Organizaciones feministas radicales buscaban legalizar el aborto en Perú una vez más. En esta oportunidad, el argumento fueron los casos de violación. Sobre dimensionaron las cifras de violación y desarrollaron toda campaña de desinformación para que en el debate no pudiera percatarse que se estaba ignorando el derecho a la vida del concebido, protegido por la Constitución del Perú.

Un violador merece toda nuestra condena y repudio, una mujer violada así como el niño concebido en esas circunstancias merecen toda nuestra protección. Las leyes peruanas y el sentido común coinciden en este punto.

Para el discurso feminista abortista, el niño no solamente no existe sino que no tiene ningún derecho y su propuesta es que la mujer tenga la capacidad legal de eliminarlo. Pero aún más, la iniciativa legal pretendía que se elimine la investigación policial. Por lo cual, una mujer que quisiera cometer un aborto tan solo necesitaría decir que había sido violada para lograrlo y el Estado se lo tendría que proporcionar. Después de varias semanas de debate, la Comisión de Justicia y Derechos Humanos del Congreso peruano rechazó la iniciativa de aborto por amplia mayoría. El resultado oficial de la votación fue: 5 votos en contra del aborto, 1 a favor y 1 abstención (Ideas Claras. 29-V-2015).