La incorporación de la IA a las técnicas de reproducción asistida para mejorar sus tasas de éxito implica profundizar en una práctica eugenésica de selección embrionaria. Esto es bioéticamente inaceptable si el embrión es considerado, porque lo es en realidad, un individuo de la especie humana.

 

En una entrevista publicada en La Razón, varios médicos del Instituto Bernabéu, clínica especializada en medicina reproductiva, explican en qué mejora la Inteligencia Artificial (IA) la elección de un embrión en los tratamientos de fecundación in vitro.

Según declara la Coordinadora de Embriología del centro, Leyre Herrero, el proceso empieza con la selección de los espermatozoides, la IA selecciona los que tienen mejor movilidad y no tienen defectos en cuello, cabeza o cola. En un proceso que antes era largo dado que se hacía a ojo, ahora basta con mirar al monitor, pues esta tecnología permite seleccionar tres de una muestra de cien casi instantáneamente.

Tras la fecundación de los ovocitos y la creación de los embriones, la IA ayuda a saber qué embriones tienen mayores probabilidades de implantación. La selección se realiza a través de un sistema que fotografía a los entre ocho y diez embriones que se cultivan como media por paciente. De esas fotos se generan vídeos, que antes era imposible visualizar en su totalidad, y que ahora la IA ofrece información sobre sus posibilidades de implantación.

Se ha pasado de un proceso en que una persona observaba en el microscopio tres momentos del cultivo de los embriones, a que la IA observe todo el proceso y analice las imágenes, aunque Herrero explica que “siempre hay un biólogo detrás para ver en qué se ha basado, por qué ha elegido este y si está de acuerdo o prefiere repetirlo”. “Te ayuda a elegir el mejor embrión con datos que hace años era inimaginable obtener”.

También afirma que “estamos haciendo estudios comparando los dos sistemas, con y sin ayuda de la IA. Todavía no lo ofrecemos a los pacientes como un método testado. Firman una autorización para que usemos esta tecnología. Y estamos viendo que aumenta los porcentajes de éxito del embarazo”. Y que con los avances de los últimos diez años “hemos pasado de un porcentaje de éxito del 30% implantando dos embriones al 60% con un solo embrión”.

El doctor Jorge Ten, que lleva tres años trabajando con IA, asevera que “la mejora de esta tecnología en los últimos meses nos facilita acortar tiempo y dar en la diana en casos complicados, por ejemplo, con mujeres mayores de 40 años”.

Herrero afirma que para poder utilizar la IA en fecundación, hay que desarrollar un buen algoritmo, ya que así se consigue la que IA haga tareas que antes eran de los médicos, lo que les permite tener tiempo para investigar.

Por su parte, el doctor Suñol afirma que la IA les permite personalizar el tratamiento y les aporta información muy útil en campos como la historia clínica del paciente y sus patologías previas. “Con esta información se puede mejorar el pronóstico y saber qué fármacos y dosis dar a los pacientes, además de acortar el proceso, dada la efectividad en la selección de embriones”, asevera.

Según Herrero, la IA ayudará a no generar falsas expectativas a las mujeres que desean quedarse embarazadas al tener un análisis más específico de sus problemas de infertilidad.

La clínica Bernabéu se ha especializado en casos difíciles. Acuden a ella mujeres de 137 nacionalidades a las que se les extrae el óvulo e implanta al embrión en tan sólo una semana. Según los doctores “los avances que la IA aporta a la fecundación hace unos años eran un sueño”.

Valoración bioética

La incorporación de la IA a las técnicas de reproducción asistida para mejorar sus tasas de éxito implica profundizar en una práctica eugenésica de selección embrionaria, bioéticamente inaceptable si el embrión es considerado, porque lo es en realidad, como un individuo de la especie humana. La parcial automatización informatizada del proceso de selección y descarte de embriones humanos en función de sus características, que se ofrece como un gran avance técnico, profundiza en la regresiva práctica de seleccionar a los fuertes en perjuicio de los débiles. Además, el perfeccionamiento de las técnicas de diagnóstico genético preimplantacional (DGP) que cada vez son más capaces de detectar pequeñas imperfecciones en el genoma de los embriones candidatos a ser implantados, muchas de las cuales no supondrán afectación fenotípica en ellos, está multiplicando el fenómeno de la selección eugenésica: más embriones producidos y más descartados para seleccionar a los “mejores”.

Las técnicas de selección eugenésica, asociadas a las técnicas de reproducción asistida y ahora potenciadas por la incorporación de la IA, suponen en todo caso un atentado contra la vida y la dignidad de los seres humanos en estado embrionario que son “devaluados” hasta su exterminio por existir competidores más “perfectos” que son preferidos a ellos.

Tras este avance científico se esconde un profundo retroceso de nuestra opulenta civilización, que retorna, de alguna manera, a los tiempos en los que los fuertes exterminaban a los débiles, en lugar de protegerlos.

Respetar la vida de todo ser humano, aún discapacitado o dependiente, verdadero indicador del progreso de una civilización, es en lo que los investigadores y clínicos deberían esforzarse en lograr. Esto sí sería un verdadero progreso científico, y no el que nos ocupa.

 

Julio Tudela

Ester Bosch

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia