Durante los primeros tres meses de 2023 nacieron en España 78.535 niños, una media de 873 niños al día, lo que supone una de las cifras más bajas de natalidad desde que hay datos.

Los datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan que el último año en que nacieron más de 100.000 bebés en España durante el primer trimestre fue en 2016, con 100.432 niños, una media de 1.104 al día.

En 2017 la cifra descendió a 94.894, con una media de 1.104 al día. Los últimos datos publicados antes de la pandemia por Covid-19 revelan que en el primer trimestre de 2020 hubo 86.420 nacimientos, 950 diarios.

En 2021 se produjo un gran descenso, ya que los niños que nacieron durante la pandemia fueron solamente 77.243 y la cifra media es de 858 al día.

En 2016 se superaron los 400.000 nacimientos, mientras que en 2022 nacieron menos de 330.000 bebés. Una diferencia de 70.000 nacimientos en seis años.

En la actualidad, en España nacen menos de 900 bebés al día, lo que supone la cifra más baja desde que hay datos, superada ligeramente por la del mismo período de 2021, según la última lista de nacimientos del INE.

En España la tasa de fecundidad es de 1,3 hijos por mujer, por lo que está un punto por debajo de la media mundial, que es de 2,3. Los únicos países donde la tasa de natalidad es menor son Corea del Sur, donde la media es de 0,9, China con 1,2 o Malta con 1,13.

En nuestro país la tasa de fecundidad crece solo en tres comunidades: Aragón, Madrid y La Rioja, en las que, durante el primer trimestre, se han registrado, respectivamente, 175, 167 y 17 nacimientos más.

Las comunidades en las que más ha descendido la natalidad son Andalucía, con 236 nacimientos menos, Cataluña, con 218 y Murcia con 175.

Factores que explican el descenso

Algunos factores que han contribuido a la baja natalidad en España son el retraso de la maternidad hasta lograr una estabilidad laboral, la falta de políticas de conciliación, el desempleo, la inseguridad económica, el aumento de separaciones, el incremento del coste de la vida, el envejecimiento de la población, la pérdida de poder adquisitivo y la nueva ley del aborto.

Otros, de carácter antropológico, deben también ser tenidos en cuenta: las corrientes hedonistas de las sociedades postmodernas hacen difícil la adopción de responsabilidades a largo plazo, como el fundar una familia o acoger la vida que en ella se genera, priorizándose otras opciones encaminadas a la realización personal en el mundo laboral, o a procurar espacios de ocio en los que la consecución del placer y la evitación de todo sufrimiento hacen difícil ofrecer la propia vida para hacer vivir a otros. La provisionalidad que acompaña a la actividad de la civilización posmoderna supone un obstáculo para empresas trascendentes de largo recorrido, como es la formación de una familia. La sustitución de la búsqueda del sentido vital por la mera obtención de placer se muestra como uno de los principales impedimentos para que nuestras sociedades desarrolladas adopten como compromiso vital el dar la vida y acompañarla en la figura de los hijos.

Además, la escandalosa inacción de los gobiernos, específicamente de los países como España en los que el problema de implosión demográfica es especialmente grave, no deja de ser una muestra de miopía sociopolítica de consecuencias presumiblemente desastrosas. La facilitación del aborto junto a las exiguas ayudas a las familias, a la maternidad y a la conciliación laboral, supone, de hecho, alimentar este grave problema demográfico, que heredarán sin remedio las generaciones futuras.

Paradójicamente, España, donde se practican cuatro de cada diez tratamientos de reproducción asistida en Europa, es un país líder en la realización de estos procedimientos, en muchos casos con mujeres que retrasan la maternidad a edades menos fértiles, siendo este un factor que, lejos de contribuir a resolver el problema demográfico, parece agravarlo, entre otros motivos, por la limitada eficacia de estas técnicas.

 

 

 

Julio Tudela

Ester Bosch

Observatorio de Bioética

Instituto Ciencias de la Vida

Universidad Católica de Valencia