La polémica sobre la utilización de tejidos de fetos humanos abortados, muy actual al estar siendo utilizados éstos para producir vacunas contra la COVID-19, se ha activado al haber manifestado la administración de Trump la última semana de agosto de este mismo 2020, que está en contra de financiar 13 de las 14 propuestas experimentales que están utilizando tejidos de fetos humanos abortados (ver AQUÍ).

Aunque los NIH estadounidenses se habían mostrado favorables a financiar tal tipo de experiencias, en 2019 el presidente Donald Trump, mandó revisar la propuesta de las NIH y el 31 de julio una Comisión especial, creada a tal efecto, la “NIH Human Fetal Tissue Research Ethics Advisory Bord”, ha evaluado las propuestas experimentales que se están proponiendo actualmente mostrándose en contra de ellas, la Comisión ha enviado sus recomendaciones la pasada semana al secretario de la “Health and Human Service Secretary”, Alex Azar, indicandole que lo propuesto por la Comisión debería hacerse efectivo inmediatamente, apoyando su dictamen en el hecho en que los promotores de estas investigaciones no habían justificado suficientemente la necesidad de utilizar tales tipos de tejidos.

Al hilo de estas recomendaciones, se han manifestado opiniones contrarias que han puesto de manifiesto que la decisión de la Comisión era de esperar, pues de los 15 miembros que la componen, 10 son contrarios al aborto y al uso de tejidos fetales en las investigaciones biomédicas.