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Cribado de síndrome de Down discriminación desde el principio

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Cribado de síndrome de Down discriminación desde el principio
15 mayo
17:00 2014

Además de las campañas para promover la aceptación social es necesario alertar sobre las prácticas, ya costumbres, que están en el origen de la masacre eugenésica de estas personas.

El día internacional del Síndrome de Down, el pasado 21 de marzo de 2014, es una buena ocasión para seguir sensibilizando a la sociedad sobre cuándo comienzan a ser discriminadas estas personas y señalar quiénes son los responsables. Podemos estimar que desde el año 85, en el que se despenaliza el aborto, se han eliminado en España unos 2 millones niños. Teniendo en cuenta que la proporción esperable de Down es de 1 por cada 800 nacidos, calculamos que 2500 habrían tenido esta cromosopatía de habérseles permitido nacer a todos ellos.

Las campañas de sensibilización social sobre las personas con Sd de Down, para conseguir su aceptación e integración, suponen una línea estratégica benéfica que han puesto en marcha muchos colectivos de afectados ante las alarmantes cifras de abortos eugenésicos de los que son víctimas. Es sabido que en Europa cada vez nacen menos niños con esta cromosomopatía y que cerca del 90% de los diagnósticos prenatales de Sd Down terminan en la ejecución intencionada de estas criaturas. Sin embargo además de las campañas para promover la aceptación social es necesario alertar sobre las prácticas, ya costumbres, que están en el origen de la masacre.

La cuestión básica que muchos soslayan es una reflexión seria sobre si un protocolo médico, o más en propiedad, «medicalizado»; que se diseña para facilitar la decisión de eliminar al enfermo, resulta éticamente aceptable y legítimo desde un punto de vista legislativo.

En el mundo occidental, y en concreto en nuestro país, están implantados lo que se denominan técnicamente «programas de cribado prenatal o screening de cromosomopatías» de las que la trisomía 21 es, con mucho, la más frecuente. Básicamente estos programas consisten en someter a la madre a una serie de pruebas sobre las 12 semanas de embarazo (sonoluscencia nucal- B-HCG…) que sirven para calcular el riesgo potencial de que el hijo que gesta pueda estar afecto. Cuando el riesgo es considerado estadísticamente alto se ofrece una prueba de confirmación para la que es necesario invadir el habitat del ser humano en gestación (biopsia corial, amniocentésis) de dónde se extraerán células en las que se podrá verificar si contienen tres cromosomas en el par 21. Desde las 12 semanas de vida, los seres humanos empiezan a ser discriminados por su dotación cromosómica y empezarán a ser sometidos a unas particulares condiciones de existencia durante su desarrollo con el objetivo «sanitario» de prevenir la afección congénita.

Sin embargo, estas variaciones cromosómicas no tienen curación posible, la prevención de la anomalía no va encaminada sino a ofrecer la destrucción del hijo antes de su nacimiento en un recinto sanitario a manos de médicos. A menudo es el pretendido derecho a la información el que se invoca para justificar estas prácticas, sin embargo la teoría de la aceptación serena sólo se convierte en realidad en uno de cada 10 casos.

Para el niño con Sd de Down no existe ningún beneficio en que se le diagnostique su condición antes de su nacimiento, al contrario lo somete a riesgos que resultan desproporcionados, precisamente por carecer de beneficio y que se evitan si el diagnóstico se realizara una vez nacido. Solo 1 de cada 10 tendrá la suerte de tener unos padres dispuestos a amarlo como es, 9 serán ejecutados antes del parto y de los sometidos al diagnóstico invasivo morirán por la curiosidad o impaciencia de médicos y padres uno de cada 200. Más que diagnosticar e informar, se delata a un posible reo de muerte cuya única culpa es tener una dotación cromosómica diferente (Esteba Rodríguez Martín. Infocatolica, 24/03/14).

Cribado de síndrome de Down discriminación desde el principio
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SINOPSIS: Las campañas de sensibilización social sobre las personas con Sd de Down, para conseguir su aceptación e integración, suponen una línea estratégica benéfica que han puesto en marcha muchos colectivos de afectados ante las alarmantes cifras de abortos eugenésicos de los que son víctimas.

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