El 1 de noviembre es la nueva fecha elegida para el estreno de «Hay una puerta abierta ahí», de Facundo y Juan Ponce de León. La película llegará a los cines después de su paso por el Festival de Málaga, y el Festival de San Sebastián. La distribución corre a cargo de A Contracorriente Films

 

Duración: 01h 19 min

Género: Documental

Título original: Hay una puerta ahí

Año: 2023

Fecha de estreno en España en cines : 01-11-2023

País: Uruguay

Dirección: Juan Ponce de León, Facundo Ponce de León

Guión: Juan Ponce de León, Facundo Ponce de León

Música: Luciano Supervielle

Distribuye en cine: A Contracorriente Films

 

Cuando Fernando Sureda, enfermo de ELA, pide la eutanasia en Uruguay no imaginaba que la vida pudiera reservarle un regalo mejor que no fuera el de morirse cuanto antes y liberar a su familia de sufrimiento. Entonces, sucedió lo inesperado. Enric Benito, oncólogo mallorquín, irrumpe en la vida de Fernando, pese a separarles un océano, y la pone patas arriba, al mostrarle una dramática confusión. El documental “Hay una puerta ahí” nos convierte en testigos de la amistad que surge entre los dos hombres, durante nueve meses en los que uno acompaña al otro a morir. El proceso ético y humanizado de los cuidados paliativos contrasta con la muerte rápida, fría y medicalizada de la eutanasia.

Preguntas sencillas, despojadas de todo artificio, como ¿qué te sucede? o ¿qué tal estás? abren paso a otras más complejas e íntimas: ¿qué pasaría si llorases? E incluso, cuando el doctor Enric Benito se acerca lentamente al alma de Fernando Sureda y roza algunas de sus heridas -en los encuentros periódicos a través de una plataforma digital en plena pandemia, que impide a ambos conocerse en persona- se intercalan las notas de humor con algunas broncas. De esas que, cuando se abre el corazón y hay confianza, se permiten los auténticos amigos, al decirse verdades que pueden escocer, pero con una finalidad buena, la de promover la reflexión para que aflore la sabiduría y lo mejor de uno mismo. En una de esas, el doctor Enric Benito llega a reconvenir a Fernando: ¡Quieres mandar y dirigir las emociones de tus hijos y que acepten lo que tú has decidido ¡… eso que tú quieres no puede ser!

Con profundo respeto y honestidad, sin perseguir la lágrima fácil de los espectadores, la cámara de los hermanos Facundo y Juan Ponce de León, autores del documental “Hay una puerta ahí” (de inminente estreno en las salas de cine, tras los festivales de Málaga y San Sebastián) nos hacen testigos de un proceso que arranca con cierta guasa, nueve meses antes de la muerte de Fernando. Cuando éste se encuentra en el último estadio de una Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) que le mantenía postrado en la cama y completamente dependiente de sus hijos y su esposa.

  • Buenos días, Fernando. Soy el doctor Enric Benito. Te hablo desde mi casa, en Mallorca.
  • Hola doctor Benito. Yo ya estoy en condiciones de morirme. La muerte lenta no es para mí.
  • Permíteme que tenga mis dudas acerca de eso que dices (le responde el oncólogo).

Es Fernando Sureda quien le propone a este conocido especialista en cuidados paliativos que graben sus conversaciones. Incluso, con un humor desafiante, le sugiere con sorna convencer al célebre cineasta estadounidense, Martin Scorsese, para que haga una película. Y, entre bromas y confesiones de más calado, Enric Benito va abriendo surcos y mostrando a su inesperado amigo, con el que compartía más de lo que en principio podía creer, algunas verdades primordiales antes de confesar, en los últimos instantes de vida, que creía ver “una puerta ahí”. De un ateísmo militante, Fernando, parecía aproximarse a esa puerta que atisbaba, como un agnóstico esperanzado.

En el tiempo compartido, Enric y Fernando, hablan de su común origen gallego, de la vida, de la familia, de los amigos que le quedan y aquellos que lo han dejado porque no podían soportar el proceso, del final que siente cerca, de los errores y aciertos en el camino recorrido y de fútbol, porque antes de enfermar era presidente de la federación uruguaya. Así es como ambos van tejiendo un vínculo tan proteico, tejido de afectividad tierna (en expresión de Hildebrand), como inesperado. Un tiempo en que un hombre acompaña a otro a morir y que nos revela la acertada intuición de Pedro Laín Entralgo, aprendida en los muchos años de ejercicio médico de este humanista y plasmada en su célebre frase: “la mejor medicina para un enfermo es cosa de mucha silla”. Es decir, escucha atenta en la que médico y enfermo se dejan tocar el alma, mutuamente, aflora lo más humano y permite la compasión por el otro, que nada tiene que ver con la victimización, sino con la misericordia y el acompañamiento.

¿Y qué verdades muestra Enric a Fernando? Que la muerte, como la vida, también puede ser ética y humanizada frente a la ansiedad contemporánea de eludir la vivencia de la muerte mediante el proceso frío, rápido y medicalizado de la eutanasia. Que ésta no es ni un buen morir ni un morir más digno. Y otras dos enseñanzas primordiales: que no hay que confundir la dependencia con la pérdida de dignidad “cuando necesitas que te limpien el culo”, ni la muerte es sólo cosa nuestra, porque no vivimos en una burbuja, sino junto a otros. Hay que domesticar el miedo, no huir, sino atravesarlo para poder explorar, entender y atender el mensaje, para irnos en paz y dejar un legado a la familia. En definitiva, se trata de quitar de en medio la tecnología que resulta innecesaria para acompañar en un proceso humano y destapar una falsedad sustentada en que los cuidados paliativos son más caros que la eutanasia. Éstas son algunas afirmaciones de Enric Benito en entrevistas previas al estreno de este documental en las que defiende una cultura de la vida hasta su final frente a la cultura de la muerte rápida.

El médico de origen gallego afincado en Mallorca nos habla de la posibilidad de acompañar al otro desde una amistad plena, a la que se refería Aristóteles cuando “lo semejante es amigo de lo semejante” y se nos desvela como “el alma que habita en dos cuerpos y un corazón que habita en dos almas”.

En efecto, ayudar a bien morir, en palabras del filósofo Josep María Esquirol, “no es algo que se haga desde ninguna soberanía, sino desde el más auténtico espíritu de la cura (…)”. Entonces, es cuando llega el tú, como regalo inconmensurable que hace posible un encuentro que nos proyecta al abrazo, entre los que te quieren y a los que quieres. Y con un mandato nítido: no matarás, harás compañía. “Con un significado no sólo imperativo, sino generador de todas las modalidades del amor”. Concluyo con un poema revelador de Pere Casaldàliga que sintetiza lo mejor de este documental, recogido por el pensador catalán en su obra Humano, más humano:

 

«Al final del camino me dirán:

¿has vivido?, ¿has amado?

Y yo, sin decir nada,

abriré el corazón lleno de nombres»

 

 

 

Amparo Aygües

Ex alumna Master Universitario en Bioética

Colaboradora del Observatorio de Bioética