El suicidio asistido, que esencialmente consiste en que un facultativo aporte los medios para que el propio paciente pueda terminar con su vida, es legal en cuatro estados norteamericanos, Canadá y cuatro países europeos. En Estados Unidos está limitado a enfermos en condiciones terminales. Sin embargo, en otros países, incluyendo Holanda, existe la posibilidad de utilizarlo en pacientes con sufrimientos irremediables de algún tipo. En Bélgica aproximadamente un 3% de los enfermos utilizan el suicidio asistido y casi un 1% en Holanda (ver artículo, http://archpsyc.jamanetwork.com/article.aspx?articleid=2491352).