Transcribimos aquí el texto referente a este tema de dicha Instrucción del la «Congregación para la Doctrina de la Fe». «Los fieles se han de comprometer firmemente a promover una nueva cultura de la vida, recibiendo el contenido de la presente Instrucción con asentimiento religioso, conscientes de que Dios siempre da la gracia necesaria para observar sus mandamientos y que, en cada ser humano, especialmente en los más pequeños, se encuentra el mismo Cristo (cf. Mt 25,40). Todos los hombres de buena voluntad, especialmente los médicos y los investigadores dispuestos a confrontarse y llegar a la verdad, sabrán también comprender y compartir estos principios y valoraciones orientados a proteger la frágil condición del ser humano en las etapas iniciales de su vida y a promover una civilización más humana.» (37) [el subrayado es nuestro]. Ver documento Citamos también un discurso de San Juan Pablo II sobre este importante tema para los investigadores católicos y todos aquellos que buscan sinceramente la verdad, El Santo Padre afirmaba,

«Entre los medios que el amor redentor de Cristo ha dispuesto para evitar este peligro de error, se encuentra el Magisterio de la Iglesia: en su nombre, posee una verdadera y propia autoridad de enseñanza. Por tanto, no se puede decir que un fiel ha realizado una diligente búsqueda de la verdad, si no tiene en cuenta lo que el Magisterio enseña: si, equiparándolo a cualquier otra fuente de conocimiento, él se constituye en su juez: si, en la duda, sigue más bien su propia opinión o la de los teólogos, prefiriéndola a la enseñanza cierta del Magisterio. (Discurso del Santo Padre, Juan Pablo II, a los participantes en el II Congreso Internacional de teología moral hablando sobre el tema «La Encíclica Humanae vitae y los problemas doctrinales o pastorales relacionados ( 12/11/1988)». El destaque es nuestro.