El Parlamento Europeo votará el próximo jueves 11 de abril si se incluye el aborto en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. En una resolución recientemente aprobada, algunos europarlamentarios llaman a los Estados miembros a despenalizar el aborto, y a eliminar y combatir las restricciones legales, financieras, sociales, además de las prácticas, que obstaculizan el acceso al aborto en algunos estados miembros

Los eurodiputados piden a la Comisión y a los Estados miembros que intensifiquen su apoyo político a los defensores de los derechos humanos y a los proveedores de asistencia sanitaria que trabajan para promover la “salud y los derechos sexuales y reproductivos”.

Esto contradice varios artículos de la propia Carta de Derechos Fundamentales de la UE. Concretamente, en el Artículo 1 sobre Dignidad humana, la define como inviolable, afirmando literalmente que “será respetada y protegida”. En su Artículo 2, referido al Derecho a la vida, detalla que “toda persona tiene derecho a la vida. Nadie podrá ser condenado a la pena de muerte ni ejecutado”. El Artículo 3, que versa sobre “Derecho a la integridad de la persona, afirma que “toda persona tiene derecho a su integridad física y psíquica. En el marco de la medicina y la biología se respetarán en particular: — el consentimiento libre e informado de la persona de que se trate, de acuerdo con las modalidades establecidas en la ley, — la prohibición de las prácticas eugenésicas, y en particular las que tienen por finalidad la selección de las personas, — la prohibición de que el cuerpo humano o partes del mismo en cuanto tales se conviertan en objeto de lucro, — la prohibición de la clonación reproductora de seres humanos”.

Para conseguir la modificación de la Carta de Derechos Fundamentales se exige la unanimidad de todos los estados miembros, por lo que parece imposible que se apruebe la moción de incluir el aborto como un derecho. Se espera que países con políticas de defensa de la vida como Polonia, Hungría, Malta o Italia, voten en contra.

Tal y como recogimos en nuestro Observatorio, en 2022 Emmanuel Macron ya propuso incluir el aborto en la a Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea, pero no lo consiguió.

Valoración bioética

Abortar no es un derecho, ni contribuye a mejorar la salud de nadie, ni la de la mujer que aborta, ni la del hijo abortado, ni la de la sociedad, que contribuye a envejecer y debilitar.

Dado que supone un atentado contra la vida, lo es contra la dignidad humana y no es posible reconocer el derecho a atentar contra la dignidad humana, porque los derechos se fundamentan en el reconocimiento de esta dignidad.

Además de no ser un derecho, constituye un atentado contra la libertad, porque no es posible construir la libertad desde la agresión a la dignidad del ser humano.

Deben desenmascararse estas manipulaciones del lenguaje que esconden otras manipulaciones más graves: la de las conciencias, especialmente las más debilitadas o vulnerables.

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