Observatorio de Bioética, UCV

Sobre el problema moral de las vacunas

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Sobre el problema moral de las vacunas
11 enero
13:40 2022

¿No vacunarse es insolidario? Un trabajo de Diego Gracia parte de la base de que “en estas situaciones de crisis social es cuando se pone a prueba la solidaridad de los individuos. Vacunarse debería ser una obligación social. Pero si por lo que sea no lo es, al menos debe quedar claro que, salvo excepciones, se trata de un deber moral”.

 

Entre los muchos temas susceptibles de debate bioético en relación con la pandemia de la Covid-19 debe mencionarse el del conflicto de la obligatoriedad en la vacunación y el tratamiento que debe otorgarse a las personas que se resisten a vacunarse, en virtud de la defensa de la salud pública y los intentos de contención de la pandemia y sus derivadas.

En publicaciones previas hemos analizado los motivos que avalan la vacunación desde el reconocimiento de las evidencias científicas disponibles y el respeto a los principios bioéticos que defienden la vida humana, la justicia y la solidaridad.

En este sentido, nos hacemos eco de la reflexión que sobre el tema publicó Diego Gracia Guillén, Académico de Número de la Real Academia Nacional de Medicina de España, en su artículo publicado en la revista Anales Ranm en julio de 2021, donde analizó los problemas morales que subyacen alrededor de la COVID-19, y en concreto de la vacunación.

De entre los dilemas morales que se presentan en la actual crisis pandémica, Gracia plantea la disyuntiva de si la vacunación debe hacerse obligatoria por las autoridades públicas o debe dejarse a la libre elección de las personas. La pregunta de la que parte es: ¿Hay que respetar a los “objetores” a la vacunación?

Como explica el Académico, «hasta hace poco, hubiéramos respondido un rotundo no, pero hoy, por el contrario, se responde positivamente de modo prácticamente unánime y con igual rotundidad. Lo cual demuestra, cuando menos, que se ha producido un cambio drástico, no solo ante el asunto de la obligatoriedad de la vacunación, sino ante la legitimidad de los poderes públicos para exigir prestaciones sociales que puedan comprometer en alguna medida, aunque sea pequeña, la salud o la vida de las personas”.

¿Es insolidario no vacunarse? El trabajo de Gracia parte de la base de que “en estas situaciones de crisis social es cuando se pone a prueba la solidaridad de los individuos. Vacunarse debería ser una obligación social. Pero si por lo que sea no lo es, al menos debe quedar claro que, salvo excepciones, se trata de un deber moral”.

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