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El doble filo de la circuncisión para prevenir el VIH en África

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El doble filo de la circuncisión para prevenir el VIH en África
17 diciembre
11:33 2013

Desde 2007, catorce países de África forman parte de una masiva campaña de salud pública con el objetivo de circuncidar a unos 20 millones de varones para el 2015. La iniciativa está respaldada, entre otras entidades, por la OMS, Unaids, el Plan de Estados Unidos para el Sida, la Fundación Gates y el Banco Mundial. La idea de que la circuncisión reduce el riesgo de VIH se remonta a 1986 cuando Valiere Alcena, ahora en la Facultad de Medicina Albert Einstein en Nueva York, observó que los hombres de Haití y África Central desarrollaban lesiones en el prepucio que servían como entrada potencial del virus. En 1989 se vio que de 400 keniatas que visitaron prostitutas con altas tasas de VIH los no circuncidados tenían ocho veces más riesgo de infección que los que sí. Michel Garenne, del Instituto Pasteur de París, recuerda en el último número de Nature, que cuando trabajaba en Senegal, donde hay poco sida y mucho circuncidado, “me convencí de la relación”.

Entre 2002 y 2007 se efectuaron tres ensayos randomizados en Sudáfrica, Kenia y Uganda. En los tres se apreció una reducción del riesgo del 60 por ciento. La OMS dijo que “era un hito importante en la historia de la prevención del VIH”.

El programa actual pronostica que esta iniciativa, que costará unos 2.000 millones de dólares, puede reducir la incidencia del sida del 30 al 50 por ciento en una década, lo que a cambio ahorraría 16.000 millones. Las intervenciones van acompañadas de la prueba del sida y de consejos preventivos. Algunos críticos, como Jonathan Kabanda, de la Sociedad de Salud Familiar en Livingstone, alertan de que la campaña puede dar a los circuncidados una falsa sensación de seguridad, y multiplicar sus prácticas de riesgo sin protección, algo que han mostrado algunos estudios. “Podría tener el efecto opuesto al buscado”, añade Garenne. Y sería peor para las mujeres, pues según Erika Layer, de la Universidad Johns Hopkins, “las mujeres -y también muchos varones- sobreestiman los beneficios de la circuncisión y creen que el riesgo es más bajo de lo que en realidad es”. Una educación sexual más profunda, basada no sólo en el preservativo, sino en otros valores familiares y de salud, debería también acompañar a estas acciones globales (José Ramón Zárate. Diario Médico, 25/IX al 1/XII de 2013).

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