La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha publicado la nueva clasificación de enfermedades que llevará al debate en la Asamblea General del organismo el año que viene. La ICD-11, el nombre de la clasificación, tiene, como una de sus principales novedades, que saca la «incongruencia de género» –la transexualidad– de la clasificación de las enfermedades mentales, y lo deja dentro del capítulo de las disfunciones sexuales. Es decir, pierde la categoría de trastorno psicológico para quedarse en una cuestión física: la falta de adecuación del cuerpo al género que siente la persona (ver AQUÍ). De todas formas, no cabe duda de que una disfunción sexual, merece también ser normalizada.