Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), cada año se diagnostican más de 450 millones de nuevos casos de infecciones de transmisión sexual (ITS) en el mundo.

En los últimos años, hemos asistido a un aumento alarmante en este tipo de infecciones en todo el mundo, que se dan cada vez en edades más tempranas.

Las ITS son, según la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica (RENAVE) y el equipo del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos (ISCIII), “un conjunto de patologías de origen infeccioso en las que la principal vía de transmisión son las relaciones sexuales”.

Estas infecciones están provocadas por diversos patógenos como virus, bacterias, protozoos y ectoparásitos. Algunas de las ITS más frecuentes son el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH)/SIDA, la sífilis, la gonorrea, la infección por clamidia, el virus de papiloma humano (VPH), el herpes genital y la tricomoniasis, entre otras.

Rosario Palacios, presidenta del Grupo de Estudio del Sida (GeSIDA) y especialista del Hospital Virgen de la Victoria de Málaga, señala que “las enfermedades de transmisión sexual en la gente joven están subiendo, no solo en el grupo de hombres que tienen sexo con hombres, sino también en mujeres y en parejas heterosexuales”.

Y es que, según datos recientes de la RENAVE (la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica) y el ISCIII (del Centro Nacional de Epidemiología del Instituto de Salud Carlos), aproximadamente 1 de cada 3 nuevos casos (37 %) se diagnostican en menores de edad: un 4% corresponde a adolescentes menores de 15 años, un 33% a menores de entre 15 y 17 años, y un 63% entre jóvenes de 18 a 19 años.

La incidencia de las ITS varía también según la comunidad autónoma. Cataluña, País Vasco y Madrid son las regiones con mayor prevalencia en los últimos años.

En cuanto al sexo, los hombres son los más afectados, con una incidencia de 81,31 nuevos casos de cada 100.000, en comparación con 19,59 casos por cada 100.000 mujeres.

En España, la infección por clamidia es la ITS más frecuente en ambos sexos. En 2022 se registraron 26.518 nuevos casos, cifra netamente superior a la contabilizada el año anterior, con 20.638. Más de la mitad de los casos presentan una infección asintomática, lo que favorece la cadena de contagio y dificulta su prevención.

La sífilis y la gonorrea también han experimentado un aumento significativo desde el año 2000. La prevalencia de la sífilis muestra un crecimiento significativo desde que en 1995 fue declarada como una enfermedad bajo vigilancia epidemiológica a nivel estatal, mientras que la infección gonocócica ha duplicado sus valores, notificándose 23.333 casos en 2022, en comparación con los 14.862 casos de 2021.

Una nueva forma de relacionarse

Según afirma Jordi Casabona, director del Centro de Estudios Epidemiológicos sobre las ITS de Cataluña, “históricamente las infecciones de transmisión sexual reflejan los cambios sociales de los países, de las sociedades. Actualmente estamos asistiendo a un cambio muy importante en el tipo de relaciones sexuales. Es muy fácil tener relaciones con contactos nuevos y además tener varias a la vez, con lo cual, epidemiológicamente se facilita mucho la eficiencia de la transmisión”.

Valoración bioética

La realidad del problema creciente relacionado con las ITS es un indicador de la ineficacia de las medidas preventivas desarrolladas desde instancias públicas, que se limitan en la práctica a promover el uso del preservativo, de eficacia limitada en la contención de estas patologías.

La inacción frente a este creciente problema de salud pública constituye un fracaso de las políticas preventivas que deberían implementarse para su contención. De nuevo el paradigma de la educación sexual sigue siendo la asignatura pendiente en una sociedad que ensalza el hedonismo, denosta la fidelidad y la monogamia y abandona proyectos vitales de familia donde la sexualidad constituye una dimensión humana integrada en la donación personal y la transmisión de la vida y su crianza.

Constituyendo un problema en sí mismo, el preocupante incremento en la prevalencia de ITS es también un síntoma de otra enfermedad, la de la fractura antropológica que ha relegado la sexualidad humana a niveles instintivos, abandonando su dimensión trascendente, que es la que la hace precisamente humana.

 

Julio Tudela

Paloma Aznar

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

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