta la consolidación de la implantación y el que tiene lugar desde la consolidación de la implantación hasta que el feto es viable, posteriormente a ese momento no se trataría ya de un aborto sino de un infanticidio. Consecuentemente se puede distinguir dos tipos de abortos: el aborto preimplantacional y el postimplantacional.

Aborto preimplantacional

El aborto preimplantacional se da fundamentalmente como consecuencia de la práctica de la regulación artificial de la fertilidad humana, de la contracepción de emergencia y de todas aquellas técnicas biomédicas que utilizan embriones humanos, generalmente con carácter experimental.

Regulación de la fertilidad humana y aborto

Para conocer qué métodos de regulación de la fertilidad humana pueden ser abortivos es necesario realizar una primera precisión. Estos métodos pueden actuar de dos maneras, por un procedimiento anticonceptivo, es decir impidiendo la fecundación del óvulo, o por un mecanismo antiimplantatorio, dificultando o impidiendo que el embrión se pueda implantar en el útero de su madre.

El uso de los primeros métodos, los anticonceptivos, tiene la dificultad moral que implica el privar a la relación matrimonial de su apertura a la vida, así como de romper la unidad de esa relación de amor entre los esposos. Indudablemente no podemos aquí extendernos más en este fundamental tema de la vida conyugal, pero sí afirmar que en este caso, es decir cuando se usan métodos anticonceptivos, no se pierde ninguna vida humana, por lo que la catalogación moral negativa que su utilización tiene estará únicamente relacionada con la ruptura de la unidad del acto conyugal que anteriormente se ha comentado.

Sin embargo, en los métodos en los que se impide el embarazo por un mecanismo antiimplantatorio, se estará impidiendo dicho embarazo terminando con la vida de un embrión que ya ha iniciado su andadura vital. Por lo que en esta circunstancia a la valoración negativa de los métodos anticonceptivos hay que añadirle la doblemente negativa de terminar con una vida humana.

Consecuentemente a esta reflexión es importante establecer que métodos de los que se utilizan el la regulación de la fertilidad humana son anticonceptivos y  cuales antiimplantatorios, o como se les llama a estos últimos en la Instrucción Dignitas personae, interceptivos.

En este sentido se puede afirmar que todos los métodos de barrera, especialmente el preservativo, son anticonceptivos. Que la conocida tradicionalmente como píldora anticonceptiva actúa fundamentalmente impidiendo la fecundación del óvulo, aunque no se puede descartar que en una proporción pequeña de casos, alrededor del 10%, pueda actuar impidiendo la implantación del embrión. Precisamente por esta doble acción, y también por modificar el tránsito del embrión ya fecundado por la trompa de Falopio e incluso por dificultar el acceso de los espermatozoides hasta el óvulo, es por lo que su eficacia contraceptiva es tan elevada, ya que el índice de fallos está alrededor del 0,1 %.

La píldora del día después (levonorgestrel), o la recientemente introducida de los cinco días después (ulipristal acetato), actúan, tanto por un mecanismo anticonceptivo como antiimplantatorio, en un porcentaje de veces parecido. Es por ello, por lo que en alrededor del 50% de los casos se evita el embarazo por un mecanismo antiimplantaorio. Por tanto, en esa misma proporción de veces, estas píldoras serán abortivas, circunstancia que habrá que tener ineludiblemente en cuenta al establecer un juicio ético sobre su uso.

El otro gran procedimiento artificial utilizado para regular o impedir los embarazos es el dispositivo intrauterino. De éste se puede afirmar, creo que sin temor a errar, que al menos en la mitad de los casos actúa por un mecanismo antiimplantatorio y consecuentemente abortivo.

Finalmente están los métodos contragestativos, de los que el más utilizado es la píldora abortiva RU-486, asociada al uso de una prostagladina, el misoprostol. Estos métodos  son siempre abortivos, pues, no es que impidan la implantación del embrión, sino que desprenden éste del útero materno después de que la implantación ya se haya consolidado. Consecuentemente su acción es siempre abortiva.

Aborto post implantacional

El aborto postimplantacional es aquel que se produce cuando ya ese ser humano incipiente se encuentra en su estadio fetal, pues en la mayoría de las veces el aborto se da entre la octava y catorce semana de vida del feto.

Con independencia de que terminar con una vida humana siempre es algo éticamente inadmisible, si además de ello a esto se añade el gran número de vidas que se pierden en el mundo, y por supuesto en Europa, por el aborto, hace que éste sea uno de los más negativos hechos que actualmente se dan en nuestra sociedad.

En el año 2008 (hasta octubre), que son los últimos datos oficialmente recogidos, se habían producido en el mundo 37.475.233 abortos, por lo que,  sin temor a exagerar se puede afirmar que en ese año se perdieron en el mundo alrededor de 45 millones de vidas humanas por causa del aborto.

Otro hecho que nos parece de especial relevancia es considerar que desde que hay datos fiables hasta 2007, se habían producido en el mundo  960.851.582 abortos, por lo que hasta la fecha de hoy se puede razonablemente afirmar que por esta execrable práctica se han perdido en el mundo más de 1000 millones de vidas humanas.

En relación con el aborto en Europa no podemos referir aquí pormenorizadamente el número de abortos que se han dado en cada uno de  los países, sin embargo, sí que parece de interés referir que en un sólo país, la antigua URSS, desde 1922 hasta 1991 se contabilizaron 297.956.620 abortos. Desde que existen datos fiables hasta octubre de 2008, los diez países europeos con mayor número de abortos son: Rusia (1992), con 38.935.544; Rumania (1958) 22.166.940; Ucrania (1992) 8.305.779; Polonia (1955) 6.384.690; Francia (1936) 6.345.031; Reino Unido (1958) 6.354.353; Hungría (1949) 6.042.545; Bulgaria (1953) 5.662.855; Alemania (1944) 5.632.999 y Yugoslavia (1955-1991) 5.396.261. La cifra entre paréntesis detrás de cada país indica desde qué año y hasta 2008 corresponde el número de abortos referenciado. En el caso de Yugoslavia ese periodo es de 1955 a 1991, año en que este país desapareció como estado unitario.

Es de interés también evaluar el número de abortos por mil habitantes de cada país. En relación con ello los países con un índice mayor son: Rusia 12.1, Rumania 6.4, Hungría 5.8, Ucrania 4.5, Francia 3.0, Reino Unido 2.5, España 1.8, Turquía 1.5, y Alemania 1.1.

Resumiendo, el número total de abortos en Europa fue el año 2008 fue de 2.863.849,  de ellos 1.207.646 en la Europa de los 27.

Desde que existen datos fiables, en Europa se han producido hasta octubre de 2008, 432.119.397, por lo que razonablemente se puede afirmar que a fecha de hoy se habrán superado las 500 millones de vidas humanas perdidas por el aborto.

Otro dato a nuestro juicio de interés es evaluar el incremento de abortos desde 1998 a 2008. En este triste ranking España ocupa el primer lugar con 61.665 abortos, siguiéndole en los primeros cinco puestos el Reino Unido con 16.088, Suecia con 7041, Bélgica con 6034 y Grecia con 4.657.

Desde un punto de vista sociológico es relevante determinar los abortos que se han producido entre las adolescentes, dada la gravedad de esta plaga social en Europa. En 2008 los cinco países con mayor número de abortos entre estas jóvenes han sido: Reino Unido con 46.857, Francia con 31.779 (en este caso los datos son de 2006), España con 14.339, Rumania con 14.316 y Alemania con 13.375. El total de abortos de adolescentes en Europa en 2008 ha sido de 338.217 y en la Europa de los 27 de 170.932.

Otro aspecto importante es conocer el porcentaje de embarazos que terminaron en aborto en Europa. El país que ocupa el primer lugar es Rusia con el 52%, le siguen Rumania (40,6%), Hungría (38,9%), Estonia (38,7%), Bielorrusia (37,7%), Letonia (34,7%), Bulgaria (33,3%) y Georgia (30,7%). Globalmente en la Europa de los 27 en 2008 se produjeron 5.384.190 embarazos, de los cuales 1.207.646 terminaron en aborto, es decir 1 de cada 5 embarazos.

Situación legal del aborto en Europa

El aborto está despenalizado en circunstancias concretas, que pueden ser económicas, sociales, de salud de la madre o enfermedad del feto, en Chipre, hasta la 28 semana, Reino Unido hasta la 24 y Finlandia, Polonia, Luxemburgo, y Portugal hasta la 12 semana. Conviene señalar que en Polonia esta despenalización del aborto solo se da en casos en los que exista un grave motivo, especialmente relacionado con la salud de la madre.

En la mayoría de países europeos existe, con relación al aborto, una ley de plazos, que en el Reino Unido es hasta la semana 24 del embarazo, en Suecia hasta la 18, en Rumania y España hasta la 14, en Holanda hasta la 13. Después hay un grupo de 27 países en que el plazo para abortar libremente es hasta la semana 12 del embarazo. Los países más restrictivos son Bosnia, Macedonia y Turquía en los que el plazo es hasta las 10 semanas. Finalmente hay 2 países, Irlanda y Malta, en los que el aborto es ilegal en cualquier circunstancia.

Objeción de conciencia

 Un aspecto legal importante es reconocer el derecho que los facultativos y los enfermeros/as tienen a ejercer la objeción de conciencia para no intervenir en prácticas abortivas. Este derecho, con distintos requisitos para ejercerlo, está reconocido en Alemania, Austria, Bélgica, Dinamarca, España, Francia, Holanda, Portugal y Reino Unido.

Posibles acciones para defender la vida humana en Europa

A nuestro juicio son varias las acciones que se pueden desarrollar para defender la vida del no nacido. Entre ellas:

  1. Incrementar las ayudas a las embrazadas y a sus hijos recién nacidos.
  2. Facilitar la reinserción social de estar madres.
  3. Implementar la cultura de la vida.
  4. Aumentar la presencia social de los que defienden la vida, especialmente en las calles.
  5. Mantener una participación activa en los medios de comunicación social y en los foros culturales.
  6. Promover la acción política, tanto en países individuales, como en el seno de la Unión Europea.
  7. Celebrar el “Día de la Vida” en una fecha determinada en toda Europa, que posiblemente podría ser el 25 de marz

En relación con las ayudas a las embarazadas y a sus hijos se pueden recabar fondos de instituciones públicas, organismos privados, individuos concretos y esencialmente de los socios provida.

En este sentido nos parece de interés resaltar que por parte de la Federación Española de Asociaciones Provida, en 2009 se atendieron 10582 mujeres; además se dio ayuda a 6229 gestantes directamente en su casa; que 280 niños nacieron de madres gestantes alojadas en centros de acogida y que adicionalmente se atendieron 2706 mujeres con hijos lactantes menores a su cargo. También es relevante que 3577 niños nacieron de esas madres directamente atendidas y que 4416 recibieron ayudas concretas por parte de la Federación Española. Finalmente también conviene señalar que 1856 familias fueron ayudadas directamente. En total en el año 2009 se atendieron 19.057 personas directa o indirectamente relacionadas con las madres embarazadas.

Desafíos, oportunidades y estrategias

Aborto preimplantacional

En relación con este tipo de aborto parece fundamental seguir aportando datos científicos de que la vida humana se inicia con la fecundación, pero sobretodo confirmar desde una vertiente antropológica, filosófica, teológica y jurídica el carácter personal de esa vida humana naciente, a la vez que concienciar a la sociedad, incluidos estamentos eclesiales, sobre la gravedad del aborto preimplantatorio, especialmente por la utilización del DIU, pues conviene no pasar por alto que por el uso de este pequeño instrumento contraceptivo se perdieran en el año 2008 no menos de 100 millones de vidas humanas.

Por otro lado, parece fundamental que se vayan conociendo cada vez mejor los mecanismos por lo que actúan los métodos de regulación de la fecundación humana y los utilizados en la contracepción de emergencia, pues es fundamental determinar el carácter abortivo o no de los mismos.

También es de gran importancia hacer llegar a la sociedad el hecho de que un gran número de embriones humanos se pierden como consecuencia de las nuevas tecnologías de experimentación biomédica, especialmente por la consecución y posterior utilización de células madre embrionarias.

Así mismo, y por su indudable repercusión social, es indispensable recordar la inexorable pérdida de embriones humanos que va unida al uso de las técnicas de reproducción asistida, diagnóstico genético preimplantacional y sobretodo a la producción de bebés-medicamento, pues no hay que olvidar que la eficiencia de esta práctica es aproximadamente del 2%.

Aborto post implantacional

En relación con el aborto post implantacional nos parece que lo prioritario es mantener en este  momento la tensión social relacionada con la defensa de la vida, pues, en la mayor parte de los países europeos esta actitud provida está como adormecida. Hay que evitar a toda costa que el aborto se asuma como algo normal, por lo que es fundamental seguir formando e informando a los ciudadanos, especialmente a los más jóvenes, sobre la realidad del aborto, haciendo especial énfasis en cuál es la realidad biológica de un feto humano de más de diez semanas de vida, momento a partir del cual en la mayoría de las ocasiones se realizan los abortos, utilizando para este fin todos los medios que nos proporcionan las nuevas tecnologías.

Indudablemente, un aspecto decisivo en esta política de defensa de la vida en Europa es la presencia en los medios de comunicación social y en las nuevas redes sociales, con aportaciones que defiendan la vida humana, política que hay que seguir de forma constante, aunque probablemente haya que reforzarla en situaciones puntuales donde la vida humana esté sufriendo un ataque especialmente grave.

Finalmente parece muy conveniente promover la actuación de políticos provida, que puedan desarrollar su acción, individualmente o agrupados, en los foros gubernamentales, tanto nacionales como europeos.

Acciones dirigidas al ámbito eclesial

Actividad ineludible dentro de este terreno es promover la formación en estas materias del clero diocesano, especialmente en lo que hace referencia al Magisterio de la Iglesia, pero también en todo aquello relacionado con los nuevos conocimientos científicos que sobre estos temas se van produciendo. Dado que el avance en estas materias es muy rápido, pues prácticamente todas las semanas se publican nuevos datos de relevancia, parece fundamental fomentar la constitución de grupos de científicos y expertos en general, que estando al tanto de los mismos puedan servir de puente de unión entre la ciencia y el mundo eclesial.

También en un orden práctico nos parece de importancia implicar a las estructuras eclesiales, especialmente obispados y parroquias, para que de una forma sistemática difundan en sus escritos y homilías argumentos en favor de la defensa de la vida y contrarios a la terrible realidad del aborto, a ser posible con un lenguaje directo y científicamente bien documentado.

Última reflexión

Con independencia de las medidas puntuales anteriormente enumeradas es indudable que el aborto, como la manifestación más radical de desprecio a la vida humana, es en Europa la consecuencia inseparable del caldo de cultivo, hedonista, materialista y ajeno a la trascendencia en el que está sumido este continente. Por ello, la solución de fondo ineludiblemente pasa por recuperar la visión trascendente de la vida y con ello el verdadero sentido de la familia y del matrimonio, como lugar idóneo para la procreación de nuevas vidas, así como del verdadero valor que cada nueva vida humana tiene en sí misma por su intrínseca dignidad.

Epílogo

En el tiempo en que un lector atento haya podido leer este documento, seguramente acomodado confortablemente en su casa, en Europa habrán muerto alrededor de 160 niños no nacidos. Por ello me pregunto ¿merece la pena seguir luchando por defender la vida en este viejo continente nuestro?

Bibliografía consultada.

    1. Aznar J. Archivo personal. 2010 Aznar J. Mechanism of action of the morning-after pil

         Medicina e Morale 2009/3, 512-517
3.      Aznar J. Ulipristal acetate. A new emergency contraceptive. Ethical aspects.
Medicina e Morale 2010/1, 15-21
4.      Eurostat
5.      Federación Española de Asociaciones Provida
6.      Greenall R. BBC News, Online
http://newsvote.bbc.co.uk/mpapps/pagetools/print/news.bbc.co.uk/2/hi/europe/309315
7.      Institute for Family Policies (IPF). Abortion in Europe and Spain 2010. www.ipfe.org
8.      IPPF. European Network Abortion Legislation in Europe. Update January 2007. Info@iipfen.org
9.      Johnston Wm R october 2008.
(http://www.johnstonsarchive.net/policy/abortion/wrjp333pd.html)
10.    Population Division of the Department of Economics and Social Affairs of the United Nations Secretariat
11.     World Abortion Politics, Abortion Statistics and other data

Justo Aznar

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3. Un país abortista.

Artículo publicado el pasado 5 de julio en el periódico Las Provincias (Valencia) con motivo de la promulgación de la ley del aborto en España.

España amanece hoy, 5 de julio, como un país abortista. Mejor dicho, más abortista si cabe, pues abortista ya lo era. Con la promulgación de la “Ley de Salud Sexual y Reproductiva y de la Interrupción Voluntaria del Embarazo”, el aborto pasará en nuestro país de ser un delito despenalizado a ser un derecho de la mujer, aunque esto desde un punto de vista jurídico no parece absolutamente correcto, ya que, más bien pasará a ser una práctica, que realizada dentro de ciertas condiciones legales, estará incluida en el derecho de la mujer a la salud, y por tanto se convertirá, se ha convertido ya, en una prestación médica, esto último como médico lo digo con vergüenza, que la mujer tendrá derecho a recibir, es decir, no habrá posibilidad legal de negarle el derecho a abortar. El aborto en sentido estricto no va a pasar a ser un derecho, sino un acto que realizado de acuerdo con lo que la ley estipula, deberá ser facilitado a quien lo demande.

Sin duda, es este 5 de julio un día aciago para nuestro país, pues no hay que olvidar que con la promulgación de esta ley, se abre el negativo portón legal que va a permitir terminar con la vida de un ingente número de niños no nacidos, pues si el pasado año fueron 115.812 las vidas que el aborto segó en España, con la nueva ley se puede, sin temor a exagerar, que se va a pasar la frontera trágica de los 150.000 abortos.

Son muchas las consecuencias negativas que la nueva Ley propicia, pero sin duda, una de las más graves es que con ella se puede crear en nuestro país una corriente educativa social que lleve al ánimo de la gente la idea de que el aborto, por ser legal, pueda ser también moral, lo que oscurecería el juicio negativo que del aborto existe en nuestra sociedad.

Pero aparte de estas consideraciones, la realidad biomédica es que con la nueva ley se va a poder terminar, sin ningún requisito que lo regule, con la vida de seres humanos de hasta 14 semanas. Niños no nacidos perfectamente conformados, con la gran mayoría de sus órganos desarrollados, que responden cuando se les trata de lesionar, y sobretodo, que si pudieran hacerlo, lanzarían un grito desesperado a esta sociedad nuestra, y sobretodo a sus padres, para que no los mataran, para que les permitieran vivir. Algo terrible, que hace que difícilmente sea comprensible que nuestros legisladores, seguramente personas sensatas, lo propicien.

Hoy es un día negro en la historia de España, sin duda, uno de los más negros y creo que la sociedad de nuestro país no puede permanecer impasible ante esta avalancha de dolor y muerte.

Pero aun hay más, si como la nueva ley establece en su artículo 15, por causas médicas se va a poder interrumpir el embarazo, es decir, se va a poder abortar hasta la semana 22 de gestación, por ser parte de estos niños ya viables, el aborto pasará en ese caso a ser un infanticidio. Pero si además, como también la ley indica el aborto se va a poder realizar en cualquier momento de la gestación, siempre que exista una grave anomalía del feto, el infanticidio pasará a ser en España una práctica legalizada.

Son muchas más las consideraciones que esta inicua ley sugiere, como es que las adolescentes de 16 y 17 años puedan abortar sin el consentimiento, e incluso sin el conocimiento de sus padres, lo que las va a privar de la ayuda que aquellos que más las quieren les puedan dar en el difícil momento en que se encuentran.

También el que se traspase a los facultativos responsables del caso la decisión final de si esa adolescente embarazada debe o no comunicarlo a sus padres. Es esta una carga moral que el médico responsable no debería en ningún caso asumir. Contra esta decisión se han manifestado en toda España gran parte de los Colegios Profesionales Médicos.

Igualmente se va a dificultar con esta ley el derecho que los sanitarios que pudieran participar en el aborto tienen a la objeción de conciencia, pues al estipular que por escrito deban manifestar su decisión de no participar en ese acto abortivo, por ir en contra de sus principios morales, se está conculcando el derecho a la intimidad que constitucionalmente tienen. Si la Administración, por motivos de organización sanitaria, debe conocer de qué facultativos dispone para esta práctica, deberían solicitar, no que los médicos objetores lo manifiesten por escrito, sino que los que estén dispuestos a ese acto antimédico que es el aborto lo comuniquen a la Administración para que ésta pueda planificar estas prácticas.

Pero sin duda, lo más negativo, la principal y trágica consecuencia de esta ley que hoy se promulga, es que va a propiciar el que se pueda terminar con la vida de un número ingente de seres humanos no nacidos, que, querido lector, tienen tanto derecho como usted y como yo a vivir.

Una última reflexión. Durante el tiempo trascurrido desde que usted inició la lectura de este artículo, seguramente confortablemente acomodado en su casa, en nuestro país se habrán abortado, se habrá terminado con la vida de 7 niños no nacidos, algo execrable, que nos debería hacer reflexionar a usted y a mí, a toda nuestra sociedad, sobre si de alguna forma, por no manifestar públicamente nuestra repulsa a esta inicua ley, podríamos ser copartícipes morales, mudos espectadores, del más nefasto suceso que en España se pueda dar, el que desde hoy 5 de julio se permita matar impunemente a nuestros hijos no nacidos.

Justo  Aznar

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19.1.2 Estadísticas


19.1.3 Situación en distintos países, regiones y grupos sociales. Niños que sobreviven al aborto. Niños anencéfalos. Disminución de niños deficientes a causa del aborto. Acciones médicas sobre los niños nacidos prematuramente. Abortos de niños viables.

1. El aborto libre que se pretende en España es manifiestamente antifeminista.

Ante el anuncio por parte de cualificados miembros de Partido Socialista Obrero Español de presentar en el Parlamento  un proyecto  de ley que permita el aborto libre, nos ha parecido interesante transcribir un artículo, del profesor Richard Stith, que reflexiona sobre lo que una ley similar a la que se propone aprobar en España, pero en esta caso en Méjico, puede significar para los intereses de la mujer, algo que habitualmente no se contempla en las discusiones públicas sobre el aborto.

Dice Smith “Ante el aborto libre en las 12 primeras semanas de embarazo, recientemente aprobado en México, la Izquierda no ha representado su importante papel en la vida pública, el de desenmascarar cómo los derechos privados e individualistas sirven para la explotación de los débiles.

No cabe duda de que la Derecha liberal ha sido en los últimos siglos el partido de la libertad individualista, y que esta libertad ha servido para la liberación de la humanidad del feudalismo y de los tradicionalismos que limitan las posibilidades humanas. Pero la Izquierda ha traído también un beneficio para la sociedad: nos ha alertado sobre el hecho de que la absolutización de la libertad individual conduce a la ley de la selva, a la guerra hobbesiana de todos contra todos, y de que tenemos que prestar atención a que los débiles no pierdan su vida humana a causa de la libertad incontrolada.

Este papel importante de la Izquierda, no ha sido representado en los debates sobre el aborto en México, no solamente frente a la destrucción de la vida del feto (que no es el tema que se trata en este artículo) sino también frente a la vida de la misma mujer embarazada. Ha sido una ausencia trágica. En gran parte por causa de este silencio de la Izquierda, la legalización del aborto causará un daño enorme a la mujer, no sólo en México sino también en muchos países del mundo en desarrollo.

En los Estados Unidos, en cambio, hubo un poderoso grito de dolor de la Izquierda después de que el aborto libre se legalizara en 1973 (en la famosa sentencia Roe v. Wade) en cuanto defensa de “la privacidad”. La voz fue la de la feminista radical Catherine MacKinnon. Su ensayo “La privacidad contra la igualdad” (en Feminism Unmodified 93-102, 1987) explica que “los que proponen y los que se oponen al aborto comparten un supuesto tácito, que las mujeres controlan el acto sexual de manera significativa. Las investigaciones feministas sugieren lo contrario. El coito … no puede ser presentado como algo decidido de modo igual por el varón y la mujer “(94-95). Son “los hombres los que controlan la sexualidad… Roe no contradice este hecho” (97). MacKinnon sigue con palabras contundentes:

“Siempre que las mujeres no controlemos el acceso a nuestra sexualidad, el aborto facilita la disponibilidad heterosexual de la mujer. En otras palabras, bajo condiciones de no igualdad de género, la liberación sexual en este sentido no libera a las mujeres; libera la agresión sexual varonil. El acceso al aborto elimina la sola excusa restante que las mujeres han tenido para rehusar el sexo, más allá del dolor de cabeza. … La Fundación Playboy ha apoyado los derechos de abortar desde el primer día; sigue haciéndolo…” (99).

Refiriéndose específicamente a la sentencia Roe, MacKinnon concluye “La doctrina de la privacidad es un vehículo ideal para este proceso. …[Pues] cree que siempre que el Estado no interfiera, los individuos autónomos se relacionan de manera libre e igual. … Sin embargo de hecho un derecho a la privacidad tiene aspecto de una agresión presentada como regalo. …

Virtualmente cada pizca de control que las mujeres ganaron [en Roe] ha ido directamente a las manos de los varones …” (99-101).

Los economistas han comprobado el efecto reconocido por MacKinnon. El acceso al aborto ha servido para aumentar la frecuencia del acto sexual entre jóvenes, haciendo más difícil que la joven lo niegue al varón e incrementando los embarazos y las enfermedades sexuales (ETS). (Véase por ejemplo Jonathan Klick y Thomas Stratmann, “The Effect ofAbortion Legalization on Sexual Behavior: Evidence from Sexually Transmitted Diseases”, .Journal of Le^ul Studies(2003).)

Me acuerdo de un joven universitario que dijo “Estoy a favor del aborto porque no me gusta usar un condón”. En la misma línea, le pregunté a una universitaria rica, que vivía con su novio, si estaba a favor o en contra del aborto. Me respondió “Estoy a favor, ¡pero con rotundidad le digo a él que estoy en contra!” (Si él pensara que el aborto fuera una opción posible, la trataría con menos cuidado a ella.) Desgraciadamente, no son tan listas todas las jóvenes, ni está claro que todos los amantes aceptarían la mera decisión de su compañera sin que ésta estuviera respaldada por una ley que prohibiera al aborto.

Si el derecho de abortar aumenta, y a la vez esconde, la explotación de la mujer estadounidense, quien está relativamente libre y capacitada comparada a la del mundo en desarrollo, ¿qué pasará en un país más pobre como México? Miremos una analogía, para ver que aún los derechos en sí buenos pueden perjudicar a los débiles: Supongamos que en una cierta nación la ley limita las horas de trabajo de las mujeres a diez por día, pero no impone ningún límite al trabajo de los hombres. Esta ley es evidentemente desigual y daña a las mujeres que son bastante poderosas para controlar sus propias vidas. Por ejemplo, la ley pondría freno a las jóvenes educadas y bien puestas quienes están listas para trabajar las catorce horas por día necesarias para llegar a la cima de las grandes empresas modernas, preservando así la dominación de los hombres en estas empresas. Empero, ¿debe derogarse esta ley? ¿Aún si la eliminación de esta ley sexista causaría gran miseria para las muchas más mujeres que tendrían que pasar catorce o más horas en una ¿maquiladora? pésima ¿No estaríamos poniendo el carro delante del caballo? ¿No sería importante que las mujeres llegaran a tener más poder antes de desprotegerlas por la ley?

Lo mismo tiene que pasar con el derecho al aborto. Aunque el aborto fuera verdaderamente liberador para las mujeres educadas y con poder de decisión porque sus trabajos no les permiten fácilmente atender a sus hijos (es decir, el costo de oportunidad en tener una hija sería para ellas muy grande), ellas no representan la mayoría de las mujeres ni en los EE.UU. ni menos aún en el tercer mundo. No debe sorprender que en las encuestas, las mujeres están más en contra del aborto que los hombres, salvo en las capas más altas de la sociedad, donde por el contrario, son las mujeres más pro-aborto que los hombres. La división más grande sobre el aborto no es entre hombres y mujeres, sino entre las mujeres de estas capas altas que se creen libres, y así ven el aborto como una opción propia y necesaria, y las masas de mujeres que entienden que ese derecho solamente permite que el marido, el padre, el patrón, o el amante pueda más fácilmente quitarles una de la pocas satisfacciones de sus vidas oprimidas, el amor de una hija.

Un 64% de mujeres que abortan en los EE.UU. se sienten apremiadas por otros (Vincent M. Rué et al., “Induced abortion and traumatic stress”, Medical Science Monitor 10(10): SR5-16 (2004).) Las mujeres estadounidenses casi siempre abortan por ceder a los deseos de los familiares (pareja, o padres) que no quieren acoger a sus hijos (Frederica Matthews-Green,Real Cholees (1994)).

El peligro del aborto legal para la salud de la madre está muy controvertido en general, pero todos parecen estar de acuerdo en que el aborto de una mujer apremiada puede conllevar daño psíquico. Véase al respecto el nuevo reportaje sobre el aborto recién publicado por laAmerican Psychological Association (2008): http://www.apa.org/releases/abortion-report.pdf.. Por otro lado, el Dr. David Fergusson (quien se auto-describe como “ateo y en pro de la libre decisión”) de Nueva Zealanda ha mostrado la alta incidencia de depresión después del aborto legal y la necesidad de que los clientes lo sepan y que tengan ayuda médica apropiada después:

(Fergusson, D. M., Boden, J. M., & Horwood, L. J. (2007), “Abortion among young women and subsequent lite outcomes”, Perspectivas on Sexual and Reproductivo Health, 39(1), 6-12; y Fergusson, D. M., Horwood, L. J., & Ridder, E. M. (2006), “Abortion in young women and subsequent mental health”, Journal ofChild Psychology and Psychiatry, 47, 16-24.)

En el tercer mundo, la situación de la mujer puede ser mucho peor. El aborto daña a las mujeres porque aumenta el poder de los amantes, los empleadores, los proxenetas.., — salvo por un porcentaje poquísimo de mujeres de la alta sociedad, las cuales desgraciadamente pueden ser la sola voz femenina que se oye en los altos consejos nacionales e internacionales. Proclamar el derecho al aborto por el mundo entero es adoptar el punto de vista sólo de las capas altas de los países ricos, o de las capas paralelas que dominan a las sociedades en desarrollo. Para no ser cómplice de la miseria de los indigentes, habría que liberar y empoderar a las mujeres que viven el sexismo cotidiano.

En el fondo no es cosa tan complicada. El gran peligro de los derechos individuales, del cual (aparte del aborto) la Izquierda siempre nos advierte, es este: los que toman las decisiones tácticas son los que de veras poseen los derechos, sin que importe las que jurídicamente sean sus titulares formales.

Alguien dirá que se pinta aquí con colores demasiado oscuros a las mujeres de los países en desarrollo. Las mujeres embarazadas no son niñas. Son adultas y pueden tomar decisiones propias; decir lo contrario es una especie de paternalismo. Se puede responder que la Derecha liberal responde así a toda crítica al sistema laissez faire. En cambio, la Izquierda no ha estado nunca de acuerdo con eliminar todo paternalismo de la ley mientras que haya grandes desigualdades de poder. Es importante que la ley no nos permita vender nuestro derecho a la vida a un rico cazador, o nuestro derecho a no ser mutilado a un sadista, o nuestro trabajo a una empresa que no permite ningún sindicato entre sus obreros o que paga menos del salario mínimo. Si fueran legales tales actos, podría aumentarse las presiones de hacerlos. La libertad puede perjudicar a la persona que la tenga.

Es cierto que algunas mujeres pueden resistir las presiones de abortar en el caso de los embarazos queridos por ellas. Sin embargo, la legalización del aborto libre hace que ellas también sufran, como veremos a continuación. El derecho al aborto es aún más peligroso que muchos otros derechos individualistas, porque este derecho teje un círculo vicioso del cual no hay salida para muchas, sean las que sean sus decisiones.

Si la mujer aborta, el varón se libera de cualquier responsabilidad paternal, y a la vez mantiene a la mujer como objeto sexual, como hemos visto arriba. Pero si ella decide tener el hijo, pierde también. Ya que ha sido decisión sólo de ella, la responsabilidad de criar al hijo parecería sólo de ella. Sobre todo si él ha estado a favor del aborto, y ha ofrecido pagar el costo, pensará no es culpa de él que haya nacido el niño. Si el gobierno, sin embargo, le hace pagar por la crianza, se sentirá tratado injustamente.

Antes de la legalización del aborto, en los EE.UU. se entendió que los hombres deberían ofrecer casarse en caso de un embarazo después del acto sexual. Con la legalización, en cambio, los varones comenzaron a pensar que ellos no son responsables por los nacimientos y entonces no sienten ningún deber de ofrecer el matrimonio a la mujer que no quiere abortar. El resultado ha sido un incremento significativo en el número de familias encabezadas por una madre soltera. (George A. Akerlof, Janet L. Yellen, y Michael L. Katz, “An Analysis of Out-of-Wedlock Childbearing in the United States”, 111 Quarterly Journal ofEconomics Til (1996).)

Peor aún si el hijo tiene discapacidades que se habían descubierto durante el embarazo. Si ella no aborta, se le considera culpable de las cargas que el hijo trae para el padre y para la sociedad. Hasta los médicos (The Cost of “Choice” 46-47, 2004) y los vecinos la van a hacer sentirse culpable por no haber abortado.

El dueño de la empresa puede reaccionar de manera igual. Si él (o el Estado) paga por los abortos, le va a parecer absurdo que se tengan que dar facilidades a la mujer embarazada o a la nueva madre. Si por ser madre tiene problemas con las condiciones de trabajo, o con el horario, es “su” problema, como advertía Catherine MacKinnon. La mujer pierde legitimidad para reivindicar mejoras familiares.

Un callejón sin salida muy semejante puede operar a nivel de grupos marginados. Si las minorías étnicas utilizan mucho el derecho al aborto, frenan su propio poder político. (En los EE.UU., por ejemplo, los negros son solamente 12% de la población pero tienen 36% de los abortos.) Se aumenta la hegemonía del grupo dominante, y hay menos votos para los gastos públicos asistenciales. Empero, si persisten en tener hijos, éstos serán llamados los causantes de sus desdichas, y sus condiciones de vida serán supuestamente escogidas libremente por las minorías mismas. Con mucha propaganda antinatalista puede llegar el día en que las hijas e hijos sean inculpados y odiados por sus propios padres como origen de su miseria. Así se encamina hacia la auto-exterminación del grupo.

Al nivel de la teoría, es muy fácil ver cómo es que el aborto libre puede tener efectos tan revolucionarios. Por toda la historia humana, los hijos han sido una consecuencia inevitable de las relaciones naturales entre los dos sexos. Por lo tanto, los dos sexos eran igualmente responsables por ellos, y la sociedad no tenía otra posibilidad que acomodar y ayudar en formarlos. La anticoncepción disminuye pero no elimina estas conexiones y responsabilidades, pues no se espera que sea cien por cien deliberada y segura. A pesar de los anticonceptivos, los hijos (incluso los hijos con discapacidades) pueden llegar. Y hay que cuidarlos.

No es así con el acceso al aborto libre. El aborto es un medio de prevenir el hijo con seguridad absoluta. Por eso anula todas las otras causantes. No importa-que la sociedad haya favorecido el matrimonio o el sexo, por ejemplo, o que el marido haya insistido en el acto sexual cuando su esposa no lo quería. Es ella y sólo ella la que decide si otro niño entra al mundo. Por primera vez en la historia, se puede echar una culpa precisa por la existencia de un ser humano no querido por los más poderosos, y la culpa se echa a la mujer que ha decidido no abortar (Richard Stith JD, PhD. Valparaíso University of Law. Valparaíso, Indiana, Estados Unidos.  richard.stith@valpo.edu).

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2. ¿Es machista la nueva Ley del aborto?

Hace unos días concluyeron las sesiones de la Subcomisión del Parlamento que tenía que elaborar un proyecto de ley para sustituir a la actual del aborto, tras escuchar a la Comisión Asesora que a tal fin había sido constituida.

Como es sabido dicho anteproyecto de ley contempla principalmente cinco supuestos: a) aborto libre a petición de la madre hasta la catorce semana del embarazo; b) posibilidad de terminar con la vida del nasciturus hasta la semana 22, si éste padece malformaciones graves; c) también en cualquier momento si hay probabilidad de que exista alguna circunstancia incompatible con su vida y; e) igualmente cuando pueda haber un grave peligro para la vida de la mujer.

Es decir, aborto prácticamente libre, que es lo mismo que decir libertad para terminar con la vida de un ser humano, el niño no nacido, algo que éticamente parece inadmisible.

El quinto supuesto a considerar, que aquí no podemos contemplar, pero que carece de la más elemental justificación social, es que la menor puede abortar a partir de los 16 años sin el consentimiento de sus padres. Una carga de profundidad en la línea de flotación de la familia, consecuencia lógica de lo tozuda determinación de nuestro Gobierno de terminar con ella, en el sentido más literal de la palabra.

Todo lo anterior avala el rechazo que este proyecto de ley merece. Pero además de las anteriores razones para mostrarse contrario a ella, existen otras, que aun no siendo tan explícitas como las comentadas, nos parecen igualmente dignas de ser tenidas en consideración.

Me refiero concretamente al carácter marcadamente machista que este proyecto de ley tiene, pues, a mi juicio, y sin duda también al de otros muchos, la actual ley va a propiciar la utilización sexual de la mujer, especialmente de la mujer culturalmente más débil, favoreciendo la actividad sexual del varón, que ante la posibilidad de que su pareja pueda acceder fácilmente al aborto, va a tener la seguridad que necesitaba para que su actividad sexual no se vea constreñida, al reducirse el temor de que ese acto sexual pudiera terminar en un embarazo.

Este grave desequilibrio, en cuanto al acto sexual se refiere, no será tan manifiesto cuando se trate de mujeres de cultura elevada, que indudablemente pueden hacer prevalecer su deseo de tener o no aquella relación sexual; pero cuando se trate de mujeres con un nivel cultural más bajo, ese control sobre el acto sexual vendrá prácticamente determinado por el varón. Es decir, será el hombre el agente activo de esa relación, participando la mujer en ella más pasivamente.

Por ello, creo que esta ley va a facilitar que el hombre satisfaga sus deseos sexuales, aunque esto suponga inducir a las mujeres, especialmente a la más débiles, al aborto, algo que con independencia de lo que supone terminar con la vida de un ser humano, en este caso de su hijo, puede acarrear a la mujer problemas graves, tanto físicos, como psíquicos o sociales, de los cuales no es el menor el síndrome post aborto.

Como decía recientemente el profesor Richard Stith, “siempre que la mujer no esté en condiciones de igualdad con el hombre en el control de las relaciones sexuales, el aborto facilita la explotación sexual de la  mujer”. Por esto, afirmo que la propuesta de ley del Gobierno sobre el aborto es de carácter marcadamente machista.

Pero, en contraposición con ello, en un claro oscuro difícil de armonizar,  esta ley también es profundamente feminista, al olvidar en ella al padre en la grave decisión de terminar con la vida de su hijo. Esta prerrogativa femenina no resiste el más elemental juicio sobre los derechos que el hombre y la mujer tienen sobre sus hijos, pues ambos son conjuntamente responsables de alimentarlos, educarlos, mantenerlos, pero no de terminar con su vida, esa decisión corresponde exclusivamente a la madre, algo ciertamente injustificable, que solamente encuentra su fundamento si se considera que en este asunto la sociedad, con leyes como la que se propone, se está construyendo sobre los cimientos de un feminismo rampante.

A mi juicio, no es fácil encontrar una ley como ésta que propicie conjuntamente machismo y feminismo, en deterioro de que aquello que creo se debería propiciar, la maternidad y la paternidad ( Justo Aznar. Las Provincias, 18-IV-2009).

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3. Algunos comentarios legales al Informe del Comité de Expertos sobre el anteproyecto de ley del aborto.

I. DIFICULTADES.
Cuando uno profundiza en el estudio del aborto, se da cuenta que tiene una complejidad que sobrepasa los límites de una visión parcial del problema, por lo que, sin duda, hay siempre que realizar una visión global del mismo.
Por otro lado, hay que reconocer que el tema en cuestión es extremadamente delicado, toda vez que afecta a convicciones profundas del ser humano (tengan la postura que tengan sobre el aborto), lo que trae como consecuencia una difícil serenidad en el diálogo. Además, como es sabido, esas convicciones provocan dos posturas aparentemente antagónicas que hacen difícil armonizarlas y llegar a acuerdos equitativamente ajustados. Aunque al menos hay algo respecto a lo que todos estamos de acuerdo:  que no debería llegarse nunca a una situación que debiera resolverse mediante un aborto.

Con todo, hoy las circunstancias están muy condicionadas por presiones de todo tipo: el trasfondo político e ideológico del informe; comentarios capciosos de una y otra postura; previsión de las respuestas que se deben dar ante tal reacción; e informaciones en medios de comunicación que, con pretensión indudable de imparcialidad, no pueden evitar su propia ideología.

Así pues, la actualidad de un tema social tan importante como este, sugiere la conveniencia de realizar un comentario al Informe del Comité de expertos que asesora al Gobierno sobre el tema del aborto.

Ahora bien, previamente al mismo, nos parece de interés realizar hacer tres puntualizaciones:
1. Es evidente que la postura del Observatorio no es antiabortista (cualquier movimiento “anti” no es capaz de entablar un diálogo con el otro en condiciones de igualdad) sino defensora de la vida.
2. El comentario se intenta realizar con la máxima la honestidad intelectual.
3. Aunque debe limitarse a algunos puntos del anteproyecto de ley, ya que debido a su extensión, es imposible abarcar todos ellos en el presente comentario.

II. TÍTULO DEL INFORME.

Lleva por título Informe del comité de personas expertas sobre la situación de la interrupción voluntaria del embarazo en España y propuestas para una nueva regulación.

En primer lugar, el nombre del título conviene examinarlo con un poco de detenimiento:

Se trata de un informe, es decir, de una opinión profesional fundada en las disciplinas de que conocen las personas que lo han redactado. No es, pues, vinculante.

Emitido por personas expertas. Es decir, por profesionales de reconocido prestigio en las áreas de conocimiento que les competen. Esto es enteramente cierto. Sin embargo, no se conocen los criterios de selección, y se echan en falta otros nombres. El calificativo expertas no impide (es más, justifica) que se trate de una opinión muy fundada, pero una opinión de ellos, no necesariamente compartida por otros expertos que gozan de la misma competencia en sus opiniones y conclusiones.

El objeto del Informe es la situación de la interrupción voluntaria del embarazo en España. El aborto, como toda cuestión bioética, es multidisciplinar, lo cual, unido a la dificultad del tema, hace que conseguir un concepto integral del mismo sea ya el primer punto de discusión. Parece que es tan correcto llamarle interrupción voluntaria de embarazo como aborto. La diferencia radica en la perspectiva que se quiera resaltar. Aquí parece que sea la médica, pero ni es la única ni la más importante. El análisis científico es necesario, pero no suficiente para dar una respuesta cabal. En cualquier caso, plantea la pregunta de por qué se ha escogido esta concepción del término en lugar de otra u otras.

El título acaba con la expresión propuestas para una nueva regulación. Que la redacción del artículo 417 bis del Código penal no está exenta de reforma es algo que muchos estamos de acuerdo. Que deba dictarse una nueva regulación radicalmente distinta de la que existe, ya es algo más discutible y, sobre todo, cuál deba ser esa regulación (es decir, el contenido de la misma) es, precisamente, uno de los caballos de batalla. El informe propone una, otra cosa será que el contenido de ésta sea constitucional o no (otro punto expresivo de la complejidad que rodea el tema, jurídica en esta ocasión).

III. COMENTARIOS.

Para distinguir lo que dice el Informe de nuestros comentarios, continuaremos diferenciando las frases de aquél en cursiva.
A) Conflicto de intereses.

Es cierto lo que se dice en la Introducción, ya que en el aborto existe un conflicto de intereses,aunque más propiamente lo que existe es un conflicto de valores y una colisión de derechos. Es no sólo la opinión mayoritaria (sino unánime) de la doctrina, sino que es connatural a este asunto y a otros muchos, ya que el conflicto es una consecuencia de la condición humana cuando ésta se encuentra en situaciones límite.

Es evidente y queda fuera de toda duda que ese conflicto se da porque lo que está en juego es la vida y salud del nasciturus (entre otros valores) y la vida, salud, libertad e intimidad de la madre (también entre otros).

El drama y la responsabilidad que ello supone son vistos por el Tribunal Constitucional, ya que el mismo declara que el nasciturus es una vida humana y, por ende, un tertium distinto de la madre y que se aloja en ella (STC 53/85, FJ5).

Cómo armonizar y resolver ese conflicto de intereses es una de las cuestiones clave, que entendemos el Informe, con una intención muy loable, no acaba de solucionar de modo convincente, como tendremos oportunidad de argumentar más adelante.
B) ¿el aborto es un asesinato?
En contra de lo que dice el Informe, no está tan claro que un sector considere que jamás se tiene derecho a abortar puesto que todo aborto es un asesinato. La frase tiene más enjundia de lo que a priori parece y nos vamos a detener para examinarla con detalle.
Lo primero que llama la atención, como ya hemos puesto de manifiesto, es por qué la paternidad del Informe sea el Ministerio de Igualdad. Quizá pudiera pensarse que sería más adecuado que la filiación de éste dependiera más bien del Ministerio de Sanidad o el de Justicia.
La razón (entre otras relacionadas precisamente con el principio de igualdad) se encuentra, bajo nuestro punto de vista, en que ya está indicando de modo prematuro la dirección de la nueva regulación. Trata de extraerla jurídicamente del derecho penal con el fin de evitar criminalizar determinadas conductas que hoy son delito.
Este es un punto importante (más de lo que parece), pues de lo jurídico puede pasar a lo político e ideológico.
No creemos que nadie, en su sano juicio, piense que el aborto sea un asesinato: son dos tipos jurídicos no sólo distintos, sino autónomos, que nada tienen que ver entre sí, pues tienen características propias e independientes: el Libro II del Código Penal lleva por nombre el genérico “Delitos y sus penas”, cuyo Título I es “Del homicidio y sus formas” y el II es “Del aborto”, con lo que ni es un homicidio ni una forma del mismo.
Lo que si es cierto es que se atenta contra una vida humana. Al emplear el Informe la expresión antes aludida da a entender, entre líneas, la influencia ya indicada de lo ideológico y político, pues provoca (con un cierta actitud deliberada) el enfrentamiento entre dos posturas: la que piensa que las mujeres que deciden abortar son o pueden ser calificadas de criminales y la que piensa todo lo contrario. Y ese enfrentamiento no es conforme con la realidad social. Ello exige unas aclaraciones jurídicas.

Conviene recordar que la Sentencia del Tribunal Constitucional (en adelante, STC) número 53/85, en su Fundamento Jurídico (FJ) 3° declara que el problema nuclear en el aborto es el derecho a la vida, la cual, para defenderla de modo efectivo en caso de atentado contra la misma, el derecho tiene una herramienta última para protegerla eficazmente, que es el derecho penal (FJ 9).

Ahora bien, creemos muy conveniente dejar muy claro y sentado que nadie quiere criminalizar a nadie, lo cual es enteramente coherente con entender que el aborto atenta contra la vida de un ser humano (STC 53/85, FJ 5 y 7), ya que una cosa es que la norma penal tenga o quiera tener un factor pedagógico y disuasorio, y otra que deba ser muy prudente con la responsabilidad penal, es decir, con la aplicación de la sanción.

Ya hemos indicado antes que estamos ante un conflicto de intereses, y bastante es que la madre tenga un conflicto tan dramático como para luego tildarla de criminal.
Lo que ocurre es que el derecho penal siempre ha tenido la preocupación de proteger la vida humana. Y es en esa línea donde recordamos que nuestra postura no es una postura “anti”, sino a favor de la vida.
La prudencia a la hora de aplicar una sanción debe ser extremadamente delicada en el caso del aborto, puesto que el conflicto de valores, y las presiones sociales, psíquicas y morales, entre otras, que sufre la mujer embarazada hacen que el juego de las atenuantes y de las eximentes entre de lleno en la cuestión.
Como dice A Ollero, “cabe, por tanto, que se considere razonable una norma penal y a la vez se estimen obligadas determinadas salvedades”. De ahí que, por ejemplo, JR Flecha distinga entre “moralidad objetiva” y “responsabilidad personal”, argumentando que “ante cualquier comportamiento humano, el juicio sobre la responsabilidad personal ha de considerar las condiciones de conocimiento y lucidez, de advertencia, voluntariedad y libertad en las que se toma la decisión correspondiente. Determinados obstáculos a la decisión humana, como pueden ser la ignorancia invencible, el miedo o la coacción, tanto física como psicológica, pueden hacer menos <humanos> y responsable tal comportamiento”.

Todo lo cual influye en el aborto, de ahí que se produzca un conflicto y se califique de dramático.
C) ¿Solución del plazo?
Continúa el Informe diciendo que si puede afirmarse que tanto la denominada solución del plazo, cuanto la de las indicaciones, participan de esta posición: reconocimiento del valor jurídico al concebido y no nacido, y necesidad de cohonestarlo con los derechos fundamentales de la persona viva.

La expresión no deja de ser curiosa, puesto que distingue entre concebido y no nacido ypersona viva, como si el nasciturus no fuera un ser humano vivo (que lo es) y encarnase un valor fundamental: la vida humana (que la encarna: ambas afirmaciones se encuentran en la STC 53/85, FJ 5).
Ahonda la expresión en el sentido indicado al manifestar que el concebido y no nacido es un valor jurídico, mientras que la persona viva tiene derechos fundamentales.

Con todo, es cierto que, hasta ahora, los medios jurídicos con que ha contado el derecho para resolver el conflicto de valores han sido el sistema de indicaciones y el sistema del plazo.
Lo primero que nos gustaría decir al respecto es que, al menos en España y hasta hoy, no hay ninguna “ley de plazos”. Es un sistema, pero desde que se ha empezado a hablar de reformar el artículo 417 bis del código penal se ha empleado la expresión “ley de plazos”, con lo que la utilización del sustantivo ha hecho creer que se trata de una ley y, por tanto, que hay que cumplirla porque es la norma (es decir, lo normal).
De todas formas, el Informe opta por un sistema mixto, de plazos y de indicaciones, dado que la vida es un fenómeno en constante evolución caracterizada por mutaciones y saltos cualitativos, propios de todo proceso biológico.
De tal modo que, según el Informe, la vida humana es un proceso y no se le da el mismo valor siempre, puesto que tiene saltos cualitativos importantes, por lo que no puede ser protegida de igual modo al principio (concepción)  que al final de esa etapa (nacimiento), motivo por el cual, en esa primera etapa prevalece siempre la vida de la madre sobre la del hijo, con lo que está en su decisión y sólo en ella continuar con el proceso o no (según su derecho de libertad, intimidad, privacidad y libre desarrollo de su personalidad).
Por eso, durante las 14 primeras semanas, rige el sistema de plazos y paralelamente, cuando ocurra, el de las indicaciones (se amplía en estos casos hasta la semana 22).  Una vez superadas las 22 semanas, lo que hay es un parto inducido; y todo ello salvo excepciones sine die.
Conviene advertir que nuestra Jurisprudencia, queriendo aunar voluntades, no ha conseguido dar con una solución que convenga a todas las posturas,  ya que habla de bien constitucionalmente protegido en y por el artículo 15 CE. Jurídicamente, no nos es convincente la argumentación según la cual al nasciturus no se le reconoce la titularidad del derecho a la vida. En la línea de A Ollero, tampoco entendemos la existencia de sujetos sin derechos. Nuestro punto de vista es, pues, que el nasciturus sí tiene derecho a la vida.
De todas formas, de la conclusión a la que llega el Tribunal Constitucional, se desprenden las siguientes, básicas e importantes consideraciones:

1. Que sí es un bien constitucionalmente protegido desde la fecundación por el artículo 15 CE: todos tienen derecho a la vida, no unos sí y otros no. El nasciturus entra dentro de ese “todos” (STS 53/85, FJ 5).
2. El Estado no solo debe de abstenerse de interrumpir ese proceso vital, sino que debe poner todos los medios para proteger la vida del nasciturus (STC 53/85, FJ 7).
3. El artículo 29 del código civil dispone que el nasciturus se le tiene por nacido para todos los efectos que le sean favorables. Es indudable que la vida es el primero de ellos, sin la cual los demás derechos no tienen existencia posible (STC 53/85, FJ 3 y 5: lo fundamentan tanto en el citado artículo 15 como en el artículo 10 -dignidad humana-, ambos de la CE).
4. De las tres consideraciones anteriores, se desprende que el ejercicio de los derechos de la madre tienen como límite la vida del nasciturus, que el artículo 15 CE protege desde la concepción.

Esa cuarta consideración-conclusión se da porque en el aborto, más que posturas intelectuales o ideológicas, lo primero que hay son vidas humanas. Esas vidas tienen una proyección jurídica que es protegida por nuestra Constitución en la medida en que lo que hay que proteger son esas vidas humanas.

Por otro lado, como decíamos, según el Informe, la vida humana es un continuum (ni nosotros ni nadie lo duda), pero entendemos que cada etapa tiene su relevancia en acto, por eso ha de ser protegida en cada momento durante todo el proceso.

Es interesante resaltar que el FJ 5 de la meritada Sentencia habla de cambios cualitativos. Sin embargo, entendemos que sólo se da un salto cualitativo, es decir, sustantivo, cuando se genera el cigoto (por eso es un tertium y por eso, entre otras razones, es ahí donde se da la individualidad humana). Apoyamos con ello a un sector muy amplio de la doctrina. Es más, el propio FJ 5 afirma que cada etapa debe ser protegida.

Fundamentamos nuestra posición en que el ser que nace no es un ser humano distinto al nasciturus; es más, no es otro ser, es el mismo, exactamente el mismo, idénticamente el mismo. No hay, pues, un desarrollo cualitativo, sino un desarrollo cuantitativo: no hay nada que haga pensar que “antes” no era humano y “después” sí. Por eso “siempre” ha de ser protegido. Otra cosa será “cómo” ha de ser protegido, pero lo que no tiene sentido es que durante un período de tiempo dentro de ese proceso no deba ser protegido: por eso, entre otros motivos, el sistema de plazos debe ser inconstitucional.

Todavía siguen siendo ciertas las palabras de Tertuliano:”Homo est et qui est futurus” (es un hombre el que está en camino de serlo).

En el fondo, con el sistema de plazos se intenta negar la existencia del conflicto, por lo que sólo se cuenta con la decisión de la madre. Y que se tenga muy en cuenta su decisión es obvio; que depende de cuál sea la finalidad de su decisión ésta devenga en constitucional o no, también; y que ese no es el único, exclusivo y excluyente criterio, también es evidente, tanto desde el punto de vista científico, como el jurídico y el ético.
De facto et de iure, así lo advirtió la STC 70/85 (AJ 2): “En este caso, los derechos de la mujer gestante a la libertad personal y a la intimidad tienen un límite, en la perspectiva que ahora interesa, en la protegibilidad de la  vida intrauterina que, como las propias demandantes reconocen, es un bien o valor constitucional; siendo de tener en cuenta que la alegación de las demandantes enfrenta a la vida intrauterina no con el posible derecho de la mujer gestante a salvaguardar otros bienes o valores puestos en peligro por aquélla, sino simplemente con el supuesto derecho de la mujer a destruir según su libre voluntad dicha vida”.

Coherentemente con ello, la citada STC 70/85 (FJ 5) dice que “en suma, no se trata hasta ahora de que la afirmación y reconocimiento de los derechos de libertad e intimidad de la mujer lleven consigo la absoluta negación del bien constitucional que se les opone, con la desaparición de éste por la simple voluntad de aquélla, a lo que no llega la parte recurrente, sino más bien a la necesidad de formular un juicio de valor del que surja una primacía a los solos fines de interpretar y aplicar la normativa penal, cuestión ésta bien ajena al cometido de este Tribunal, atendidos los expuestos planteamientos”.

Si el mismo Informe reconoce que estamos ante un conflicto de valores, de lo que se tratará es de dilucidar qué valor es el que predomina, en determinadas situaciones límite; no que se elimine a un ser humano por la sola y exclusiva decisión de otro.

Y ello es así porque el nasciturus, repetimos con la Jurisprudencia del Tribunal Constitucional, es un tertium, distinto de la madre, que se aloja en ella, es una vida humana: no se niega el derecho de intimidad y libertad de la madre (calidad de vida), simplemente se recuerda que esos derechos no son ilimitados (vida humana del nasciturus).

No hay que olvidar que el artículo 15 de la Constitución Española dice que “todos tienen derecho a la vida” y la STC 53/85 aclara que el nasciturus entra dentro de ese “todos” (FJ 5).

Por las razones indicadas, el sistema de plazos no es la solución al conflicto, al devenir inconstitucional en nuestro ordenamiento Jurídico, en contra de lo que se dice en el Informe:el modelo que se propone pues, respeta plenamente el planteamiento de la STC 53/1985.

Como se ha podido comprobar, no lo respeta plenamente: lo que hay en ocasiones son interpretaciones muy personales y parciales, ya que se acogen a lo que les interesa y desechan lo que no entra dentro de su propuesta… que es lo que impide la constitucionalidad de la misma.

Por otro lado, la STC 53/85 no es la única que tiene por objeto resolver cuestiones relativas al aborto. Por otro lado, existen otras relativas al derecho a la vida que le son perfectamente aplicables (la STC 120/90, por ejemplo).

La inconstitucionalidad de la propuesta en los aspectos aludidos parece pues, incuestionable.

D) Datos sociológicos.

Otro aspecto a resaltar en el Informe es que es importante para analizar el fenómeno, contar en primer lugar con los datos que nos aproximan a esta realidad compleja.
Que sea importante contar con esos datos, no hay duda, que el muestreo sea suficientemente validado y confrontado con imparcial rigor científico, es otra. Depende de muchas variables.
Con todo, como afirma Gafo, “la realidad social del aborto es indiscutiblemente muy importante en el mundo”. Pero también es cierto que las cifras oscilan entre los grupos políticos partidarios del aborto y los que no lo son, a favor, precisamente, de cada postura. “En efecto, continúa el citado autor, incluso con legislaciones muy liberales respecto del aborto, la realidad numérica posterior a su despenalización ha sido bastante inferior a la que se afirmaba precedentemente”.
Está comprobado que existe la siguiente tendencia después de la legalización o despenalización del aborto: a) cifras moderadas, b) incremento de las mismas, c) estabilidad en una cifra muy superior a la moderación de la primera etapa.
Esto es lo que ha ocurrido, por ejemplo, en Estados Unidos (después de la famosa STS Roe vs Wade), así como también en Gran Bretaña y Francia.

E) Derecho a la objeción de conciencia.

Que el personal sanitario tiene un derecho fundamental a la objeción de conciencia en relación con el aborto es algo ya resuelto por la Jurisprudencia:
“No obstante, cabe señalar, por lo que se refiere al derecho a la objeción dé conciencia, que existe y puede ser ejercido con independencia de que se haya dictado o no tal regulación. La objeción de conciencia forma parte del contenido del derecho fundamental a la libertad ideológica y religiosa reconocido en el art. 16.1 de la Constitución y, como ha indicado este Tribunal en diversas ocasiones, la Constitución es directamente aplicable, especialmente en materia de derechos fundamentales” (STC 53/85, FJ 14).

Cualquier otra consideración al respecto es inconstitucional.

David Guillem-Tatay. Observatorio de Bioética. Universidad Católica de Valencia.

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4. ¿Llegará a ser el aborto en España un derecho?

Sin duda, todo el proyecto de la actual ley del aborto es de importante trascendencia negativa. No nos vamos a referir a ello en extenso, sólo queremos fijarnos en un aspecto, para nosotros uno de los más negativos. El aborto puede pasar en nuestro país de ser un delito despenalizado a ser un derecho. Esto puede tener importantes implicaciones para la vida humana naciente. La más inmediata seguramente el atribuir el carácter de acciones moralmente correctas a las que se estipulan como legales, en este caso al aborto. Para gran parte de nuestra sociedad lo que es legal es moral, por lo que se va a crear una corriente educativa social que va a ir llevando al ánimo de las gentes que el aborto, el terrible hecho de terminar con la vida de un ser humano inocente, es una acción moralmente correcta. De esta forma tenderá a ir desapareciendo el juicio negativo que en este momento suscita en nuestra sociedad el aborto. Algo de una gravedad difícil de evaluar.

Pero además, al pasar el aborto de ser un delito a un derecho se podrían plantear otros problemas, no solamente a los individuos contrarios a su práctica, sino también a las asociaciones que defienden la vida.

Naturalmente ahora parece lógico y legalmente asumible que por razones de conciencia un individuo particular pueda oponerse a una práctica  abortiva. También parece, no solamente natural, sino loable, que una asociación que trabaja en defensa de la vida y en contra de un delito como es el aborto pueda desarrollar su acción sin trabas legales. Pero, ¿qué pasaría si el aborto pasase a ser un derecho? ¿podrían las asociaciones y grupos que defienden la vida, seguir desarrollando sus acciones contra algo que es legal? ¿podrían seguir solicitando ayudas a instituciones gubernamentales, estatales o autonómicas, sin incurrir en actos contrarios a la legalidad vigente? ¿podrían oponerse a algo a lo que la mujer legalmente tiene derecho? ¿podría la Iglesia, seguir movilizándose en contra de un derecho, como pasaría a ser el aborto? ¿podría el Estado actuar legalmente contra individuos, asociaciones o instituciones religiosas, que se opusieran al ejercicio de un derecho, legalmente amparado?

Para tratar de responder a estos interrogantes parece de interés realizar un breve comentario jurídico sobre si el aborto con la nueva ley podría o no ser un derecho para la mujer  que desee recurrir a él.

A nuestro juicio, no va a ser un derecho, sino una práctica que realizada dentro de ciertas condiciones legales estaría incluida en el derecho de la salud de la mujer y, por tanto, se convertiría en una prestación sanitaria más, por lo que en una primera valoración podría pensarse que no habría inconveniente en realizar cualquier acción en contra del mismo.

Sin embargo, no es menos cierto que, aunque no va a ser un derecho strictu sensu, sí va a pasar a ser un acto secundum legem y, en este sentido, el Código Penal no sólo habla de atentar contra derechos sino contra actos no prohibidos por la ley (excusamos decir cuando se trata de actos legales).

Por ejemplo, en materia penal, podemos enumerar delitos o faltas como lesiones, amenazas, coacciones, calumnias o injurias. Piénsese que el Código Penal no habla solamente, por ejemplo, de golpear a alguien (que no creemos que haya ocurrido nunca), sino que habla de cualquier medio o procedimiento que cause perjuicios mentales o menoscabe la intimidad, honor, integridad moral; o, ponemos por caso, imputación de un delito cuando se sabe que es falso. Es decir, la generalidad con la que habla el Código es tal, que habrá acciones o expresiones que o rayen el delito o la falta o sean constitutivos de infracción penal.

Por su parte, en materia civil, podría exigirse, v. gr., responsabilidad civil derivada de daños morales.

Así pues, entendemos que los actos que se realicen, de palabra, por escrito o por acción, deberán ser medidos con mucha prudencia,  previa reflexión ponderada.

En cambio, no nos parece que exista obstáculo alguno para solicitar subvenciones de cualquier tipo de organismo, pues las asociaciones solicitantes realizan acciones sociales como ayudar a mujeres embarazadas que ya han tomado libremente la decisión de ir adelante con su embarazo; además de que estas acciones se encuentran amparadas en algunas leyes autonómicas.

Estas circunstancias pueden hacer cambiar en nuestra sociedad los actuales planteamientos de lucha contra el aborto y someter a individuos e instituciones a riegos de acciones legales que habrá que ir aprendiendo a asumir.

Sin duda además, la batalla a favor del aborto, planteada fundamentalmente por asociaciones feministas radicales y por aquellos que se lucran con su práctica, será mucho más agresiva, abierta y seguramente revestida por un paraguas de legalidad del que ahora carecen. Por ello, la defensa de la vida puede pasar de ser un ejercicio de libertad personal a un riesgo administrativo e incluso penal y esto, si queremos seguir defendiendo la vida del no nacido, habrá que ir aprendiendo a asumirlo.

Justo Aznar y David Guillem-Tatay
Observatorio de Bioética
Universidad Católica de Valencia

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5. ¿Es  útil el diagnóstico  genético preimplantacional  para  mejorar los resultados  de  las técnicas  de procreación  asistida  especialmente en mujeres mayores?

Según se comenta en un reciente e interesante artículo (Human Reproduction 25; 575-577, 2010), uno de los factores que pueden causar bajo índice de embarazos en la reproducción asistida es la presencia en los embriones preimplantados de anomalías cromosómicas, lo cual no es infrecuente que ocurra en mujeres mayores. Por ello, muchos centros de reproducción asistida han tratado de mejorar sus resultados, utilizando el Diagnóstico Genético Preimplantacional (DGP) para detectar las anomalías de los cromosomas en los embriones tempranos, especialmente en este grupo de mujeres.

En un principio parece que se describieron algunos resultados favorables en este terreno, pero más recientemente, artículos con un elevado nivel de evidencia médica, no han confirmado estos inicialmente prometedores hallazgos. Algunos de estos estudios han mostrado que el DGP además de no mejorar los resultados en el índice de embarazos conseguidos, puede dañar al embrión o hacer que el embarazo termine prematuramente, incluso algunos metanálisis realizados con esta finalidad, y por tanto trabajos de gran evidencia científica, han demostrado una disminución del índice de embarazos en el grupo en donde se había practicado el DGP (13%), en comparación con el grupo en donde no se había utilizado esta técnica (21%). Por esta razón, la Sociedad Norteamericana de Medicina Reproductiva y la Sociedad Inglesa de Fertilidad concluyen que el DGP no mejora el índice de niños nacidos vivos en mujeres de avanzada edad con fallos recurrentes de implantación del embrión o abortos espontáneos.

Para explicar esta baja eficiencia del DGP se han dado distintas razones, unas relacionadas con la propia técnica, como por ejemplo la impericia de los que realizan el DGP y sobretodo por la insuficiencia del número de cromosomas analizados en cada prueba, y otras relacionadas con el embrión, por el daño que se le puede producir al mismo al extraerle una célula para ser analizada.

Todo ello, lo que parece indicar es que utilizar el DGP dentro de la procreación asistida, especialmente en mujeres de cierta edad, no parece que mejore los resultados de esta práctica, valorados por el número de niños nacidos sanos, y sí en cambio puede ser perjudicial para los embriones, ya en el momento en que se hace la biopsia o posteriormente en su ulterior  desarrollo.

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6.  Las  prisas  del  Gobierno  por  promulgar  la  ley  del aborto pueden haber hecho un favor a la causa provida.

Todo se centra ahora en un mismo día. Sin darse cuenta el gobierno ha publicado en el BOE, tras la firma del Rey, la nueva ley del aborto en fecha que por los vencimientos legales la hace entrar en vigor el próximo 5 de Julio de 2010. Resulta que ese mismo día, el 5 de Julio de 2010 se cumplirán 25 años de la ley anterior de despenalización del aborto del 5 de Julio de 1985. Los que defendemos el derecho a la vida, que veníamos recordando cada 5 de Julio a las víctimas del aborto, tenemos ahora una razón más para nunca olvidar este aniversario. A partir de ahora, el 5 de Julio será, con mucha más fuerza que antes, una fecha del calendario reivindicativo por la libertad, la vida y la dignidad en España.

El próximo 5 de Julio es, no obstante, especial. Comienza a partir de ahí una nueva era: la de la imposición del holocausto intrauterino, del megagenocidio según la precisa expresión acuñada en el pasado congreso mundial provida celebrado en Zaragoza, a toda la sociedad española. A partir de esa fecha el estado español se configura públicamente por primera vez como estado abortista. Es decir, como un poder soberano que activamente defiende y procura el derecho a matar con los recursos que le proporciona el pueblo que representa.

En este sentido más que por cualquiera otra efeméride, el 5 de Julio de 2010 representa un antes y un después en la historia. Si un estado intrínsicamente injusto carece de legitimidad, el nuevo orden de cosas a que nos aboca la entrada en vigor de la nueva ley marca el momento en el que el estado puede dejar de tener justificación.

A ver si nos damos cuenta. Este cambio no es meramente cuantitativo o accidental respecto a la situación anterior. Pasar de aplicar una pena a no aplicarla no es lo mismo que transformar un delito en un derecho. Y más aún si se trata, como se trata, de defender el derecho de matar seres humanos propios: habitantes del país que aglutina el pueblo que se configura políticamente en estado. Hitler perdió toda legitimidad cuando consideró que los judíos no eran pueblo, que eran enemigos extraños. Pero esto es peor. La nueva ley del aborto no considera al no nacido como extraño o enemigo: no separa entre los no nacidos propios y los no nacidos extraños. El derecho a matar al no nacido será universal. Esencialmente, más “perfectamente” que en el caso del estado nazi, estamos aquí ante el alumbramiento de un estado genocida.

Nada será lo mismo tras el 5 de Julio. Y no lo será solamente para los provida o para los defensores del aborto. No lo será para todos nosotros: para todos los ciudadanos de este país que pagamos impuestos, nos sujetamos a las normas y leyes del lugar, y portamos un documento que dice que somos españoles. Tras esa fecha todos pasamos a ser por obra y gracia de la nueva ley co-responsables del más horrendo de los crímenes. Un holocausto que deja de ser consentido para convertirse en procurado y defendido hasta unos límites de crueldad inimaginables: la nueva ley contempla que se enseñe a los niños desde la más tierna infancia a ver en el despedazamiento de criaturas de pocas semanas de vida un signo de progreso.

¿Qué hacer? A mi juicio solo tenemos dos alternativas dignas: o cambiamos al estado o nos vamos de él. Es curioso que por obra y gracia de un partido que se dice progresista (Hitler también se pensaba así) la masa tranquila de un país mayoritariamente solidario y bueno de golpe y porrazo se despierte insumisa. Sí: primero insumisos. Este es el primer paso para salvar la coherencia. No podemos aceptar el estado de cosas que se avecina. Y tras la insumisión, a cambiar el estado y si no lo conseguimos en un plazo razonable, tendremos que preparar las maletas e irnos. No es de recibo, no es humana, la complicidad con el genocidio.

José Pérez Adán
Profesor de Sociología
Universidad de Valencia

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7. La vida triunfa en Brasil.

Al inicio del verano, la Comisión de Seguridad Social y Familia de la Cámara de Diputados de Brasil aprobó el texto del Estatuto del Nasciturus, que define que a vida humana comienza en la concepción y que eliminaría la posibilidad del aborto en cualquier caso.

La propuesta fue presentada por los diputados Solange Almeida, Luis Bassuma y Miguel Martini, y para su aprobación definitiva debe ser aprobada en la Cámara de Senadores.

Almeida resaltó la importancia de defender la vida contra el aborto al reconocerle todos sus derechos al nasciturus -el niño por nacer-, especialmente el primero de todos: la vida. “El niño no puede pagar por el error de sus padres”, indicó.

Cambios legales

El principal cambio en relación a la legislación actual, explica la diputada, es que la mujer en caso de estupro (violación de menores de 16 años) no podrá abortar, preservando así la vida del no nacido. Actualmente en estos casos la ley contempla la posibilidad del aborto, o cuando existe riesgo para la vida de la madre.

El Estatuto señala: “Son reconocidos todos los derechos del nasciturus desde la concepción, en especial el derecho a la vida, la salud y a todos los demás derechos de personalidad previstos en los artículos 11 a 21 del Código Civil Brasileño, prohibiéndose al Estado o a particulares causar daño al nasciturus en razón de acto cometido por cualquiera de sus progenitores”.

Según las encuestas que se han manejado estas semanas en los medios de comunicación, más de 80% de brasileños no quieren el aborto. Sin embargo, los grupos abortistas están muy activos contra del Estatuto y están presionando a los políticos con campañas y otras medidas.

Este texto fue presentado en 2007 por los diputados federales Luiz Bassuma y Miguel Martini.En el se pretendía concretar, en el sistema legal brasileño, los compromisos adquiridos en los tratados internacionales de la Declaración Universal de Derechos Humanos, la Convención de Derechos del Niño de la ONU y el Pacto de San José de Costa Rica de 1969, textos en los que se garantizan el derecho a la vida de no nacido desde la concepción.

Promesa de Lula al Papa

La presentación de este Estatuto -en aquel año 2007- les valió una sanción a ambos políticos del izquierdista Partido de los Trabajadores -el partido del actual presidente Lula da Silva-acusándoles de antidemocráticos, ya que se posicionaban en contra del Plan de Derechos Humanos del gobierno, en el que se promovía el aborto.

Sin embargo, en febrero del 2010, el presidente Lula cambió el texto del Tercer Programa de Derechos Humanos en lo referente a la vida. Según el criterio del mandatario brasileño, el aborto no sería considerado un derecho de la mujer. Así lo reconoció el ministro de Derechos Humanos, Paulo Vannucchi, que declaró: “La defensa del aborto en el texto anterior se basa en la autonomía de las mujeres para decidir sobre su propio cuerpo. Es una formulación del movimiento feminista, pero no corresponde a la opinión de Lula”.

Esta es la segunda vez que se cambia el texto del Programa de Derechos Humanos.

Cabe recordar que la promesa que -el propio: Lula da Silva hizo durante la visita deBenedicto XVI en mayo de 2007. Ante la firme postura del Papa en el tema del aborto, el mandatario brasileño había asegurado que no presentaría un proyecto de ley sin condiciones.

Consenso de Brasilia

A pesar de esto, el nuevo texto sobre .el aborto planteará el asunto, ya no como un derecho inherente a las mujeres, sino como un tema de salud pública. Y así lo indicó en una reciente entrevista de Lula da Silva concedida al diario El País.

El 27 de julio, Brasil firmó, junto con otros países de Sudamérica, el Consenso de Brasilia, el documento final de la Conferencia de Regional sobre la Mujer de América Latina y el Caribe, auspiciado por la ONU. En este texto se insta a “revisar las leyes que prevén medidas punitivas contra las mujeres que se hayan sometido a abortos”, conforme se recomendó en las anteriores Conferencias Mundiales de la Mujer (Pekín), y “garantizar la realización del aborto en condiciones seguras en los casos autorizados por la ley”. La firma de este documento contradice los acuerdos también firmados por Brasil antes referidos.

Testimonio emocionante

Por otra parte, fue muy comentado en muchos medios de comunicación brasileños el testimonio que la diputada Fátima Pelaes pudo relatar en la Comisión de Seguridad y Familia de la Cámara de Diputados. Relató que su madre fue víctima de un estupro cuando estaba en una prisión mixta. La mujer quedó embarazada y rechazó abortar. “¡Nací tras una violación, no puedo estar a favor del aborto!”, exclamó la política, que relató su historia porque espera que la misma ayude a otras madres en situaciones similares. Cuando terminó de hablar, según cuenta un diario brasileño, “todos lloraban emocionados. El diputadoArnaldo Faria tomó el micrófono y solicitó una respuesta a la altura del testimonio de Fátima Pelaes”.

Ante las próximas elecciones

Los obispos de la Sección Regional Este de Brasil -pertenecientes a Río de Janeiro- instaron a los fíeles a votar en las próximas elecciones de octubre por aquellos candidatos que defiendan la vida desde la concepción hasta la muerte natural, la familia y la libertad de educación. En una reciente nota para que los fieles elijan adecuadamente al próximo presidente del país, gobernadores de los estados, senadores y diputados estatales y nacionales, los prelados explican que “el primer criterio para votar por un candidato es la defensa de la dignidad de la persona humana y de la vida en todas sus manifestaciones, desde su concepción hasta el final natural con la muerte. Rechazamos vehementemente toda forma de violencia, así como cualquier tipo de aborto, de explotación en el mercado de menores, de eutanasia y de cualquier forma de manipulación genética”.

Los tres aspirantes más relevantes a la presidencia son Dilma Rousseff, del Partido de los Trabajadores (PT), y que es la candidata oficial de Lula da Silva; José Serra, del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), y la ecologista Marina Silva, del Partido Verde.

Rousseff, de cultura agnóstica, está a favor de liberalizar el aborto y de permitir las uniones homosexuales, pero, se ha comprometido a no hacer materia de Gobierno estos temas espinosos si resulta elegida. Dejaría que el Parlamento los abordase, si así lo decidiera, pero no tomaría la iniciativa. Recientemente declaró en una entrevista que “ni yo ni el presidenteLula da Silva defendemos el aborto, pero reconocemos que el aborto es un tema de salud pública”. También el socialdemócrata Serra, que se declara católico, quiere tratar el tema como un asunto de salud pública. Por último, Silva, cristiana evangélica, está en contra tanto de la liberalización del aborto como del matrimonio gay.

América del Sur con la vida

La mayoría de los ciudadanos de Nicaragua (81,6%), Brasil (72,7%), México (70,8%) y Chile (66,2%) se oponen a legalizar el aborto en sus países, según la Primera encuesta comparada sobre aborto en cuatro países latinoamericanos: Brasil, Chile, México y Nicaragua, realizada por la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso-Chile).

En Chile y en Nicaragua, el aborto está prohibido en todas sus formas, en Brasil está despenalizado sólo en casos de embarazo por violación y riesgo de vida para la madre, mientras que en México sólo está despenalizado parcialmente desde 2007 en la capital.

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19.1.4 Regulación legal del aborto. Consentimiento informado.


19.1.5 Aspectos médicos del aborto. Efectos secundarios médicos y sociales. Tipos de abortos. Abortos espontáneos.


19.1.6 Razones a favor y en contra del aborto. Eufemismos terminológicos. Medidas para prevenirlo.


19.1.7 Aspectos económicos. Comercialización del aborto. Utilización para la experimentación. Centros abortistas. Tratamiento de los restos fetales. Mala praxis en el aborto.

1. Clínicas abortistas

Siempre me había parecido que el supuesto despenalizador del aborto fundado en una hipotética grave alteración síquica de la madre podría ser, en las clínicas abortistas privadas, una puerta abierta al aborto prácticamente libre. Ahora, al regularizar la práctica del aborto, por parte de la Consellería de Sanidad de la Comunidad Valenciana en los hospitales públicos, este fraude legal de las clínicas abortistas se ha puesto plenamente de manifiesto.

La nueva ley exige que el dictamen médico para valorar la posible alteración síquica de la madre embarazada que desea abortar sea realizado, cuando la paciente provenga de los Centros de Salud dependientes de la Consellería de Sanidad y el aborto se practique en un hospital público, por un siquiatra de uno de estos hospitales públicos. Cuatro en la Comunidad Valenciana: el Provincial de Castellón, la Fé de Valencia, el Hospital de Villajoyosa y el de San Juan de Alicante.

Ante este requisito legal la gran mayoría de las clínicas abortistas han puesto el grito en el cielo negándose a firmar los convenios con la Consellería para atender a las mujeres que ésta les remite, a pesar de los más de 425 € que las arcas públicas les abonan por aborto realizado, pues temen que ante el dictamen médico de un siquiatra independiente, los pingües beneficios que obtienen por esta incalificable práctica, que difícilmente se puede llamar médica, se vean sustancialmente reducidos.

¿Indica esta inquietud que con anterioridad los siquiatras propuestos por las clínicas abortistas no tenían inconveniente alguno en determinar una grave alteración síquica de la madre en todas las mujeres que acudían a sus consultas?. ¿Significa que estos médicos abortistas, propietarios de esos negocios exterminadores de vidas humanas, dudan de la ecuanimidad profesional de los siquiatras de los hospitales públicos?. Ciertamente lo que con toda seguridad significa es que temen que la ley se cumpla, pues no hay que olvidar que en España, y por tanto en nuestra Comunidad, el 98% de los abortos que se realizan se despenalizan por razón de una alteración síquica grave de la madre, y si esta alteración la tiene que dictaminar un médico ajeno a sus clínicas, temen que se les termine el negocio, o al menos que les disminuya sustancialmente.

Y cuando a estos directores-propietarios de clínicas abortistas, muchas veces médicos, se les recriminaba que estaban realizando un trabajo seguramente no muy adecuado a su condición médica, solían justificar sus acciones, afirmando que estaban dando un servicio a la mujer, normalmente a la más necesitada. Ahora que parece que este servicio se va a ofrecer gratuitamente por la sanidad pública, se pone de manifiesto con su alarma, que lo que estaban y están haciendo, más que un servicio a la mujer es un servicio a sus bolsillos, a costa de la mujer, y sobre todo a costa de sus hijos no nacidos, pues nunca hay que olvidar que éstos son siempre los perdedores en el aborto.

De todas formas, no está de más recordar, que este nuevo servicio ofrecido por la Sanidad Pública, consiste sencillamente en facilitar la realización de abortos en sus Instituciones y ésto simple y llanamente es terminar con la vida de unos seres humanos no nacidos, y que esta actividad va a ser costeada por todos los ciudadanos, estemos o no de acuerdo con el aborto.

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19.1.8 Valoración ética y moral. Objeción de conciencia. Debate moral.

1. Razones biológicas de la objección de conciencia en el ámbito sanitario.

La objeción de conciencia es un derecho fundamentalde todos los ciudadanos amparado por el artículo 30.2 de la Constitución Española. Aunque en dicho artículo la ley se refiere concretamente a las obligaciones militares, por extensión se puede aplicar a todas aquellas circunstancias en las que el contenido o los deberes que impone una norma legal se oponga a las normas éticas o convicciones morales de una persona. En ese sentido, los sanitarios, como cualquier otro ciudadano de nuestro país, pueden acogerse a este derecho constitucional. Sin embargo, no siempre esta posibilidad teórica es una realidad de hecho.

La objeción de conciencia en el ámbito sanitario puede ejercerse ante muy diversas prácticas, pero sin duda, las más significativas son el aborto, los fármacos contraceptivos, la contracepción de emergencia, la reproducción asistida y el diagnóstico genético preimplantatorio.

Indudablemente es imposible aquí realizar, ni siquiera sucintamente, un comentario sobre cada uno de estos temas, por lo que me referiré exclusivamente a la razón biológica que puede dar fundamento a la objeción de conciencia en cada uno de estos casos.

Con respecto al aborto, la fundamentación para objetar es la realidad biológica del feto de 14 semanas, pero además, si se tiene en cuenta que en el texto de la nueva ley se especifica que se podrá abortar libremente hasta la 14 semana de gestación, y que para los propios legisladores la gestación se inicia con la consolidación de la implantación, es decir, a los 14 días de vida de ese individuo humano, en realidad, por tanto, se podría abortar hasta la semana 16 de vida de un individuo humano, lo cual parece éticamente no aceptable para muchos sanitarios.

Pero ya en un orden jurídico, lo fundamental con relación a la objeción de conciencia, es que en la nueva ley española se exige a los sanitarios que quieran ejercer dicho derecho a que lo manifiesten por escrito, lo cual va en contra del derecho constitucional a la intimidad que cada uno de ellos tiene. En opinión de Eliseo Collado, vocal de la Comisión Deontológica de la Organización Médica Colegial, “toda regulación que exige una forma de registro conlleva discriminación” (DM 20-IV-2010). Si la administración, por razones de organización, necesita conocer que personas rechazan colaborar en una práctica médica que va en contra de sus convicciones morales, debería abrir un registro de los que están dispuestos a colaborar en esta acción y no del que no lo están.

En relación con los contraceptivos, la posible objeción de conciencia se basaría en que estos puedan ejercer su acción por un mecanismo de acción antiimplantatorio, y por tanto abortivo. Los anticonceptivos actualmente disponibles en el mercado, tienen fundamentalmente un mecanismo anticonceptivo, yo diría que al menos en el 90% de las veces, por lo que difícilmente se puede esgrimir un argumento legal para oponerse en conciencia a recetarlos.

Sin embargo, entre los contraceptivos, uno de los más Razones biológicas de la objeción de conciencia en el ámbito sanitario utilizados es el DIU, que como se sabe tiene un mecanismo de acción antiimplantatorio al menos en el 50% de las veces en que se utilice. Por ello, en este caso los sanitarios podrían oponerse en conciencia a implantarlo.

En relación con el DIU, según datos de 2008 (D-4), en ese año, alrededor de 150 millones de mujeres lo utilizaron. Como anteriormente se ha comentado, si al menos en el 50% de las veces el DIU, impide el embarazo por un mecanismo antiimplantatorio, objetivamente se deduce que por el uso de este pequeño instrumento, se perdieron ese año, más de 100 millones de vidas humanas, por lo que sin duda es el DIU la principal causa de mortalidad en este momento en el mundo.

En la contracepción de emergencia fundamentalmente se utilizan dos fármacos, el levonorgestrel y el ulipristal acetato. Ambos actúan, tanto por un mecanismo anticonceptivo como antiimplantatorio, dependiendo ello fundamentalmente del día del ciclo sexual en que la mujer ingiera la píldora. En el caso de la píldora del día siguiente, su acción será fundamentalmente antiimplantatoria si la toma en los días -5 a -3 del ciclo sexual, considerando el día 14 como el día 0, pero si la toma entre el día -1 a +2, su mecanismo de acción será prácticamente siempre antiimplantatorio. En el caso del ulipristal acetato, la píldora de los cinco días después, si se toma entre las 72 y 120 horas después de la relación sexual, su mecanismo de acción será fundamentalmente antiimplantatorio. Consecuentemente, tanto la píldora del día después, como la de los cinco días después pueden actuar por un mecanismo abortivo, por lo que el médico podrá oponerse a emitir la receta y el farmacéutico a expedir el producto.

En la reproducción asistida, la más objetiva dificultad ética está en relación con el elevado número de embriones que se pierden, pues no hay que olvidar que la eficiencia de la técnica oscila alrededor del 20%. Por ello, para mejorarla los facultativos responsables del proceso técnico fecundan un número elevado de embriones, para implantar en el primer intento alguno de ellos, probablemente los de mayor calidad, práctica que puede rayar en la eugenesia, por congelar los restantes. Si este intento no fructifica, se van descongelando e implantando embriones, hasta conseguir que se desarrolle un embarazo.

Esta pérdida de embriones, inherentemente unida a la fecundación in vitro es, a mi juicio, lo que podría dar pie a la objeción de conciencia de los ginecólogos para no practicarla.

Finalmente, con relación al diagnóstico genético preimplantacional, con independencia que la misma supone una clara manipulación del embrión, pues no hay que olvidar que sustraer a un embrión de 8 células una de ellas tiene para él consecuencias físicas negativas innegables, además, hay que tener también en cuenta que con ella se cosifica al ser humano, lo que es absolutamente contrario a su propia dignidad. Pero adicionalmente, no hay que olvidar que con esta práctica se pierde un elevado número de embriones, pues de los que se producen solamente se salvan de ser congelados o eliminados uno o dos. Por otra parte, es esta una técnica de trasfondo claramente eugenésico, por lo que pienso que sin duda los facultativos que deban practicarla podrían en conciencia oponerse a participar en ella.

Como antes se ha comentado, el derecho a la objeción de conciencia en España es una práctica amparada constitucionalmente, sin embargo, en Europa su situación legal no está tan definida. Por ello, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en un documento elaborado por la británica Christine McCafferty, ha pedido al Parlamento europeo que se establezca un “marco legal y procedimental completo y claro que regule la objeción de conciencia de los proveedores de servicios de salud”, a la vez que “un mecanismo eficaz de supervisión y reclamación”.

Sin embargo, en este documento se especifica que “en casos de urgencia o cuando no sea posible enviar a la mujer a servicios de salud”, el médico objetor de conciencia tendría la obligación de “proporcionar el tratamiento solicitado”, es decir de practicar el aborto, aunque esto vaya en contra de su conciencia moral. Además de lo anteriormente referido, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa expresa su preocupación por el elevado número de casos de objeción de conciencia que se podrían dar, lo que podría repercutir negativamente en el derecho de los ciudadanos, en este caso de las mujeres, a la salud. Finalmente, el documento invita a los 47 estados miembros del Consejo de Europa a “desarrollar regulaciones completas y claras de la objeción de conciencia”. El documento que comentamos será debatido en el pleno de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa en el próximo otoño. Como se ve, es este un problema que preocupa grandemente a los responsables de la sanidad europea, pero con la indefinición ética de defender por un lado el derecho a la objeción de conciencia de los sanitarios, pero por otro obligarles a practicar el aborto en determinadas circunstancias, aunque fueran objetores.

Justo Aznar
Director del Instituto de Ciencias de la Vida
Universidad Católica de Valencia.

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2. Objeción de conciencia.

Y en cuanto a lo que decís que todos los buenos vasallos están obligados a responder, yo os digo que esto no es cosa que concierna a la conciencia del fiel vasallo. Porque más obligado está a su conciencia y a su alma que a cosa de este mundo». Estas palabras de Tomás Moro ante el tribunal que le juzgaba son una buena muestra de la importancia que tiene el respetar la conciencia individual de los ciudadanos. Es más, uno de los logros del Estado constitucional democrático ha sido, ante la imposición de las monarquías absolutas del principio ‘cuius regio, eius religio’ (de tal religión -del Príncipe- tal religión -la del Estado), la de instaurar la primacía de los ciudadanos frente al Estado. La libertad de las conciencias y de religión son uno de los avances más importantes que caracterizan nuestras sociedades contemporáneas. En la búsqueda por parte de las sociedades occidentales de una pacífica convivencia de sus miembros, el reconocimiento de esta libertad es un hito. Es la afirmación, como verdad asumida por todos, de que no existen ‘derechos de la verdad’ sino el derecho de la persona a seguir la propia conciencia moral sin coerción por parte del Estado. Evidentemente esto tiene dos consecuencias. Por un lado, el Estado debe actuar de forma muy cuidadosa, diría escrupulosamente respetuosa, cuando tiene que regular dicho derecho en relación al bien público o, de lo contrario, el poder puede deslizarse hacia una forma laica de control moral y jurídico de las personas: integrismo laicista. Por otro lado, cualquier deterioro en el ejercicio de este derecho tiene que convertirse, para el gobernante, en una de las más importantes señales de que está perdiendo su neutralidad. Como dice J. Habermas, se está cayendo en la tentación de imponer «una generalización política de una concepción del mundo de tipo secular» que «no es compatible con la neutralidad ideológica del poder estatal». En síntesis, la salvaguarda de este derecho es una garantía inequívoca para preservar la neutralidad del Estado, el respeto de todos y de las minorías y, sobre todo, la posibilidad de dejar libre a la propia sociedad para formular y reformular su proyecto de convivencia.

Como consecuencia de las consideraciones anteriores, considero que proteger y apoyar el derecho de objeción de conciencia de los profesionales en general y de todos los sanitarios en particular es algo prioritario en nuestra sociedad. Aceptar plenamente la objeción de conciencia no es simplemente tolerar por parte de los estados determinadas conductas marginales. Tampoco es aceptar a regañadientes la existencia de un derecho y limitarlo todo lo posible desde el poder porque dificulta los proyectos de un determinado Gobierno. Es mucho más. Nunca la objeción de conciencia puede ser algo que moleste a quien ostenta el poder político, salvo que éste tenga como prioridad la imposición de determinados modos y estilos de entender la vida. Insisto: una de las conquistas de nuestras sociedades contemporáneas es haber descubierto que los derechos no los tienen las ideas sino las personas. Por lo tanto, la objeción de conciencia es algo muy positivo para cualquier sociedad, no sólo porque es una manifestación nuclear de la dignidad que tiene todo ser humano y como tal un derecho del mismo, sino también porque es una exigencia esencial de una verdadera sociedad democrática. Ningún ser humano puede ser forzado a obrar en contra de su conciencia ética. No existe sociedad democrática si se impone una mentalidad única desde el Estado. Como decía Atanasio de Alejandría en el lejano siglo IV, «la verdad no se predica con espadas y lanzas, ni por medio de soldados, sino con la persuasión y el consejo». Por esto es lógico que en la reciente resolución parlamentaria del Consejo de Europa se indique que «ninguna persona o institución será coaccionada, culpada o discriminada por negarse a realizar, autorizar, participar o asistir a la práctica de un aborto, eutanasia o cualquier acto que cause la muerte de un feto humano o un embrión por cualquier razón». Un mensaje bien claro para los que quieren implantar sus propuestas sociales forzando las conciencias a través de la ley. El camino no es cercenar un derecho arduamente conseguido, sino conjugarlo con la elección de determinadas prestaciones sanitarias admitidas por la ley. Puede ser difícil en ocasiones lograrlo, pero la preservación de la libertad de las conciencias no es un asunto individual sino una cuestión de interés social que el Estado debe amparar, proteger y promocional con generosidad. Cuando un Estado trata de restringir este derecho, está atacando al núcleo de la sociedad democrática y la pone en peligro de perder su propia identidad tan difícilmente alcanzada. El deterioro de ese derecho supondría un inicio de corrupción por el que la sociedad democrática se traicionaría a sí misma y empezaría a dejar de ser ella misma. (Luis Miguel Pastor.www.um.es/estudiosposgrado/2010-11/bioética).

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19.1.9 Doctrina católica y de otras confesiones sobre el aborto y el derecho a la vida. Declaraciones personales o institucionales. Doctrina sobre los niños muertos sin bautizar.

1. Por una cultura de la vida 
(Nota de los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida)

El domingo 25 de Marzo, muchas diócesis y asociaciones celebrarán el día de la Vida. Con esta ocasión los Obispos de la Subcomisión Episcopal para la Familia y Defensa de la Vida queremos dirigirnos a todos para ofrecer unos puntos de reflexión y para manifestar nuestro apoyo y aliento a esta celebración.

1. Ante la situación actual de España

La última Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española aprobó unas Orientaciones morales ante la situación actual de España, que querían ofrecer unos criterios para el discernimiento que hoy es necesario. En el terreno de la vida, nos encontramos en un momento preocupante de nuestra historia. Por un lado, los recientes cambios legislativos han llevado a que España tenga una de las legislaciones que menos protege la vida humana en el mundo entero. Por otro lado, desde las instituciones se promueve la promiscuidad sexual con la falsa esperanza de que el preservativo o el recurso a la “píldora del día después” permitirán una práctica “segura” del sexo. Pero al contrario de lo esperado, las enfermedades de transmisión sexual y los’ abortos siguen creciendo. No menor preocupación suscitan algunos temas que aparecen recurrentemente en los medios de comunicación que pueden llegar a anestesiar las conciencias.

En particular, diversos grupos de presión y muchos medios de comunicación promueven la regulación legal del aborto libre y de la eutanasia. Por ello, como Pastores del “Pueblo de la Vida” (Evangelium vitae, n. 78), tenemos que denunciar la extensión en nuestra sociedad de una verdadera “cultura de la muerte”, una visión del hombre que deja sin fundamento sus derechos fundamentales y diluye en la conciencia social el valor de la vida y la dignidad de la persona. Nos encontramos ante un verdadero “desafío cultural”, un cambio sin precedentes en el corazón y la conciencia de nuestras familias y de la sociedad. Este desafío requiere una respuesta a distintos niveles.

2. Ayudar eficazmente a las madres.

La primera acción de promoción de una cultura de la vida es la atención a las situaciones donde la vida de una persona está en peligro. No basta que animemos a una mujer a que se sobreponga a las presiones que la empujan al aborto si no le ofrecemos los medios para ello. Por eso es imprescindible el precioso servicio que tantas asociaciones ofrecen a las madres embarazadas para que puedan llevar adelante su embarazo. Queremos agradecer a todos su trabajo en este campo, a la vez que los alentamos para que perseveren a pesar de tantas dificultades.

En este terreno asistencia! tenemos también que felicitarnos por iniciativas como Red Madre, que permite una coordinación y sostenimiento institucional de la ayuda a la mujer embarazada. Nuestra sociedad está tomando conciencia de que muchas veces el aborto se produce porque la mujer se encuentra sola ante una fuerte presión que la empuja al aborto. La sociedad tiene la responsabilidad de ofrecer a estas mujeres la posibilidad de elegir que su hijo llegue a nacer. Por eso, un solo aborto es un enorme fracaso de nuestra sociedad.

3. Necesidad de conversión para generar una cultura de la vida.

Siendo insustituible la acción asistencia!, no basta esta acción para dar respuesta al desafío cultural al que nos enfrentamos. Es necesario, sobre todo, fomentar entre los propios católicos una experiencia de fe, es decir, del reconocimiento de la presencia de Cristo entre nosotros, verdadera y fiel. Tan verdadera y fiel que pueda determinar todas las dimensiones de nuestra vida, como para que haga resplandecer en nosotros el amor a la propia vida y la gratitud por ella, y como para suscitar en nosotros la voluntad de ayudar y sostener siempre el amor a la vida de los demás, tratando de hacerlo posible con nuestro testimonio del amor de Cristo y con nuestro afecto. Llamar a esta experiencia de fe es llamar a la conversión. Todos contribuimos a la cultura de la muerte cuando nos sometemos a la mentalidad consumista, cuando hacemos del poder, del dinero, del estatus o del éxito social, los criterios que rigen el valor de la vida humana. Por eso, la conversión es siempre la primera responsabilidad de los católicos en relación con la vida. La primera, y la única verdaderamente indispensable, verdaderamente insustituible, si en verdad se ama la vida. En realidad, sólo un sujeto social -un pueblo- agradecido por la experiencia de la redención de Cristo puede expresar con verdad y generar una auténtica cultura de la vida.

Luego, pero sólo en un segundo momento, es necesaria también la presencia de intelectuales que propongan una cultura de la vida, que sean capaces de generar una argumentación adecuada a nuestro tiempo y que pueda iluminar la conciencia social. Personas públicas que se comprometan por la causa de la vida. Instituciones académicas, universitarias y culturales que promuevan en nuestra sociedad el valor de la vida. A las instituciones católicas y no católicas que trabajan por defender la vida, les queremos manifestar nuestro apoyo y aliento a su dura tarea. Esperamos que su común servicio a la vida sea capaz de generar una unidad de acción y un espíritu de comunión. Esta unidad será un testimonio convincente para la sociedad y también la garantía de un trabajo más fecundo.

4. Necesidad de incidir en las leyes y las políticas sociales.

Una cultura de la vida, si es verdadera y no sólo un eslogan ideológico, incidirá necesariamente en la política. Un pueblo que ama la vida actúa sobre los partidos políticos que han de representarle para que propongan en sus planes electorales y luego desarrollen una legislación donde el valor de la vida sea protegido y promovido.

En el campo del aborto y de la reproducción asistida, tenemos en España unas leyes que atentan contra la vida, y que por tanto tienen que ser abolidas.

Pero también debemos tomar conciencia de que si las autoridades sanitarias velaran por el cumplimiento de la ley y de las condiciones en que el aborto está despenalizado, no es temerario suponer que el número de abortos en España se reduciría drásticamente. Por ello, a la vez que pedimos a la sociedad y a los políticos la abolición de los supuestos en los que el aborto está despenalizado, porque es una ley gravemente injusta, instamos a las instituciones sanitarias a que persigan estos abusos. Es una grave responsabilidad de las autoridades.

5. La gravísima amenaza de la eutanasia.

Una de las cuestiones que vemos con mayor preocupación es la campaña que, desde diversos ámbitos, se realiza para promover la aceptación social de la eutanasia. La metodología es la que se empleó en la legalización del divorcio: se presentan casos dramáticos para que el sentimiento, aparentemente “bueno” y “piadoso” de “ayudar” al enfermo que sufre, se imponga al recto juicio. Es, pues, una manipulación que no por sutil es menos real. Estos últimos días lo hemos vivido con mayor intensidad por el desgraciado caso de todos conocido.

Además de denunciar estos hechos como moralmente inaceptables, queremos recordar a la sociedad que una cosa es el suicidio asistido y otra la eutanasia. La práctica legalmente consentida de la eutanasia consiste en que una persona da muerte a otra. Basta que miremos a países cercanos, como Holanda, para comprender lo que esto supone y a dónde llega la sociedad en esta pendiente resbaladiza. Por otra parte, si consideramos la situación de la práctica del aborto en España, es clara la falacia de los que abogan por una despenalización de la eutanasia en determinados supuestos y con unas rigurosas condiciones.

¿Cómo pueden garantizar que para la eutanasia se cumplirán esas condiciones que en el aborto se ignoran? Nuestra sociedad está a tiempo de abandonar el camino que la lleva a la práctica de la eutanasia. Para ello tenemos que trabajar con empeño y confianza, sin olvidar que en esto los políticos tienen una singular responsabilidad.

En primer lugar, tenemos que ofrecer nuestro apoyo, compañía, y los medios médicos lícitos para aliviar el dolor y sufrimiento de los enfermos cuya vida sufre un grave deterioro. A la vez que les descubrimos el valor de su sufrimiento unido a la Cruz de Cristo, tenemos que sostenerles en su lucha contra la tentación de la desesperación o el suicidio y aliviar su sufrimiento con los medios que la actual medicina paliativa nos ofrece.

Hay que generar una cultura de la dignidad de la persona enferma y del valor de su vida, que despierte en nuestra en nuestra sociedad la conciencia de la inmoralidad de la eutanasia. Para ello la Declaración de la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal Española titulada La eutanasia es inmoral y antisocial puede ser un instrumento útil.

6. Una acción decidida a favor de la vida.

Todos tenemos la responsabilidad de promover la vida, cada uno en la medida de sus posibilidades, para evitar la extensión en nuestra sociedad de la cultura de la muerte y de leyes antivida.

La verdad del evangelio exige la coherencia de los católicos en todas las dimensiones de la vida, y también en la vida pública. Es cierto que la primera y más directa responsabilidad respecto de las leyes es de los políticos que las promueven, pero los ciudadanos tenemos la responsabilidad de no respaldar a quienes promueven leyes que atentan, de un modo u otro, contra el valor sagrado de la vida. El bien de la sociedad requiere que cada uno asuma más seriamente su propia responsabilidad, también el conjunto de los cristianos como pueblo, en la construcción de un futuro más humano.

Terminamos recordando unas palabras de las Orientaciones morales aprobadas recientemente, para que nos iluminen en nuestra responsabilidad y en la promoción decidida de una cultura de la vida:

«En consecuencia, los católicos y los ciudadanos que quieran actuar responsablemente, antes de apoyar con su voto una u otra propuesta, han de valorar las distintas ofertas políticas, teniendo en cuenta el aprecio que cada partido, cada programa y cada dirigente otorga a la dimensión moral de la vida y a la justificación moral de sus propuestas y programas. La calidad y exigencia moral de los ciudadanos en el ejercicio de su voto es el mejor medio para mantener el vigor y la autenticidad de las instituciones democráticas. “Es preciso afrontar -señala el Papa- con determinación y claridad de propósitos, el peligro de opciones políticas y legislativas que contradicen valores fundamentales y principios antropológicos y éticos arraigados en la naturaleza del ser humano, en particular con respecto a la defensa de la vida humana en todas sus etapas, desde la concepción hasta la muerte natural, y a la promoción de la familia fundada en el matrimonio, evitando introducir en el ordenamiento público otras formas de unión que contribuirían a desestabilizarla, oscureciendo su carácter peculiar y su insustituible función social” (Orientaciones morales ante la situación actual de España, n. 56).

Dios quiera que este tiempo de cuaresma, tiempo de renovación y de conversión, nos ayude a renovar nuestro compromiso por la vida y a convertirnos a la vida. Que la Virgen María, que en el misterio de la Encarnación acogió en su seno al que es la Vida, Jesucristo, nos sostenga en este camino cuaresmal que conduce a la Pascua, fiesta de la Vida. Recibid nuestra más afectuosa bendición. Los Obispos de la Subcomisión Episcopal de Familia y Vida.  Mons. Julián Barrio Barrio, (Presidente de la CEAS).  Mons. Juan Antonio Reig Pla, (Presidente de la Subcomisión para la Familia  y   Defensa  de  la    Vida). Mons. Francisco Gil Hollín.  Mons.  Javier  Martínez  Fernández. Mons.  Vicente  Juan Segura. Madrid, 19-III-2007.

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2.  La “Declaración de Manhatan”.

La declaración de Manhatan  ha sido propuesta para defender la vida, el matrimonio, la libertad religiosa, y la objeción de conciencia, conjuntamente —cosa rara— por exponentes de primerísimo plano de la Iglesia Católica, de las Iglesias Ortodoxas, de la Comunión Anglicana y de las Comunidades Evangélicas de los Estados Unidos.

Entre los líderes religiosos que han presentado la declaración, el  viernes 20 de noviembre, en el National Press Club de Washington, estaban el arzobispo de Filadelfia, el cardenal Justin Rigali, el arzobispo de Washington, Donaid W. Wueri, y el obispo de Denver, Charles J. Chapul (Juan José García Noblezas. Scriptor.org).

Texto abreviado de la Declaración
Manhattan Declaration Executive Summary
20 de noviembre de 2009

Los cristianos, cuando han dado vida por los más altos ideales de la propia fe, han defendido al débil y al vulnerable y han trabajado incansablemente para proteger y reforzar las instituciones vitales de la sociedad civil, comenzando por la familia.
Somos cristianos ortodoxos, católicos y evangélicos que se han unido en esta hora para reafirmar verdades fundamentales sobre la justicia y el bien común, y para hacer un llamado a nuestros conciudadanos, creyentes o no creyentes, para que se unan a nosotros en la defensa que hacemos de ellos. Estas verdades son: (1) la sacralidad de la vida humana, (2) la dignidad del matrimonio como unión conyugal del esposo y la esposa, y (3) los derechos de conciencia y libertad religiosa.

Contenido del acuerdo       

En la medida que estas verdades son fundamentales para la dignidad  humana y el bienestar de la sociedad, son inviolables y no negociables.

Dado que están sometidas cada vez más al ataque de poderosas fuerzas en nuestra cultura, hoy nos sentimos en el deber de alzar nuestra voz en su defensa, y de comprometernos en rendirles honor, sin importar las presiones que nos sobrevengan sobre nosotros y nuestras instituciones  para que las abandonemos o que cedamos respecto a ellas. Hacemos este compromiso no como partidarios de un grupo político, sino como seguidores de Jesucristo, el Señor crucificado y resucitado, que es el Camino, la Verdad y la Vida.

Vida humana

Las vidas de los no nacidos, de los discapacitados y de los ancianos están cada vez más amenazadas. Mientras la opinión pública se ha movido en una dirección ‘pro-life’, fuerzas poderosas y decididas están trabajando para extender el aborto, la investigación que destruye embriones, el suicidio asistido y la eutanasia.

A pesar de que la protección del débil y vulnerable es la primera obligación del gobierno, hoy su poder está frecuentemente alistado en la  causa de promover lo que el Papa Juan Pablo II llamó “la cultura de muerte”. Nos esforzamos en trabajar incesantemente por la igual protección de todo ser humano inocente en cualquier etapa de desarrollo y en cualquier condición. Rechazaremos el permitirnos a nosotros o a nuestras instituciones el involucrarnos en la eliminación de una vida humana, y daremos nuestro apoyo de todas las formas posibles a aquellos que, en conciencia, hagan lo mismo.

Matrimonio

La institución del matrimonio, ya herido por la promiscuidad, la infidelidad y el divorcio, está en riesgo de ser redefinido, y por lo tanto,  trastornado. El matrimonio es la institución originaria y más importante para sostener la salud, la educación y el bienestar de todos. Donde el matrimonio es erosionado, surgen las patologías sociales. El impulso de redefinir el matrimonio es un síntoma, más que la causa, de la erosión de la cultura del matrimonio. Ello refleja que ya no se entiende el significado del matrimonio como incorporado en nuestras leyes civiles así como en nuestras tradiciones religiosas.

Es decisivo que ese impulso sea resistido, ya que ceder al mismo significaría abandonar la posibilidad de restaurar una justa concepción del  matrimonio, y con ello, la esperanza de una saludable cultura del mismo. Pondrá en su lugar la falsa y destructiva creencia de que el matrimonio es lo mismo que una aventura sentimental y otras satisfacciones para personas adultas, y no por su naturaleza intrínseca, con el único carácter y valor de acto y relación cuyo significado está dado por su capacidad de generar, promover y proteger la vida. El matrimonio no es una “construcción social”, sino más bien una realidad objetiva: la unión pactada ente esposo y esposa, que es deber de la ley reconocer, honorar y proteger.

Libertad religiosa

La libertad de religión y los derechos de conciencia están gravemente en  peligro. La amenaza a estos principios fundamentales de justicia es evidente en los esfuerzos por debilitar o eliminar la objeción de conciencia para los profesionales y las instituciones de la salud, y en las disposiciones antidiscriminatorias que son usadas como armas para forzar a las instituciones religiosas, de caridad, negocios, y proveedores de servicios el aceptar (y hasta facilitar) actividades y relaciones que juzgan inmorales, o que van más allá del negocio.

Los ataques a la libertad religiosa son serias amenazas no sólo para los individuos, sino también para las instituciones de la sociedad civil  incluyendo a las familias, caridades y comunidades religiosas. La salud y bienestar de esas instituciones ofrecen un indispensable amortiguador contra el prepotente poder de gobierno y es esencial para el florecimiento de cualquier otra institución —incluyendo el mismo gobierno— de la que la sociedad depende.

Leyes, injustas

Como cristianos, creemos en la ley y respetamos la autoridad de los  gobernantes terrenos. Consideramos un privilegio especial el vivir en una sociedad democrática donde las exigencias morales de la ley son aún más fuertes en nosotros en virtud de los derechos de todos los ciudadanos a participar en el proceso político. Pero también en un régimen democrático, las leyes pueden ser injustas. Y desde el inicio, nuestra fe nos ha enseñado que la desobediencia civil es necesaria frente a leyes gravemente injustas o leyes que pretenden que hagamos lo que es injusto o inmoral. Tales leyes carecen del poder vinculante en conciencia porque ellas no pueden reivindicar ninguna autoridad más allá de la mera voluntad humana.

Por lo tanto, ha de saberse que no daremos nuestro consentimiento a ninguna disposición legal que nos obligue a nosotros o a las instituciones  que dirigimos a participar en o facilitar abortos, investigaciones que destruyen embriones, suicidio asistido, eutanasia, o cualquier otro acto que viole el principio de la profunda, inherente e igual dignidad de todo y cada uno de los miembros de la familia humana.

Además, ha de saberse que no nos inclinaremos ante ninguna regla que nos obligue a bendecir asociaciones sexuales inmorales, a tratarlas como matrimonios o sus equivalentes, o que nos impida proclamar la verdad, como la conocemos, sobre la moralidad, el matrimonio y la familia.

Además, ha de saberse que no nos dejaremos reducir al silencio o a la aceptación sumisa o a la violación de nuestras conciencias por ningún  poder en la tierra, sea este cultural o político, sin importar las consecuencias que esto pueda tener para nosotros”.

Daremos al César lo que es del César, en todo y con generosidad. Pero bajo ninguna circunstancia le daremos al César lo que es de Dios.

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3. Discurso del Santo Padre Benedicto XVI a los participantes en la Asamblea General de la Academia Pontificia para la Vida.

Sábado 13 de febrero de 2010

Queridos hermanos en el episcopado y en el sacerdocio,
ilustres miembros de la Pontificia Academia Pro Vita,
estimadas señoras y señores:

Me alegra acogeros y saludaros cordialmente con ocasión de la asamblea general de la Academia Pontificia para la Vida, llamada a reflexionar sobre temas concernientes a la relación entre bioética y ley moral y natural, que se presentan cada vez con mayor relevancia en el contexto actual dados los constantes desarrollos en ese ámbito científico. Dirijo un especial saludo a monseñor Rino Fisichella, presidente de esta Academia, agradeciéndole las amables palabras que ha querido dirigirme en nombre de los presentes. Deseo igualmente extender mi gratitud personal a cada uno de vosotros por vuestro precioso e insustituible compromiso a favor de la vida, en los diversos contextos de procedencia.

La problemática relativa al tema de la bioética permite verificar hasta qué punto las cuestiones que abarca sitúan en primer plano la cuestión  antropológica. Como afirmo en mi última carta encíclica Caritas in Veritatate: “En la actualidad, la bioética es un campo prioritario y crucial en la lucha cultural entre el absolutismo de la técnica y la responsabilidad moral, y en el que está en juego la posibilidad de un desarrollo humano e integral. Éste es un ámbito muy delicado y decisivo, donde se plantea con toda su fuerza dramática la cuestión fundamental: si el hombre es un producto de sí mismo o si depende de Dios. Los descubrimientos científicos en este campo y las posibilidades de una intervención técnica han crecido tanto que parecen imponer la elección entre estos dos tipos de razón: una razón abierta a la trascendencia o una razón encerrada en la inmanencia” (n. 74).  Ante semejantes cuestiones, que afectan de manera tan decisiva a la vida humana en su perenne tensión entre inmanencia y trascendencia, y que tienen gran relevancia para la cultura de las futuras generaciones, es necesario hacer realidad un proyecto pedagógico integral que permita afrontar estas temáticas en una visión positiva, equilibrada y constructiva, sobre todo en la relación entre la fe y la razón.

Las cuestiones de bioética frecuentemente sitúan en primer plano la referencia a la dignidad de la persona, un principio fundamental que la fe en Jesucristo crucificado y resucitado ha defendido desde siempre, sobre todo cuando no se respeta en relación a los sujetos más sencillos e indefensos: Dios ama a cada ser humano de manera única y profunda. También la bioética, como toda disciplina, necesita de una referencia capaz de garantizar una lectura coherente de las cuestiones éticas que, inevitablemente, surgen frente a posibles conflictos interpretativos. En tal espacio se abre la remisión normativa a la ley moral natural. El reconocimiento de la dignidad humana, en efecto, como derecho inalienable halla su fundamento primero en esa ley no escrita por mano de hombre, sino inscrita por Dios Creador en el corazón del hombre, que cada ordenamiento jurídico está llamado a reconocer como inviolable y cada persona debe respetar y promover (cf. Catecismo de la Iglesia católica, nn. 1954-1960).  Sin el principio fundador de la dignidad humana sería arduo hallar una fuente para los derechos de la persona e imposible alcanzar un juicio ético respecto a las conquistas de la ciencia que intervienen directamente en la vida humana. Es necesario, por lo tanto, repetir con firmeza que no existe una comprensión de la dignidad humana ligada sólo a elementos extremos como el progreso de la ciencia, la gradualidad en la formación de la vida humana o el pietismo fácil ante situaciones límite. Cuando se invoca el respeto por la dignidad de la persona es fundamental que sea pleno, total y sin sujeciones, excepto las de reconocer que se está siempre ante una vida humana. Cierto: la vida humana conoce un desarrollo propio y el horizonte de investigación de la ciencia y de la bioética está abierto, pero es necesario subrayar que cuando se trata de ámbitos relativos al ser humano, los científicos jamás pueden pensar que tienen entre manos sólo materia inanimada y manipulable. De hecho, desde el primer instante, la vida del hombre se caracteriza por ser vida humana y por esto siempre portadora de dignidad, en todo lugar y a pesar de todo (cf. Congregación para la Doctrina de la Fe, instrucción Dignitas Personae sobre algunas cuestiones de bioética, n. 5).  De otra forma, estaríamos siempre en presencia del peligro de un uso instrumental de la ciencia, con la inevitable consecuencia de caer fácilmente en el arbitrio, en la discriminación y en el interés económico del más fuerte.

Conjugar bioética y ley moral natural permite verificar de la mejor manera la referencia necesaria e insuprimible a la dignidad que la vida humana posee intrínsecamente desde su primer instante hasta su fin natural.         En cambio, en el contexto actual, aun emergiendo cada vez con mayor insistencia la justa llamada a los derechos que garantizan la dignidad de la persona, se percibe que no siempre se reconocen esos derechos a la vida humana en su desarrollo natural y en los momentos de mayor debilidad. Una contradicción así evidencia el compromiso que hay que asumir en los diversos ámbitos de la sociedad y de la cultura para que la vida humana sea reconocida siempre como sujeto inalienable de derecho y nunca como objeto sometido al arbitrio del más fuerte. La historia ha demostrado cuan peligroso y deletéreo puede ser un Estado que proceda a legislar sobre cuestiones que afectan a la persona y a la sociedad pretendiendo ser él mismo fuente y principio de la ética. Sin principios universales que permitan verificar un denominador común para toda la humanidad, no hay que subestimar en absoluto el riesgo de una deriva relativista a nivel legislativo (cf. Catecismo de la Iglesia católica, n. 1959). La ley moral natural, fuerte en su propio carácter universal, permite evitar tal peligro y sobre todo ofrece al legislador la garantía de un auténtico respeto tanto de la persona como de todo el orden creado. Aquella se sitúa como fuente catalizadora de consenso entre personas de culturas y religiones distintas y permite avanzar más allá de las diferencias, porque afirma la existencia de un orden impreso en la naturaleza por el Creador y reconocido como instancia de verdadero juicio ético racional para perseguir el bien y evitar el mal. La ley moral natural “pertenece al gran patrimonio de la sabiduría humana, que la Revelación, con su luz, ha contribuido a purificar y a desarrollar ulteriormente” (cf. Juan Pablo II, Discurso a la plenaria de la Congregación para la doctrina de la fe, 6 de febrero de 2004).

Ilustres miembros de la Academia Pontificia para la Vida, en el contexto  actual vuestro compromiso se presenta cada vez más delicado y difícil, pero la creciente sensibilidad ante la vida humana anima a proseguir con impulso cada vez mayor y con valentía en este importante servicio a la vida y a la educación en los valores evangélicos de las futuras generaciones. Os deseo a todos que continuéis en el estudio y la investigación, a fin de que la obra de promoción y de defensa de la vida sea cada vez más eficaz y fecunda. Os acompaño con la bendición apostólica, que de buen grado extiendo a cuantos comparten con vosotros este compromiso cotidiano.

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4. Por la vida naciente.

Si al final del siglo XX la Iglesia «no podía callar ante los abusos sociales, entonces existentes, menos aún puede callar hoy, cuando alas injusticias sociales del pasado, tristemente no superadas todavía, se añaden en tantas partes del mundo injusticias y opresiones incluso más graves, considerándolas tal vez como elementos de progreso de cara a la organización del nuevo orden mundial» (Juan Pablo II). Sin duda, la injusticia y la opresión más grave que corroe y destruye el momento presente es esa gran multitud de seres humanos débiles, inocentes e indefensos que está siendo aplastada en su derecho humano fundamental e inalienable a la vida.

El desafío que tenemos todos, hombres y mujeres de hoy, es urgente y arduo. Sólo la cooperación concorde de cuantos creen en el valor de la vida, lo protegen y defienden, podrá evitar una derrota del hombre y de nuestra civilización de consecuencias imprevisibles.

Como el Papa Juan Pablo II recordó tantísimas veces a la humanidad entera, una de las causas mas decisivas en la que se va a jugar -ya se está jugando- el futuro de la humanidad y la salvación del hombre, en el siglo XXI y en el Tercer Milenio de nuestra era, va a ser -está siendo- la causa de la vida. El siglo XX fue el siglo de las grandes guerras, de las más terribles guerras de toda la historia humana. Desde la perspectiva de la fe católica, pero también desde la misma razón, habría que añadir, que el siglo XX es el periodo histórico en el que el valor de la vida se ha visto más universalmente amenazado y más abiertamente puesto en cuestión.

Nuevas y gravísimas amenazas se ciernen sobre la vida y la dignidad de las personas. La vida de los no nacidos, de los enfermos terminales, de los ancianos, de los discapacitados, de los disminuidos de todo tipo, se encuentra cada vez más desamparada no sólo por leyes vigentes o en trance de formularse, sino también por las costumbres y estilos de vida en boga en la sociedad actual. Parece que se trata de vidas humanas de inferior valor y menos dignas de protección jurídica y social que las de los sanos, fuertes y  autosuficientes en lo físico, lo psíquico y lo económico-social. Es evidente que gana terreno lo que Juan Pablo II calificó como «cultura de la muerte». Los que tenemos la firme convicción de nuestra llamada a la vida, los que queremos al hombre y apostamos por él, su grandeza y dignidad, tenemos ahí un grandísimo desafío ante el que no podemos desalentamos: no cejaremos jamás en la defensa de este hombre amenazado. Si hoy, con razón, nos avergonzamos de la esclavitud legal de otros tiempos, no tardará en llegar un día -no está lejano- en que nos avergoncemos y arrepintamos de esta cultura y legislaciones permisivas de muerte también legalmente establecidas, y de manera singular nos arrepentiremos y avergonzaremos de los millones de abortos anuales amparados por leyes antihumanas y, portante, antisociales, o de otras prácticas antivida amparadas por leyes igualmente antihumanas y antisociales.

Tenemos el gran desafío de crear una conciencia más profunda y arraigada del don maravilloso de la vida y, consecuentemente, de una cultura de la vida. Hay que ayudar a formar la conciencia, amordazada por las presiones, agresiones y las manipulaciones de una cultura de la muerte. En esta lucha se juega buena parte del futuro de la humanidad. Será, a la vez, el test que medirá el grado y espesor de la verdadera calidad humana. Son grandes los retos, cierto; pero son muy grandes, aún mayores, y con horizontes mucho más amplios, las esperanzas. Para nosotros, los cristianos, con el tiempo de Adviento, que comienza el domingo próximo, se abre la gran esperanza, que llega a los hombres con el nacimiento de Quien es la vida y trae vida a los hombres. Con esta esperanza, el sábado próximo por la tarde, se elevará hasta el cielo una plegaria universal por la vida humana naciente. Desde todas las iglesias y parroquias se elevará una plegaria a favor de la vida naciente hasta el Dios de la vida, Dueño único déla vida, que regala la vida y quiere que el hombre viva, y cuya gloria es que el hombre viva. El Papa mismo, en las primeras vísperas del primer domingo de Adviento, en la basílica de San Pedro en Roma, presidirá esta plegaria a favor de la vida humana naciente con todos los que llenemos a su lado este centro de la cristiandad. Con él, en todas las partes, nos uniremos todos en la oración común por la vida humana naciente. La Iglesia no tiene otras armas ni otros poderes que la fuerza de Dios. Por eso, llenos de confianza, pedimos esta ayuda a favor de la vida humana naciente, por eso esta plegaria que se elevará a Dios desde todos los rincones de la tierra, en espera de Quien ha venido a nosotros, en Belén, y se ha hecho niño para que todos tengamos vida. Esta vigilia de oración nos acompañará la Santísima Virgen María, Madre de la vida, cuya intercesión invocaremos a favor de toda vida naciente. ¡No podemos faltar, si amamos la vida! Busquemos el templo que mejor nos acomode para esta oración (Cardenal Antonio Cañizares. La Razón 24-XI-2010).

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19.1.10 Declaraciones y actitudes de personas o entidades sobre el aborto. Asociaciones.

1. Día de la vida.

A principios del pasado mes de noviembre se celebró en Madrid el “I Congreso Internacional Próvida”. Entre las diversas conclusiones del mismo, una de las más significativas fue instaurar a nivel internacional un “Día por la Vida”, y se eligió la fecha del 25 de marzo como la idónea para celebrarlo. A dicha propuesta se adhirieron la gran mayoría de los países iberoamericanos, algunos europeos y por supuesto España.

En nuestro país, hasta ahora, tanto la Iglesia Católica, como las diversas asociaciones Provida, y otras, que también incluyen en sus objetivos la defensa de la vida humana, lo celebraban por separado y en fechas distintas. Desde este momento se celebrará conjuntamente el 25 de Marzo. Un esfuerzo unificador que sin duda contribuirá a que la voz provida se oiga en nuestro país con mayor fuerza.

Pero ¿qué se pretende con esta celebración?. Pues sencillamente defender la vida en cualquier etapa de su desarrollo, pues una primera e ineludible cuestión es dejar bien establecido, que la lucha por defenderla no se agota en la lucha contra el aborto. La vida humana se inicia con la fecundación y termina con la muerte natural, y cualquier ataque en cualquiera de sus etapas de desarrollo merece la más enérgica repulsa.

Sin embargo, parece que la lucha por la vida se ha centrado en la defensa de la vida intrauterina, y esto, probablemente por dos razones: primera, porque no siempre la vida en esta etapa es defendida con la energía con que se defiende la vida adulta, y segunda, y más importante, porque el no nacido es el ser humano más indefenso, el más débil, y por tanto el que más ayuda requiere.

No cabe ninguna duda, y esto conviene recordarlo permanentemente, que la etapa de la vida de los seres humanos en que ésta está más atacada, es en el periodo prenatal, y muy especialmente en el que va desde la fecundación hasta la implantación del embrión, es decir en sus primeros días de vida. Así vemos que el embrión temprano, utilizado como material de experimentación, está en el centro de la gran mayoría de las investigaciones biomédicas que se realizan para conocer mejor los mecanismos que regulan su desarrollo, experimentaciones que normalmente requieren su destrucción; es él también de quien se obtienen las tan debatidas células madre embrionarias, lo que, así mismo, implica terminar con la vida del embrión que las dona; igualmente es el que se congela, cuando se considera material biológico excedente de las prácticas de reproducción asistida; también es el que se deshecha cuando, en estas prácticas, se fecundan más óvulos de los necesarios; al igual que es el que se destruye, en la denominada reducción embrionaria, que se practica cuando se producen embarazos múltiples, como se sabe peligrosos para la madre y los fetos, reducción embrionaria que sencillamente consiste en terminar con la vida de varios de esos fetos para dejar que uno o dos solamente prosigan su andadura vital, y todo ello realizado para buscar una mayor eficiencia en las técnicas de fecundaciones in vitro; es sobre todo el embrión que se elimina cuando no se permite su implantación, como consecuencia de la utilización de métodos contraceptivos que actúan por mecanismo abortivo, entre ellos, especialmente el dispositivo intrauterino; y finalmente, también es aquel al que se le interrumpe su vida, como consecuencia de la utilización de la denominada píldora del día después, pues está bien demostrado que ésta actúa, en la mayoría de las veces, por un mecanismo antiimplantatorio, es decir abortivo.

Todas estas circunstancias hacen que cada año se pierdan millones de vidas humanas de pocos días de vida, con la complicidad silenciosa, muchas veces vergonzante, de la gran mayoría de la sociedad. ¡Y son vidas como las nuestras!. La única diferencia es que el horror de esta destrucción permanece oculto a los ojos de la sociedad por el velo natural del vientre de sus madres.

Si ya Julián Marías afirmaba que el mayor mal del siglo XX era el aborto, ¿qué podríamos decir, si a los 40 o 50 millones de vidas humanas que se pierden cada año por esta causa, se añaden las decenas de millones destruidas prematuramente por las razones anteriormente comentadas?

Por tanto, el objetivo del “Día de la Vida”, es recordar a la sociedad, y sobretodo a cada uno de nosotros en particular, el horror que supone este holocausto de vidas humanas, sobre el cual parece como si quisiéramos pasar como sobre ascuas, para que nuestras conciencias no nos llamen la atención sobre lo que significa. En ocasiones da la impresión de que el aborto haya desaparecido de nuestra sociedad. Como si las más de 70.000 vidas humanas destruidas en nuestro país el pasado año por esta causa no hubieran existido nunca; como si la sociedad debiera asentir silenciosa a un hecho que ya da como normal, y sobre el que no es políticamente correcto hablar, cuando en realidad es la primera causa de muerte en nuestro país. Sería bueno que la conmemoración de este “Día de la Vida” fuera el punto de partida para que este holocausto termine, para que la vida sea defendida en nuestra sociedad desde su concepción hasta su muerte natural, aunque de la eutanasia no hemos hablado, pero me temo que pronto tendremos que hacerlo

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2. Defensa de la vida.

Justo Aznar es un hombre que  se reafirma en sus valores frente a la moda imperante de una política de la muerte. Afirma que el derecho a la vida es inherente a la persona y está por encima de cualquier Parlamento del mundo. Piensa que el aborto es tan atroz que si la gente viera uno con sus propios ojos no haría falta una entrevista como ésta.

¿Por qué razón Provida Valencia se opone al aborto cuando la sociedad lo concibe como un éxito de los derechos civiles?

Nos estamos habituando a ver el aborto como normal cuando  sigue teniendo la misma gravedad de toda la vida. Con cada aborto se destruye una vida humana. Si la gente pudiese ver lo que es un aborto no haría falta una entrevista como ésta. No hay ninguna razón que justifique destruir una vida humana para conseguir cualquier objetivo, sea político, económico o social. La vida humana está por encima de todo ello, y por eso en Provida luchamos contra el aborto, aunque esté socialmente aceptado. Pero recordemos que el aborto no está legalizado sino que es un delito que está despenalizado en algunos casos.

Ustedes sostienen que la píldora del día después no es un anticonceptivo sino un método abortivo.

Esto no es una opinión de Provida sino una constatación científica. La píldora no evita que se forme el embrión sino que, en gran parte de los casos, que actúa cuando el embrión está formado. Impide que se cree un tejido adecuado en la matriz para impedir que el embrión, cuando llega el día 7 u 8 de su vida, pueda iniciar su implantación para consolidarla el día 14. Los medios que hacen esto acaban con una vida humana.

¿Y qué hay de la eutanasia?.

Si el embrión es el más débil de los débiles entre los humanos, el segundo en debilidad es el enfermo terminal. La eutanasia no es muerte digna, es matar. La vida es un valor superior a la autonomía de uno mismo. Hace poco un islamista estaba en huelga de hambre y el juez  dictaminó que había que alimentarlo, aunque fuera contra su voluntad.  Cuando una persona quiere arrojarse desde un balcón para suicidarse, los bomberos acuden a rescatarlo. Si un señor ha tomado una cantidad importante de somníferos y llega a Urgencias de un hospital, el médico no dice “si ha tomado pastillas es porque quiere matarse. Dejémoslo morir”. El derecho a la vida pesa más que las decisiones personales. La eutanasia es inmoral, entre otras cosas porque pide a una tercera persona, el médico, que mate.

¿Se venden falsas esperanzas con las células madre embrionarias?

Le puedo asegurar taxativamente que con células madre embrionarias nunca se ha curado a nadie. En el registro de ensayos clínicos de Estados Unidos figuran 1.268 ensayos clínicos con células madre adultas. No hay ni uno solo con células madre embrionarias porque, además  de no ser ético, en una gran parte  de los casos en que estas células se trasplantan, producen tumores. Además tendríamos que clonar a un ser humano para obtener  las células madre embrionarias útiles para tratar a un paciente concreto, y no parece que se pueda calificar a la clonación humana como una acción moral. Tenemos un largo recorrido  con las células madre adultas. No es justificable usar células madre embrionarias. Tienen indudable valor a nivel experimental,  pero decir que van a servir para curar a un enfermo es  mentir.

Desde que se despenalizó el aborto en España, se han producido más de un millón de abortos legales. Esta plaga ¿ solo se detendrá el día que este tema no dé votos?

No es fácilmente comprensible porqué la izquierda hace bandera del aborto. Lo suyo debería ser más la defensa de los servicios públicos, la igualdad social y la redistribución de la riqueza. La derecha ha asumido hasta un cierto punto la defensa  de la vida humana, pero tiene defectos con respecto a la justicia social. Pero acabar  con la vida humana no es de izquierdas ni de derechas. Es un homicidio. No sé si habrá algún político  con suficiente coraje como para anteponer  sus convicciones morales aún a costa de sacrificar votos. La izquierda quiere ampliar el aborto y la derecha quiere dejarlo como está, pues no tiene el coraje moral  para retrotraer todo y derogar la ley del  aborto. Ninguna de las dos tendencias políticas tiene  suficiente valor para defender la vida humana.

¿Algún personaje famoso ha confesado que su madre quisiera abortarlo?

No sabría decirle. Pero si se que ha habido muchas personas que han estado a favor del aborto y luego se han arrepentido. De hecho, la mujer que hizo posible en Estados Unidos que los tribunales aprobaran el aborto, se arrepintió después y ha manifestado públicamente que a ella la manipularon los grupos feministas. El doctor Nathanson ha sido el ginecólogo que más abortos ha realizado en el mundo y hoy es uno de los mayores defensores de la vida.

¿Cómo es un aborto?

Normalmente se introduce un sistema de aspiración en el útero y se extrae el feto. A veces se introduce una cucharilla y destruye al feto. En el aborto secundario, que es cuando un feto tiene veinte semanas, se introducen unas tenazas y se rompe el cráneo para poderlo extraer. El aborto secundario se encuentra prohibido en Estados Unidos, pero se permite en España.

¿Las clínicas abortistas informan a los pacientes de que existen alternativas?

A una chica provida que llamó ficticiamente a una clínica abortiva le dijeron: “Mañana te vienes con el DNI, dos compresas y 35.000 pesetas”. Los papeles del psiquiatra autorizando la operación ya estaban ahí, en blanco, listos para firmar. No se da información. Si esto se hiciera con cualquier otro asunto, los responsables estarían en prisión sin duda.

¿Qué política familiar haría usted si fuera presidente del gobierno?

Ayudaría a la familia. Si este año en Provida Valencia, que es una asociación pequeña, hemos atendido a más de 500 madres e hijos y les hemos ayudado económicamente para no abortar, imagina lo que podríamos hacer si tuviéramos las arcas del Estado (Valencia Hui, 7-V-2007).

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3. El barco de la muerte

Ciertamente no es fácil encontrar nuevos argumentos contra el aborto. Creo que prácticamente está todo dicho. Sin embargo, en relación con el barco de la muerte, el que la organización “Mujeres sobre las Olas” quiere atracar en el puerto de  Valencia, si que hay algo más que decir, pues con este proyecto, no se trata solo de terminar con la vida de una docena de seres humanos, algo execrable, sino además de manipular a una docena de mujeres, probablemente valencianas, de la forma más ignominiosa.

Trataré de sintetizar los hechos:

      1. Se pretende embarcar a una docena de mujeres en un velero de 18 metros para, tras desplazarse a aguas internacionales, inducirles el aborto utilizando la mifepristona y el misoprostol, dos fármacos que favorecen el desprendimiento del feto del útero de la madre y su posterior expulsión.
      2. Las mujeres deberán permanecer unas 4 horas aproximadamente  el barco después de tomar los medicamentos abortivos para comprobar si el aborto se produce.
      3. En caso contrario, deberán volver a su casa para ver si abortan allí. Por supuesto, solas y sin el cuidado que ésta práctica requiere.
      4. En caso de que aborten en su casa deberán volver al barco para confirmar que no han retenido restos fetales o placentarios, ya que si los hubiera deberían ser extraídos quirúrgicamente.
      5. En un 5% a 10% de las mujeres el aborto no se logrará, esta es la eficiencia del método, por lo que si no se termina con la vida del feto por un procedimiento quirúrgico, el embarazo proseguiría.

Estos hechos nos llevan a las siguientes consideraciones:

      1. Se va a intentar practicar el aborto a un grupo de mujeres en condiciones sanitarias mucho menos seguras que las que tendrían si se les practicara en un medio hospitalario.
      2. Se las va a someter a un importante trauma psicológico sin justificación médica alguna, pues no hay duda que a esto debe conducir toda la parafernalia de realizar un aborto en alta mar.
      3. En caso de que el aborto se produzca en el domicilio de la mujer ésta debería ser embarcada de nuevo para comprobar que no ha retenido restos fetales o placentarios, lo cual creo que médicamente no debe de ser fácil realizarlo en el susodicho velero, especialmente si ya ha zarpado, por lo que debería ser ingresada en un medio hospitalario.
      4. Por otro lado, como es sabido, el aborto inducido por mifepristona y misoprostol tiene objetivos efectos secundarios de los que el más importante son las hemorragias, que ocurren aproximadamente en la mitad de los casos y que en ocasiones pueden ser intensas, hasta tal punto que en algunas circunstancias se requiere una transfusión sanguínea. Me pregunto si el barco de la muerte dispone de un banco de sangre que garantice la atención médica de estas mujeres en caso de que sea necesaria, amén de todos los demás requisitos que a una clínica abortista se le exigen desde un punto de vista médico.
      5. Otro de los efectos secundarios negativos más frecuentes del uso de estos fármacos abortistas son las náuseas, vómitos y mareos, que me pregunto en que medida se verán incrementados si el aborto se realiza, o se intenta realizar, en un barquito de 18 metros de eslora amarado en alta mar.
      6. Finalmente, hay que tener también en consideración que si la mujer no aborta y el embarazo prosigue, los posibles niños que puedan nacer tienen peligro de objetivas malformaciones congénitas, cosa que me gustaría saber como se va a controlar.
      Los anteriores hechos nos pueden llevar a las siguientes reflexiones:

      1. Nos parece que todo el montaje realizado alrededor del aborto en alta mar es absolutamente innecesario, si de abortar se trata, en un país como el nuestro en el que el aborto se realiza prácticamente libre.
      2. Es por tanto ésta una maniobra con la exclusiva finalidad mediática de apoyar la ampliación de la ley del aborto en nuestro país.
      3. Desde un punto de vista legal nos parece un fraude de ley la acción que se pretende realizar, en un país como el nuestro en el que el aborto sigue siendo un delito despenalizado en tres circunstancias concretas.
      4. Pero sobre todo, desde un punto de vista humano, me parece que se trata de la más execrable manipulación de la mujer, al intentar someter a una docena de mujeres a unos riesgos de salud absolutamente innecesarios y por supuesto no relacionados con su propio bien. Me parece que es utilizar a las mujeres como cosas, como animales de experimentación, al servicio de fines sociales inadmisibles, algo absolutamente incompatible con la dignidad de las propias mujeres (Justo Aznar, 17-X-2008)

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4. Obama va destapando sus cartas éticas.

Dos recientes decisiones de Barack Obama han confirmado de forma fehaciente cual es la política del presidente norteamericano en relación con la defensa de la vida humana y más concretamente con la vida humana embrionaria. La primera se dio a conocer el pasado 23 de enero. Estos son los hechos. Unos meses antes de esa fecha tres firmas comerciales habían presentado a la FDA norteamericana sendos proyectos de investigación para evaluar la posibilidad de utilizar células madre embrionarias para tratar a pacientes humanos. En concreto, la compañía Geron para aplicarlas al tratamiento de lesiones de médula espinal. Novocell para intentar generar células productoras de insulina para el tratamiento de pacientes diabéticos y Mytogen que pretende desarrollar células epiteliales pigmentadas de retina para utilizarlas en pacientes con degeneración macular.

Los tres proyectos fueron rechazados por la FDA al considerar ésta que antes de pasar a realizar ensayos clínicos en humanos había que cumplimentar rigurosos controles de seguridad  y realizar las experiencias preclínicas con animales preceptivas para este tipo de experiencias.

Sin embargo, en contra de su anterior resolución, la FDA norteamericana aprobó el pasado 23 de enero la realización del ensayo clínico que Geron pretendía llevar a cabo, es decir, la utilización de células madre embrionarias para tratar pacientes con lesiones de médula espinal.

En relación con esta resolución llama profundamente la atención que, solamente tres días después de su nombramiento como presidente de Estados Unidos, Barack Obama haya propiciado que la FDA diera vía libre a unas experiencias con células madre embrionaria que solamente unos meses antes habían sido denegadas por no cumplir los requisitos legales y éticos que cualquier experimentación biomédica requiere, circunstancia que ha sido ampliamente criticada por diversos expertos (ver este mismo número de Provida Press).

Pero el segundo hecho viene a desvelar más si cabe cual es la actitud del presidente norteamericano con respecto a la utilización de células madre embrionarias y consecuentemente a la destrucción de embriones humanos, pues no hay que olvidar que para obtener este tipo de células hay que ineludiblemente destruir a los embriones que las donan.

Pues bien, el 9 de este mes de marzo, el presidente Obama ha firmado, con gran parafernalia de medios de comunicación, un decreto que autoriza a destinar fondos estatales para investigar con células madre embrionarias. Hasta este momento, y de acuerdo a la política restrictiva de George W  Bush, solo se podían utilizar para investigación las líneas celulares embrionarias disponibles antes de agosto de 2001, no pudiéndose dedicar fondos federales para crear otras nuevas. Ahora esto ha sido derogado por Barack Obama.

No hace falta decir que esta decisión del presidente norteamericano muestra a las claras su indudable posición antivida, que ya era conocida por su manifiesto apoyo al aborto.

Sin embargo, esta decisión nos parece incluso más grave, pues de todos es conocida la escasa utilidad clínica que tienen las células madre embrionarias. En relación con ello, conviene recordar que hasta esta fecha los ensayos preclínicos y clínicos con células madre adultas sobrepasan los 2500, sin que haya uno solo realizado con células madre embrionarias. Este que aquí se comenta será el primero en ponerse en marcha si el proyecto prospera. Es decir, además de las graves dificultades éticas que tiene la utilización de células madre embrionarias, pues para obtenerlas siempre hay que destruir un embrión humano, no existen razonables expectativas médicas para presuponer que su uso puede tener alguna ventaja a la utilización de células madre adultas y sobre todo al uso de células iPS, las células madre pluripotentes obtenidas a partir de la reprogramación de células adultas. En relación con ello, conviene recordar, y posiblemente convendría recordárselo a Obama, que la prestigiosa revista Science ha considerado que el descubrimiento de estas células y su puesta a disposición de la medicina regenerativa y reparadora ha sido el más importante descubrimiento científico del año 2008.

Resumiendo, el potencial uso de células madre embrionarias no supera el cedazo ético más elemental ni tampoco el médico, pues con ellas hasta ahora nunca se ha curado a nadie y no parece que esto pueda conseguirse, si se llega a conseguir, en un futuro próximo ( Justo Aznar* Alfa y Omega, 2-IV-2009). *Director del Instituto de Ciencias de  la Vida.  Universidad Católica de Valencia.

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19.1.11 Anécdotas sobre abortos. Madres que ponen en riesgo su vida.

1. La  historia  de  Tim  Tebow y la reacción de los abortistas norteamericanos.

Un testimonio pro vida, emitido como publicidad en la final del fútbol americano, la Super Bowl ha revelado que los pro-choice no lo son tanto, cuando la elección de otros no les gusta.

Durante muchos años, las feministas pro-choice han echado pestes de la Super Bowl. Muchas denunciaban la imagen de mujer-objeto que transmitían las deslumbrantes “cheerleaders”, con sus pompones y sus minifaldas. Por no hablar de las bellezas americanas que anunciaban cervezas para machos.

Vistas así las cosas, se comprende que al feminismo no le hiciera ninguna gracia este evento. Lo sorprendente es que todo esto haya caído en el olvido. Cuando se supo que la CBS emitiría el anuncio de Tim Tebow, las pro-choice se lanzaron a ensalzar la Super Bowl como la quinta esencia de los valores americanos.

Este fue el argumento de Jehmu Greene, presidenta de la organización Women’s Media Center: “Un anuncio que emplea el deporte para dividir en  vez de para unir no debería tener cabida en el evento deportivo más importante del año”. De ahí que concluya diciendo que el spot de Tebow forma parte de “una agenda antiamericana”.

En la misma línea, Terry 0’Neill, presidenta de la National Organization forWomen (NOW), considera el anuncio “extremadamente ofensivo y degradante”. La vicepresidenta de NOW, Erin Matson, añade un poco de leña al fuego y nos sorprende con otra perla: “Es odio camuflado de amor”. Y advierte que el anuncio “pone en peligro la salud de la mujeres”.

Entre los razonamientos de las pro-choice no han faltado tampoco los sutiles argumentos morales: “Es ofensivo -insiste 0’Neill- mostrar una postura propia como si fuera mejor que la de los demás”.

Ofensivo, peligroso, degradante… A estas alturas, cualquiera que no haya visto el vídeo se estará temiendo lo peor. Quizá un siniestro pro vida descuartizando a médicos abortistas, o bien un paranoico prendiendo fuego a cientos de centros abortistas.

Pero lo cierto es que el anuncio no podía ser más inocente. Con una encantadora sonrisa, Pam Tebow explica que decidió tener a su hijo Tim, convertido ahora en una estrella del fútbol americano, pese a que los médicos le habían animado a abortar.

Cuando termina de hablar Pam, entra en escena Tim: bromea con su madre, la abraza y le da las gracias. El spot termina con un mensaje final: “Celebra la familia, celebra la vida”… Terrible.

Pam Tebow se ha limitado a contar la historia de una elección. Aunque su embarazo podía ser peligroso, había contraído una infección muy grave-, ella eligió tener a Tim. Ahora los dos se alegran por esa elección.

No deja de ser curioso que sean precisamente las pro-choice las que hayan montado el pollo. El hecho de que Pam pudiera elegir libremente y que ahora sea feliz, ¿no debería ser un motivo de alegría para las abanderadas del derecho a elegir?

Te invito a ver el vídeo pro-vida para que conozcas lo exagerado e irracional de los argumentos “pro-choice” por favor dale click al siguiente   enlace (http://www.youtube.com/watch?v=xqReTDJSdhE&feature=player_4mbedded). Juan
Meseguer Velasco. Aceprensa, 10-II-2010).

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