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Enigmas pendientes de la Covid-19

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Enigmas pendientes de la Covid-19
21 octubre
13:07 2020

Mucho se ha aprendido en estos meses sobre la Covid-19, pero aún hay demasiadas incógnitas para controlarlo.

Origen: parece que el SRAS-CoV-2 proviene de murciélagos, pero no está claro si el intermediario fue un pangolín, otro animal o una persona. ¿Desde cuándo circula? ¿Cuándo se produjo el primer caso, en noviembre de 2019 o hubo antes neumonías por SARS-CoV-2 como se ha sugerido?

Prevalencia: las diferencias entre datos oficiales y reales de casos y muertes ha sido una constante mundial. Por lo general, los casos reales son de cinco a diez veces más, y las muertes reales pueden duplicarse en algunos países. Los excesos de mortalidad de 2020 reflejarían mejor la situación; aun así, es posible que nunca tengamos los datos precisos.

Transmisión: los periodos de incubación y transmisión de un portador pueden variar dependiendo de su grado de infección.

Distancia: un metro, metro y medio o dos metros. Las autoridades mundiales discrepan. Depende de numerosas variables: lugar, humedad, temperatura, ventilación, actividad, viento…

Fómites: se sabe que el virus persiste durante varias horas en algunas superficies, hasta tres en papel, y dos días en tejidos y madera, pero se desconoce hasta qué punto es infectivo en ellas. Hasta aclararlo es necesario seguir considerando las superficies como vías de posible contagio y desinfectarlas, sobre todo en los lugares más expuestos.

Test: al margen de los falsos negativos y de la imprecisión de muchos test de antígenos, hay dudas sobre si una PCR positiva registra infección actual o restos víricos no contagiosos. En algunos casos se ha detectado ARN viral seis semanas después de la primera prueba positiva y casos positivos después de dos pruebas negativas de PCR.

Anticuerpos: si bien las IgM y las IgG pueden permanecer durante más de cuatro meses en SARS-CoV-2, se desconoce su longevidad, aunque se sabe que los anticuerpos contra el SARS-CoV-1 se mantienen al menos tres años. Sí parece que las células T conservan memoria inmunológica.

Cuarentena: sigue fluctuando entre cinco y catorce días, y hay quienes piden hasta un mes, dada la persistente positividad de algunos afectados.

Inmunidad: aunque el SARS-CoV-2 parece estable, no se sabe si la inmunidad adquirida protegerá de por vida o temporalmente ni qué parte del sistema inmune habría que activar.

Inmunidad innata: se ha publicado que un 20-50% de individuos sin contacto previo con SARS-CoV-2 tienen cierta reactividad frente a él por infecciones previas a coronavirus o virus parecidos o por configuración genética. Podría explicar en parte el volumen de asintomáticos.

Asintomáticos: representarían alrededor de un 20-40% de los infectados, pero se ignora hasta qué punto son transmisores.

Supercontagiadores: se estima que un 10% de los infectados contribuyen a un 80% de las transmisiones, pero influyen entornos, carga viral y otros factores desconocidos.

Inflamación: apenas se conoce el delicado equilibrio entre la respuesta antiviral y los procesos inflamatorios que se desencadenan.

Edad: es el principal factor de riesgo, pero se discute sobre si se debe a los niveles de la proteína ECA2 receptora del virus o a deficiencias en el sistema inmune que favorecerían en la ancianidad la reacción inflamatoria exagerada.

Sexo: afecta menos a las mujeres, pero no se sabe si por su respuesta inmunitaria más robusta, factores hormonales, distintos niveles de ECA2…

Niños: hay muchos estudios contradictorios. A diferencia de la gripe, se sabe que se contagian menos, son más asintomáticos y más resistentes, pero no si transmiten el virus más o menos que los adultos.

Mutaciones: el SARS-CoV-2 acumula dos mutaciones al mes mientras que la gripe anual lo hace a un ritmo doble. La gran mayoría de estas mutaciones no tienen un efecto ni negativo ni positivo sobre el virus. Sin embargo, se ha especulado con la posibilidad de que alguna de ellas (DG614) pudiera estar detrás de su rápida expansión. No hay que olvidar las recombinaciones genéticas que pueden aumentar o disminuir su transmisión y letalidad.

Reinfecciones: son muy escasas y extrañas. Puede tratarse de otra cepa, de una infección mal resuelta con un reservorio oculto o tal vez detección de material genético anterior no infectivo. Algún estudio apunta que hasta un 20% de pacientes vuelven a dar positivo tras su recuperación, y otros indican que una PCR persistente no supone contagiosidad. Esos restos no serían infectivos.

Rebaño: ¿hace falta llegar a una inmunidad colectiva del 60-70% o bastaría con menos, como han sugerido algunos epidemiólogos?

Tabaco: ¿protege o perjudica? Los ingresos de fumadores no son proporcionales con la población adicta. Sí parece que su pronóstico, cuando enferman, es peor.

Vacunas: se desconoce cuánto tiempo podría durar su protección o si la respuesta inmunológica podría causar un aumento de la enfermedad durante la reinfección.

Fin: por ahora no parece posible predecir cuándo cesará la pandemia; se espera que suban los casos en el invierno, pero no hay nada seguro.

 

José Ramón Zárate. Diario Médico 30/09/2020

 

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