La infertilidad  afecta a millones de personas en edad de procrear en todo el mundo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 48 millones de parejas y 186 millones de personas tienen infertilidad hoy.

Sólo un 11% de los casos de infertilidad en hombres son diagnosticados, según los datos recogidos en el último Congreso Anual de la Sociedad Europea de Reproducción Asistida, celebrado en Copenhague.

La Organización Mundial de la Salud afirma que, aproximadamente, el 17,5 % de la población -1 de cada 6 personas- presenta problemas de fertilidad. Asimismo, entre 48 millones de parejas y 186 millones de personas tienen infertilidad en todo el mundo.

No obstante, existe un gran desconocimiento acerca de la infertilidad masculina. En base a estos datos, alrededor de 3,7 millones de hombres españoles podrían ser infértiles y no saberlo.

Ante esta falta de concienciación, la doctora Sofía Olalla, ginecóloga especialista en medicina reproductiva de Instituto Bernabeu, explica la importancia de que, ante una situación de imposibilidad de concebir, “el hombre acuda a un especialista, ya que, estadísticamente, la causa de infertilidad en una pareja heterosexual se atribuye de forma similar al hombre y a la mujer”. De la misma manera, Olalla afirma que “existen pautas para mejorar la salud reproductiva de los hombres. Es fundamental que conozcan el estado y calidad de su esperma para que actúen en consecuencia en caso de desear una futura paternidad”.

La esterilidad es un trastorno del aparato reproductor -tanto femenino como masculino- que consiste en la incapacidad para lograr el embarazo tras 12 meses o más de relaciones sexuales regulares sin protección.

Se considera que un hombre puede presentar subfertilidad cuando la cantidad de espermatozoides en su semen es inferior a 15 millones por mililitro, según los parámetros internacionales, es decir, cifras inferiores indican ciertas características que podrían asociarse con dificultades para concebir de forma natural.

A nivel mundial, tanto la calidad como la concentración de esperma se han reducido en un 51%. Este deterioro se ha acelerado notablemente: desde 1973, la concentración de esperma ha ido disminuyendo a un ritmo anual promedio de 1,16%; aumentando aún más a un ritmo del 2,67% con el cambio de milenio.

Según el Instituto Bernabeu, tras examinar 5.000 muestras durante los últimos 5 años, se ha observado una disminución del 16,75% del recuento de espermatozoides por mililitro, y una disminución de la motilidad de hasta un 12%. Esto explica la disminución de la tasa de aceptación de donantes de esperma, que ha pasado de un 15% a un 8% en estos últimos 5 años.

Además -considerando que una muestra es normal cuando al menos un 4% de espermatozoides tiene una morfología adecuada- en la actualidad, solo el 3,85% de los espermatozoides son normales. Esto supone una reducción de casi el 50% comparándolo con el 2017 donde la media de espermatozoides con morfología normal era del 7,6%.

Tal y como explicamos en publicaciones anteriores, el retraso en la edad media en la que la mujer decide ser madre, que va en aumento con el paso de los años, constituye, además del mencionado descenso en la fertilidad masculina, una causa más del descenso general de las tasas de nacimientos.

La crisis demográfica, de la que hemos publicado recientemente, requiere de intervenciones urgentes que faciliten los tratamientos encaminados a la recuperación de la fertilidad en varones y mujeres afectados y promuevan los cambios sociales que promuevan una apertura de las parejas a la vida.

 

Julio Tudela

Paloma Aznar

Instituto Ciencias de la Vida

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

 

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