Cada año, cerca de 300.000 mujeres mueren en el mundo durante el parto. De ellas, el 99% en los países de medio y bajo desarrollo. Parece ser que el acceso a una cesárea es crucial para mejorar la morbilidad y mortalidad materna y perinantal. Pero también la propia cesárea tiene sus riesgos. En un trabajo publicado en The Lancet se comprueba que el riesgo de muerte en las mujeres que sufren una cesárea es de 7.6 por 1.000 en los paséis medio y bajo desarrollo. El más elevado se da en África subsahariana (10.9 muertes por 1.000 cesáreas). Estos datos confirman que las muertes maternas y perinatales consecuencia de una cesárea son desproporcionadamente elevadas en esos países. Un dato más de las desigualdades sociales entre los distintos países, lo que apoya la necesidad de implementar la justicia distributiva en el mundo.