Un reciente estudio reporta la generación de un feto y un mono quimérico nacido vivo utilizando células pluripotentes de origen embrionario (ESC) homólogas, en el que se ha obtenido hasta el 90% de células quiméricas en algunos tejidos.

El experimento se realizó en el laboratorio de Neurobiología de Primates de la Academia China de Ciencias, en Shanghái. El grupo del médico Miguel Ángel Esteban ha colaborado con los equipos de sus colegas Qiang Sun y Zhen Liu. En este sentido, el equipo del Dr. Esteban ya anunció hace dos meses la generación de un riñón parcialmente humanizado en un embrión de cerdo, en un experimento del que, como informamos en su momento, debe valorarse bioéticamente ante las dificultades que presenta en este sentido.

La técnica consiste en la obtención, en primer lugar, de células pluripotentes procedentes de embriones de siete días, que fueron cultivadas en el laboratorio. Posteriormente, tras marcar estas células con una proteína fluorescente que permitiera su localización posterior, las inocularon en embriones de mono de cuatro días.

Entre los 12 embarazos, se obtuvieron 4 fetos abortados y 6 crías vivas a término. Los fetos que no llegaron a nacer y los monos nacidos fueron analizados para determinar el nivel de contribución de las células madre al individuo huésped o receptor, confirmándose que uno de los monos que nacieron vivos y un feto que sufrió un aborto espontáneo eran sustancialmente quiméricos y contenían células derivadas de las células troncales del otro mono en todo su cuerpo, lo que se confirmó por la presencia de fluorescencia y por secuenciación genética. Ambos individuos eran machos. Después de sobrevivir durante 10 días, el estado de salud del mono quimérico se deterioró con insuficiencia respiratoria e hipotermia y fue sacrificado. 

Este quimerismo, consistente en la presencia de células pluripotentes procedentes de otro embrión de mono, se produjo en el cerebro, el corazón, los riñones, el hígado y otros órganos: entre un 21% y un 92%, dependiendo del tejido.

El alto porcentaje de quimerismo obtenido en algunos tejidos, considerado por los investigadores como un éxito, se debe a la optimización de las condiciones de cultivo para las células embrionarias pluripotentes (ESC) y al protocolo para el posterior cultivo de embriones in vitro.

La generación de monos quiméricos vivos con ESC homólogas proporciona un enfoque que puede resultar útil para la producción de modelos de mono con modificaciones genéticas sofisticadas para la investigación básica y traslacional.

Las tecnologías de edición de genes desarrolladas recientemente y su aplicación en cigotos hacen que sea relativamente fácil y eficiente lograr resultados precisos en la selección de genes en embriones de múltiples especies, incluidos los monos macacos.

Sin embargo, la edición de genes más compleja, como la inserción o reemplazo de fragmentos grandes y la selección de genes en múltiples localizaciones, sigue presentando una gran dificultad.

Una alternativa que se plantea, aunque ofrece una baja eficiencia, es la clonación de monos mediante transferencia nuclear de células somáticas, por lo que, según los científicos, la obtención de este tipo de quimeras permitiría diseñar ejemplares con determinadas alteraciones objeto de estudio, gracias a la posibilidad de introducir células pluripotentes quiméricas editadas genéticamente para reproducir enfermedades que deban ser estudiadas o ensayar el efecto de la modificación o eliminación de determinados genes.

Valoración bioética

La posibilidad de que estos hallazgos se traduzcan en aplicaciones reales en clínica queda todavía muy lejos. La baja eficiencia de las técnicas -es necesario ensayar con múltiples embriones para que solo dos muestren un quimerismo significativo, de los que solo nació uno- y la complejidad de los procesos de edición genética relacionados que plantea serios problemas de seguridad, hace que deba perfeccionarse mucho este tipo de experimentos quiméricos en animales. Su traslado a humanos, como ya se ha ensayado en ocasiones previas con quimeras de mono y humano, resulta mucho más complejo y plantea serios dilemas éticos que deben ser tenidos en cuenta, como la dificultad de determinar qué grado de colonización con células humanas alcanza el embrión quimérico producido, pues debido a ello, puede no ser ético generar y manipular dichas quimeras, ni mucho menos destruirlas, al existir la posibilidad de que dicha colonización se extienda más allá del órgano que se quiere producir y pueda incluso llegar al cerebro o a los gametos, lo que sin duda puede plantear problemas éticos difíciles de solventar.

 

  

Julio Tudela

Lucía Gómez Tatay

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia

 

 

*Fotos: www.cell.com