La contaminación radioactiva provocada por los accidentes en las centrales nucleares de Chernóbil, en 1986, y de Fukushima, en 2011, afectó a grandes extensiones de terreno agrícola. El cesio (Cs) radioactivo que se liberó al ambiente plantea uno de los mayores problemas para la agricultura, puesto que se acumula fácilmente en el suelo y desde allí es absorbido por las plantas a lo largo de décadas. Hace poco el  grupo del Instituto de Biología Integral de las Plantas, en Montpellier, en colaboración con un equipo de la Universidad de Tokio, ha puesto a punto una técnica de edición genética CRISPR-Cas9, para producir plantas de arroz que, de modo selectivo, no absorben el Cs+ radioactivo del suelo. La estrategia ofrece una opción de enorme interés para evitar el efecto de la contaminación radioactiva en los cultivos de plantas alimentarias (ver más AQUÍ).