No se había visto una situación así desde hace más de 80 años

El Tribunal Supremo de Estados Unidos, se dirige hacia una posición conservadora con la elección el pasado lunes de Amy Comey Barrett como jueza del mismo por 52 votos a favor y 48 en contra.

El pasado mes de septiembre, el presidente Donald Trump la presentó como nominada a cubrir la vacante que dejó la fallecida Ruth Bader Ginsburg en la Corte Suprema. Estas fueron las palabras que dirigió el presidente en referencia a Barret: «Tengo el honor de nominar a una de las mentes legales más brillantes y talentosas de nuestra nación a la Corte Suprema. Es una mujer de logros incomparables, intelecto sobresaliente, admirables credenciales y una firme lealtad a la Constitución”.

Nacida en Nueva Orleans, la magistrada de 48 años vive en South Bend, Indiana, con su marido Jesse, exasistente del fiscal en el Distrito Norte de Indiana, que ahora trabaja para una empresa privada. La pareja tiene siete hijos.

Sus planteamientos a favor de la vida desde el momento de la concepción le han granjeado el favor de grupos conservadores que desean revertir la histórica decisión judicial que en 1973 legalizó el aborto en todo el país. Sin embargo, la propia Barrett ha afirmado en numerosas ocasiones que su filiación personal con una iglesia o su creencia religiosa no hará que deje de cumplir sus deberes como jueza. (Ver más)

 

*Foto: Wikimedia