Parece ser que se ha podido producir piel artificial que reacciona al dolor como la piel natural, según manifiesta Madhu Bhaskaren, investigador principal del grupo que ha llevado a cabo el estudio. La piel fabricada puede responder electrónicamente a estímulos dolorosos y a otras sensaciones térmicas. Según los autores, la posibilidad de poder poner a punto receptores similares a los de la piel, puede abrir la puerta a su uso en la clínica humana (ver AQUÍ).