Observatorio de Bioética, UCV

Suicidio asistido

27.3.1 Aspectos generales.
27.3.2 Datos estadísticos y situación en distintos países.
27.3.3 Problemas biomédicos que plantea
27.3.4 Regulación legal.
27.3.5 Problemas sociales que plantea.
27.3.6 Valoración ética.

 

27.3.1 Aspectos generales.

1. La baronesa Mary Warnock, una de la más significadas personas de la Bioética en el Reino Unido, está promoviendo que se apruebe el suicidio asistido en ese país. En esta decisión parece que ha influido decisivamente el que su marido padece una alveolitis fibrosa, enfermedad que puede provocar la muerte por causas respiratorias. Según Warnock, a los pacientes mentalmente sanos que están en fase terminal y desean morir, se les debería permitir satisfacer su deseo, especialmente si los cuidados paliativos se muestran incapaces de calmarles el dolor (London Times, 14-XII-2003).

2. Además de la promoción de las unidades de cuidados paliativos, hay que promover también medidas complementarias legales, sociales y humanas para luchar contra el suicidio asistido, ya que, según datos recientes (JAMA, 293, 501, 2005), el 86 % de los 171 pacientes que han muerto en el estado de Oregón por suicidio asistido, estaban paralelamente incluidos en un programa de cuidados paliativos, lo que sin duda refleja la limitada utilidad de estas unidades, sino se complementan con otras medidas.

3. Ludwig Minelli, de 74 años de edad, directivo de Dignitas, una asociación suiza que ha facilitado el suicidio asistido a más de 450 personas desde 1998, cree que ha llegado el momento de extender esta práctica a enfermos no terminales y a enfermos psíquicos. El que “sólo se pueda aplicar el suicidio asistido a pacientes terminales es una obsesión de los británicos”, ha manifestado Minelli (Sunday Times, 16-IV-2006).

4. Gracias a la interpretación de un ambiguo artículo del Código Penal, la ley no castiga ni persigue el hecho de proveer a los enfermos de sustancias que pongan fin a sus días. Aunque hay condiciones como que no medien “intereses egoístas”, que el paciente esté lúcido, exprese su demanda reiteradamente y pueda consumir la droga por sus propios medios. La sustancia utilizada suele ser pentobarbital de sodio.

Dos organizaciones, Exit y Dignitas, ayudan a los enfermos terminales a acabar con sus sufrimientos, un proceso conocido como “autoentrega”. La primera tiene su base en Ginebra y está dirigida por el doctor Jerôme Sobel, un eminente otorrinolaringólogo que tiene consulta en Lausana. Cuenta con 14.000 miembros, está integrada por voluntarios y sólo atiende a las demandas de asistencia al suicidio de ciudadanos helvéticos o de extranjeros residentes permanentes en Suiza.

Dignitas opera de manera distinta. Tiene su sede en Zurich, está dirigida por el abogado Luwig Minelli y acepta asistir a pacientes que llegan de toda Europa, en lo que los medios locales califican  ya como “turismo de la muerte”. En 2006, Dignitas asistió a 195 suicidios de ciudadanos extranjeros, de los cuales 120 procedían de Alemania (El País, 29-X-2007).

5. Más de 2.000 médicos, enfermeras y otros profesionales de la salud han hecho público un escrito en Francia admitiendo haber practicado el suicidio asistido de pacientes terminales en algún momento de su carrera profesional (Le Nouvel Observateur, 8-III-2007).

6. En Oregón, el único estado norteamericano en el que está legalizado el suicidio asistido desde 1977 por esta práctica se ha terminado con la vida de unos 1.000 pacientes cada año (BMJ 335; 625, 2007).

7. Dos diputados suizos han propuesto que la asistencia al suicidio sea una asignatura obligatoria en los cursos de formación del personal sanitario, tanto médicos como enfermeros.

El diputado verde Luc Recordon y el socialista Didier Berberat, consideran que los médicos y enfermeros se verán tarde o temprano enfrentados a una situación de este tipo, por lo que es mejor que reciban preparación.

En Suiza funcionan varias organizaciones dedicadas a los suicidios asistidos, que en alguna ocasión han sido objeto de polémica por haber ayudado a morir a enfermos llegados de países vecinos, como Alemania, donde no se permite la eutanasia (DM, 28-III-2008).

8.  El presidente de la Sociedad Madrileña de Cuidados Paliativos, Álvaro Gándara, calificó de “frivolidad” que el Gobierno plantee la posibilidad de legalizar el suicidio asistido “antes de garantizar a todos el acceso  a los cuidados paliativos”, con los que en la actualidad sólo pueden contar la mitad de los españoles (La Razón, 9-IX-2008).

9. A veces se tiene la sensación que cuando se pone en marcha una práctica médica para intentar conseguir terminar con la vida de un paciente, dentro de lo que se ha venido a llamar suicidio asistido,  siempre se consigue, y sin embargo, no parece que esto sea cierto. En efecto,  revisando los resultados del suicidio asistido en Oregón, desde 1998 hasta 2007, se comprueba que se han prescrito un total de 541 dosis de fármaco letal y que solamente 341 pacientes murieron como consecuencia del fármaco administrado. Treinta pacientes que habían ingerido el fármaco vivían al final de 2007 y el resto de los que habían realizado la prescripción letal murieron de su enfermedad de base (N Engl J Med 359; 2513-245, 2009).

10. Ampliar la oferta a personas sanas que no padecen ninguna enfermedad terminal ni sufren dolores, es lo que se propone la clínica suiza Dignitas, especializada en el suicidio asistido.

El fundador del centro, Ludwig Minelli, ha anunciado su pretensión de atender la petición de una mujer canadiense que no padece ninguna enfermedad, pero que desea morir en el mismo momento en que lo haga su marido enfermo.

Este anuncio por parte del responsable de Dignitas, que considera que el suicidio es una «maravillosa oportunidad» que no debe ser reservada sólo para gente con enfermedades terminales o graves discapacidades, ha provocado la condena generalizada tanto de organizaciones pro vida contrarias a cualquier forma de eutanasia, como de las entidades que promueven el derecho a morir en penosas condiciones de vida (ABC, 4-IV-2009).

11. No siempre los expertos en bioética son contrarios a la legalización del suicidio asistido. En este sentido, R.A Lindsay acaba de publicar un interesante artículo en The American Journal of Bioethics (9; 19-27, 2009), en el que analiza la experiencia acumulada en Oregón tras nueve años de haber sido aprobado el suicidio asistido en este estado norteamericano. Aunque no se puede garantizar que durante este tiempo no se hayan producido algunos abusos, esta posibilidad parece compensada por otros beneficios, que a su juicio, ha tenido esta ley.

12. Como se sabe, el suicidio asistido es legal en Suiza, pero ahora, posiblemente por un abuso de extranjeros en utilizar esta ventana legal helvética para acudir al suicidio asistido, el Gobierno de ese país está pensando en promover una norma legal que haga más restrictiva la posibilidad de acudir a Suiza, al cantón de Zurich, para utilizar el suicidio asistido (BMJ, 359; 257, 2009).

13. Es un tema ampliamente debatido si la depresión puede influir en solicitar el suicidio asistido. En un reciente artículo se aborda este tema y se concluye que, aunque las cifras existentes sobre el porcentaje de pacientes que padecen depresión cuando solicitan la ayuda para el suicidio son de aproximadamente 17 %; esta cifra es difícilmente objetivable y por ello proponen que “prevenir la depresión, y no el suicidio asistido, es lo prioritario” (BMJ 337; 941, 2008).

14. Un tribunal inglés ha absuelto de la acusación de homicidio a Kathleen Gilderdale, una madre de 55 años que ayudó a morir a su hija de 31 años, que llevaba postrada en la cama los diecisiete últimos años por una en-cefalomielitis miálgica incurable. El fallo judicial se ha producido sólo cuatro días después de que otro jurado condenara a cadena perpetua, a Francis Inglis, una madre de 57 años que mató con una inyección letal de heroína a su hijo Thomas, también postrado en una cama desde 2008 (DM, 28-I-2010).

15. El debate sobre el suicidio asistido, práctica actualmente permitida en el Reino Unido, sigue activo en ese país, tras la creación de un grupo “Dignity in Dying”, promovido por Ann Mc Pherson, que no hace mucho falleció de un cáncer de páncreas.

Sin embargo, diversas asociaciones médicas del Reino Unido se han mostrado contrarias a la legalización del suicidio asistido. Entre ellas, la Asociación Médica Británica, el Real Colegio de Anestesistas, el Real Colegio de Médicos Generales. Todas se han mostrado contrarias a cambiar la ley sobre el Suicidio Asistido de 1961, ley que desde entonces lo prohíbe (BMJ 341; 748, 2010).

16.  El suicidio asistido fue despenalizado en Holanda en 1984.

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27.3.2 Datos estadísticos y situación en distintos países.

1. Un informe de la Universidad de Zurich indica que aproximadamente el 0,4% de las defunciones en los cantones suizos de habla germana, se deben a suicidio asistido, el doble que en Holanda y cuatro veces más que en Bélgica. En Suecia e Italia no se han declarado casos de suicidio asistido (Expatica.com, 19-VI-2003).

2. El Parlamento británico está considerando valorar la legalidad del suicidio asistido, diez años después de que esta propuesta fuera debatida y rechazada por el Comité de Ética de la Cámara de los Lores. Este mismo Comité comenta que ya que otros países han introducido legislaciones similares y que dado que, la opinión del Reino Unido está muy motivada por este debate podría ser el momento de retomarlo. Por ello, piensa presentar este asunto en la próxima sesión del Parlamento (BMJ 327, 1186, 2003).

3. Un año y medio después de la legalización de la eutanasia en Holanda existen todavía agrias disputas sobre el número de personas que mueren cada año por esta causa. Las estimaciones oscilan entre 1800 y 3000 en un país de 16 millones de habitantes. La razón para que no se conozcan bien las cifras es que muchas veces no se comunican las muertes debidas a eutanasia (Washington Post, 4-I-2004).

4. Un juzgado de apelación federal en San Francisco ha dictaminado que los médicos de Oregón (estado en el que fue aprobada en 1994 la legalidad del suicidio asistido) pueden seguir prescribiendo dosis letales a pacientes terminales mentalmente competentes. Aunque existen las leyes federales que prohíben estas prácticas, no invalidan las propias del estado y no se puede, por tanto, perseguir judicialmente a los médicos de Oregón que las apliquen (BMJ 325, 1337, 2004).

5. La clínica Dignitas de Zurich, que se dedica a facilitar el suicidio a turistas extranjeros, ha facilitado el suicidio asistido a dos ciudadanos británicos, Robert Stokes, de 49 años y a su esposa Jennifer Anne, de 53, que al parecer tenían alguna enfermedad mental. El hijo de la pareja ha manifestado que sus padres estaban mentalmente trastornados. “Yo sé, ha dicho David, su hijo, que mis padres no padecían ninguna enfermedad terminal, su única enfermedad terminal estaba en su cabeza” (Evening Standart, 22-VI-2004).

6. La BMA (Asociación de Médicos del Reino Unido) se ha manifestado en contra de que se apruebe una ley que permita el suicidio asistido en ese país. Ante una propuesta de la Cámara de los Lores en tal sentido, la BMA, que representa al 80 % de los médicos británicos, no ha cambiado su ya conocida oposición a esta práctica, ya que si se aprobara el suicidio asistido o la eutanasia esta podría tener “imprevisibles consecuencias para la relación entre médicos y pacientes” y también tener “efectos perjudiciales sobre los enfermos más vulnerables”. A la vez la BMA manifiesta que no encuentra diferencias morales entre suicidio asistido y eutanasia (BMJ, 329, 997, 2004).

7. En Holanda se permite utilizar el suicidio asistido para un paciente con Alzheimer, que no estaba en situación terminal (BMJ 330; 1041, 2005). Otro paso más por la imparable pendiente abierta contra la vida humana tras la legalización en ese país de la eutanasia.

8. El próximo mes, Gran Bretaña debatirá en su Parlamento una reforma legislativa encaminada a regular el suicidio asistido, por lo que es posible que sea el tercer país, después de Holanda y Bélgica, que pueda aprobar esta práctica. En relación con ello, parece de interés comentar que si la eutanasia sigue en el Reino Unido una evolución parecida a la de Holanda, se podrían producir 13.000 muertes por eutanasia al año, de las que 2000 no contaría con la opinión del propio paciente, es decir serían eutanasias involuntarias (House of Lords Seletct Committee on the Assisted Dying for the Terminally Ill Bill. Report [ HL.japer 86]. London: stationery 0ffice, 2005).

9. En relación con la evolución del suicidio asistido en el estado norteamericano de Oregón, una parte importante de los pacientes que solicitan autorización para terminar con su vida por este medio, después no utilizan el permiso. Por ejemplo, en 2004, solicitaron autorización para el suicidio asistido 60 pacientes, pero sólo lo utilizaron 35. En 2003, lo solicitaron 67, pero sólo 39 lo utilizaron; 18 murieron a causa de su propia enfermedad y 10 siguen aún vivos. En 2002, lo solicitaron 58 y 10 lo usaron, 16 murieron por causa de su propia enfermedad y 6 siguen vivos (BMJ 331, 689, 2005).

10. El Real Colegio de Médicos Inglés, ante el debate suscitado en ese país alrededor del suicidio asistido y la presión social que esto ha generado, en una reunión habida el 16 de septiembre de 2005, ha manifestado su opinión al respecto, indicando que: “El RCGP (Royal College of General Practicioners) cree que con los actuales avances en cuidados paliativos, se puede dar a los pacientes un buen cuidado médico dentro de lo que la actual legislación permite y que en consecuencia los pacientes pueden morir con dignidad. Un cambio en la legislación no parece necesario”. No hay que olvidar que el RCGP es la principal organización médica inglesa, con más de 23000 miembros. (BMJ 331; 841, 2005).

11. Una propuesta presentada en la Cámara de los Lores británica, para legalizar el suicidio asistido ha sido rechazada por los miembros de la misma (BMJ 331; 1160, 2005).

12. Es conocido que el suicidio asistido está permitido en el estado de Oregón. Recientemente se estableció una viva polémica entre las autoridades estatales y federales, al promover estas últimas un proyecto legislativo contrario a la ley que permite en Oregón la eutanasia y el suicido asistido. Sin embargo, ahora se acaba de conocer una decisión del Tribunal Supremo de Estados Unidos, que determina que en esta disputa debe prevalecer la ley del Estado de Oregón. Como consecuencia de ello, ahora también se pretende impulsar, por los legisladores del estado de California, una medida similar a la de Oregón, es decir se pretende favorecer el suicidio asistido, aunque este proyecto de ley incluya que los paciente deben manifestar por tres veces consecutivas el deseo de terminar con su vida, dos oralmente y una por escrito en el plazo de 15 días (DM, 20-01-05).

13. El Hospital Universitario de Lausana (Suiza) es el primero de Europa en permitir el suicidio asistido en la propia cama hospitalaria de pacientes terminales, pero con capacidad personal de decisión (BMJ 332; 7, 2006).

14. No parece que el suicidio asistido haya tenido un gran éxito en el estado de Oregón. Desde que en 1997 se autorizó esta práctica en ese estado norteamericano, solamente 246 pacientes han fallecido como resultado de un suicidio asistido, solamente 1 de cada 250 pacientes para los que se considera esta posibilidad de muerte la solicitaron, y solamente 1 de cada 20 de estos últimos pacientes la utilizaron (BMJ 332, 993, 2006).

15. La Cámara de los Lores británica ha rechazado por 148 a 100 autorizar el suicidio asistido en ese país (BMJ 332; 1169, 2006).

16. Según un informe difundido por la Comisión de control federal belga, entre 2004 y 2005, 742 personas murieron a causa del “suicidio asistido”, lo que representa un 0,3 por ciento del total de las muertes habidas en ese país en ese periodo de tiempo. La mayoría de los que decidieron morir padecía cáncer con metástasis. Sin embargo, es una minoría porque cada año mueren de forma natural por esta enfermedad 40.000 personas (Análisis Digital, 23-XI-2006).

17. El estado de Washington se ha convertido en el segundo en Estados Unidos en permitir a los pacientes en estado terminal recurrir al suicidio médico asistido. La nueva norma fue aprobada con el 58 por ciento de los votos. La medida, que ha sido tomada después de la Ley Muerte con Dignidad de Oregón, permite que un paciente se autoadministre medicación letal.

Otros estados norteamericanos como California, Michigan y Maine rechazaron legalizar el suicidio asistido. El estado de Washington también se opuso en 1991 (DM, 7-XI-2008).

18El suicidio asistido está legalizado en Holanda desde el año 2003 (BMJ 335; 625-626, 2007).

19. Desde 2002, 134 británicos han viajado a Suiza para acceder al suicidio asistido en la clínica Dignitas (DM 15-III-2010).

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27.3.3 Problemas biomédicos que plantea

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27.3.4 Regulación legal.

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27.3.5 Problemas sociales que plantea.

1. “Aunque la muerte fuese un derecho para los ciudadanos, nunca puede ser un derecho que genere un deber para el médico. La actual redacción del artículo 143-4 del vigente Código Penal ha echado sobre los hombros de la clase médica una responsabilidad que no le corresponde”.

“Siempre habrá quien diga que podemos acogernos a la objeción de conciencia, pero nadie tiene el derecho de violentar la conciencia colectiva de la clase médica, máxime para actos que no son estrictamente médicos, aunque pudiera parecerlo” (Enrique Villanueva. El Ideal (Granada). Recogido en DM, 27-X-2006).

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27.3.6 Valoración ética.

1. Según una encuesta de Gallup de mayo de 2007, el 49 por ciento de los estadounidenses dicen que el suicidio asistido médicamente es  moralmente   aceptable, mientras que el 44 por ciento afirman que es moralmente erróneo. Desde que esta cuestión se planteara en el año 2001, el porcentaje de americanos que dicen que el suicidio asistido es moralmente aceptable tiene una media del 49 por ciento, con una horquilla del 45 al 53 por ciento. Otra encuesta de la compañía Harris llevada a cabo en 2007 mostraba un 39 por ciento a favor y un 31 por ciento en contra del suicidio asistido (DM, 1-X-2008).

2. Dentro del marco de la semana de la Familia (25/31-V-2009), Monseñor Peter Smith, Presidente del Departamento de Responsabilidad cristiana y Ciudadanía, de la Conferencia Episcopal de Inglaterra y Gales (CEIG), señaló que permitir “la asistencia al suicidio asistido sería un acto perverso”.

Según recoge el L’Oservatore Romano, el también Arzobispo de Cardiff señaló que existen normas que protegen a las personas vulnerables ante aquellos que promueven el suicidio. Por ello, enmendarlas “como se sugiere, para permitir la asistencia al suicidio asistido sería un acto perverso. Esto produciría una ley que avance en direcciones contradictorias, pues por un lado prohibiría alentar el suicidio, pero por otro permitiría que pueda ser asistido”.

Ante esta situación, precisa, “la legalización de la asistencia al suicidio es un argumento complejo y controversial que no puede resolverse con la enmienda de una ley de amplios rangos pensada para otros propósitos”.

Finalmente el Prelado precisó que “los argumentos para la legalización del suicidio del suicidio asistido no tienen solamente que ver con la conciencia o la moralidad. Existen graves instancias de seguridad que el Gobierno como responsabilidad debe salvaguardar (Análisis Digital, 25-V-2009).

3.  En un reciente estudio (J Med Ethics 36; 671-676, 2010), realizado en un país prácticamente musulmán, Kuwait, en el que se aborda la opinión de los estudiantes universitarios en relación con el suicidio asistido, se constata que el 44 % lo rechazan en cualquier circunstancia. Para el 23 % es así mismo inaceptable, pero menos si se trata de pacientes mayores o que lo han pedido repetidamente. Para el 16 % es inaceptable si el paciente  es joven, pero sería aceptable si es viejo. Para el 5 % sería aceptable si el paciente es completamente dependiente y para el 11 % es  inaceptable si el paciente no lo pide, pero sería aceptable si lo pide con constancia.

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