Tras practicar un diagnóstico genético preimplantacional se puede plantear el problema ético de si los facultativos responsables del caso deben implantar un embrión que presente objetivas anomalías genéticas si los padres desean que sea implantado. El Comité Ético de la Asociación Americana de Medicina Reproductiva, ha emitido en un reciente trabajo  su opinión al respecto, concluyendo que el problema es complejo, pues existe la posibilidad, aunque rara, de que un embrión, al que se le han diagnosticado problemas genéticos,  pueda dar lugar al nacimiento de un niño genéticamente normal. Al parecer el Comité manifiesta que es éticamente aceptable oponerse, por parte de los facultativos responsables, a transferir este tipo de embriones, a pesar de la petición de los padres de que sean transferidos. Sin embargo, cuando el embrión está afectado de un problema que se presupone que puede ser tratado tras el nacimiento, es éticamente aceptable que los facultativos transfieran el embrión si los padres lo solicitan. No cabe duda que este es un arduo problema, pero nos parece que no existen razones médicas y éticas que justifiquen que un embrión afectado de un trastorno genético no sea transferido si es este el deseo de sus padres. Nos parece que el derecho a la autonomía de los padres para decidir sobre la vida de sus hijos debe prevalecer sobre el de los facultativos.