China ha lanzado al espacio modelos embrionarios artificiales, “embrioides”, con el objetivo de estudiar cómo afectan la microgravedad y la radiación espacial al desarrollo embrionario temprano, en un experimento sin precedentes realizado a bordo de la estación espacial Tiangong. 

En el ámbito de esta investigación, el experimento viajó al espacio en la misión de carga Tianzhou-10, cuyo lanzamiento se efectuó en mayo de 2026. 

El estudio está dirigido por científicos de la Academia China de Ciencias, según se recoge en la revista científica Live Science. 

Los investigadores utilizaron estructuras celulares conocidas como “embrioides”, creadas a partir de células madre humanas mediante edición genética y reprogramación. Estos modelos imitan algunas fases iniciales del desarrollo embrionario, aunque no pueden considerarse verdaderos embriones humanos, por sus diferencias genéticas que limita su viabilidad, no pudiendo desarrollarse hasta convertirse en un feto o un bebé. 

El equipo científico estudia especialmente dos fases clave del desarrollo embrionario temprano: la peri-implantación, proceso que se produce hacia los 14 días de vida del embrión, cuando el embrión se adhiere al útero, y la peri-gastrulación, fase caracterizada por la organización de las capas celulares que evolucionarán posteriormente hacia la formación de órganos y tejidos. 

Según ha explicado el investigador Yu Leqian, el propósito del experimento es comprender cómo influyen las condiciones espaciales en procesos biológicos fundamentales para futuras misiones de larga duración o posibles asentamientos humanos fuera de la Tierra, específicamente la ausencia de gravedad y la radiación. 

Los embrioides permanecieron aproximadamente cinco días en órbita antes de ser congelados para su análisis posterior en la tierra. Paralelamente, se conservaron muestras idénticas en laboratorios terrestres para comparar resultados. 

Precedentes 

Aunque se trata de la primera vez que se informa del envío al espacio de modelos embrionarios artificiales de este tipo, la investigación sobre reproducción en condiciones espaciales no es nueva. Estudios previos realizados por agencias internacionales ya habían analizado el comportamiento de esperma humano y de ratón, así como el desarrollo de embriones animales en microgravedad. 

Un ejemplo son las investigaciones dirigidas por científicos japoneses de la Universidad de Yamanashi, que demostraron que muestras de esperma de ratón conservadas durante meses en la Estación Espacial Internacional seguían siendo viables y permitieron el nacimiento de crías sanas tras regresar a la tierra, según recogen los estudios publicados en las revistas científicas PNAS y Science Advances. 

Valoración bioética 

Expertos en biomedicina espacial advierten, sin embargo, de que la reproducción humana fuera de la tierra sigue planteando enormes incógnitas científicas y éticas. Entre los principales riesgos se encuentran el daño genético provocado por la radiación cósmica, las alteraciones celulares derivadas de la microgravedad y posibles complicaciones en el desarrollo fetal. 

En este contexto, diversos investigadores vinculados a programas espaciales internacionales han reclamado una regulación ética global sobre este tipo de experimentos, que como ellos insisten, no buscan crear embarazos humanos en el espacio, sino obtener datos básicos sobre los límites biológicos de la reproducción en entornos extraterrestres. 

Como hemos analizado previamente. la utilización de embrioides permite desarrollar estas investigaciones sin sacrificar vidas humanas. Pero el problema surge cuando el perfeccionamiento de estos pseudoembriones los asemeje tanto a los embriones humanos que resulte conflictivo marcar las diferencias, lo que obligaría a replantearse los límites éticos en el manejo de estas entidades biológicas. 

La adecuada ponderación de los potenciales beneficios de este tipo de investigaciones junto a los riesgos que se asumen debería orientar sobre la idoneidad de su realización, así como si se deben dedicar enormes recursos económicos en ellas en detrimento de otros fines más urgentes.  

 

Julio Tudela

Cristina Castillo

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

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