Zoraya ter Beek, de 28 años y residente en los Países Bajos, recibirá la eutanasia este mes de mayo tras solicitarla por sufrir varios problemas de salud mental como autismo, trastorno de personalidad límite y depresión. Esta decisión fue tomada, a pesar de no padecer ninguna enfermedad terminal, cuando su psiquiatra le informó de que ya no podría ayudarla a sobrellevar su sufrimiento. “Siempre tuve claro que, si no mejoraba, no podría seguir con esto”, explica la joven.

Esta joven holandesa solicitó la eutanasia hace tres años y, desde entonces, ha recibido la aprobación de tres psiquiatras para acceder al suicidio asistido. Estos expertos han dictaminado que «su padecimiento es incurable». La primera aprobación llegó en el mes de julio, la segunda en agosto, y Ter Beek acaba de recibir la tercera, tras la que ha decidido elegir una fecha el próximo mes para morir.

La Asociación Americana de Psiquiatría (APA) define el trastorno límite de la personalidad (TLP) como un trastorno mental caracterizado por un patrón persistente de inestabilidad en las relaciones interpersonales, la autoimagen y los afectos, y por una notable impulsividad.

Según el Manual Diagnostico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5), el autismo se caracteriza por presentar deficiencias persistentes en la comunicación social y la interacción social (así como patrones de comportamiento, interés o actividades restrictivos y repetitivos).

Una de las condiciones para que se conceda la eutanasia a un paciente en los Países Bajos es que debe ser competente y capaz de tomar decisiones informadas. Pero, ¿se dan estas condiciones en el caso de pacientes con problemas psiquiátricos graves, como el que nos ocupa?

Un 5% de muertes por eutanasia

En 2001, Países Bajos se convirtió en el primer país en legalizar la eutanasia en el mundo. Desde entonces, el número de solicitudes de suicidio asistido no ha dejado de aumentar. En 2022 se documentaron 8.720 fallecimientos por esta causa, lo que representa un aumento del 13.7 % respecto al año  2021, con 7.666 casos, lo que supone un del 5 % del total de muertes registradas en el país.

Pacientes con enfermedades terminales y trastornos psiquiátricos como depresión o ansiedad exacerbada son los que solicitan la eutanasia con más frecuencia.

La muerte como una opción por defecto

Stef Groenewoud, especialista en ética de la salud de la Universidad Teológica de Kampen, en los Países Bajos, afirma que “la eutanasia es cada vez una opción más aceptable puesta sobre la mesa por médicos y psiquiatras, cuando antes era el último recurso… Veo el fenómeno especialmente en las personas con enfermedades psiquiátricas, donde el profesional de la salud parece darse por vencido más fácilmente que antes”.

Theo Boer, profesor de ética de la salud en la Universidad Teológica Protestante de Groningen, participó en la junta encargada de revisar los casos de eutanasia en los Países Bajos entre los años 2005 y 2014, y apuntó que: “en esos años, he visto cómo la práctica holandesa de la eutanasia evolucionaba desde la muerte como último recurso, a la muerte como una opción por defecto”.

Valoración bioética

La pendiente resbaladiza, que hemos analizado previamente, alcanza cotas dramáticas en los países en los que la eutanasia está legalizada más tiempo. El abandono de los pacientes, que son desahuciados cada vez con más facilidad en un ejercicio inaceptable de dejación en la atención médica, los empuja a la opción eutanásica, que pasa a ser una opción más en el abordaje de los procesos crónicos, incurables o los trastornos psiquiátricos.

El fracaso de la medicina es patente en casos como el que nos ocupa, donde los especialistas renuncian al cuidado de sus pacientes, traicionando los principios que justifican su ejercicio, convirtiendo el procurarles la muerte en una opción clínica más.

En España, donde se sigue renunciando a implementar una regulación eficaz de los cuidados paliativos, se ha emprendido el mismo camino desde la legalización de la eutanasia y, previsiblemente, veremos como van relajándose las exigencias para su aplicación, como ya ocurre en países con más tradición en este sentido.

 

 

Julio Tudela

Paloma Aznar

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

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