La Corte de Apelaciones de Manhattan ha dado la razón al Tribunal Supremo de Nueva York, que determinó que los pacientes con enfermedades terminales tienen derecho a rechazar el tratamiento médico, pero que los médicos no tienen derecho a ayudarles a morir. Los jueces dejaron claro a los demandantes que las leyes del Estado que prohíben el suicidio asistido, no suponen una violación de los derechos civiles. Esta decisión seguirá siendo apelada en los tribunales por los familiares de varias personas que quieren que se les aplique la eutanasia. La sentencia reafirma los postulados favorables a la vida.

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