En un reciente artículo publicado en Science, un amplio grupo de investigadores japoneses describen cómo en ratones, durante el embarazo, pequeñas cadenas de ácidos grasos producidos por la microbiota intestinal (el conjunto de bacterias existentes en el intestino) determinan la diferenciación de células neuronales, intestinales y pancreáticas, a través de sendos componentes bioquímicos, el GPR41 y el GPR43. Estas acciones de la microbiota ayudan a mantener la energía postnatal para una adecuada homeostasis, por lo que los recién nacidos que carecen de esta acción materna son muy susceptibles para sufrir el síndrome metabólico. Según los autores, estos hallazgos consolidan la existencia de una unión entre la microbiota maternal y el origen y desarrollo del síndrome metabólico.

 

*Ver artículo: Embrión humano y su madre, el diálogo entre ambos se amplía al área genómica.