Se plantea un problema social y ético más como consecuencia de las técnicas de transexualidad, al permitir que mujeres trans, que mantienen sus características hormonales masculinas, puedan competir con ventaja con mujeres biológicamente normales. En relación con ello, el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) anunció el pasado 1 de mayo, su veredicto sobre el llamado ‘Caso Semenya’, en el que da validez a la normativa de la IAAF (Federación Internacional de Atletismo) sobre la limitación de las atletas con hiperandrogenismo, desestimando así los argumentos de la atleta sudafricana, que deberá medicarse para regular sus altos niveles de testosterona hasta dejarlos por debajo de 5 nanomoles por litro (nmol/l) de sangre. Semenya ya anunció que recurriría ante la justicia ordinaria. Para ello tiene 30 días de plazo. La norma, ahora ratificada por el TAS, fue fijada por la IAAF en 2018 para poner coto a la participación de deportistas intersexuales, mujeres con elevados índices de testosterona, en algunas pruebas atléticas, especialmente las que van desde los 400 metros a la milla. Apenas unos minutos después de conocer la resolución del TAS, la IAAF emitió un comunicado felicitándose por el fallo y anunciando la inmediata entrada en vigor de la norma en litigio, que tenía validez desde el 8 de mayo (ver más AQUÍ).

Sin embargo, solo a ella el tribunal federal suizo le ha permitido volver a competir en los 800m, sin medicarse. La IAAF piensa diferente. Espera que, cuando termine la primera cautelar que el tribunal suizo concedió a Semenya, vuelva a poder impedirle competir sin medicarse.