La página web de Antena 3 publica una noticia que titula del siguiente modo: “Médicos de un hospital de Tenerife consiguen que nazcan bebés sanos libres de enfermedades genéticas”.

Lo que nos cuenta esta información, presentándolo como novedoso, no es diferente de lo que conocemos como diagnóstico genético preimplantacional (DGP), que consiste en el análisis genético de un blastómero, una de las células que forman el embrión en sus primeras etapas de desarrollo, con el fin de detectar la existencia de anomalías en su genoma. Dado que, a fecha de hoy, no es posible intervenir en estos embriones para corregir dichas anomalías, la utilidad del DGP es exclusivamente eugenésica: seleccionar a los sanos y eliminar a los defectuosos.

En este caso un grupo interdisciplinar de médicos especialistas y biólogos, han promovido el nacimiento de cuatro bebés libres de una enfermedad hereditaria rara: la osteogénesis imperfecta, también conocida como ‘huesos de cristal’ que padecían sus padres o familiares.

Para lograrlo, una de las integrantes del equipo, la doctora Díaz-Flores Estévez, explica que “lo primero que hacemos es recibir al paciente que puede tener una de esas enfermedades raras y le hacemos el estudio genético. Si los pacientes quieren tener descendencia, lo que desean siempre es que sus hijos estén libres de esa enfermedad que tanto sufrimiento les está proporcionado a ellos” y “les recomendamos hacer un diagnóstico preimplantacional que se realiza junto a la Unidad de Reproducción Humana”. Continúa explicando que “no siempre hay un éxito del 100%, es importante también que la pareja que se somete al tratamiento lo sepa”.

El procedimiento consiste en la generación por fecundación in vitro de varios embriones, de los que será extraída una célula para el análisis de su ADN, en el que se investiga la presencia de esta mutación. Si el resultado es positivo, o sea, el embrión está afectado por la enfermedad, éste es directamente descartado, eliminado. De entre los embriones que están libres de la mutación se seleccionan algunos para ser implantados en el útero de la gestante.

Antecedentes

Los primeros casos de DGP en la prevención de transmisión de enfermedades genéticas hereditarias se produjeron en en 1990 y se trataba de parejas con enfermedades de herencia ligada a los cromosomas sexuales, en las cuales se practicó una identificación del sexo embrionario mediante la amplificación de una secuencia de DNA específica del cromosoma Y.

  La primera publicación de un embarazo conseguido en España mediante DGP fue realizada de forma conjunta por departamento de Biología Celular de la Universidad Autónoma de Barcelona el Instituto Dexeus en 1994, en una pareja en la que la mujer era portadora de hemofilia.

La evolución e incorporación de la técnica de Reacción en Cadena de Polimerasa (PCR) ha permitido ampliar el estudio de mutaciones concretas en enfermedades monogénicas. Así, el Hospital La Fe de Valencia en colaboración con el Instituto Valenciano de Infertilidad (IVI) en 2000, pudo diagnosticar la fibrosis quística por primera vez en España. Posteriormente el equipo de reproducción de la Fundación Jiménez Díaz hizo lo propio con la enfermedad de Huntington en 2001, seguidos por otros avances en el campo del DGP, como el caso del Hospital Sant Pau-Fundació Puigvert que, en 2003, lo aplicó en el caso de la displasia ectodérmica anhidrótica.

Valoración Bioética

La orientación eugenésica de las técnicas de DGP complica la aceptabilidad bioética de estos avances en el diagnóstico genético. Aunque conseguir evitar la transmisión de enfermedades genéticas a la herencia constituye un fin deseable en medicina, no pueden admitirse para lograrlo medios que suponen un atentado contra vidas humanas embrionarias.

La noticia que hoy nos ocupa, al igual que todas las relacionadas con la selección embrionaria mediante DGP, suponen la puesta en práctica de métodos no aceptables por la producción de numerosos embriones mediante técnicas de fecundación in vitro que serán sometidos a un “cribado genético” con el fin de seleccionar los sanos y eliminar a los enfermos. Además, pueden obtenerse más embriones libres de enfermedad de los que finalmente vayan a ser implantados, siendo destinados también a su destrucción o criopreservación si no son reutilizados en nuevos intentos de gestación.

El titular que hoy se nos presenta en el medio referido: “médicos de un hospital de Tenerife consiguen que nazcan bebés sanos libres de enfermedades genéticas”, podría redactarse de este otro modo menos eufemístico: “médicos de un hospital de Tenerife consiguen que nazcan bebés sanos libres de enfermedades genéticas tras deshacerse de los embriones enfermos”.

La aplicación del DGP en el momento actual no permite la corrección de los errores genéticos en la descendencia, siendo utilizado exclusivamente como un método eugenésico, reprobable desde una bioética que defienda la vida y los derechos de todos, especialmente de los más débiles.

 

Julio Tudela

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

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