Observatorio de Bioética, UCV

Fallece el Cardenal Elio Sgreccia, gran representante de la bioética personalista

 Última hora

Bioética / Noticias / BIOÉTICA PRESS / Top News

Fallece el Cardenal Elio Sgreccia, gran representante de la bioética personalista
07 junio
22:58 2019

Recientemente hemos tenido conocimiento del fallecimiento de Su Eminencia Cardenal Elio Sgreccia, uno de los mayores representantes de la bioética personalista de las últimas décadas, a pesar de que en esta época de profunda secularización, el hecho de pertenecer a la Iglesia Católica y de que Sgreccia haya ostentado responsabilidades muy significativas dentro de ella, ha favorecido una tendencia a marginar su pensamiento. Por ello consideramos que supone un deber de justicia profundizar en su figura y en el inmenso legado de su obra.

A Elio Sgreccia corresponde el mérito de haber sido considerado “fundador” de la Bioética personalista, recorriendo los senderos abiertos por el máximo representante del personalismo ontológico moderno, San Juan Pablo II, y por filósofos personalistas como Jaques Maritain, Max Scheler, Dietrich von Hildebrand o Gabriel Marcel. La Bioética personalista tiene su fundamento en el reconocimiento del ser humano como persona. De este reconocimiento se deriva un trato específico: el respeto.  Respeto que no depende de la operatividad sistémica ni de razón accidental alguna que acompañe a aquel a quien reconocemos como miembro de nuestra especie, sino que obedece a la dignidad inherente a su condición personal.

La dignidad de la persona no es, para Sgreccia, un título que se pueda otorgar o detraer en función de mérito alguno. Tampoco depende de la autoconciencia del individuo y de su propia autocomprensión como depositario de derechos. Se trata, en cuanto que cualidad definitoria e inherente a la propia “estructura ontológica” del ser humano, de algo que reconocemos de manera natural y que, en consecuencia, nos insta al deber moral del respeto. De ahí que la norma personalista de la acción se resuma así: “Persona est afirmanda propter seipsam et propter dignitatem suam”.

Elio Sgreccia ha sido, en definitiva, uno de los principales valedores de la asimilación teórico-práctica de la idea de dignidad personal con la pertenencia a nuestra especie, anulando la distinción establecida por John Locke entre “seres humanos” en sentido estrictamente biológico, y “personas” como sujetos jurídicos depositarios de derechos fundamentales. Una asimilación con evidentes implicaciones bioéticas, más allá de contingencias históricas o culturales. No es de extrañar, por tanto, el carácter valioso de las aportaciones filosóficas de Sgreccia para la resolución de cuestiones tan candentes como la donación de órganos, la investigación con células madre, la objeción de conciencia o el tratamiento de enfermos en estado vegetativo permanente.

Sgreccia nació el 6 de junio de 1928 en Arcevia (Ancona, Italia). Fue ordenado como presbítero el 29 de junio de 1952. Estudió Teología y Filosofía y Letras y fue Doctor por la Universidad de Bolonia. Fue nombrado obispo titular de Zama Menor el 5 de noviembre de 1992 y ordenado por Juan Pablo II el 6 de enero de 1993. Fue nombrado cardenal por Benedicto XVI en el consistorio del 20 de noviembre de 2010, por la Diaconía de Sant’Angelo in Pescheria

Fue director del Centro de Bioética de la Universidad del Sacro Cuore de Milán (1985-2006). Secretario del Pontificio Consejo para la Familia (1992-1996), Vicepresidente de la Pontificia Academia para la Vida (1994-2005) y Presidente de la Pontificia Academia para la Vida (2005-2008). Renunció por razones de edad en 2008. Desde entonces era el Presidente Emérito de dicha Academia.

Su obra más famosa es el “Manual de Bioética”, traducido a multitud de idiomas y utilizado como texto de referencia en más de 180 universidades de todo el mundo.

Fallece el Cardenal Elio Sgreccia, gran representante de la bioética personalista
Relevancia
Temáticas
Compartir

Acerca del autor

OBSERVATORIO DE BIOETICA UCV

Artículos relacionados

1 comentario

  1. Luz Pichardo
    Luz Pichardo julio 05, 23:05

    Sus escritos son una referencia ontológica de gran relevancia para la ciencia y la técnica de fines del siglo XX y comienzos del XXI. En especial su manual de Bioética, en sus dos versiones, son un faro que garantiza solidez y profundidad en cualquier tema bioético. Descanse en paz y efectivamente queda hacer la mayor difusión posible de sus escritos.
    Que descanse en paz.

    Responder a este comentario

Escribe un comentario

Su email no será publicado.
Los campos requeridos están marcados *