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Vicent Lambert, en estado vegetativo desde hace 11 años, será desconectado hoy

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Vicent Lambert, en estado vegetativo desde hace 11 años, será desconectado hoy
20 mayo
11:19 2019

Vicent Lambert se ha convertido en un símbolo del debate sobre la eutanasia en Francia. Un debate, entre los que consideran que el Estado francés está autorizando la eutanasia en un país donde es ilegal, contra los que creen que mantener a Lambert en las condiciones que se encuentra es obstinación terapéutica.

Médicos franceses tienen previsto suspender hoy la alimentación y la hidratación a Vincent Lambert, el enfermero de 42 años que permanece en estado vegetativo desde que sufrió un accidente de tráfico, en 2008. El protocolo prevé retirar la alimentación y sedar al paciente hasta que se acabe su vida, por lo que se prevé que muera lentamente esta semana.

Se hará en contra la voluntad de sus padres y de dos hermanos, que han agotado las vías judiciales para impedir que se detengan los cuidados que lo mantienen con vida y que consideran que se trata de una eutanasia encubierta. Sin embargo, su mujer lleva pidiendo seis años la muerte por inanición de su marido, ya que asegura que hubiera sido su deseo, aunque no lo dejó expresado en ningún testamento vital.

Los médicos han tomado esta decisión respaldados por la más alta instancia judicial francesa y por el tribunal Europeo de Derechos Humanos. Tras la decisión del Consejo de Estado, los padres de Vincent Lambert, que llevan luchando desde el principio por la vida de su hijo, presentaron una apelación ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) y el Comité Internacional de las Naciones Unidas para la Protección de los Derechos de las Personas con Discapacidad (CIDPH). Dicho recurso ha sido rechazado.

Lambert se ha convertido en un símbolo del debate sobre la eutanasia en Francia. Un debate, entre los que consideran que el Estado francés está autorizando la eutanasia en un país donde es ilegal, contra los que creen que mantener a Lambert en las condiciones que se encuentra es obstinación terapéutica.

Legislar sobre casos extremos

Legislar sobre casos extremos muy minoritarios y dramáticos resulta un modo inadecuado de legislar ya que, al hacerlo bajo esa trágica y excepcional petición de muerte, acabaría convirtiéndose tal excepción en norma, extendiéndose la falsedad de que lo normal sería solicitar la eutanasia ante un diagnóstico de enfermedad incurable. De hecho, por el carácter pedagógico de las leyes, amplios sectores sociales y los propios facultativos acabarían pensando – como así ha sucedido en Holanda y Bélgica- que la eutanasia es la única alternativa ofertable a los enfermos llegados a esa fase irreversible de la enfermedad. Es decir, que el acostumbramiento social y el activismo pro-eutanásico terminarían por convencer a los profesionales médicos y a los familiares que terminar con la vida de un enfermo por la pena que les provoca o por petición de este representaría una alternativa tan eficaz que no se podría rechazar. Ante opciones personales aisladas de eutanasia y suicidio, por respetables y dolorosas que sean, el Estado no debería universalizarlas en un pretendido derecho que obligue o presione a unos – médicos y familiares-  a causar la muerte directa de otros.

La mejor solución ética a los problemas graves de salud del final de la vida son los cuidados paliativos y no la eutanasia.Por el contrario, lo que el Estado si debería atender y legislar es para una mayoría de ciudadanos enfermos y sus familiares que están reclamando a voces unos cuidados paliativos de calidad, los cuales, una vez ofrecidos, neutralizarían las escasas peticiones de eutanasia que se dan. Aquí sí que existe un deber del Estado de universalizar el derecho y el acceso a estos cuidados, invirtiendo tanto como sea necesario para hacerlos realidad. Y estos esfuerzos solo se pueden alcanzar a través del compromiso de los gobernantes y la colaboración de sociedades compasivas y solidarias con los más vulnerables, que pongan en marcha equipos multidisciplinares de profesionales médicos, enfermeros, psicólogos, trabajadores sociales, asistentes espirituales. Actualmente, en todos los casos de sufrimiento causado por dolores físicos y/o mentales, la medicina paliativa ya ha demostrado su eficacia para neutralizarlos o al menos disminuirlos. Y la sedación paliativa, cuando está indicada medicamente, puede controlar los síntomas refractarios intratables que mucha vez constituyen la causa de sufrimientos intensos.

Existen otras respuestas a la fragilidad y al sufrimiento humano al final de la vida o ante una enfermedad incurable, que son más acordes con lo que la dignidad de los enfermos y sus familias merecen, más acordes con nuestra propia auto-representación como sociedad progresista y comprometida con sus miembros más débiles. Todas ellas empiezan por una necesaria inversión pública en cuidados paliativos.

Nuestra valoración bioética del caso Lambert

Somos de la opinión de que retirar un medio vital, como puede ser la alimentación o la hidratación, solo sería éticamente válido, en caso de riesgo inminente de muerte y existencia de sufrimientos intensos bien contrastados. Sin embargo, en este caso concreto no nos parece que exista ese riesgo, dado que Lambert lleva en el mismo estado desde 2008 y no parece ser que su salud haya empeorado significativamente en las últimas semanas.

No encontramos ninguna razón para que se les impida a sus padres la posibilidad de seguir luchando por la vida de su hijo. Por ello, creemos que retirarle la hidratación y la alimentación se podría calificar como un acto objetivamente eutanásico.

Nos parece que la mejor solución ética a los problemas graves de salud del final de la vida son los cuidados paliativos y no la eutanasia. Las soluciones ante el final de la vida pasan por tratar la muerte como una etapa natural en la que se ayude a los enfermos, respetando su dignidad como persona, de forma que ante situaciones dramáticas y terminales se elimine el dolor del paciente y no al paciente. En este sentido, la única respuesta ética posible son los cuidados paliativos.

Queremos destacar también que la muerte de cualquier ser humano siempre es digna, pues la dignidad es intrínseca a la naturaleza humana. El objetivo no es conseguir una muerte digna sino una muerte sin dolor.

 

 

*Foto: aciprensa

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6 comentarios

  1. Raiza
    Raiza junio 04, 14:42

    La biblia dice. Cree q para el q cree Todo es posible. Si tan solo le pidieran a Dios un milagro… El es quien tiene la ultima palabra. La palabra tiene poder amén

    Responder a este comentario
  2. Lidia Chvidia Cabrera
    Lidia Chvidia Cabrera mayo 24, 02:17

    Considero si lleva 11 años en ese estado y sus padres y hermanos siguen luchando contra el sistema, el cual que además del paciente evalúa costos del servicio no les da el derecho a dar fin a su vida. Los milagros existen para Nuestro Señor no hay imposibles. La ciencia y la tecnología avanza velozmente y sin embargo en situaciones como esta dan cuenta como civilización cada vez estamos más deshumanizados.

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  3. Julián F. Hernández
    Julián F. Hernández mayo 21, 08:24

    Desearía escribir algo aunque sólo fuera un mensaje de ánimo para su familia y que sigan luchando. La vida nos la da Dios y sólo Él puede llevársela.
    Vivimos en estados de derecho o en estados de derechos?
    El sempiterno síndrome de Dios de la clase médica, son deleznables.
    Un abrazo Vicent,lucha y reza,y para tus padres.
    NO PERDAÍS LA ESPERANZA

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  4. Rosalína
    Rosalína mayo 20, 19:45

    Solo Dios sabe el tiempo de cada individuo, el hombre no tiene porqué quitarla vida puesto que no la dio.

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  5. Ingrid
    Ingrid mayo 20, 19:28

    Soy de Argentina, tengo73 años. Acompaño a pacientes terminales en un Hospice donde se brinda solo cuidados paliativos y se acompaña al enfermo y a la familia hasta el final.Compañía y contención a la familia y calmantes al paciente es todo lo que hace falta. La fecha de partida la tiene solo Dios, no los hombres y la tenemos invisible desde que nacemos. Hice un curso de decisiones para el final de la vida y deberíamos idealmente dejar cada uno estipulado como queremos terminar llegado el caso. Leer a la Dra. Elisabeth Kubler Ross.

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  6. Alejandra
    Alejandra mayo 20, 12:59

    Me parece mal que lo desconecten, si su familia lo mantiene bien y velan por el, que Dios se apiade de quienes autorizan esto e inclusive de su esposa.

    Responder a este comentario

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