Con frecuencia las terapias de resignación de sexo no pugnadas por los defensores de la ideología de género se practican prematuramente, e incluso en algunos casos sin un previo estudio médico que acredite su necesidad. Ahora nuevas disposiciones legales en Japón exigen estrictos criterios para reconocer a una persona como transexual (ver AQUÍ), entre ellas no estar casado y tener al menos 20 años, no tener gonadas funcionantes y que sus genitales se parezcan al género al cual se quiere transitar. Todos estos requisitos propician que los menores son excluidos de las prácticas de reasignación de sexo.