En las últimas semanas ha vuelto a circular en medios y redes sociales la idea de que el uso de paracetamol durante el embarazo podría estar relacionado con el autismo u otros trastornos del neurodesarrollo. El debate se ha reavivado tras la publicación de un estudio que revisa la evidencia científica disponible y que sugiere la conveniencia de limitar su uso durante la gestación(1).

Sin embargo, un análisis detallado de ese estudio realizado por investigadores del Observatorio de Bioética y ahora publicado en la prestigiosa revista Linacre Quaterly, muestra que las conclusiones pueden estar sobreinterpretando los datos disponibles. Comprender bien qué dicen realmente los estudios es fundamental para evitar alarmas innecesarias y proteger la salud pública.

El paracetamol: el analgésico más utilizado en el embarazo

El acetaminofén o paracetamol es el analgésico y antipirético más utilizado durante el embarazo. Se estima que más del 50 % de las mujeres embarazadas lo utilizan en algún momento de la gestación.

A diferencia de otros medicamentos para el dolor, como los antiinflamatorios no esteroideos (AINEs) o los opioides, el paracetamol se considera habitualmente el fármaco de elección en embarazadas, debido a su mejor perfil de seguridad.

Por este motivo, cualquier información que sugiera riesgos asociados a su uso genera una gran preocupación tanto en profesionales sanitarios como en mujeres embarazadas.

Qué dice realmente la investigación reciente

El estudio que ha generado el debate revisa 46 estudios observacionales sobre el uso prenatal de paracetamol y la aparición posterior de trastornos del neurodesarrollo en los hijos.

A partir de esta revisión, los autores concluyen que existe evidencia suficiente para recomendar medidas inmediatas de precaución y limitar el uso del medicamento durante el embarazo.

No obstante, un examen más detenido de la evidencia disponible, muestra en un trabajo publicado previamente, que la solidez de los datos mostrados es limitada y que las conclusiones podrían ir más allá de lo que realmente permiten afirmar los estudios.(2)

Limitaciones importantes de los estudios disponibles

Según muestra nuestro análisis, la principal limitación radica en que todos los estudios analizados son observacionales (cohortes o estudios caso-control). Este tipo de investigación puede detectar asociaciones estadísticas, pero no permite demostrar relaciones de causalidad. (3)

Además, existe el riesgo de confusión por múltiples factores que pueden influir en los resultados. Por ejemplo:

  • fiebre o infecciones durante el embarazo
  • factores genéticos familiares
  • variables socioeconómicas o ambientales

También existe una gran heterogeneidad en la forma de medir la exposición al medicamento y los resultados clínicos. Algunos estudios utilizan autoinformes de las madres, otros biomarcadores o registros clínicos, mientras que los trastornos del neurodesarrollo se evalúan mediante diagnósticos clínicos, cuestionarios parentales o escalas de síntomas.

Esta variabilidad metodológica impidió realizar un metaanálisis formal y obligó a realizar una síntesis narrativa, que es más vulnerable a sesgos de interpretación.

Otro dato relevante es que los estudios con diseños más rigurosos —como los llamados sibling-controlled, que comparan hermanos dentro de la misma familia— suelen encontrar asociaciones nulas, lo que sugiere que parte de las asociaciones observadas en otros estudios podrían explicarse por factores de confusión.(2)

El riesgo de interpretar correlación como causalidad

Uno de los problemas más frecuentes en investigación epidemiológica es confundir una correlación estadística con una relación causal.

La historia de la ciencia ofrece numerosos ejemplos de correlaciones engañosas. En un conocido caso se observó una correlación entre el número de cigüeñas que anidaban en una ciudad y la tasa de nacimientos, sin que nadie sostenga seriamente que las cigüeñas traigan a los niños. Otro estudio encontró una correlación entre consumo de margarina y tasa de divorcios en un estado de EE. UU.

Estos ejemplos ilustran cómo dos fenómenos pueden correlacionarse sin que exista una relación causal entre ellos.

Consecuencias potenciales para la salud pública

La difusión de mensajes que sugieren una relación causal no demostrada puede tener consecuencias negativas. Algunas mujeres embarazadas podrían evitar el uso de paracetamol incluso cuando está médicamente indicado, por ejemplo, para tratar fiebre o dolor.

Sin embargo, la fiebre durante el embarazo sí se asocia con riesgos conocidos para el desarrollo fetal, por lo que dejar de tratarla podría resultar perjudicial. (4,5,6)

Además, restringir el paracetamol podría llevar a utilizar alternativas farmacológicas menos seguras, como los AINEs o los opioides.

 

Tabla 1. Análisis crítico del artículo analizado

 

Valoración bioética: La importancia de la prudencia científica

Desde una perspectiva bioética, la comunicación científica exige prudencia en la interpretación de los datos y responsabilidad en la difusión de resultados.

La historia reciente ofrece ejemplos claros de los daños que pueden producirse cuando se difunden conclusiones precipitadas. El caso más conocido es el del estudio publicado en 1998 que sugería una relación entre la vacuna triple vírica y el autismo, posteriormente retractado, pero que contribuyó al desarrollo del movimiento antivacunas y a la disminución de las tasas de vacunación.

Por ello, los autores subrayan que los estudios actuales sugieren una posible asociación, pero no permiten establecer causalidad.

Antes de modificar las recomendaciones clínicas es necesario contar con investigaciones más robustas, con diseños metodológicos más rigurosos y mejores herramientas de medición.

Conclusión

La evidencia científica disponible indica que podría existir una asociación estadística entre el uso prenatal de paracetamol y algunos trastornos del neurodesarrollo. Sin embargo, las limitaciones metodológicas, la heterogeneidad de los estudios y la presencia de factores de confusión impiden establecer una relación causal.

En consecuencia, no existen actualmente razones suficientes para modificar las recomendaciones clínicas vigentes.

La prioridad debe ser seguir investigando con mayor rigor y comunicar los resultados con prudencia, evitando generar alarma social injustificada, especialmente entre las mujeres embarazadas.

 

Marcelino Pérez

Mª Teresa Murillo

Julio Tudela

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

 

Bibliografía y referencias:

  1. Prada D, Ritz B, Bauer AZ, Baccarelli AA. Evaluation of the evidence on acetaminophen use and neurodevelopmental disorders using the Navigation Guide methodology. Environ Health. 2025; 24:56.
  2. Gustavson K, Ystrom E, Ask H, Ask Torvik F, Hornig M, Susser E, Lipkin WI, Lupattelli A, Stoltenberg C, Magnus P, Mjaaland S, Askeland RB, Walle KM, Bresnahan M, Nordeng H, Reichborn-Kjennerud T. Acetaminophen use during pregnancy and offspring attention deficit hyperactivity disorder – a longitudinal sibling control study. JCPP Adv. 2021;1(2):e12020. doi: 10.1002/jcv2.12020.
  3. Pérez-Bermejo M, Murillo- Llorente MT, Tudela J. Is there a link between paracetamol and autism? A response to “Evaluation of the evidence on acetaminophen use and neurodevelopmental disorders using the navigation guide methodology”. The Linacre Quarterly. 2026; DOI: 10.1177/00243639261424843
  4. Ji Y, Azuine RE, Zhang Y, Hou W, Hong X, Wang G, et al. Association of cord plasma biomarkers of in utero acetaminophen exposure with risk of attention-deficit/hyperactivity disorder and autism spectrum disorder in childhood. JAMA Psychiatry. 2020;77(2):180–189.
  5. Avella-Garcia CB, Julvez J, Fortuny J, Rebordosa C, García-Esteban R, Galán IR, Tardón A, Rodríguez-Bernal CL, Iñiguez C, Andiarena A, Santa-Marina L, Sunyer J. Acetaminophen use in pregnancy and neurodevelopment: attention function and autism spectrum symptoms. Int J Epidemiol. 2016;45(6):1987-1996. doi: 10.1093/ije/dyw115.
  6. Baker BH, Lugo-Candelas C, Wu H, Laue HE, Boivin A, Gillet V, et al. Association of prenatal acetaminophen exposure measured in meconium with risk of attention-deficit/hyperactivity disorder mediated by frontoparietal network brain connectivity. JAMA Pediatr. 2020;174(11):1073–1081.

 

 

 

 

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