“Existen enfermos que son incurables, pero no existen enfermos incuidables”. El estado vegetativo permanente es una situación que genera importantes problemas éticos en el ámbito mundial (ver artículos anteriores AQUÍ). El dilema fundamental es si al paciente que está en esta situación se le mantiene en tratamiento todo el tiempo de su supervivencia espontánea o se le suspende en algún momento de su curso para permitir que fallezca. En otras palabras, ¿pueden retirarse todas las medidas terapéuticas, incluidas la hidratación y la alimentación, para permitir una muerte en paz? Estas cuestiones todavía no han recibido una solución unánime en los campos doctrinal, bioético y jurídico. Los expertos consultados por Diario Médico coinciden en que si se entiende por cuidados básicos la alimentación e hidratación es un deber ético su aplicación, de tal manera que sólo se deberían limitar los tratamientos inútiles.