¿Cuándo comienza la vida humana? Esta cuestión ha generado un amplio debate en el mundo científico, específicamente desde los años ochenta del siglo pasado con la aparición de las técnicas de reproducción asistida.

La pregunta, según un estudio basado en investigaciones de Steven Jacobs, ofrece resultados acerca de los planteamientos en torno a cuando un embrión o feto debe ser considerado humano y también al planteamiento normativo sobre cuándo debe merecer consideración ética y legal.

Steven Jacobs, que incluyó el estudio basado en investigaciones en su tesis doctoral por la Universidad de Chicago en junio de 2019, encuestó a 2.899 adultos estadounidenses para pedirles que seleccionaran el grupo más cualificado para responder a la pregunta de cuándo comienza la vida de un ser humano.

El 81% eligió a los biólogos, por considerar su ámbito científico el adecuado para determinar cuándo comienza la vida de un ser humano.

Entonces se reclutaron 5.502 biólogos de 1.058 instituciones académicas para que participaran en el estudio sobre su visión descriptiva acerca de cuándo comienza la Embrión humano. Consiguen cartografiarlo en tres dimensiones para poder visualizarlo durante el primer trimestre de su vida vida. Evaluaron las declaraciones que representaban el punto de vista biológico: «la vida de un ser humano comienza en la fecundación». Se utilizó este punto de vista porque las encuestas y sondeos anteriores sugieren que muchos estadounidenses y expertos médicos sostienen esta opinión. Cada una de las tres afirmaciones que representan ese punto de vista, fue afirmada por un consenso de biólogos (75-91%).

Los participantes se dividieron en 60 grupos y cada afirmación fue corroborada por un consenso de cada grupo, incluyendo biólogos que se identificaron como muy pro-elección (69-90%), muy pro-vida (92-97%), muy liberales (70-91%), muy conservadores (94-96%), demócratas fuertes (74-91%) y republicanos fuertes (89-94%).

En general, el 95% de los biólogos se pusieron de acuerdo en que la vida de un ser humano comienza en la fecundación (5212 de 5502).

Para Bioética Web, que analiza este estudio, “aunque las conclusiones de este artículo sugieren que un feto se clasifica biológicamente como humano en el momento de la fecundación, esta visión descriptiva no implica la visión normativa de que los fetos merecen consideración legal durante todo el embarazo. Los conceptos éticos y legales contemporáneos que motivan los derechos reproductivos pueden hacer que los estadounidenses no tengan en cuenta el punto de vista descriptivo o lo desvinculen del punto de vista normativo. Sin embargo, estas conclusiones pueden ayudar a los estadounidenses a dejar atrás la disputa fáctica sobre cuándo comienza la vida y centrarse en la cuestión operativa de cuándo un feto merece consideración legal”.

Nuestra valoración

Desde la evidencia científica, el más profundo conocimiento de la naturaleza biológica del embrión y su programa de desarrollo que, arrancando con la fecundación, lo conduce hacia el nacimiento en proceso organizado, continuo y de complejidad creciente, deja poco espacio para la duda sobre su naturaleza humana. Los pretendidos intentos de algunos científicos por definir un preembrión, o estado evolutivo previo al embrionario al que no pudiera asignársela una naturaleza humana, han sido abandonados definitivamente a medida que la ciencia nos ha ido mostrando los secretos de su evolución biológica.

Para la Bioética Personalista, la naturaleza humana no puede separarse de la identidad personal, poseedora de dignidad y derechos. Pero otras corrientes bioéticas establecen, no sin arbitrariedad, que los conceptos naturaleza humana e identidad personal pueden separarse, pudiendo existir seres humanos -embriones tempranos- que no sean personas y, por tanto, carezcan de dignidad y derechos. Los plazos evolutivos que se establecen desde estas posturas para delimitar esta separación son cambiantes, arbitrarios y no consensuados, modificándose a medida que nuevas evidencias científicas cuestionan la validad de estos criterios.

Entre tanto, millones de seres humanos, son exterminados a través del aborto, las técnicas de reproducción asistida o la investigación biomédica, porque no son considerados personas. Esta sigue siendo la gran asignatura pendiente en la bioética del tercer milenio.