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He Jiankui es condenado a 3 años de prisión por la generación de bebés modificados genéticamente

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He Jiankui es condenado a 3 años de prisión por la generación de bebés modificados genéticamente
01 enero
12:38 2020

Hace más de un año, en noviembre de 2018, la noticia de que habían nacido los primeros bebés con su genoma modificado sorprendió al mundo.

El científico responsable del nacimiento de los primeros seres humanos modificados genéticamente, He Jiankui, ha sido condenado a tres años de cárcel y apartado de por vida de cualquier actividad médica, según informa El País (ver AQUÍ).

Hace más de un año, en noviembre de 2018, la noticia de que habían nacido los primeros bebés con su genoma modificado sorprendió al mundo (ver más). Jiankui había modificado el genoma de diversos embriones humanos para otorgarles resistencia al virus del VIH. Al menos dos de estos embriones fueron implantados en el útero de su madre y prosperaron hasta el nacimiento, constituyendo los primeros bebés modificados genéticamente. La técnica empleada fue CRISPR, una herramienta de edición genética cuyo bajo coste y facilidad de uso la han catapultado rápidamente al primer puesto entre las opciones disponibles para modificar el genoma de los organismos. No obstante, la técnica todavía produce efectos no deseados, y los riesgos de aplicarla en estado embrionario pueden ser muy graves. Por esta razón, existe un consenso internacional  sobre no implantar los embriones modificados para su gestación y nacimiento, pues los riesgos para el futuro bebé son impredecibles.

Así, tras el anuncio de Jiankui, realizado vía Youtube porque ninguna revista científica aceptó publicar su trabajo, la comunidad científica, políticos y bioeticistas alzaron la voz en contra de realizar este tipo de experimentos. También diversos organismos chinos se manifestaron en contra de estas experiencias (ver AQUÍ).

Nuestra valoración bioética

A nuestro juicio, es urgente establecer regulaciones efectivas para controlar la edición genética embrionaria. En este sentido, la sentencia de China puede contribuir a disuadir a otros científicos de avanzar con este tipo de investigaciones. En junio de 2019 el científico ruso Denis Rebrikov manifestó su intención de generar más bebés modificados genéticamente (ver AQUÍ). Aunque se trata de un caso aislado, pone de manifiesto la necesidad de estas regulaciones.

No obstante, como publica la revista Science, distintos expertos consideran que el secretismo con el que se ha llevado a cabo el procedimiento judicial, es contrario a la transparencia requerida en una controversia de este calibre, y que impide el desmantelamiento de la red de apoyo (científica y política) con la que contó He para desarrollar sus experiencias. Por otra parte, esta confidencialidad es necesaria para salvaguardar la privacidad de las familias afectadas.

Incluso aunque en el futuro se perfeccionara la técnica y se disminuyeran considerablemente los riesgos para el desarrollo del individuo, conseguir un balance riesgo-beneficio apropiado se presenta muy difícil, al tratarse de una opción reproductiva (no existe un paciente enfermo previamente a la aplicación de la técnica, sino unos padres potenciales que pueden transmitir una enfermedad genética a su descendencia). Muchas otras consideraciones éticas suponen una traba para el avance en la edición genética germinal, destacando la posibilidad de usar estas técnicas en mejoramiento humano, la transmisión de los cambios a las futuras generaciones, la necesidad de recurrir a fecundación in vitro aunque no existan problemas de fertilidad, la selección y descarte de embriones o el acceso a estas técnicas solo por aquellos que puedan permitírselo económicamente.

Por otro lado, somos de la opinión de que experimentos con embriones humanos que no van a ser implantados para su gestación tampoco deben permitirse, en contra de lo que viene fomentándose desde que en 2015  se editara por primera vez el genoma de embriones humanos. En estos experimentos, centenares de embriones humanos han sido destruidos, lo que resulta éticamente inaceptable. Actualmente la tendencia es a favorecer estas investigaciones para trazar el camino a la futura aplicación clínica de estas técnicas (ver más AQUÍ). Así, los experimentos de Jiankui han sido criticados por lo prematuro de los mismos, pero el objetivo es poder llegar a obtener bebés modificados genéticamente con seguridad. Considerando el valor de la vida humana desde su concepción, experimentos en edición genética germinal deberían realizarse en animales, dado que el embrión humano no puede considerarse en ningún caso un modelo de investigación, pues es ya un ser humano (ver estatuto biológico y estatuto antropológico).

* Ver más sobre las consideraciones éticas sobre la producción de los primeros bebes modificados genéticamente AQUÍ 

 

Lucía Gómez Tatay

Observatorio de Bioética

Universidad Católica de Valencia

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