El Parlamento Europeo dio luz verde ayer jueves a la iniciativa de la izquierda, los liberales y los socialdemócratas, para que el aborto sea reconocido como un derecho fundamental en la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea. Tras 336 votos a favor, 163 en contra y 39 abstenciones, la moción se trasladará ahora al Consejo Europeo y a la Comisión, aunque para su aplicación, será necesario la unanimidad de los 27 Estados.

Resulta contradictorio pensar que en el actual escrito se reconoce el derecho a la vida, se prohíben la pena de muerte y las ejecuciones, y se protege el derecho a que nadie sea forzado a realizar un trabajo. La iniciativa, no solo promueve la inclusión del aborto como un derecho fundamental, sino que censura que los médicos se acojan a cláusulas de conciencia para no practicar abortos.

Este es el segundo intento de la izquierda por establecer el aborto como un derecho fundamental en Europa. Hace dos años, el Parlamento Europeo respaldó una propuesta similar que finalmente no prosperó debido a la falta de consenso entre los Estados miembros.

Valoración Bioética

Esta nueva iniciativa, que se suma a las ya emprendidas por el gobierno francés y planteadas en otros estados en la dirección de reconocer el aborto como un derecho, constituye un nuevo atentado contra la dignidad humana y el reconocimiento de los verdaderos derechos humanos, el primero de los cuales es el derecho a la vida.

El posicionamiento mayoritario de los parlamentarios europeos en favor del reconocimiento del supuesto derecho al aborto constituye un preocupante signo de retroceso para la civilización europea.

Europa, defensora de la paz, promotora de la abolición de la esclavitud, de la igualdad y del establecimiento de políticas de defensa hacia los más débiles y necesitados, emprende ahora un giro copernicano adoptando políticas contra el ser humano, específicamente contra los seres humanos más débiles.

Los parlamentarios europeos que mayoritariamente han apoyado esta medida, no nos representan a los que amamos la vida y reconocemos la dignidad inalienable de todo ser humano. Con la esperanza de que esta medida no logre su propósito final, la inclusión en la Carta de Derechos Fundamentales de la UE, seguiremos trabajando para que todos los seres humanos, específicamente los más débiles e indefensos, reciban el trato de respeto a su dignidad que merecen y seguiremos denunciando los atentados que en nombre de la libertad extinguen la libertad.

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