La Comisión Deontológica del Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid (ICOMEM) publicó el pasado mes de septiembre un documento sobre su posicionamiento acerca de la donación de órganos en pacientes que solicitan la eutanasia. En el mismo se afirma que  “la donación eutanásica podría no cumplir las condiciones necesarias para una decisión verdaderamente autónoma y hay posibilidad de instrumentalización de la persona, en beneficio de un aumento del número de donaciones”.

Según define la Comisión, “el objetivo del documento es analizar, desde una perspectiva ética y deontológica, la reciente implementación del Protocolo Nacional de Donación de Órganos tras la Aplicación de la Prestación de Ayuda para Morir”.

España es el país con mayor tasa de donación de órganos del mundo, convirtiéndose en referencia internacional. Desde principios del siglo XXI se ha ido analizando la posibilidad de donación de órganos por parte de pacientes que han recibido la eutanasia, al igual que en otros países como Holanda, Bélgica y Canadá.

Tal y como explica la Comisión del Colegio Oficial de Médicos de Madrid, el mantenimiento de la actividad trasplantadora depende de la confianza que los pacientes depositan en un sistema cuyas premisas éticas deben estar debidamente consolidadas y respetadas.

Criterios de donación

Una de las cuestiones éticas, ya mencionada en publicaciones anteriores, es el uso de la parada cardiorrespiratoria como criterio para la extracción de órganos, que presenta dudas clínicas que deberían esclarecerse antes de su uso como criterio de donación. Y por otro lado, la donación de órganos en pacientes que desean recibir la eutanasia. Tras la Aplicación de la Prestación de Ayuda para Morir, se ha puesto en marcha el Protocolo Nacional de Donación de Órganos. En él, se acentúa la necesidad de garantizar independencia ante la toma de decisiones, de modo que la donación no sea la motivación del deseo de eutanasia; y no contempla la posibilidad de abstenerse de participar en el proceso del médico y resto de personal sanitario involucrados en el sistema de donación y trasplante hospitalario en caso de plantear la objeción de conciencia.

La Comisión Deontológica de Madrid ha respondido que “la posibilidad de que la propia donación pueda suponer una justificación o un modo de promoción de la eutanasia, considerándola como un acto de encomiable generosidad, debe ser profundamente analizada en base a la posibilidad de coacción real al paciente que se plantea la eutanasia y una justificación inadecuada de la misma.”

Además, manifiestan la importancia de reconocer la posibilidad de abstención a aquellos trabajadores del área de donación y trasplante que, “tras haber sido formados e informados adecuadamente”, nieguen su participación por motivos de conciencia.

 “Es importante mantener una actitud y una visión crítica que permita seguir profundizando en el debate y las dificultades éticas que hoy se plantean o puedan aparecer en el futuro”.